Discurso de Secretario General Saliente, Medardo González a XXXVII Convención del FMLN. San Salvador, 8 de julio de 2019

Compañeros y compañeras

Ustedes como nueva dirección del partido, el nuevo Consejo Nacional con la nueva Comisión política, el Secretario General Electo, la Secretaria General Adjunta electa, todos los nuevos directivos departamentales y municipales, la inmensa mayoría miembros de esta nueva Convención Nacional.

Todos, todos ustedes son herederos del sujeto político con las más profundas raíces históricas de nuestro país, El Salvador.

Son herederos de aquellas luchas de nuestro pueblo emprendidas hasta las últimas consecuencias, solo quiero recordar algunos:

    Desde los levantamientos insurreccionales de Anastasio Aquino;

    Las batallas independencistas por la unión de la Patria Centroamericana,

    La solidaridad revolucionaria de Farabundo Martí en la lucha antiimperialista de Augusto Cesar Sandino de Nicaragua;

    La insurrección de 1932, liderada por Feliciano Ama y la juventud revolucionaria del recién formado Partido Comunista de El Salvador, del compañero Farabundo Martí, Alfonso Luna y Mario Zapata;

    Las luchas de las organizaciones político militares y las organizaciones populares en los años 70, lanzadas durante toda una década en la profundización de los métodos e instrumentos de lucha en un ambiente de represión e intensa batalla ideológica al interior del movimiento revolucionario;

    Hasta la formación del instrumento de lucha de la unidad revolucionaria aquel 10 de octubre de 1980, con el cual libramos la larga guerra revolucionaria de 12 años, y que dio nombre al actual sujeto e instrumento político que les tocará conducir los próximos 5 años, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

Y esto que acabo de decir es histórico, no es letanía de cajón. Es recordar nuestra herencia, de donde venimos. Es reafirmar que ha sido el carácter profundamente revolucionario y socialista de la lucha de nuestro pueblo, que se expresó siempre en su orientación hacia la defensa de las necesidades y derechos de las mayorías populares, la que logró poner fin a la dictadura militar más sanguinaria del continente. 
Fue con ese carácter socialista y popular, siempre forjando la capacidad de unidad revolucionaria, que logramos abrir espacio a través de los Acuerdos de Paz, a nuestra democracia y a una lucha eminentemente política, pero no menos compleja.Y fue con ese carácter democrático, revolucionario y socialista que el FMLN logró estabilidad interna y en el 2009, con la candidatura de un ciudadano aliado, Mauricio Funes, por primera vez en la historia, arrebatar a la oligarquía el control sobre el aparato estatal del ejecutivo.

Y fue con ese carácter, con el que habíamos levantado las expectativas del pueblo de mantenernos consecuentes con nuestra historia de lucha revolucionaria, que logramos en el 2014 alcanzar el 50.22% de las mentes y de los corazones de nuestro pueblo, con nuestro camarada y compañero Leonel, Salvador Sánchez Cerén.

Hecho histórico, que alarmó profundamente a la oligarquía y al imperio y que el siguiente día de la victoria redoblaron, diversificaron y sofisticaron su arsenal de ataque: Desde los bloqueos económicos vía sentencias, la judicialización de la política, Hasta, por último dar nacimiento a un nuevo instrumento partidario (nuevas ideas con Bukele a la cabeza) ya que el de ARENA se había o se ha agotado porque ya no logra garantizar la expulsión del FMLN de las esferas de poder del estado. Cabe recordar, sobre todo para nuestros militantes jóvenes, que no vivieron esos años de postguerra hasta el 2009, que mantener esas posturas revolucionarias y socialistas provocó que compañeros y compañeras optaran por retirarse de las filas del FMLN, buscando otras opciones políticas y otros compañeros que se mantuvieron siempre en el FMLN, en posturas diferenciadas y minoritarias, pero adentro, pero siempre consecuentes con una de nuestras armas más importantes de la izquierda salvadoreña, que es la unidad revolucionaria, en minoría pero en unidad, esa es precisamente una gran práctica, una gran lección del porqué este FMLN.
La unidad revolucionaria, que es una de las conquistas más reconocidas de los revolucionarios salvadoreños y que a pesar de momentos trágicos y difíciles en nuestro largo camino, siempre la supimos mantener como una construcción permanente y estratégica y no como un ícono estático que corre peligro de echar mojo.

Es de recordar también que el segundo gobierno del FMLN, si bien fue encabezado y me van a permitir decir lo siguiente, es de recordar también que el segundo gobierno del FMLN, si bien fue encabezado por un representante más identificado con ese carácter revolucionario y socialista en la práctica demostró máxima apertura, inclusión y espíritu de alianza por el representante más identificado con ese carácter revolucionario y socialista, en la práctica demostró máxima apertura, inclusión y espíritu de alianzas. La gran mayoría de quienes se habían apartado del FMLN, y no habían optado por trabajar claramente en las filas de instrumentos políticos del enemigo de clase, asumieron la conducción de la mayoría de instancias del gobierno. Y un amplio espectro de personas progresistas y democráticas, que nunca pertenecieron al FMLN, fueron llamados a asumir altos cargos en el gabinete, incluyendo miembros del partido GANA y de otras corrientes políticas. Por ejemplo:

    En el ministerio de economía, todo el tema de la implementación de la focalización de subsidios, que tanto descontento creó contra nuestro gobierno, estuvo en manos de técnicos que provenían de los gobiernos de ARENA y del partido GANA;

    En la Secretaría Técnica de la Presidencia, los técnicos encargados de la planificación o priorización de tareas estratégicas, hoy se han reciclado en el Gobierno de Bukele, como es el caso del actual Viceministro de Hacienda (Oscar Anaya);

    En el ministerio de Hacienda, que nunca estuvo en manos de un militante del FMLN, el propio ministro actual de Bukele, asumió su cargo en nuestro gobierno cuando comenzó el plan 10 a ejecutarse por el vicepresidente de la República, por Oscar Ortiz.

    En el caso de instituciones autónomas como ANDA, CEPA, CONAMYPE, FISDL, que eran clave para la coordinación con los gobiernos locales, siempre estuvieron en mano de otros no estuvieron en manos de militantes del FMLN, a tal grado, que muchas medidas, a pesar de que en su diseño fueron bien planteadas, ya en su implementación, según mi parecer, concreta no encontraron el carácter, la energía, el fervor revolucionario, que esa mitad del pueblo salvadoreño que nos dio el voto en el 2014, había esperado de nosotros. 


Compañeras y compañeros Se produjo una situación a mi juicio paradójica: porque siendo la figura presidencial la cara más visible del carácter revolucionario y socialista del FMLN, al mismo tiempo la imagen que quedó del gobierno y de ciertas medidas tuvieron (a lo sumo) un carácter progresista. Además, por diversas razones no se logró divulgar aquellos resultados de su gestión que sí tenían carácter revolucionario, como por ejemplo haber reducido la pobreza 10 veces más que los gobiernos de derecha y haber reducido dos veces más la desigualdad entre ricos y pobres, convirtiendo a nuestro país, El Salvador en la actualidad en uno de los países con menos desigualdad en el continente. 
Resultados que para un gobierno de izquierda pueden ser parámetros de orgullo, pero, repito y ustedes lo saben, no los posicionamos. 
El pueblo esperaba que nosotros hiciéramos cambios más profundos, de más fervor revolucionario, y el pueblo no logró percibir, que los cambios reales que logramos, sí tuviesen efectos muy profundos. 
Es decir, pusimos la cara revolucionaria y socialista, pero nos excedimos en paciencia y condescendencia hacia las alianzas que nos arrastraban a un ritmo y estilos tradicionales de gobierno, a lo sumo progresistas, no está escrito aquí pero estoy diciendo esto no para señalar, estoy diciendo esto porque me considero parte de, todos somos parte de, principalmente los dirigentes. 
Además, no movilizamos al pueblo, esto lo dijimos en todas esas evaluaciones en todos los municipios cuando en el 18 perdimos diputados y alcaldías, lo dijimos también hoy después del 3 de febrero empezando por los beneficiarios, de manera visible y perceptible, ni para diseñar los cambios, ni para conquistarlos y tampoco para tomar consciencia sobre los avances y las dificultades, no hicimos parte a la gente de las dificultades para lograr los propósitos, así como la necesidad de organizarse para defender y profundizar lo logrado. Me refiero a nuestras iniciativas políticas o programas insignias como la alfabetización o los paquetes escolares, por una pizca compañeros no logramos declarar a nuestro país en un país libre de analfabetismo, no, le voy a echar la culpa yo al profe, a Leonel, al ministro, somos todos, no hicimos de ese programa un movimiento, no hicimos de ese programa nosotros una movilización y lo dejamos dentro de los marcos de las dinámicas burocráticas del gobierno, que hizo perdón, ahorita se me ocurre decirle pero es que es cierto, cuando veo a Pedro, ¿qué hizo el presidente Chávez en Venezuela, sabiendo que el Estado no estaba preparado para acelerar las cosas como la Revolución Bolivariana lo necesitaba?, pues creo un mecanismo, un by pass, creo mecanismos como las misiones, creo las misiones, nosotros compañeros lo digo, lo digo con autocrítica y con respeto a ustedes y a todos.

Similar con el tema de la corrupción: no logramos romper estructuras y mecanismos de funcionamiento de corruptela, incrustados desde décadas, que habían formado la idea generalizada que en todos los gobiernos hay corrupción.

Igual con los niveles salariales que técnicos y especialistas ajenos a nuestro partido e invitados aliados esperaban de una función pública, y no vimos como prioridad la necesidad de diferenciarnos públicamente con nuestros funcionarios miembros del partido político, no le pusimos atención y pagamos un precio por eso.

Son temas de abordaje que para un próximo gobierno y lo digo, que seguro un día volveremos a asumir porque el pueblo así lo querrá, debemos haber resuelto con anterioridad este tipo de asuntos.

Tildar al gobierno del FMLN como el más corrupto de la historia, es fundamental para el enemigo, para todos ellos y debemos encontrar una respuesta efectiva para abrirle los ojos al pueblo, hasta hoy cegado, a mi juicio.

Como partido debemos autocriticarnos que no nos dimos la estructuración orgánica, ya hablando del partido, necesaria para la tarea adicional, que era la conducción estratégica y operativa de un aparato estatal que había sido construido por y para la oligarquía. Nuestro partido seguía con la misma estructuración orgánica, seguimos, no seguía, eminentemente territorial, como la tuvimos en tiempos de oposición, ese es mi punto de vista pero pueden por supuesto discutirlo, esta debilidad la identificamos en nuestro primer Congreso como FMLN a los 35 años de nuestra existencia y a seis años de la primera experiencia en el gobierno, señalamos rutas en ese Congreso pero no con la suficiente profundidad que hubiese permitido incrementar medidas en lo inmediato.

En conclusión:

Las 2 victorias presidenciales y la derrota del 3F nos deja la lección que el pueblo salvadoreño quiere un partido que no solo se proponga cambios profundos y de impacto para las grandes mayorías populares, sino que movilice al pueblo para conquistar, implementar y defenderlos y que sepa comunicarlos.

Alrededor de esa tarea histórica debemos mantener y cultivar nuestra unidad, que yo llamo “unidad revolucionaria” porque es instrumento fundamental para realizar la tarea.

Estoy seguro que así como Oscar, Oscar Ortiz, fue llamado a ser el máximo acompañante y lo digo muy respetuosamente y en serio (activo y no de adorno) porque el primer vicepresidente de la República que no fue maceta, que fue vicepresidente de verdad está aquí con nosotros y se llama Oscar Ortiz, por ser Oscar y por ser FMLN, por ser Oscar y por ser Salvador Sánchez Cerén que teniendo un estilo, teniendo métodos propios que le podríamos enseñar al Estado para que funcione mejor y no la creación de esos órganos que no sirven para nada y que pueden ser andados. No, el vicepresidente de la República o la vicepresidenta de la República, o como sea, tiene que jugar un papel como lo jugó Oscar, entonces lo digo que estoy seguro que así como Oscar fue llamado a ser el máximo representante a bordo del Gobierno de Leonel, y supo abonar la unidad estratégica en nuestro gobierno, también hoy lo hará ciñéndose, este es mi punto de vista, al funcionamiento colectivo del partido, proponiendo medidas, que vayan encaminadas a volver más contundente nuestra ruta como partido democrático, revolucionario y socialista y no convertirnos en una masa amorfa de afiliados, experiencia que ya los veteranos, los Acuerdos de Paz hemos vivido de que el FMLN tuvo en sus primeros años de postguerra, cuando teníamos más de 100 mil afiliados.

Esta debilidad la identificamos en nuestro primer congreso como FMLN, a los 35 años de nuestra existencia y a 6 años de la primera experiencia en el Gobierno. Señalamos rutas, pero no con la suficiente profundidad que hubiese permitido implementar medidas en lo inmediato.

Las otras tareas que debemos encaminar son:

Las futuras victorias del FMLN en el imaginario del militante y del pueblo no deben ser percibidas solo por el hecho de obtener más diputaciones, alcaldías o concejales, digo: sólo por el hecho. Las victorias deben ser concebidas por las mayorías populares, como sus conquistas que podrán ser defendidas o profundizadas, gracias al accionar del FMLN a la par de ellos, del pueblo. Si así lo logramos, tendremos como consecuencia resultados electorales positivos.

Lo que estoy diciendo es que una estrategia fundamentalmente electoral no es el camino, a mi juicio hay que hacer una combinación adecuada, correcta.

Eso implica elevar nuestra capacidad de informar debidamente al pueblo.

Eso implica saber adecuar nuestros métodos de organización y mecanismos de relacionarnos con el pueblo, sus problemas y sus expresiones de organización popular.

Eso implica transformar nuestro sistema de educación política ideológica para pasar de un esquema eminente escolar a uno de formación y entrenamiento para la lucha: convertir la formación política e ideológica en requisito imprescindible y obligatorio para todo militante que pretende asumir candidaturas de elección popular como también para aquellos que asuman papeles de funcionarios de Estado o quieran ser dirigentes a todo nivel del partido; educación para métodos de lucha y de comunicación efectiva con el pueblo y para analizar adecuadamente los momentos de coyuntura que cada vez se vuelven más complejos.

Caracterización del momento y del enemigo.

Y para terminar, todo esto nos debe servir para ubicarnos correctamente ante el enemigo y sus instrumentos.

El actual gobierno con Bukele a la cabeza y su llamado partido político Nuevas Ideas son un instrumento que la oligarquía y el imperio han encontrado para concluir sus anhelos de dominación.

Que son: concluir las reformas neoliberales necesarias para adueñarse de los últimos bienes públicos que con los 10 años de gobierno de izquierda se habían podido detener y salvar.

Ubicar al actual gobierno correctamente como instrumento del enemigo fundamental, será clave para no dejarnos confundir.

Nuestro reto consistirá en no contentarnos en registrar frases o enunciados que emanen de la gran producción y presencia mediática del presidente actual (Bukele) y de sus emisarios ministeriales, sino detectar a tiempo lo que se está fraguando, posiblemente en la sombra del gran ruido mediático omnipresente y saber alertar de manera efectiva y sustentada, con información de calidad, al pueblo.

Por ejemplo: mientras en campaña Bukele hablaba del combate a la evasión y la corrupción, acuérdense ustedes, una de sus primeras acciones en el gobierno fue reinstalar en las aduanas al mismo titular que había administrado esos mecanismos justo antes de que llegara la izquierda al gobierno, es decir un funcionario del gobierno de Saca.

Ahora bien, acciones que obviamente beneficiarán a las mayorías populares, no importa qué intenciones políticas pueda haber detrás, jamás nos opondremos, siempre siendo acuciosos en el análisis de lo que se apruebe realmente sea lo que se ejecute.

Lo que desde el mero inicio jamás debemos dejar pasar son todas estas señales de autoritarismo, repito, no debemos dejar pasar, algunos lo llaman de carácter dictatorial gubernamental, otros hasta detectan primeros brotes de fascismo, que ya estamos observando y me disculpan salirme un poco pero me estaban comentando que el grupo de compañeras y compañeros admirables que van a montar la Tribuna Legislativa el viernes, es te viernes fueron acosados y agredido por matones mandados por Nuevas Ideas, fueron acosados y fueron agredidos, no golpeados, sino agredidos; son expresiones a las que nosotros no podemos dejar de señalar y dejar pasar. El fascismo siempre andaba de la mano de medidas populistas para contentar y arrastrar a las masas, para poder fraguar en su sombra las acciones estratégicas y hasta criminales, hay que decirlo.

Callarnos bajo el argumento de que “hay que dar tiempo, esperemos…” fueron errores que en otros momentos históricos otros movimientos de izquierda cometieron y lo pagaron muy caro.

En conclusión: este es un momento crucial, de grandes lecciones que nosotros aprendimos y de una victoria temporal para los enemigos de un sistema que favorezca a las mayorías populares.

Que esas mayorías vuelvan a depositar su confianza en nosotros dependerá de si en nuestro accionar reconocerán que del jalón de oreja electoral que nos han dado, que nos pegaron algo hemos aprendimos.

Termino diciendo, compañero Oscar: con estas palabras de cierre te entrego el timón de este barco. Que no es a mi juicio un velero que se maneja por una sola persona, sino un verdadero barco, que sin la mano de cientos y de miles de marineros no puede caminar.

Que viva el FMLN con su gloriosa historia de lucha. Que viva el pueblo salvadoreño en lucha. Que viva la revolución salvadoreña.

Gracias compañeros y compañeras

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