Estrella Roja No. 2 Febrero de 1975. Carta de las FPL a los Sacerdotes Progresistas

ESTRELLA ROJA 2
Órgano ideológico de las Fuerzas Populares de Liberación –FPL- “Farabundo Martí”
¡REVOLUCION O MUERTE! ¡EL PUERBLO ARMADO VENCERA!
INDICE
I. BREVE EXPOSICION DE LA LINEA DE LA ORGANIZACION…………………….. 4
II. LAS F P L SON UNA ORGANIZACION MARXISTA-LENINISTA……………….5
III. EN CUANTO A SUS NORMAS DE ORGANIZACION Y FUNCIONAMIENTO INTERNO………………………………………………………………………………….8
IV. EN CUANTO A NUESTROS ORGANOS DE COMUNICACION CON LAS MASAS POPULARES………………………………………………………………….13
V. DESEAMOS EN ESTA CARTA EXPRESAR AUNQUE SEA BREVEMENTE NUESTRA LINEA SOBRE LAS ALIANZAS DE CLASE……………………………19
VI. NUESTRA ACTITUD ANTE LA RELIGION………………………………………22
VII. EL CLERO PROGRESISTA EN EL PROCESO REVOLUCIONARIO……….25

PRESENTACION
En esta edición “ESTRELLA ROJA” desea poner a consideración de sus lectores la Carta que las FPL enviaron recientemente a los sacerdotes progresistas.
Este documento desarrolla una serie de aspectos sobre la teoría y la práctica revolucionaria de nuestra Organización, que se hace indispensable que sea conocido y estudiado tanto por la red de colaboradores de nuestros organismos como por toda aquella persona consciente que desee orientarse correctamente en el período actual del proceso revolucionario que está viviendo nuestro pueblo.
La guerra revolucionaria que tiene como medio fundamental la lucha armada popular estrechamente unida a las luchas de las masas por sus reivindicaciones inmediatas en marcha, y ya incidiendo en forma creciente en toda la vida nacional hasta que llegue a dominar todos los aspectos de la misma y conducir a la total liberación popular en marcha hacia el socialismo. Ignorar tal rasgo básico creciente del desarrollo no sólo no permitiría enjuiciar correctamente la situación actual, sino que impediría realizar la proyección científica del desarrollo de las luchas de nuestro pueblo. Algunos de los puntos que contiene esta Carta contribuirán a dar mayor claridad a aspectos importantes de la lucha revolucionaria. Recomendamos a los militantes, colaboradores y personas progresistas el detenido estudio de esta material.

11 de Febrero 1975

CARTA DE LASFUERZAS POPULARES DE LIBERACION FPL FARABUNDO MARTI” A LOS SACERDOTES PROGRESISTAS:
Las “FUERZAS POPULARES DE LIBERACION –FPL- FARABUNDO MARTI” consideran que el incremento de la Guerra Prolongada del Pueblo y por consiguiente la creciente incidencia de la lucha armada revolucionaria en la vida política nacional, así corno el creciente desarrollo de las luchas combativas de las masas por las necesidades vitales urgentes, pueden crear en algunos sectores progresistas del país, entre ellos en el sector progresista del clero, algunas reservas, interrogantes y preocupaciones sobre el quehacer militar y político de nuestra Organización que conlleva la creciente incorporación de sectores avanzados del pueblo a los distintos aspectos de la Guerra Revolucionaria. Consideramos que nuestra Organización está en la obligación de realizar esfuerzos por despejar en el ánimo de las personas progresistas y avanzadas las reservas que surjan, a fin de que tales dudas y reservas puedan ser disipadas en la medida de lo posible para que no se vayan convirtiendo en obstáculos adicionales en el desarrollo de las luchas revolucionarias del pueblo.
Tal es la razón de esta carta. Partimos del hecho histórico, clave y trascendental, de que el pueblo ha iniciado la Guerra Revolucionaria por su liberación contra las clases explotadoras que le oprimen, que éste es un proceso irreversible que irá fortaleciéndose progresivamente a medida de la gradual incorporación de crecientes sectores avanzados y que indefectiblemente ha de conducir al pueblo salvadoreño y centroamericano al triunfo definitivo de la Revolución Popular. Sabemos también que es inevitable que a medida en que este proceso se va profundizando y avanzando, se van polarizando las fuerzas de la Sociedad y se va configurando cada vez más nítidamente el cuadro de fuerzas: por un lado las clases reaccionarias y todas las fuerzas contrarrevolucionarias que les apoyan, y por otro lado las clases revolucionarias y todos los sectores y personas que apoyan sinceramente las transformaciones revolucionarias populares.
En este proceso, sectores o personas que en un momento determinado ocuparon posiciones con ciertos tintes progresistas, pero que no alcanzan a comprender en su plenitud el proceso de desarrollo revolucionario de la lucha a clases, pueden ir derivando paulatinamente hacia el campo de las posiciones revolucionarias y contrarrevolucionarias. La historia dé las luchas de los pueblos ha mostrado que quienes sincera y correctamente están por las aspiraciones revolucionarias del pueblo estarán al lado de éste en su lucha revolucionaria y que en cambió, quienes no tengan consecuencia con ese ideal se irán colocando contra la lucha revolucionaria popular.
Tenemos la firme confianza de que los sectores avanzados del clero que en forma admirable, venciendo tantos obstáculos, defienden los principios de justicia e igualdad, y luchan contra los aspectos más agudos de la explotación de los poderosos contra los pobres, sabrán colocarse en todo momento junto a las clases trabajadoras en su lucha por terminar la explotación del hambre por el hombre y por crear una sociedad justa, de libertad y progreso para las inmensas mayorías hoy oprimidas.
Al enviar esta carta las FPL desean explicar su pensamiento revolucionario sin que eso signifique que nuestra Organización considere tener el monopolio de la verdad. Nos esforzamos por interpretar de manera científica la realidad con los elementos que proporciona el Marxismo -Leninismo como guía de interpretación y estamos conscientes que debemos ser cada vez más acuciosos y estrictos en el conocimiento y aplicación de los métodos científicos del análisis social para evitar errores en las esferas pensamiento y de la acción. Debido a ello recibiremos con ánimo abierto y modestia revolucionaria todo señalamiento sincero que nos ayude en la interpretación de la realidad de nuestra sociedad y de las proyecciones revolucionarias de la lucha de clases de nuestro pueblo.
Los aspectos principales que desea abordar esta carta son:
Una breve descripción sobre la línea de la organización sobre la guerra prolongada del pueblo, la lucha armada como forma fundamental y la lucha de masa.
II. Breve exposición sobre el carácter Marxista-Leninista de la misma.
III. Sus lineamientos orgánicos, basados en el Centralismo democrático.
IV. Su línea de propaganda, en su comunicación hacia el pueblo.
V. Nuestro concepto de las alianzas de clase.
VI. La actitud de las FPL respecto de la religión y sobre la incorporación de los cristianos al proceso revolucionario
VII El clero progresista en el proceso revolucionario. La contradicción fundamental de clase en el seno de la iglesia.

I.BREVE EXPOSICIÓN DE LA LINEA DE LA ORGANIZACIÓN.
LAS” FUERZAS POPULARES DE LIBERACION –FPL- FARABUNDO MARTI” es la organización que ha nacido para llenar la necesidad que tienen los trabajadores de una Vanguardia que los conduzca firmemente y sin vacilación por los senderos que llevan al triunfo de la revolución socialista.
Nuestra Organización considera que el período histórico actual que vive el pueblo salvadoreño la manera en que se utilicen las diversas formas que lucha ya no puede ser, como en épocas pasadas, pues la misma burguesía se tomó la tarea de cerrar el paso a la utilización de métodos pacíficos y democráticos como elementos estratégicos para hacer avanzar la revolución.
En El Salvador y en América Latina la revolución no puede avanzar por la vía pacífica y democrática. En nuestro país, desde hace más de 40 años, los explotadores usando la modalidad de tiranía militar, acallan a sangre y fuego las aspiraciones democráticas y pacificas del pueblo.
Ante esto nosotros consideramos que los trabajadores han entrado en otro periodo histórico en el cual su lucha debe ser revolucionaria político-militar. Esto quiere decir que de aquí en adelante hasta la victoria final la combinación de las formas de lucha debe caracterizarse por tener como eje central la lucha armada popular, y en función de ella (a su servicio) el uso permanente de todas las demás formas de lucha (entendemos que hay formas de lucha violentas, pacificas, legales, ilegales, democráticas, revolucionarias, abiertas, clandestinas, arruadas, no armada. etc.
Las FPL explica a los obreros y campesinos esta combinación de las formas de lucha utilizando el siguiente ejemplo: La lucha armada es como el rio Lempa, que nace pequeño pero que después es fuete impetuoso y que las demás formas de lucha son los afluentes sin cuales el Lempa (la lucha armada) no sería nada.
La combinación de las formas de lucha, tal como la entendemos, la marcamos en la Estrategia de la Guerra Popular Prolongada.
La Estrategia de Guerra la planteamos porque consideramos que en nuestro país los burgueses no entregarán pacíficamente el poder, sus riquezas, etc. sino que el pueblo debe arrebatárselos por la fuerza de las armas y de la razón revolucionaria.
Lo de Popular es porque tenemos la firme convicción de que sólo el pueblo puede hacerse su destino. De allí que nuestra tarea no es sustituirlo, sino que orientarlo y conducirlo en el proceso.
La Estrategia Prolongada la determina la actual correlación de fuerzas entre el pueblo y los explotadores. En este momento la correlación está temporalmente a favor de los ricos, ellos tienen el poder económico, político, militar y los medios masivos de comunicación para difundir su ideología. Consideramos que esta correlación no puede ser cambiada a breve plazo, sino que implica un proceso largo y prolongado del pueblo para volcarla a su favor y así avanzar hasta la victoria.
Dadas las actuales condiciones consideramos que la Guerra Popular Prolongada es la única estrategia viable y acorde a la realidad nacional.

II- LAS FPL SON UNA ORGANIZACIÓN MARXSISTA-LENINISTA
Hay algunas incomprensiones y recelos que se han creado o se van creando en el ánimo de algunas personas avanzadas en relación con la naturaleza Marxista-leninista de la Organización.
Pareciera que aceptarían que el Marxismo se utilizara como método de análisis, de interpretación y estudio de la realidad pero no como el arma revolucionaria de transformación de la sociedad. De allí que hasta cierto punto se muestran tolerantes y comprensivas con el método Marxista de análisis; pero no con su aplicación política y práctica concreta: el leninismo de transformar revolucionariamente la sociedad.
En nuestra opinión, una actitud de este tipo no sería consecuente con sus posiciones avanzadas ya que trataría de presentar al Marxismo como una teoría abstracta y declarativa y así nada “ peligrosa “ para los explotadores.
Siendo como es el Marxismo leninismo una concepción al servicio de los intereses de la clase obrera en particular y de las demás clases explotadas en general, tiene que entrar en contradicciones irreconciliables con los intereses de la burguesía y demás clases explotadoras. Sería inconsecuente tener una actitud de simpatía por el Marxismo considerándolo como teoría, pero, negando su aplicación en la práctica. Eso conduciría a posiciones retrasadas que llevarían al reformismo burgués, a la prolongación del sistema de explotación, de la injusticia, desigualdad social, etc.
El Marxismo-leninismo es un método de análisis científico y una guía para la acción que nos permite por ejemplo, entender la naturaleza multifacética de luchas del pueblo; y que en el conjunto de sus medios de lucha no todas tienen igual valor, utilidad y trascendencia en un período histórico determinado, dada la naturaleza de los objetivos fundamentales que están planteados para el pueblo en ese periodo, y que una jerarquización de elementos de lucha (de método de lucha) en los que es importante saber situar primordial y al mismo tiempo ligar los otros medios de lucha reformando la vía fundamental de desarrollo.
El Leninismo no es algo separado del Marxismo sino que es su desarrollo creador en la época del imperialismo. Lenin dio importantes aportes al desarrollo del Marxismo, tales como: la teoría de la Revolución proletaria y de la Dictadura del Proletariado, la teoría del estado multinacional socialista, las normas orgánicas y planteamientos teóricos del Partido Revolucionario de nuevo tipo. Lenin esbozó las bases para la liberación de los pueblos coloniales y semiscoloniales Lenin dirigió el proceso en el cual se materializo Marxismo por primera vez, con lo que se demostró que no es una simple teoría abstracta sino que es poderosa arma en manos de los pobres para la transformación revolucionaria de la sociedad. De esa manera inauguró una nueva etapa en la historia de la humanidad: la época de la transición mundial del capitalismo al socialismo.
En cuanto al dogmatismo, éste es una falsa aplicación del Marxismo-leninismo con métodos estáticos, muertos, mecanicistas que le matan todo su espíritu creador y que lo convierten no en una guía para la acción sino en una simple repetición de fórmulas que tratan de aplicarse a una realidad diferente. El dogmatismo se basa en el método metafísico de análisis (que ve las cosas desligadas unas de otras, en situación estática, fuera de movimiento: y acción, o en su desplazamiento mecánico) en sustitución del método vivo de análisis del método dialéctico (que sitúa los fenómenos y procesos en su movimiento, en su desarrollo, en sus interrelaciones mutuas). La Organización lleva a cabo una lucha sin cuartel contra el estilo dogmático de utilizar el marxismo y surgió precisamente después de librarse una larga e intensa lucha ideológica contra el dogmatismo de los sectores tradicionales oportunistas, reformistas; para darle aplicación viva al Marxismo como guía para la práctica y no como dogma. Por eso sería extraño que algunas personas pudieran pensar que nuestra organización practica el dogmatismo en la proclamación y aplicación, de sus principios revolucionarios. Dogma es aferrarse a ideas que la ciencia no comprueba.
Guiándose por la aplicación dialéctica del Marxismo, la Organización a través de su práctica ha desplazado dogmas que parecían invariables: como aquel de que la lucha armada y concretamente la guerrilla era imposible en el país. Dogma dañino que proclamaban los oportunistas y tradicionalistas aferrados a caducos y reaccionarios esquemas de acción.
Aplicar consecuente y activamente los principios científicos del Marxismo, fecundos, creadores e innovadores no puede considerarse como dogma, sino como una línea básica revolucionaria consecuente.

III- EN CUANTO A SUS NORMAS DE ORGANIZACIÓN Y DE FUNCIONAMIENTO INTERNO.
Las FPL se guían por los principios leninistas del centralismo democrático, tratando de adaptarlos lo más correctamente posible a las condiciones en que tiene que desarrollarse la Guerra Revolucionaria contra un enemigo cruel y despiadado, temporalmente muy superior en armas y en otros elementos básicos.
Por el Centralismo Democrático nuestras normas orgánicas conjugan el ejercicio de la democracia interna con la firme dirección centralizada, así como la exposición democrática de las ideas de todos los miembros con la disciplina rigurosa, garantizando de tal manera la unidad de voluntad y la unidad de acción internas. El centralismo democrático garantiza que los dirigentes actúen bajo el Control de la Organización y permite la correcta selección, formación y educación de cuadros y su promoción a las labores que concuerden con sus aptitudes y capacidades. Permiten la elaboración colectiva de decisiones y la formación de una dirección colectiva en que se exprese la experiencia conjunta. Tales normas evitan la dispersión ideológica y la dispersión orgánica y permiten el desarrollo de una organización cohesionada y firme que pueda conducir las luchas del pueblo tanto en el plano político como en el militar.
Nuestra organización es una Organización clandestina con una estricta compartimentación entre sus diversos organismos, con una racional distribución de responsabilidades entre organismos y miembros y que se rige por estrictas normas de seguridad y trabajo secreto.
Los principios del Centralismo democrático se pueden señalar de manera esquemática así: – Elección de los organismos de dirección de abajo hacia arriba. – Participación de los miembros en la discusión de los problemas y en la orientación de la actividad de la Organización. – Obligación de los organismos a informar a la base y a sus organismos superiores;
– Disciplina rigurosa para todos los miembros; – Subordinación de la minoría a la mayoría. – Subordinación de los organismos inferiores a los superiores;
– Dirección colectiva; – ejercicio de la crítica y autocrítica a todo nivel como motor de desarrollo de la Organización.
La centralización estructural, orgánica y funcional de la organización no puede considerarse como una muestra de dogmatismo sino como una necesidad ineludible para impulsar el proceso revolucionario, para encauzar una firme y cohesionada unidad ideológica, una inquebrantable unidad de voluntades forjando una férrea unidad de organización y de acción revolucionaria.
Dentro de un orden de ideas pequeño-burguesas es posible que no se comprenda la necesidad de una firme organización revolucionaria que exprese en sus lineamientos orgánicos las cualidades del proletariado.
Es posible, también, que se llegue a pensar que nuestras normas disciplinarias (y, que nuestra práctica revolucionaria) no toma debidamente en cuenta el carácter humano de la lucha popular. Creemos que tal pensamiento no expresaría la realidad. Toda nuestra actividad va encaminada a cambiar radicalmente la situación de injusticia, explotación, e inhumanismo que sufren ahora las grandes masas trabajadoras. Tenemos conciencia que tal injusticia sólo podrá ser definitivamente liquidada a través de la profundización y elevación de la lucha de clases de los explotados por liberarse la opresión y explotación de las clases dominantes. Y que es la violencia revolucionaria de las masas el factor clave que romperá la cadena de la opresión, frente a la terca resistencia de explotadores despiadados que no están dispuestos a dejar sus privilegios y su dominación por razonamientos, ni por apelaciones a su bondad, a su “caridad”, a su humanismo y a su sentido religioso. En este sentido recordamos el reconocimiento de este hecho contenido en la Encíclica del Papa Paulo VI cuando dice que la violencia revolucionaria se justifica “en el caso de tiranía evidente y prolongada, que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y damnificase peligrosamente el bien común del país.”
Y las clases pobres y humildes no podrían tener en esta lucha trascendental por la transformación social decisiva, si no se organizan férreamente para llevar a cabo sus luchas tanto a nivel político económico-social, como a nivel militar-revolucionario.
En tales condiciones lo humano no puede concebirse una categoría abstracta, sino que adquiere en el fondo una esencia de clase: es humano lo que propicia de verdad el triunfo de la causa de las inmensas mayorías populares, y es inhumano lo que favorece la prolongación de la explotación, la opresión y el inhumanismo de unos pocos crueles chupadores del sudor y la sangre de las clases explotadas. (Es digno de hacer notar que precisamente una Organización Revolucionaria repudia las crueles prácticas que el enemigo utiliza su lucha contra las clases oprimidas: como son las torturas, el sadismo, el genocidio, etc.).
Los sacrificios que conscientemente realizan los individuos revolucionarios que promueven como una necesidad histórica la organización revolucionaria, la limitación de determinados aspectos individuales en aras de la colectividad empeñada en la derrota de los explotadores no puede considerarse como inhumanismo, sino como una necesidad imprescindible adoptada conscientemente por cada individuo en aras de la causa más justa: la liberación definitiva de las grandes masas para construir su futuro sin explotación, sin miseria, sin injusticias.
Negamos hoy parte de nuestra limitada libertad individual para poder construir un mundo más humano, digno y feliz para nuestra humanidad trabajadora, hoy explotada, oprimida y humillada. A la luz de esta necesidad histórica impostergables para las inmensas mayorías oprimidas resultaría en el fondo inhumana la actitud pequeño-burguesa que, en aras de un “humanismo” individual abstracto y colocado al margen de las necesidades de la lucha de clases deseara contrarrestar el imperativo histórico de que los obreros y campesinos tengan una férrea línea orgánica y de acción para oponerse al enemigo poderoso, cruel y despiadado. Armar al pueblo de ese férreo instrumento revolucionario político-militar es precisamente la práctica más humana y conveniente.
Es natural que a las clases explotadoras no les convenga altos grados de organización y disciplina revolucionaria en los sectores avanzados del pueblo, de allí que estén vitalmente interesadas en debilitar la solidez orgánica de los explotados, en difundir el liberalismo individualista, la falta de disciplina proletaria y de espíritu de sacrificio consciente.
La práctica revolucionaria va indisolublemente unida al surgimiento del hombre nuevo, en el cual se va encarnando determinadas cualidades: espíritu colectivo revolucionario, supeditación de los intereses individuales a los intereses fundamentales del proletariado y del pueblo, disposición consciente al sacrificio de las conveniencias personales incluso de la vida misma en aras de la causa revolucionaria; disciplina consciente y férrea, espíritu de planificación; ilimitado amor al pueblo, camaradería, alto sentido de responsabilidad, modestia, esfuerzo constante para desarrollar las propias cualidades para ser cada vez más útil a la Revolución Popular; todo ello en constante combate contra los vicios y prejuicios burgueses y pequeño-burgueses del medio capitalista: egoísmo, individualismo, amor propio exacerbado, autosuficiencia, liberalismo, espontaneismo, desorden en las costumbres y en la vida personal, etc.

IV- EN CUANTO A NUESTROS ORGANOS DE COMUNICACIÓN CON
LAS MASAS POPULARES
La vinculación con el pueblo la realizamos a través de distintos medios. El fundamental es la labor orgánica que realizan los Grupos de Apoyo clandestinos, que son organismos de las FPL encargados de organizar y de orientar a las masas en sus luchas reivindicativas inmediatas. Son organismos clandestinos, compartimentados de carácter paramilitar, con funciones principalmente políticas.
La Organización se da a conocer al pueblo también a través de sus acciones armadas, contra las clases explotadoras y sus instrumentos.
Una línea de propaganda es lo que llamamos la propaganda armada que consiste en diversas modalidades de llegar a la masa y de difundir el pensamiento revolucionario con las armas en la mano: difusión de proclamas con detonación de pólvora, arengas en las puertas de las fábricas o concentraciones diversas, toma de cines, toma de pueblos para hablar a la población, etc.
Y constantemente hacemos uso de los medios de difusión clandestina que forman una red de órganos de las FPL de comunicación con las masas: Comunicados, proclamas, hojas volantes, así como los órganos permanentes “EL REBELDE”, “EL CAMPESINO REBELDE”, “JUVENTUD REBELDE” “EL MAGISTERIO REBELDE”, “PRENSA OBRERA”, “GUERRILLERO”, “ESTRELLA ROJA”, y publicaciones esporádicas de análisis de la situación nacional. Tales órganos realizan las labores de agitación revolucionaria y de propaganda de las ideas y orientaciones de la Organización para el avance del proceso revolucionario.
Nuestra comunicación con las masas está basada en la consideración estratégica de que es el pueblo quien realiza la revolución, y que ninguna Organización es capaz de sustituirlo en esa tarea; sino que ésta, para cumplir con su papel de Vanguardia debe convertirse en promotora de la elevación de la conciencia revolucionaria del pueblo y en eficaz medio de incorporación del mismo a la lucha revolucionaria (en el presente período, a las distintas tareas de la Guerra Prolongada del Pueblo).
La elevación de la conciencia revolucionaria de las masas requiere presentar a éstas en forma honesta la verdad objetiva, por ello nuestra propaganda tiene como fondo la verdad, la realidad concreta en proyección hacia la perspectiva histórica real.
Nuestros órganos de divulgación clandestina se basan en normas estrictas de seguridad y de trabajo clandestino, y tratan de educar a las masas entre las que circulan en las normas que permiten leer y difundir nuestra propaganda burlando la vigilancia del enemigo, no sólo para salvaguardar la seguridad del lector, si no para garantizar la continuidad de la difusión de las ideas revolucionaria y la continuidad del trabajo revolucionario. Ha sido precisamente la constante práctica de tales normas las que ha permitido que los sectores populares vayan aprendiendo a manejar la propaganda secreta y que ésta se difunda tan ampliamente en diversos sectores del país, y en medios poco acostumbrados al trabajo clandestino.
Nuestra propaganda tiene como norma la protección del trabajo clandestino (y abierto) de las masas; trata en lo posible de que el enemigo no se oriente sobre los lugares de existencia de los núcleos revolucionarios. Naturalmente que esto no corresponde sólo a nuestros órganos de difusión, pues los signos indirectos o directos de la actividad revolucionaria se van haciendo patentes a medida en que se desarrolla y ramifica el trabajo revolucionario a lo largo del país; por ello la necesidad de la aplicación de las normas de seguridad no amengua sino que crece.
Uno de los aspectos más vivos y complejos de la actividad de la Organización (y esto no se refiere sólo al terreno de la difusión) es lograr a cada momento la correcta combinación de la actividad clandestina con la actividad abierta de las masas, la combinación de la agitación y propaganda clandestina con la agitación y propaganda abierta entre las masas a fin de que esta segunda no sólo no se vea afectada, sino que encuentre en aquella un poderoso puntal para su desarrollo. Los diversos matices de este aspecto del trabajo reciben una constante preocupación de las FPL.
Por otra parte nos parece oportuno exponer aquí que ha sido y es norma invariable de nuestra Organización en su labor divulgativa entre el pueblo practicar una modalidad diferente a la empleada por decenios por algunos organismos políticos de izquierda tradicional, que han practicado ante las masas evidentes modalidades de charlatanería revolucionaria y que con el tiempo han mostrado ser revolucionarios de palabra y conservadores en los hechos; que usan la fraseología marxista para encubrir una línea de oportunismo y de claudicación ante los intereses de la burguesía
Nuestra Organización trata de seguir una norma estrictamente diferente y se esfuerza por practicar invariablemente una línea de modestia revolucionaria y de decir la verdad al pueblo. De acuerdo con esta norma de conducta, las FPL ni siquiera adoptaron un nombre durante los dos primeros años de intenso trabajo inicial (de 1970 a 1972), ni proclamaron públicamente su carácter revolucionario ante el pueblo ya que consideraron indispensable ganarse en la acción el honor y la calidad revolucionaria y no quedarse en las palabras vacías de contenido real. Fue hasta que se habían forjado los núcleos revolucionarios a través de un intenso accionar y de la adquisición de una contextura revolucionaria interna, y fue hasta que los primeros héroes de la lucha revolucionaria miembros de nuestra Organización (Mauricio Gonzales Domínguez, Vladimir Umaña Santamaría y Sergio Orellana Acosta) habían caído en combates armados contra el enemigo del pueblo, y cuando para éste era ya evidente la presencia e incidencia de la Organización revolucionaria político-militar en acción, cuando se hizo indispensable adoptar un nombre, dar a conocer la personalidad revolucionaria de la Organización, como una necesidad ya impostergable para la orientación y dirección del pueblo en su incorporación a la Guerra Revolucionaria.
En tales condiciones creemos que no sería justo, ni verídico el pensamiento de que nuestra Organización en su propaganda pudiera practicar formas de exhibicionismo o “triunfalismo” “ para darse a conocer al pueblo.
Y nos parece que a raíz de los sucesos de “ La Calletana “ y debido a publicaciones que al respecto ha emitido la Organización se ha llegado a expresar insinuaciones al respecto. Podemos decir que las labores divulgativas en ese sentido se han realizado y se realizan con plena responsabilidad revolucionaria, midiendo cada caso, y con el objetivo de elevar la conciencia de los trabajadores de la ciudad y del campo, de mostrar y generalizar los rasgos nuevos y crecientes que van apareciendo en la lucha del pueblo, para facilitar la incorporación de nuevos contingentes de las clases explotadas a la lucha revolucionaria, tanto en el aspecto armado como en la combatividad masiva por las reivindicaciones urgentes económico-sociales.
El enemigo descubrió en esa zona un depósito de propaganda de nuestra Organización en casa de un compañero, y desde ese momento no era un secreto para él, pero sí para el pueblo. En tales condiciones dejó de ser una cuestión de seguridad el admitirlo en la propaganda de la Organización, y al contrario, esto facilitaba dar a conocer a los trabajadores la verdad de las facetas nuevas que va adquiriendo la lucha popular y de esta manera de generalizar las nuevas formas de organización, de movilización y de acción de masas acorde con las necesidades más urgentes del campesinado que coinciden con su línea de incorporación a la lucha revolucionaria; la lucha por la tierra, el ataque a su monopolio, la marcha hacia la incorporación del campesinado y jornalero agrícola a la lucha reivindicativa por sus problemas claves.
Nuestras versiones de los sucesos están basadas en la información fidedigna y de primera mano tomada en el propio escenario de los sucesos y tiene como fuente los elementos más avanzados políticamente de la zona. Está muy lejos del cuadro que pinta la Carta pastoral de la Curia de San Vicente cuando dice que “con malévola intención se han difundido folletos (“EL REBELDE” por ejemplo)” insinuando que contienen una serie de rumores y falsedades.
Nuestro objetivo al decir la verdad al pueblo y no ocultar ni las intenciones, ni las acciones, ni los métodos de las clases explotadoras es extender el espíritu combativo en diversos sectores de masas, hacer avanzar el proceso, adoptar una actitud dinámica consecuente, con las necesidades del desarrollo. En cambio hay, otra actitud que desearía que el proceso quedara estancado, que no se moviera y, si fuere posible, que no se tocara lo que no conviene a los explotadores y se pretende mostrar a los sectores avanzados del campo como corderos y pacientes soportadores de injusticias que están dispuestos a presentar la otra mejilla para que el cruel explotador se las golpee. Eso no ayuda a desarrollar el proceso de lucha, sino que contribuye a estancarlo, a hundirlo en la falta de perspectiva, en la impotencia, en la falta de confianza de las masas para vencer los obstáculos que la tiranía de los ricos interpone en el camino de sus luchas.
Es evidente que los avances en la conciencia revolucionaria de unos sectores debe ayudar a otros sectores hacia la lucha, no partiendo de cero, sino de la experiencia de la lucha de los demás sectores.
Un mal entendido proteccionismo paternalista que trate de ocultar el estado de ánimo combativo de las masas y presentar un cuadro irreal de conformismo y pasividad no ayuda a los sectores trabajadores a ver las reales condiciones de disposición combativa que están creciendo en sus hermanos de clase a lo largo del país no ayuda a generalizarlos nuevos rasgos dinámicos portadores de la liberación popular.
El hecho de que en la misma publicación nuestra Organización aceptara la participación de un compañero revolucionario identificándolo como miembro de la misma, pudo haber parecido a algunas personas como un acto ingenuo, irresponsable y contrario a la seguridad individual y colectiva. Tal paso fue meditado y deliberado y se tuvo como elemento clave el hecho de que el compañero fue detectado por el enemigo, ya que casualmente se le descubrió un depósito de propaganda y que por lo tanto a partir de ese hecho ya no podría ni podrá actuar legalmente. Nuestro compañero fue arrancado de las garras de los cuerpos represivos, vale decir de la muerte por el propio pueblo.
Tales casos se irán dando forma creciente en el transcurso la guerra y cada vez más convirtiendo en una necesidad que el pueblo pueda comprobar la naturaleza clasista de su Organización revolucionaria, que tenga la certeza de que sus cuadros revolucionarios dirigentes a distinto nivel son hombres honestos, trabajadores y responsables extraídos de las propias entrañas populares. Realidad muy distinta a la superchería que pregonan en su orfandad ideológica los sectores oportunistas de izquierda, de que las organizaciones revolucionarias político-militares son un capricho, pasajero y un “juego de chiquillos atolondrados e inconstantes”.

V- DESEAMOS EN ESTA CARTA, EXPRESAR AUNQUE SEA BREVEMENTE NUESTRA LINEA SOBRE LAS ALIANZAS DE CLASE.
Nuestra Organización ha podido tener una larga experiencia sobre el tipo tradicional de alianzas de sectores populares que ha puesto en práctica la corriente oportunista y revisionista en nuestro país. Y esto ha sido posible, porque previo a la formación de las Organizaciones político-militares se desplegó en el seno de las organizaciones tradicionalistas y a través de la acción de las masas, una intensa lucha ideológica por promover a esas organizaciones a posiciones más avanzadas, acordes con las nuevas necesidades del proceso revolucionario.
Fue en el transcurso de 10 años de lucha ideológica que se fue perfilando y depurando una estrategia integral revolucionaria político militar, que la irse poniendo en aplicación a través de los nuevos instrumentos orgánicos está abriendo el cauce revolucionario del pueblo que a través de la Guerra Revolucionaria lo conducirá a las victorias definitivas.
El tipo tradicionalista de unidad de sectores populares, propiciado por la corriente oportunista (Partido pseudo-comunista y dirigencias influidas por éste) plantea un engañoso esquema de unidad “amplia” de sectores populares entorno a limitadas reivindicaciones de tipo inmediato; pero escamotea un aspecto medular: qué clase hegemoniza tal unidad y, en consecuencia a qué intereses de clase favorece fundamentalmente tal agrupamiento. En consecuencia, una unidad que aparentemente favorece los intereses de todos los sectores agrupados en ella, sirve de cortina de humo para disimular el papel político dirigente que sobre los sectores del pueblo pasa a ejercer una parte de la burguesía, que coloca a las clases oprimidas al servicio de la estrategia explotadora.
Esa es la esencia de clase que los oportunistas de izquierda propician al aplicar su esquema de unidad: y a través de él se han convertido en valiosos instrumentos de la burguesía “opositora “, fundamentalmente de la burguesía que dirige al Partido Demócrata Cristiano y a través de él al MNR, UDN ( UNO ); burguesía reformista, desarrollista y populista, que trata de detener los avances del pueblo hacia la revolución y unirlo a la eternización del sistema capitalista por la vía de las reformas burguesas y del cauce electorerista.
La corriente oportunista ha venido mostrando su naturaleza conservadora desde hace mucho tiempo; trató de atajar la combatividad de las masas durante las huelgas de 1967, especialmente durante la Huelga General del Acero (abril de 1967), y durante las dos grandes huelgas magisteriales, y en esas ocasiones su plataforma de unidad le permitió emerger a una posición que le dio la posibilidad de contrarrestar el espíritu combativo de las masas para hundirlas en la pasividad y la impotencia, y de esa manera encauzarlas en el electorerismo favorable a la burguesía y al sistema.
Nuestra Organización propugna por una línea de unidad a nivel de los sectores avanzados del pueblo para luchar conjuntamente para profundizar y ampliar el proceso revolucionario de la Guerra prolongada del pueblo, para acrecentar la lucha contra los enemigos dé la revolución, y para derrotar ideológicamente a las corrientes oportunistas y revisionistas que están al servicio de los intereses de la burguesía. Tal núcleo de unidad avanzada se convertiría en el polo de una unión de fuerzas de calidad superior, teniendo como centro la alianza obrero campesina revolucionaria. Es decir, una unidad revolucionaria consecuente, que incida cada vez más en toda la marcha de la vida nacional y que sea poderoso medio para la incorporación del pueblo a la Guerra Revolucionaria. En tal cuadro no cabe la hegemonía de ningún sector de las clases dominantes, y para que pueda ser consecuente hasta el final, serán los intereses del Proletariado (abanderado de los intereses fundamentales del campesinado y demás sectores populares) quienes tienen que imprimir su sello determinante.
Nuestra Organización por ello ha puesto reparos a una nueva versión aplicada en los últimos meses de esquema de alianzas en el que se juzga indispensable la participación de los dirigentes oportunistas, versión ensayada a través del FAPU.
Por parte de elementos avanzados se ha creído que a través de los oportunistas se puede llegar al seno de las masas. La práctica mostró en esta ocasión, que esa no es la vía para llegar a las mismas. Se pensó que la lucha ideológica contra el oportunismo y el revisionismo se realizarían llegando a las masas a la par de los mismos. La práctica mostró que no fue viable esa fórmula. Se ha superestimado la fuerza de los oportunistas y revisionistas cayendo en el espejismo de que tienen “mucha” gente (especialmente del sector obrero) y que por ello son imprescindibles en los frentes populares. La realidad es otra: apenas un 9% del proletariado está organizado en sindicatos y otras organizaciones gremiales, y de ese 9% el 75% está encuadrado en sindicatos y organismos dirigidos por los agentes del gobierno y del imperialismo. A su vez, el sector, dirigido por la burocracia sindical reformista y economista “de izquierda” vegeta en la pasividad y en la creciente debilidad orgánica que le imprime dicha corriente.
Las necesidades objetivas del desarrollo revolucionario obligan a los sectores avanzados del pueblo a la creación de una unidad superior, distinta al molde de alianzas que desembocan en el electorerismo y que, en último término, caen bajo la hegemonía de la estrategia política reformista y democratista de sectores de la burguesía.

VI- NUESTRA ACTITUD ANTE LA RELIGION
Nuestro trabajo revolucionario va dirigido contra los enemigos del pueblo y no va encaminado a menoscabar la religión, ni al trabajo de masas religioso. La experiencia en este terreno indica que el quehacer religioso y la actividad revolucionaria pueden combinarse fecundamente en aras de los intereses del pueblo.
Las FPL, aceptan en sus filas a todo revolucionario honesto que adopte conscientemente su estrategia, su línea táctica y política, y sus lineamientos orgánicos y disciplinarios, si para ello, sus creencias y prácticas religiosas no constituyen un obstáculo.
Partimos del hecho de que ser cristiano no se opone al deber de luchar por la justa causa del pueblo, por su liberación de explotación y de la miseria. Consideramos como una ofensa para un trabajador cristiano hombre o mujer suponer lo contrario. Es más, consideramos absolutamente necesario como una condición estratégica la incorporación de las grandes masas campesinas y obreras que son fundamentalmente cristianas a la revolución. Sin ello, el triunfo de la revolución no podría alcanzarse, y esto, no sólo en nuestro país, sino a nivel continental, como lo reconoció el heroico comandante Che Guevara al decir que cuando los cristianos se incorporen a la revolución ésta será invencible.
Las FPL llevan a cabo este pensamiento en forma práctica donde quiera que haya un militante católico , que desee dar un salto en su práctica revolucionaria, y que llene los requisitos exigidos por nuestra Organización, no tenemos porqué rechazarlo, porqué cerrarle las puertas e impedirle que realice su aspiración de servir a la causa revolucionaria de su pueblo.
Al promoverlos a una más elevada calidad de su quehacer político como miembros responsables de un pueblo que marcha hacia su liberación, procuramos al mismo tiempo que no se menoscabé su actividad religiosa Por otra parte, si bien nuestra misión no es menoscabar sus creencias religiosas, es necesario decir que todo revolucionario, a medida en que van elevándose a un enfoque científico de la realidad objetiva , va llenando sus lagunas, debilidades, deficiencias y errores en la esfera del conocimiento con una base científica que eleva integralmente su conciencia y acción en aras del interés colectivo.
El trabajo de la Organización en crecientes sectores del campo es un trabajo estratégico, encaminado a ganar activamente para la revolución a un sector fundamental sin el cual ésta no podría triunfar. Es una tarea estratégica encaminada a forjar en la acción la alianza obrero campesina, base de las fuerzas motoras de la revolución, y esta tarea la tratamos de realizar tanto en zonas o lugares donde haya algún tipo de organización como donde no lo haya; en zonas donde haya sacerdotes conservadores o sacerdotes progresistas; o donde no haya sacerdotes, etc.; y no solo en el campo sino también en la ciudad: en fábricas, colonias, centros de enseñanza, etc.
Es posible que nuestra incidencia orgánica en algunos sectores del campo, de la impresión de que estamos; “aprovechando” el trabajo de otras personas Tal idea la consideramos incorrecta e inconsecuente con las necesidades de desarrollo revolucionario de las masas. ¿Acaso el trabajo revolucionario de las masas es aprovechado por alguien y no por el mismo pueblo que a través de esa actividad marcha hacia su revolución?
Si tal idea surge, creemos que estaría basada en el deseo de mantener una influencia exclusivista sobre un sector de masas a costa de impedirles a éstas su promoción a un escalón de las luchas populares. Sería una concepción conservadora que perjudicaría la incorporación de sectores del pueblo a las tareas de la revolución. Y denotaría en cierto modo una actitud de egoísmo político (no poner “ su “ trabajo en dirección al avance revolucionario del pueblo) y de irrespeto al imperativo de conciencia de los cristianos. Entendemos que dentro de la estructura de la Iglesia, un postulado por cuya aplicación luchan los sectores progresistas es por respetar la conciencia de una persona, y aplicado en ese caso, se vuelve un imperativo respetar la decisión de los cristianos que a conciencia adopten el camino revolucionario, al camino de la lucha armada, para contribuir a la liberación de sus hermanos trabajadores.
Podría suceder que algunos sacerdotes progresistas, a estas alturas todavía no vean con claridad que va en marcha el proceso de la lucha armada revolucionaria, y que éste es ya un proceso irreversible, y que a medida que se profundice también el enemigo responde con acciones de creciente intensidad y crueldad, lo cual es una dinámica inevitable de la lucha cuando los pueblos han tomado la decisión de liberarse con las armas en la mano.
El desconocimiento de esta realidad, de la incidencia de la lucha armada revolucionaria en la vida del país conduce a la oposición a que las otras formas de lucha popular se acondicionen a la fundamental en algunos casos, no sólo se rehúye fortalecer las bases de la revolución sino que se adopta posiciones conservadoras, y hasta reaccionarias y claudicantes ante el poder de los ricos y ante los propios explotadores. Algunos pasajes de la reciente declaración de la Curia diocesana de San Vicente son una prueba de esto (numerales 2°, 4’, 5° de sus considerandos ) (1)

VII- EL CLERO PROGRESISTA EN EL PROCESO REVOLUCIONARIO
Con el respeto que nos merecen los esfuerzos constantes que los sacerdotes avanzados realizan por colocar a la Iglesia en posiciones acordes a los intereses sociales de las grandes mayorías oprimidas y desposeídas y por lograr el progreso social del pueblo trabajador, hemos de decir que como Organización Revolucionaria admiramos esos esfuerzos y valoramos la entereza mostrada ante los riesgos y amenazas que frente a los explotadores conlleva. Nos damos cuenta de las repetidas amenazas represivas del régimen. Y creemos que el sector avanzado del clero está en capacidad de ayudar en buena medida al avance de la combatividad de las masas y al avance del proceso revolucionario.
Y es que tal convicción surge no solo de su aporte a la lucha popular en nuestro país y Centroamérica, sino de la valiosa contribución de sectores avanzados del clero en el avance de la revolución latinoamericana. Hemos visto con admiración la valiente actitud que en diversos países han tenido muchos sacerdotes y cristianos frente a tiranías tales como la del Brasil, en donde las torturas y asesinatos del régimen no se han detenido ni ante el crucifijo de un religioso. Hemos sido testigos del compromiso de heroicos sacerdotes que han subido a la montaña y han tomado el fusil para luchar a la par de los obreros y campesinos por la liberación del pueblo.
Sin embargo, creemos que para cumplir a cabalidad un creciente rol en el proceso de desarrollo revolucionario es necesario vencer las dificultades que emanan no sólo del medio concreto tradicionalmente conservador, sino incluso, las que plantean los prejuicios y costumbres que han tenido su origen en la propia extracción de clase(generalmente de sectores del campesinado con alguna comodidad o sectores de la pequeña-burguesía urbana) defectos que han de ser contrarrestadas para alcanzar un enfoque de acuerdo con los legítimos intereses del proletariado y del campesinado pobre.
Por otra parte, entendernos que la contradicción fundamental de clase en el seno de la Iglesia se expresa entre el sector avanzado del clero y la parte conservara de la jerarquía. Entendemos que la jerarquía misma no es monolítica en la expresión del conservadurismo y en el seno de la Iglesia se van abriendo paso corrientes favorables a los intereses del pueblo. Esto se refleja no solo a nivel nacional sino también, en los concilios y conferencias eclesiásticas latinoamericanas y mundiales en donde hay fuerzas que pugnan por posiciones progresistas y renovadoras. Sin embargo, consideramos que la lucha del sector avanzado es dura, difícil y esforzada y que requiere gran valentía moral y gran convicción de principios para sostenerla ya que los sectores conservadores tratan de hacer retroceder a los sectores progresistas de sus posiciones de avanzada.
En este sentido queremos que la aspiración irreal de que toda jerarquía apoye los pasos del sector avanzado puede conducir a compromisos mal entendidos que hagan ceder al sector progresista en posiciones de avanzadas y ponerse a la cola de posiciones conservadoras, retrocediendo en niveles ya alcanzados de comprensión de las necesidades del pueblo y de su proceso revolucionario.
Para concluir con la exposición a sus puntos de vista, las FPL desean recalcar su respeto por el sector sacerdotes de ideas y prácticas avanzadas, esperando que en bien de la causa del pueblo, sus esfuerzos den cada día mayores frutos para la Revolución.
REVOLUCION O MUERTE!! EL PUEBLO ARMADO VENCERA!!
EL COMANDO CENTRAL DE LASFUERZAS POPULARES DE LIBERACION FPL FARABUNDO MARTI”
Enero de 1975.

(1)Nota
En la página 28 se hace referencia a algunos pasajes de la “ Declaración de la Curia de San Vicente ante los acontecimientos de La Cayetana el pasado 29 de noviembre”.
Para una mayor comprensión reproducimos a continuación los pasajes referidos:
“Con malévola intención se han difundido folletos (el “Rebelde” por ejemplo), y corren una serie de rumores y falsedades. La Curia de San Vicente, conociendo como conocemos a los vecinos del Cantón “ La Cayetana” y habiendo oído el testimonio fehaciente de personas fidedignas testigos oculares de los hechos: “
2. Niega totalmente, que en La Cayetana haya predisposición contra las autoridades, puesto que se trata de un caserío ejemplar donde no existen ni “ sacaderas ni chicherías “ ni se practican juegos prohibidos. Su delito es que son unidos, conocen las leyes trabajan honestamente y procuran practicar las enseñanzas de evangelio para hacer sus trabajos en forma cooperativa, los denigrantes les tildan de “comunistas”. ¡Cuán fácil se tilda de comunista a quienes ya no se dejan explotar! “
3. Niega, que en La Cayetana existan elementos pertenecientes a grupos armados. Quienes afirman lo contrario están únicamente predisponiendo a que se tomen medidas para contrarrestar estos supuestos grupos y que se maltrate así a personas humildes y sencillas;”
4. Niega, que en los hechos del 29 de noviembre haya habido agentes de seguridad muertos o heridos. La irrupción armada se produjo contra indefensos campesinos sin reacción alguna de parte de ellos;”
5. Lamenta que, a raíz de lo acaecido en “La Cayetana”, se ha retirado el puesto de guardia de Tecoluca. Esto ha dado lugar a que elementos de la población ya reconocidos por inescrupulosos e irresponsables traten de provocar la alarma en la población civil, haciendo disparos en horas nocturnas, dando base con ello a que después se desate una ola de represión con el pretexto de establecer el orden” .

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