Crisis y división en el Partido Vanguardia Popular (1983-1984) Pablo Morales Rivera 2008

Pablo Morales Rivera 2008

Universidad de Costa Rica

Introducción

El trabajo que se va a desarrollar a continuación tiene como objetivo analizar un tema poco por no decir nada tratado por los diversas disciplinas dentro de las ciencias sociales: la división de un partido político, pero no cualquier partido político, primero corresponde a la agrupación de más larga trayectoria en nuestro país, la cual el año pasado cumplió 76 años de existencia, es además, la primera organización donde los intereses de los sectores excluidos de Costa Rica se expresaron políticamente, hablamos del Partido Vanguardia Popular.

Hasta este momento, el único estudio hecho sobre este particular hecho histórico (la división del PVP), está lleno de vacíos y lagunas, principalmente porque se parcializo demasiado hacia una de las partes en el momento de la crisis, dejando una serie de argumentos importantes expresados en el discurso de la parte con la cual el autor no compartía criterios. Este trabajo intentara llenar ese vacío, analizando los principales argumentos de cada uno de los bandos en el momento de la crisis.

Un segundo aporte que esperamos conseguir es ver en qué manera la división fue transmitida desde la cúpula hasta la base del partido, como les llegó a esos militantes de base, la noticia de que sus vecinos de barrio y camaradas de partido de un momento a otro pasaron a ser sus enemigos políticos transformándose en jóvenes aventureros o en viejos conservadores, vistos así desde cada una de las dos partes.

Capitulo Primero: Las Cúpulas.

a) El ala “reformista” del PVP[1].

Cuando se genera la crisis en el PVP a la altura de 1983, salen a la luz diferencias que al parecer hacían referencia a una diferencia en la estrategia y táctica revolucionaria que debía tener el partido para con las masas, de un lado de esas diferencias hay que seguir sin duda la posición que sobre estos temas tenía el máximo ideólogo del partido, el Lic. Manuel Mora Valverde.

En este sentido Mora sostenía que la crisis y la división del partido alcanzaron su punto más alto cuando el grupo que se quedaron opuestos a su grupo empezaron a tomar actitudes virulentas y negativas, poco típicas entre camaradas y que en nada ayudaban a solucionar las discrepancias, ante esto él dice:

“Han decretado expulsiones y han difundido injurias y hasta calumnias. Es decir, que en vez de hacer un esfuerzo por desintoxicar el ambiente para crear un clima favorable a la discusión, lo han envenenado más”[2]

¿Cuáles eran estas ideas de Manuel Mora que generaban un clima tan difícil en el partido? El pensamiento de Mora tenía mucho que ver con el contexto en el cual se desenvolvía nuestro país en esa época, el cual estaba marcado por un clima de revolución por la vía armada en varios países de América Central (Nicaragua, El Salvador y Guatemala), este clima sin duda alguna generó una fuerte presión coyuntural sobre el partido.

Mora sostenía que ya desde hace varios años se venían presentando discrepancias entre él y varios compañeros de la dirección del partido de cómo debía concebirse la lucha revolucionaria en Costa Rica, pero que nunca había creído que estas diferencias de criterios iban a afectar negativamente al partido.

Sin embargo para el esto último fue un error, “el error vine a comprenderlo con una gran claridad cuando las condiciones de Centroamérica, y por consiguiente, de Costa Rica también, cambiaron de forma violenta”[3].

Mora creía que desde hace años el partido venía sufriendo cambios muy importantes, cambios generados principalmente en los órganos de dirección y que estos cambios estaban generando un viraje en la forma de funcionar del partido, “pues graves decisiones se estaban llevando a la práctica por organismos laterales al partido (comisiones auxiliares) saltando por encima del centralismo, decisiones que por lo demás generaban situaciones de hecho no contempladas por los órganos centrales de dirección, en una peligrosa escalada tendiente a producir…. Una situación revolucionaria”[4]

Estos cambios eran orquestados según Mora por ese grupo de la dirección que mantenían diferencias con él y temía que el impulso que ellos daban a su remoción era una estrategia para poder imponer con más facilidad su línea ideológica dentro del partido. Pero realmente lo que más le preocupaba a Mora era que para él estos procesos se daban al lado de un completo desconocimiento de esto por parte de las bases, ante esa situación argumentaría Mora: “la comunicación de mi remoción a la base adolecía de falta de la información sobre las cuestiones de fondo que involucraba, y con ese motivo dio lugar a una verdadera lucha en esa base del partido”[5].

Mora resumía entonces las tesis que ese grupo “aventurero” sostenía de la siguiente manera: El país estaba muy cerca de una grave crisis revolucionaria producto de la grave crisis económica que atravesaba, El partido debía utilizar sus recursos para agravar la crisis y debe complicarle al gobierno todo su accionar frente a la crisis para que esta se profundice, para tomar el poder no es importante tener el apoyo de la mayoría del pueblo, solo hay que tomarlo y después se conquista el apoyo popular.

Este tipo de política chocaba seriamente con la posición de la mayoría de la base del partido, la cual eral en última instancia la que debía decidir la línea política del mismo.

Frente a estas tesis Mora sostenía que en ese momento nuestro país vivía una etapa de revolución no socialista, sino antiimperialista que habré paso al socialismo y que esta caracterización respondía a la línea trazada por el XIII Congreso, en estas condiciones el intentar buscar la toma del poder por la vía armada era realmente un pensamiento que se alejaba sin duda alguna de la realidad costarricense.

Con respecto al gobierno Mora opinaba que el Partido Liberación Nacional no era una organización monolítica y homogénea, representando solo a la burguesía reaccionaria e imperialista del país, creía por el contrario que en Liberación había varios sectores progresistas y que el partido debía estimular a esos sectores para que estos presionen “a sus dirigentes a actuar en forma positiva, en defensa de nuestro régimen democrático, en defensa de la paz de Centroamérica, y en defensa de la línea de neutralidad”[6].

Agregaba además se debía “desarrollar una política más realista con el gobierno de nuestro país, para no empujarlo innecesariamente, en cuanto a Nicaragua, hacia las garras de la CIA”[7]. Es importante recalcar aquí que Mora concebía mucho una tesis para Costa Rica que se va a conocer como el Fatalismo Geográfico, la cual sostenía que la posición de nuestro país se encontraba en un sitio crítico geopolíticamente, por estar entre una base militar de los Estados Unidos (en Panamá) y una revolución de corte Marxista (en Nicaragua), además para ese momento se sabía que los contrarrevolucionarios ya recibían armas a través de Costa Rica y Mora sostenía que para Reagan sería de mucha utilidad el convertirnos en una base militar al servicio del imperio, para atacar desde el Sur al gobierno del Frente Sandinista. Dicha posibilidad había quedado clara cuando bajo la operación Furia Urgente 400 marines estadounidenses desembarcaron el 25 de octubre de 1983 en la isla de Granada con el fin de derrocar al gobierno de corte leninista de Maurice Bishop[8].

Otro argumento señalado a través de todo el proceso de Crisis por Mora fue que si la crisis económica seguía profundizándose, el país corriera el riesgo de que las fuerzas reaccionarias de la burguesía optaran por hacer un golpe de estado e instauraran una dictadura fascista, que llevaría a la supresión de un montón de garantías del régimen democrático imperante, es por esto que él llamaba “al aprovechamiento de las contradicciones que existen dentro del Gobierno con el propósito de que esas contradicciones sean un factor permanente de presión progresista sobre el Presidente en defensa del régimen democrático”[9].

Mora sostenía que la causa de que la militancia se redujera acontecía a estos y otros errores que habían alejado al partido de las masas, en respuesta a esto proponía una estrategia de acercamiento al pueblo que debía pasar por los siguientes aspectos: Fortalecimiento del partido mediante la corrección de sus errores, lucha por reconquistar el apoyo de las masas mediante el lanzamiento de consignas realistas, fundamentadas en un análisis crítico de la crisis que afectaba nuestro país dentro de la crisis del capitalismo, divulgación del verdadero significado de la Revolución Nicaragüense, denunciar todas las políticas negativas del gobierno para con el pueblo, luchar por mantener la política de neutralidad y prepararse para una lucha armada en caso de que Estados Unidos invadiera Centroamérica[10].

Terminaremos señalando que Mora pidió hasta el final dos requisitos fundamentales para restablecer la unidad del partido, que se investigara sobre las intenciones de un grupo de militantes para apoderarse de la dirección del partido y que las discrepancias entre él y una mayoría del CC se discutieran a nivel de las bases y que fueran las bases las que decidieran cual era la política correspondiente.

b) El ala “aventurera” del PVP.

Para el grupo de la división que se generó alrededor de Humberto Vargas y Arnoldo Ferreto, las discrepancias con el grupo de los Mora eran algunas similares a las planteadas por la contraparte y otras muy distantes. Primero que todo, este grupo sostenía que la división quedo sentada en un congreso “espurio” celebrado en marzo de 1984 por los seguidores de Manuel Mora.

Arnoldo Ferreto señalaba entre las principales discrepancias con Mora, esas discrepancias venían desde los años cuarenta del siglo pasado “cuando pretendió que dejáramos de llamarnos comunistas y renegáramos el marxismo-leninismo”[11].

El autor hace alusión a cuando en 1943 el partido convocó a una Conferencia Nacional con el fin de sustituir el nombre de Partido Comunista de Costa Rica por el de Vanguardia Popular, esto con el fin de llegar a una alianza con la Iglesia Católica y el gobierno en el llamado Bloque de la Victoria.

Ferreto señalaba que Manuel había caído en los vicios del Browderismo[12], al caer en los vicios del oportunismo de derecha por la alianza antes mencionada, además de que para esa época empezó a ser característico en Mora una forma muy personal de Dirigir el Partido. Alegaba demás de que Manuel Mora asumía como suyos los triunfos como el código de trabajo y las garantías sociales, los cuales habían sido ganados “por el movimiento obrero clasista y por el partido en su totalidad”, Ferreto sostiene que el alzamiento de la figura de Manuel Mora en esos años vendría a repercutir negativamente a futuro en el partido.

Sigue mencionando los errores de esa época y critica la rendición y la deposición de las armas a la cual el partido fue llevado por engaño en 1948 mediante el pacto de Ochomogo que fue negociado por Manuel Mora. “ahí de nuevo jugó un papel decisivo…., Manuel Mora. Su dirección personal suplantó la dirección colectiva y facilitó que el Partido depusiera las armas estando en condiciones de tomar el poder”[13].

Para Ferreto el partido no debe limitarse a defender el régimen democrático, debe desenmascarar el carácter burgués de este y debe crear conciencia en las masas sobre las limitaciones y las mentiras de la democracia burguesa. “El pueblo debe aprender que hay una democracia superior, que hay que conquistar luchando, que tendrá límites para los explotadores”[14]

Ferreto continúa señalando las discrepancias, argumentando una de las críticas más fuertes que pudo recibir el grupo generado alrededor de los Mora mencionando que lo que existía detrás de la crisis del partido era una “lucha ideológica entre quienes queríamos y seguimos queriendo que el PVP opere como un verdadero partido revolucionario, marxista-leninista; como el partido revolucionario de la clase obrera, con una dirección colectiva y quienes, expresando una ideología comunista con ropaje comunista, quieren que el partido no vaya más allá de las reformas al régimen capitalistas dependiente imperante, reformas que, por lo demás, se vuelven cada vez más difíciles conforme se agrava la crisis general del capitalismo y la crisis económica nacional”[15]

Pone de esta manera a Manuel Mora y su grupo a la altura de los sectores burgueses y oligarcas de Costa Rica, argumentando que su único interés es convertir al partido en una instancia reformista y que no cree contradicciones con la burguesía, sino por el contrario que la apoye, estableciendo alianzas políticas con sectores de la clase en el poder mediante la concesión de principios revolucionarios, una posición imperdonable para los marxistas.

Ferreto argumenta que la crisis es generada entonces cuando la Familia Mora ve que la destitución del caudillo como Secretario General no servía a los intereses de este “clan de partido” de implantar su línea oportunista y que por lo tanto debían separar de la dirección al grupo que les hacía oposición en los órganos superiores del Partido.

Cierra Ferreto su argumentación insistiendo que la tesis de que en el proceso de la crisis se deben cumplir las culpas en ambas partes que hubo tanto errores de un lado como del otro, porque los culpables existen, representados por la familia Mora y deben ser denunciados, decir que la culpa fue repartida sería un engaño y “Lenin decía que al pueblo no debe engañársele ni aún con la mentira benévola”[16]

Pasaremos a Analizar ahora los argumentos del Comité Central que se mantuvo alrededor del grupo liderado por Vargas y Ferreto[17], El informe inicia haciendo alusión a las mismas discrepancias con respecto a los años cuarenta que hace Ferreto y que por lo tanto no vale la pena redundar, básicamente critica nuevamente la forma personalista en que Manuel Mora empieza a dirigir el partido a partir de esa época. Luego de esto empieza a enumerar las discrepancias que salieron a relucir con la crisis.

Lo primero que señalan es que Manuel Mora realiza una forma de análisis que no corresponde al marxismo-leninismo marcado por un menosprecio a la teoría revolucionaria, afirma que Mora desde hace muchos años levanto la bandera de lo que él llama “realismo” y que esto lo llevo a restarle importancia a la teoría, para Vargas esta desviación es garrafal ya que “Sin un sólido fundamento teórico, el Partido y el movimiento popular quedan a la deriva, en un mar donde los movimientos son regulados por la clase dominante”[18] y con esto lo que se consigues es que se cierre toda perspectiva revolucionaria.

Un segundo aspecto, expuesto por Ferreto paginas atrás y retomado por el CC es la “Concepción oportunista acerca del carácter de la revolución costarricense, sus fuerzas motrices y las formas de lucha”, sosteniendo aquí que los criterios adoptados por el anterior Secretario General son radicalmente opuestos a los dictados por el XIII Congreso en esta temática, Vargas afirma que ese congreso llego a la conclusión que para ese momento en el poder se hallaban en el poder los sectores oligárquicos, pro imperialistas y burgueses del país, representados por Liberación Nacional y que el país ya está dominado por el imperialismo y existe en él un capitalismo desarrollado.

Un tercer aspecto es el de la revaloración que hace Mora de la democracia burguesa, que siempre se ha opuesto a que se le analice desde una perspectiva clasista y que para él (Mora) esa democracia es aceptable y que el socialismo que vendrá en un futuro indeterminado “solo le dará a esas conquistas democrática un contenido económico”[19].

Argumenta que el partido siempre ha definido que la primera tarea revolucionaria es la toma del poder por parte del pueblo, la separación de las clases explotadoras ligadas al imperialismo del poder y la constitución de un nuevo Estado, conducido por los trabajadores.

Argumenta que Costa Rica cuenta con una gama de importantes instituciones jurídicas y democráticas que se han conquistado con la lucha popular y que con la toma del poder las garantías democráticas pasaran del papel a los hechos pero solo cuando se constituya un verdadero Estado democrático, un Estado de transición al Socialismo, “esta es la diferencia entre la interpretación revolucionaria, proletaria, que nuestro partido hace de la democracia costarricense y la interpretación oportunista y burguesa que hace de ella Manuel Mora”[20].

Una cuarta discrepancia surge en cuanto a la interpretación del papel de Costa Rica en la arena mundial y la posición fatalista en que Manuel Mora ya que para la dirección del PVP bajo esta concepción el otrora Secretario General tenía la política de frenar los movimientos de lucha social en los que se vinculaba el partido y salir de esos conflictos con una actitud conciliadora con la burguesía, bajo el temor infundado de una posible intervención imperialista. Y esto lo que hacía era frenar el proceso revolucionario costarricense.

El quinto problema que señala el informe es referente al poder asumido por la familia Mora en el Partido, ante esto se argumenta que los Mora controlaban el periódico, las finanzas, las relaciones internacionales, la secretaría y subsecretaría general y la comisión de seguridad, en estos puestos la familia operaba como un “clan” dentro del partido y que anteponían sus intereses personales a los del partido.

Sostienen que la comisión de seguridad se había convertido en un organismo paralelo al partido que funcionaba al servicio personal de Manuel Mora:

“quienes ingresaban a él eran educados en el culto a la personalidad e irrespeto al centralismo democrático. El hecho de que a la cabeza de esa estructura estuviera el Secretario General del Partido, fue utilizado para llevar a muchos compañeros la falsa idea de que esa estructura no estaba subordinada al Comité Central”[21]

Como último argumento el informe señala y acusa al “grupo de los Mora” de plegarse con la prensa burguesa en un venenoso ataque contra el Partido y sus dirigentes en los cuales se alude básicamente que hay un sector del Partido que está armado y que está formando un ejército clandestino y que el comunismo criollo de Manuel Mora fue apartado del partido para ser sustituido por un comunismo más pro soviético y menos realista.

Recalcan que este tipo de ataques generaron incluso que dirigentes como Humberto Vargas fueran llamados a comparecer ante el Fiscal Primero de San José sobre la veracidad del ejército clandestino que se estaba armando para empezar una lucha bélica civil.

“Parece imposible que un documento elaborado para servir de base de discusión para un Congreso, por quienes todavía dicen llamarse comunistas, sirva para abrir un juicio contra militantes y dirigentes del Partido Vanguardia Popular”[22]

Capítulo Segundo: Las Bases

Antes de empezar a describir como impacto la división encada una de las bases es importante caracterizar un poco el contexto, así como algunas cifras del distrito de Hatillo.

Hatillo es el distrito número 10 del Cantón Central de la provincia de San José, tiene un área que comprende unos 4,27 kilómetros cuadrados, sin embargo es habitado por 55.593 habitantes según datos oficiales del Censo del 2000, esta gran densidad de población lo ha hecho convertirse en uno de los proyectos habitacionales más poblados de toda Centroamérica, está comprendido por 16 barrios que a su vez son: 15 de Septiembre, 25 de Julio, Hatillo1, Hatillo 2, Hatillo3, Hatillo 4, Hatillo 5, Hatillo 6, Hatillo 7, Hatillo 8, Hatillo Centro, Los Aserrines, Sagrada Familia, Tiribí, Topacio, Vivienda en Marcha.

Hatillo empieza a ser poblado desde 1850. Las condiciones de pobreza que imperaban a finales de ese siglo hacen que el establecimiento de una escuela se torne difícil. Empero, en 1885, se logra consolidar este proyecto. A inicios del siglo XX se construye una ermita y se recibe la donación del terreno para la plaza pública. La expansión demográfica se da entre los años 50 y 60 debido a la entrega de casas por parte del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU).

Fue precisamente durante este último periodo cuando se empiezan a formar ahí las primeras células de militantes comunistas en el distrito, siendo en el barrio de Hatillo 4 donde es fundada la primera. Para ese entonces el PVP se encontraba en una completa ilegalidad, esto hacía que su trabajo de base en el todavía país de menos de un millón de habitantes, fuera muy intenso, mientras los partidos tradicionales se centraban más en un trabajo electorero, el partido de los comunistas se preocupaba por crear tejido orgánico en diversas zonas del país.

Es en las tres décadas que siguieron a la guerra civil que la estructura comunista creció en el distrito de Hatillo, convirtiéndolo en una de las zonas del país donde el PVP tuvo una importantísima organización comunal.

A) La base del grupo “reformista”.

Los militantes de base que se quedaron con el grupo de los Mora, dejan al igual que sus homólogos que se quedaron de la tendencia Vargas-Ferreto completamente anonadados cuando una organización que tenía más de 50 años de trabaja sólida y unidamente, se desmoronara en cuestión de dos meses.

Es interesante mencionar que cuando se avecina el XIV congreso extraordinario que es donde se da la división, ellos, como militantes de base no tenían ni la más mínima idea de que meses atrás se venían dando unas fuertes pugnas internas a la altura de la Comisión Política y el Comité Central de su partido, diferencias en cuanto a la táctica y estrategia de luchas que debía seguir el partido para con el pueblo costarricense y el proceso revolucionario de Costa Rica. Esta discusión se daba principalmente entre los miembros de la “vieja guardia” y los cuadros más jóvenes de estos altos órganos de dirección. Así mismo ninguno de ellos recuerda haber tenido presente en ese momento prácticamente nada de esas acaloradas discusiones, y me atrevería a decir que empezaron a conocer de estos hechos y muy superficialmente, después de que el partido estuviera ya completamente dividido.

“Nosotros nunca supimos ni discutimos en su momento esas discrepancias entre Manuel y los otros miembros, nuestra célula no sabía nada, fue hasta que nos llegó el informe de lo que había pasado arriba que nos dimos cuenta”[23].

De esta manera podemos argumentar en primera instancia que la división les cayó con una inmensa sorpresa, ya que ellos en ese momento estaban dando importantes luchas en el sector comunal, que mencionaremos más adelante y estaban trabajando muy duro por recuperar una militancia que iba en decadencia. En Hatillo los militantes participaban activamente del trabajo comunal, hacían juntos las mantas del Primero de Mayo y realizaban campañas en pro del mejoramiento de vida de los habitantes de las ciudadelas.

Pero en tres meses, la mitad de sus camaradas pasaron a ser partidarios de lo que ellos describían como una tendencia aventurera que pretendía sustituir de un momento a otro todo ese trabajo comunal por una sangrienta guerra civil que llevara a la toma del poder por el partido a través de la vía armada, “ellos ya estaban pensando en la toma del poder por la vía armada, y un grupo de personas entre ellos Manuel, nos oponíamos a que hubiera un derramamiento de sangre”[24].

Entonces estos militantes creían que esa tendencia aventurera en el partido pretendía quitar a Manuel Mora de la secretaría General, con el fin de que Mora perdiera el liderazgo y la dirección del partido para ellos poder tener camino a sus política guerrilleristas.

Fue entonces cuando un fenómeno que había estado alejado siempre del partido y más entre camaradas vecinos empezó a darse, principalmente en el bando de Vargas y Ferrero y liderados por Hubert Méndez en Hatillo, el debate franco y de frente que según Lenín debe existir en un partido revolucionario, fue sustituido por ofensas francas y de frente por parte de militantes de esa fracción que gritaban ofensas y grafiteaban apodos para los militantes vecinos que habían decidido quedarse del lado de Mora.

“Mi casa era como sede del partido en Hatillo y por ejemplo un día, la esposa de Hubert, Elieth, se llevó un poco de chiquillos y de gente afuera de mi casa y empezaron a insultarnos diciéndonos pitufos y nos hicieron hasta pintas afuera en la puerta de la casa”[25]

El apodo de “pitufo” fue una forma satírica que utilizaron los miembros de la tendencia de Vargas y Ferreto utilizaban para ofender a los militantes “moristas”, ya que así como estos dibujos animados (pitufos) tenían una gran dependencia y culto a la personalidad hacia su papá pitufo, así los tenían ellos con “papá Mora”.

Es importante mencionar al finalizar este apartado que la ruptura afecto seriamente el trabajo de órganos que funcionaban paralelamente al partido como es el caso de la Juventud Vanguardista Costarricense (JVC), ya que al momento de dividirse el partido también se divide la juventud del mismo y esta división para el caso de hatillo fue una división sumamente pareja entre ambos lados, dejando juventudes sumamente débiles en las dos tendencias. “éramos como 35 o 40, de los cuales unos 20 se fueron para vanguardia y otros 15 o 20 también nos quedamos con Manuel Mora.”[26]

B) La base “aventurera” del partido

Hablar con los militantes de hatillo de la tendencia Vargas-Ferreto sobre el tema de la crisis del partido en 1983 es hablar con gente profundamente dolida, para ellos al igual que para la mayoría de sus camaradas distritales es recordar casi como una etapa tétrica en su vida política.

Para muchos de ellos la división se dio porque un grupo de camaradas más viejos pasaron de ser comunistas a ser moristas, exaltando la figura de Manuel Mora y poniéndola por encima de todos los órganos de dirección del partido y violando las decisiones del mismo, tesis que como vimos es la sustentada por la cúpula de su tendencia, y la división es defendida por ellos con los mismos argumentos a como fue defendida por el secretario general de su partido en el XV congreso del PVP.

“Lo que paso ahí (en el XIV Congreso extraordinario) es que Manuel Mora iba a ser sustituido como Secretario General y el estaba de acuerdo con eso, el decía que ya estaba muy cansado, entonces se viene el congreso, se aprueba la sustitución de Manuel, el estando de acuerdo y al día siguiente, el ya tenía otro criterio distinto”[27].

Es interesante ver como también existe un paralelismo entre los argumentos que tenía la alta dirección de Manuel Mora y los militantes de base, imagen sustentada en el oportunismo y el carácter reformista de Mora, el mismo Molina menciona “era un gran dirigente político aunque habían cosas que no me gustaban de el, como que lo veía coqueteando mucho con la burguesía”.

También es muy interesante como estas personas tienen el mismo criterio y sustentan los mismos argumentos en cuanto a la comisión de seguridad en el momento de la crisis, aludiendo que era un organismo “que funcionaba al servicio de Manuel Mora y que en realidad no operaba por la seguridad de los miembros del partido, esa comisión no tenía seguridad de nada”.[28]

Con base en los argumentos de porque muchos de sus compañeros se fueron con la tendencia de Mora, argumentan que fueron los más viejos, los más conservadores, eran militantes del partido que en vez de ser comunistas eran moristas que seguían a Manuel Mora a ciegas, sin responder a criterios políticos serios y sin acatar las disposiciones de los órganos superiores de dirección.

Mientras tanto ellos sostienen que su posición estivo basada en cumplir las disposiciones emanadas de los altos centros de dirección del partido, “como iba a ser posible que en el partido el secretario general fuera hasta que se muriera, como en la unión soviética, entonces para qué comité central, nosotros decíamos Comité Central Ordene, era la máxima autoridad del partido, aunque el otro fuera secretario”.

En ese momento ellos creían que lo más sensato era apegarse a las directrices de un congreso y un comité central “realista” y estaban seguros que estas instancias eran las encargadas de materializar las aspiraciones de la mayoría de los militantes del partido, aunque ellos no supieran las condiciones de la convocatoria al congreso, cómo fue la escogencia de los delegados al mismo o las fuertes pugnas que se desataban en ese momento a lo interno del comité central con respecto a la táctica revolucionaria que debía seguir el partido en medio de la crisis centroamericana y mundial que se vivía en ese preciso momento. Tal y como afirma Molina: “yo nunca conocí a profundidad las discrepancias entre Manuel Mora y el comité Central, y nunca llego ese material a las asambleas o a las células, eso se discutió en otras comisiones pero no en las bases”[29].

Otro argumento interesante que aunque es percibido por la base, no es muy bien analizado por esta, es el hecho de que a partir de 1978, el crecimiento del partido propio de la explosión de la década de los 70`s llega a un punto máximo y a partir de ese año la militancia del PVP comienza a decaer, lo cual es atribuido con base a los argumentos del comité central en contra de Manuel Mora, “de ahí en adelante (1978) empezó a decaer como partido, la gente dejó de creer que el partido respondía a sus problemas y yo pienso que la principal causa de eso fue que los mismos líderes de izquierda se fueron suavizando, se creó ese término de comunismo a la tica que no es más que un partido de centro que no creía tan fuertemente en los sueños socialistas y eso fue lo que empezó a deteriorar a la izquierda.”[30]

A fin de cuentas la división les llegó a cada una de las células del partido que para ese momento podían reunir a unos 300 militantes en todo hatillo y a casi 600 simpatizantes según datos de los entrevistados, ellos están claros en que las causas de la división afectaron seriamente su trabajo partidario aunque no así el trabajo comunal que estos camaradas realizaban en el distrito, la crisis en el trabajo comunal en hatillos si tendrá algo que ver con el partido pero será una crisis de 1990, pero que tiene relación directa con esta, dicha relación será analizada en el siguiente capítulo.

Por el momento lo cierto es que la división les llegó y vino con ofensas y profundos resentimientos entre camaradas y vecinos que se ofendían y llegaron a dejar de hablarse aunque ellos mismos afirman que fue una división que les llegó desde arriba, “a nosotros (la base) simplemente nos llegó la noticia de la división, para nosotros la noticia de la separación fue que unos se habían quedado con los Mora, que otros se estaban robando bienes, casi como que hubiera sido una división material y no ideológica, yo pienso que unos nos quedamos con una tendencia y otros con otra no por discrepancias ideológicas, sino más que todo por cercanías y no por una convicción grande… Todavía yo pienso que yo tengo muchas dudas sobre cómo se dio la división”.[31]

Capítulo 3: Análisis de una crisis

En el desarrollo de este capítulo intentaremos desarrollar un análisis que gire entorno a dos procesos fundamentales durante el desarrollo de la crisis del PVP, un primer aspecto será dilucidar las contradicciones que se presentaron a nivel de la cúpula con relación a la percepción que cada una tenía de si misma pero que no necesariamente esas contradicciones eran reales en la base del partido, en otro apartado intentaremos desarrollar los pensamientos asumidos por la base y cuales fueron los errores de la misma que permitieron que la crisis se acentuara y fuera asumida completamente por todo el conjunto del partido.

A) Contradicciones del discurso en la Cúpula

Es muy interesante como en el informe al XV Congreso del PVP escrito por Humberto Vargas, el autor acusa a Manuel Mora de “renunciar a la teoría revolucionaria, que siendo la experiencia acumulada de todo el movimiento revolucionario mundial, tiene una vigencia universal”[32], afirmando que detrás del llamado “realismo” de Manuel Mora se encuentra una práctica pequeño burguesa que está muy lejana del marxismo leninismo internacional y por ende Mora rechaza la importancia del internacionalismo proletario en busca de una construcción universal del socialismo.

Sin embargo en el análisis del documento elaborado por Mora con el mismo fin solo que para el XIV Congreso que organizó su grupo en marzo de 1984 se muestra otra postura muy diferente a la denunciada por Vargas Carbonell, así en este documento Manuel Mora menciona:

 “Sin la presencia del movimiento democrático y revolucionario mundial en acción no habría sido posible que los pueblos de Cuba y Nicaragua rompieran las cadenas para hacerse dueños de su destino. Y ese mismo movimiento democrático y revolucionario mundial seguirá estando presente y haciéndose sentir… en la lucha de todos los pueblos de América Latina que luchan por conquistar su independencia y construir el socialismo”[33]

Volviendo al informe al XV Congreso del PVP, se menciona como segundo punto una visión oportunista que hace Mora de la revolución costarricense, ya que detrás de su disfraz de comunista este pequeño burgués utiliza una excusa muy interesante, tenemos que retrasar el proceso revolucionario para no poner en riesgo la hermana revolución sandinista en Nicaragua y de esta forma lo acusan de conceder principios revolucionarios a la burguesía nacional, algo intolerable en cualquier comunista.

Sin embargo es muy interesante como en el documento escrito por Mora se da una apreciación muy distinta sobre este mismo fenómeno, en este artículo se puede leer lo siguiente:

“Sin hacer concesiones de principios, sin sacrificar los intereses esenciales de nuestra revolución, debemos esforzarnos por eliminar la posibilidad de que el gobierno de nuestro país tenga pretexto por echarse contra el régimen sandinista”[34].

Vemos en esta cita anterior como Mora se mantiene en una posición en la cual apegado al principio del internacionalismo proletario, no hace una concesión de principios al grupo en el poder que debilite el proceso revolucionario costarricense.

Otra contradicción muy interesante se da a la hora en que se trata el involucramiento de los miembros de la familia Mora en diversos órganos de la dirección del partido, ante esta situación el informe al XV congreso menciona uno por uno los puestos ocupados por la familia Mora, controlaban el periódico, las finanzas, la secretaría general, la seguridad y las relaciones internacionales en el partido, “con el tiempo se fue haciendo evidente que los Mora actuaban en el partido como un clan familiar que actuaba sólidamente unido cuando los intereses del partido chocaban con los de su familia”[35].

Vemos entonces como para la dirección del partido era fundamental quitar del poder a una familia que funcionaba con una condicionalidad cruzada en la organización.

Cabe aquí mencionar que en todo el partido eran criticados muchos vicios generados por varios miembros de la familia Mora en los cargos que ocupaban y bastante se oye hablar en ambos lados de la división del partido de lo negativos que eran muchos miembros de esta familia en el funcionamiento del partido, dentro de estos comentarios es interesante como el menos criticado sea el compañero Manuel Mora, son más comunes las críticas a personas como Ady Salas, compañera de Manuel Mora, Elena Castellón, compañera de Eduardo Mora y José Merino, yerno de este último. El oportunismo de estas tres personas que ocupaban las finanzas, la planificación y las relaciones internacionales son sumamente comunes, y es por eso que sea normal que sería a ellos a los primeros que habría que remover de los cargos, sin embargo el proceso inició por el cargo más poderoso y por el que menos daño le hacía al partido de toda esta familia.

Como quedó dicho Manuel Mora pasaba a la presidencia, H. Vargas a la secretaría general, Eduardo Mora continuaría en la subsecretaría general, el hijo de Manuel seguiría a cargo de la seguridad, Merino a cargo del periódico y Elena a cargo de las finanzas y Ady permanecería en el comité central.[36]

Queda claro entonces el error de una mayoría del Comité Central a la hora de querer “purificar” al partido, haciendo la remoción del miembro más defendido por la base del partido y no haber empezado por los miembros de los cuales sus actitudes corruptas a lo interno del partido eran bien conocidas por gran parte de la base y por lo tanto el impacto de sus bajas en los órganos de dirección superior no hubieran sido tan adolecidos por los órganos inferiores.

Como última contradicción me parece muy interesante como giro el asunto en torno a la lucha por cuál de los grupos asumiría el nombre histórico de Vanguardia Popular, en relación con el nombre es muy interesante lo mencionado por el investigador Fernando Zúñiga Umaña, con respecto al cambio de nombre realizado por el Partido Comunista cuando asume la personería como PVP, “el planteamiento del PCCR a través de su secretario General demuestra una posición liquidacionista. Una posposición del socialismo y en su lugar un sometimiento coyuntural, inmediatista….Así el PCCR decide autoliquidarse, cambiar su identidad, dando vida al Partido Vanguardia Popular”[37]

Es interesante la postura de Zuñiga primero por ser del grupo que se quedó con Vargas y Ferreto y segundo porque ve en el cambio de nombre del partido la representación clara de la política pequeño burguesa y oportunista de Manuel Mora y de cómo el cambio de nombre es enmarcado como un principio revolucionario concedido para hacer alianzas y conciliar con la burguesía y los sectores más conservadores del país, representados en este caso por la Iglesia Católica.

Ante este mismo hecho Ferreto menciona lo siguiente, “me opuse, junto con otros compañeros como Carlos Luis Fallas a que el Partido, al pasar a llamarse Vanguardia Popular, adquiriera los contornos de una agrupación socialdemócrata[38]

No cabe la menor duda de que para Ferreto el cambio de nombre representaba la misma concesión de principios revolucionarios que representaba para Zuñiga, sin embargo esto entra en una clara contradicción con el grupo de Ferreto, si todas estas tesis eran ciertas, porque dar una lucha tan grande ante tribunales burgueses (que tal vez pueda ser también una concesión de principios) por la personería de un nombre que era uno de los símbolos más representativos de todas esas prácticas antirrevolucionarias atribuidas a los Mora, tal y como lo señalaría Ferreto en el mismo documento solo que páginas más adelante “los divisionistas no pudieron a pesar de sus triquiñuelas arrebatarnos la personería legal de Vanguardia Popular”[39].

Otro aspecto que resulta sumamente interesante es la tesis del comienzo de la crisis, para Fernando Zúñiga en el partido se pasa de una línea revolucionaria a una reformista en la década de los años cuarenta, esta decisión se da por una dirección personalista de Manuel Mora en contra de la mayoría de los líderes del partido, luego de la Guerra civil, el exilio de Manuel Mora hace que los “revolucionarios” vuelvan a asumir la dirección del partido y le den un funcionamiento como el que tenía anterior a los años cuarenta, sin embargo, “el retorno de Manuel Mora en 1958, como se ha insistido, conduce al PVP a asumir posiciones similares a las que predominaban antes de 1948. Esto provoca una situación de disconformidad interna, que puede ser el origen de discrepancias que prevalecen hasta el momento de la división”[40]

Vemos de esta manera como el autor sostiene la tesis que la crisis surge ya a partir de la década de los cincuenta y que desde ese momento comenzó una pugna a lo interno del partido entre revolucionarios y conciliadores con la burguesía, donde estos terminan imponiéndose en 1983.

Pese a esto el autor no utiliza ninguna fuente para respaldar su tesis, en su investigación no se cita ningún documento de los congresos anteriores al congreso extraordinario donde se produce el cisma en el partido, esto hace que uno pueda partir únicamente de supuestos y apreciaciones poco objetivas al respecto.

Sin embargo podemos encontrar otra explicación que tiene mejor respaldo para analizar este punto, en 1978 se realiza un acto donde se celebra el 47 aniversario del PVP, para ese momento la JVC[41] tenía mucha militancia, al punto de ser incluso mucho más grande que el partido mismo, es por esto que en ese acto se dio la llamada “promoción de los 100”, donde un centenar de miembros de la juventud pasarían a integrar las filas del partido, dos años más tarde, cuando se realizara el XIII Congreso Carlos Luís Fallas, muchos de estos jóvenes pasarían a asumir cargos muy importantes en los órganos de dirección, esto, según uno de los principales actores de la crisis y que formo parte de estos jóvenes fue el tan afamado origen de la división,

 “Mi entrada al comité central se da en el 80, en el congreso Carlos Luís Fallas, en la llamada promoción de los 100 y yo creo que buena parte de los orígenes de la división el partido se dieron gracias a eso, ya que buena parte de nosotros pasamos de la juventud a puestos de dirección, esa gente joven entro al partido con una mentalidad completamente nueva que no creíamos que la historia del partido debía seguir dominando la política actual y fue ahí donde empezó una pugna en los órganos superiores entre este sector joven y el sector conservador del partido”[42]

Vemos de esta manera como el inicio de la crisis estuvo ahí, en esa gran entrada de jóvenes a los puestos de dirección de la juventud, donde comenzó una crisis entre dos generaciones en cuanto a la táctica revolucionaria y de masas que debía seguir el partido y no una pugna ya vieja entre un

ala revolucionaria y otra conciliadora del partido como nos lo hace ver Zúñiga en su obra, cabe mencionar que este argumento es también mencionado en un folleto generado por el PPC[43] para el XIV Congreso de marzo de 1984, donde se menciona “que por una confianza ciega en cuadros jóvenes, se dejaron de lado a importantes compañeros de lucha, conformando un comité central con una buena parte de gente promocionada de la juventud.”[44]

B) El error en el accionar de la base del partido.

Utilizaremos este apartado para hacer una breve reflexión en cuanto al accionar de la base del partido en el momento de la crisis, quedo claro en el segundo capítulo que a la base de hatillo la división les llegó desde arriba, ellos nada más siguieron la división que se generó en los órganos de dirección superior, partiendo de supuestos generados por la ira y el resentimiento de muchos de sus dirigentes, organizados en bloques de poder a lo interno del partido. Los militantes de los órganos inferiores nunca llegaron a preguntarse cuales eran las causas de la crisis.

La base asumió las mismas críticas que la cúpula le achacaba al grupo que apoyaba a Manuel Mora, utilizando el mismo discurso y las mismas ofensas, la base que apoyaba al líder histórico creyó ciegamente que sus camaradas estaban listos para romper con el partido y tomar el poder por la vía armada, aunque dichas armas y dicha guerrilla nunca fue encontrada, al final de la crisis, ambas bases repetían el discurso de su cúpulas para encausar las razones de la división del partido, pero sin entender todavía porque sus camaradas y vecinos de muchos años habían pasado a ser reformistas o guerrilleristas.

Las diferencias de la táctica revolucionaria y de masas que debía seguir el partido entre los dos bloques generacionales nunca fueron conocidas por la base y la base nunca exigió saberlo, en esto ayudo claramente, el resabió inquebrantable de una tradición generada en la mayoría de partidos leninistas, de una base que confía plenamente en sus órganos de dirección superior y que nunca llega a confrontar el espíritu del centralismo democrático con la imperfección y los errores del ser humano.

MARSianos en el partido. A manera de conclusión.

En 1973, el Frente Estudiantil del Pueblo (FEP), brazo juvenil del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), de corte foquista-guerrillerista, tuvo una división de la cual se formó un nuevo grupo denominado Movimiento de Acción Revolucionaria Socialista (MARS), este grupo decide a inicios de 1974 apoyar al PVP en la opción del Partido Acción Socialista (PASO) que llevaba como candidato presidencial a Manuel Mora, ese mismo año el MARS toma la decisión de disolverse como grupo y unirse a la JVC, muchos de sus cuadros pasaron directamente a ocupar cargos de dirección en la juventud vanguardista y luego en 1978 pasan mediante la promoción de los 100 a ser parte de las filas del partido, pasando en el 80 a ocupar importantes cargos en la alta dirección del PVP.

Entre este tipo de jóvenes que vivieron este proceso se encuentran personas como Hubert Méndez, Raúl López, Cesar Solano y José Merino, los dos primeros eran de los más férreos opositores a Manuel Mora y los dos últimos eran de los que apoyaban a Mora, sin embargo además de su pasado en común, la mayoría jugaron un papel muy similar de uno y de otro lado en la crisis provocando de una u otra forma para hacer ver que la división era todo un hecho y que una salida sin crisis no era posible, una vez que el partido estuvo dividido, las posiciones de estos provenientes de la ultra izquierda de los 70`s fueron las mismas, en 1990 después de haber sido elegido regidor por San José Hubert Méndez, él y Raúl López presentaron un proyecto al PVP mediante el cual consideraban que la vigencia de un partido marxista y revolucionario no era necesaria y que el partido debía disolverse, de igual forma, una corriente dentro del comité central del PPC planteó exactamente lo mismo y quienes defendían esta tesis terminaron abandonando el partido[45].

Para 1998 cuando ya este partido formaba parte del Proyecto Fuerza Democrática, José Merino volvió a sugerir la misma tesis, según la cual, el PPC debía disolverse en Fuerza democrática, tesis que nunca fue aceptada, él mismo terminó abandonando las filas del partido en el año 2001, provocando la última y más grave crisis en el seno de esta agrupación.

Ante estos hechos queda por responder una pregunta fundamental con respecto a estas personas: ¿dejaron de ser revolucionarias? O quizás tal vez, ¿nunca lo fueron? , Manuel Mora hizo críticas fuertes a Hubert Méndez y a Raúl López en cartas al comité central antes de la división, esas críticas nunca fueron conocidas por la base, quizá de haberse conocido, el partido hubiera tenido mayor precaución con esas personas. Sin embargo el análisis de esta faceta de la división del PVP queda para una futura y esperemos que no muy lejana investigación.

Bibliografía

Documentos

Ferreto, Arnoldo. Como y porque fue dividido el Partido Vanguardia Popular. Conferencia brindada en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica en junio de 1986.

Informe del CC al XV Congreso del PVP. 14-17 de Septiembre de 1984.

Mora Valverde, Manuel. La crisis en el partido: discrepancias y lucha por la unidad. Documento presentado a consideración del XIV Congreso del Partido Vanguardia Popular.

Mora Valverde, Manuel, Carta al Comité Central del PVP. 5 de Septiembre de 1983. Biblioteca personal.

Entrevistas

Fallas, María Isabel.

Méndez, Hubert.

Miranda, Mercury.

Molina, Carlos.

Valerín, Clemencia.

Periódicos

Libertad, años 1983, 1984.

Libertad Revolucionaria, años 1983, 1984.

Libros

Indexaciones: Repositorio de Revistas UCR, DIALNET, Latindex, REDALYC Directorio y recolector de recursos digitales del Ministerio de Cultura de España, Directory of Open Access Journals.

Diálogos Revista Electrónica de Historia ISSN 1409- 469X. Número especial 2008. Dirección web: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/dialogos.htm 2130

Contreras, Gerardo. La historia no es color de rosa. Ediciones Perro Azul. San José, Costa Rica, 2006.

Dobles, Ignacio y Leandro, Vilma. Militantes. Editorial de la Universidad de Costa Rica. San José, 2005.

Salom Echeverría, Roberto. La Crisis de la izquierda en Costa Rica.-1. ed. San José: Editorial Porvenir, 1987.

Zuñiga, Fernando. La División del Partido Vanguardia Popular. Tesis de Maestría. FLACSO. México, 1986.

Páginas Electrónicas

http://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_furia_urgente.
http://deslinde.org.co/Dsl25/historia_y_lecciones.htm.

[1] Partido Vanguardia Popular.

[2] Mora Valverde, Manuel. La crisis en el partido: discrepancias y lucha por la unidad. Documento presentado a consideración del XIV Congreso del Partido Vanguardia Popular. Pág. 2.

[3] Ibíd. Pág 2.

[4] Ibíd. Pág 6.

[5] Ibíd. Pág 6.

[6] Ibíd. Pág 12.

[7] Mora Valverde, Manuel, Carta al Comité Central del PVP. 5 de Septiembre de 1983. Biblioteca personal.

[8] Operación Furia Urgente en Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_furia_urgente.

[9] Mora Valverde, Manuel. La crisis en el partido: discrepancias y lucha por la unidad. Documento presentado a consideración del XIV Congreso del Partido Vanguardia Popular. Pág. 12.

[10] Ibíd. Pág. 13.

[11] Ferreto, Arnoldo. Como y porque fue dividido el Partido Vanguardia Popular. Conferencia brindada en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica en junio de 1986 y reproducido por la sección de Historia de la Cultura de la sede. Actualmente se encuentra en la biblioteca de la sede. Pág. 6.

[12] Earl Browder, Secretario General del Partido Comunista de los Estados Unidos quien planteó que capitalismo y comunismo podían coexistir pacíficamente y podía darse una co-ayuda entre clases antagónicas y por esto hizo disolver su partido.

[13] Ferreto, Arnoldo. Como y porque fue dividido el Partido Vanguardia Popular. Conferencia brindada en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica en junio de 1986 y reproducido por la sección de Historia de la Cultura de la sede. Actualmente se encuentra en la biblioteca de la sede. Pág. 7.

[14] Ibíd. Pág. 11.

[15] Ibíd. Pág. 8.

[16] Ibíd. Pág. 15.

[17] Estos argumentos están plasmados en el Informe del CC al XV Congreso del PVP, realizado entre el 14 y el 17 de septiembre de 1984.

[18] Informe del CC al XV Congreso del PVP. 14-17 de Septiembre de 1984. Pág. 15. Biblioteca personal.

[19] Ibíd. Pág. 17.

[20] Ibíd. Pág. 18.

[21] Ibíd. Pág. 20.

[22] Ibíd. Pág. 27.

[23] Valerín, Clemencia. Militante fundadora de la primera célula del partido en el Colegio Superior de Señoritas en 1936 y militante del partido en Hatillos desde 1959. Entrevista realizada el viernes 18 de Noviembre de 2006 en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio.

[24] Valerín, Clemencia. Opus cit.

[25] Valerín Clemencia. Opus cit.

[26] Miranda, Mercury. Militante de la célula de la JVC en hatillo desde 1978, partidario de la tendencia de Manuel Mora. Entrevista realizada en el local del Partido del Pueblo Costarricense el 20 de Noviembre de 2006

[27] Molina, Carlos. Militante del PVP desde 1965 y militante de la célula de hatillo 4 desde 1970. Entrevista

[28] Molina, Carlos. Opus cit.

[29] Molina, Carlos. Opus cit.

[30] Fallas, María Isabel. Militante del PVP desde 1967, educadora y residente en hatillo 7 desde 1977. Entrevista realizada en la ciudad universitaria Rodrigo Facio el 10 de Noviembre de 2006.

[31] Fallas, María Isabel. Opus cit.

[32] Informe del CC al XV Congreso del PVP. 14-17 de Septiembre de 1984. Pág. 15. Biblioteca personal.

[33] Mora Valverde, Manuel. Opus Cit. p. 10.

[34] Mora Valverde, Manuel. Opus Cit. p. 11

[35] Informe del CC al XV Congreso del PVP. 14-17 de Septiembre de 1984. Pág. 20. Biblioteca personal.

[36] Ferreto, Arnoldo. Opus Cit. p 9.

[37] Zuñiga, Fernando. “La División del Partido Vanguardia Popular”. Tesis de Maestría. FLACSO. Mexico, 1986: p 37-38.

[38] Ferreto, Arnoldo. Opus Cit. p 6.

[39] Ibíd. p 13.

[40] Zúñiga, Fernando. Opus Cit. p 137.

[41] Juventud Vanguardista Costarricense

[42] Méndez, Hubert. Militante del PVP desde 1978 cuando fue promocionado por la JVC, miembro del comité central en el momento de la división. Entrevista realizada el 17 de Noviembre de 2006 en la Ciudad Universitaria Rodrigo Facio.

[43] Partido del Pueblo Costarricense

[44] Crisis en el partido y lucha por la unidad. Informe presentado en el XIV Congreso del PVP 20-23 de Marzo de 1984. p 9.

[45] Contreras, Gerardo. La historia no es color de rosa. Ediciones Perro Azul. San José, Costa Rica, 2006: p 178.

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