El análisis coyuntural de lo político: cómo pensarlo

El análisis coyuntural de lo político: cómo pensarlo
Gallegos Elías, Carlos
V Encuentro Latinoamericano de Metodología de las Ciencias Sociales
(16 al 18 de noviembre de 2016 Mendoza, Argentina. Métodos, metodologías y nuevas epistemologías en las ciencias sociales: desafíos para el conocimiento profundo de Nuestra América. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.8443/ev.8443.pdf Información adicional en www.memoria.fahce.unlp.edu.ar )

A lo largo del siglo XX, se construyó una lógica política asimétrica en la que emergieron y despuntaron sujetos y grupos hegemónicos que hicieron uso del conocimiento científico-tecnológico, para desarrollar prácticamente sin límite, la necesidad de consumir los bienes que producían.

El viejo Estado-nación soberano y benefactor cedió el paso a un proceso de globalización creciente cuyos fundamentos están en el desarrollo y uso intensivo de ese nuevo conocimiento, que cambió los ejes de la articulación del poder económico y político, redefinió las prioridades políticas desde las lógicas hegemónicas y dio paso a una nueva configuración del orden mundial que obligó a la redefinición del carácter de la soberanía nacional de los Estados.

Proceso que se tradujo en una crisis explicativa de las ciencias sociales, crisis de los paradigmas, que hasta 1970 habían servido para interpretar la realidad social, pero que dejaron de servir para explicar lo que ocurrió desde entonces, con lo cual la pretensión de neutralidad, universalidad y objetividad devino más bien, en un alegato insostenible de carácter aleatorio, que solo puede sostenerse si recuperamos al sujeto y su historicidad.

Las nuevas necesidades impusieron renovadas dinámicas de organización del trabajo científico y académico e hicieron cada vez más evidente la urgencia de explicar los nuevos objetos desde otros ángulos de mirada, lo cual se tradujo en la exigencia de comprender la realidad desde otras ópticas, desde las cuales, comprender el tiempo es el eje indispensable para entender lo que ocurre, lo cual se traduce en la necesidad de recuperar la historia y con ello, el regreso del sujeto, como eje indispensable para reconocer las posibilidades de acción, para construir los futuros posibles.
Estas exigencias condujeron a cambios en los planos epistémico, teóricos y metodológicos de la ciencia en busca de una nueva racionalidad del uso de las herramientas tradicionales de los métodos y las técnicas de investigación, de la ciencia. Ahora el reto es cómo dar respuestas complejas, comprehensivas de la complejidad y el carácter multifactorial de los nuevos objetos.
En el marco de las nuevas necesidades que impusieron distintas dinámicas políticas, algunos grupos subalternos vivieron el fracaso de una utopía política e ideológica que paralizó la capacidad explicativa del conocimiento social, lo cual planteó la exigencia de pensar la validez y la vigencia de las epistemes dominantes, y a preguntarse sobre las posturas políticas posibles, sobre las conductas éticas que podían darse desde el exilio, la prisión o el aislamiento intelectual, desde un cubículo universitario o desde la clandestinidad.
Como Hugo Zemelman plantea, es necesario buscar respuestas a una pregunta central: ¿cómo un sujeto establece la relación de conocimiento con la realidad si quiere influir sobre ella? Enfatiza principalmente en la necesidad de hacer un gran esfuerzo epistémico para trabajar desde una perspectiva que él llama reconstrucción articulada de la realidad, una opción explicativa donde pensemos la realidad como una totalidad, un acercamiento marcado por la apertura hacia nuevos epistemes, la complejidad y las múltiples dimensiones del análisis, donde nuevos acercamientos a la realidad nos permitan recuperar y resignificar la reflexión social, teórica y metodológica para trascender las inercias inscritas en el pensamiento y en la acción, para superarlas y traducirlas en futuros posibles, quizá como él diría: “para potenciar los futuros presentes, para pensar la realidad en movimiento, apropiarse de su dinamismo e incorporar la exigencia de elegir entre los futuros probables el que queremos construir”. Es decir: el análisis coyuntural de lo político.
Genealogía del análisis de coyuntura
Toda sociedad está situada en el tiempo, así que el conocimiento de la historia de los procesos sociales es condición necesaria para conocerlos y sólo si se comprenden se puede actuar sobre ellos. Como dice Martín Retamozo al presentar El Ángel de la Historia: “como un alegato a la esperanza de reposicionar al sujeto autónomo y su pensamiento”. Palabras que remiten a Pierre Vilar, también:
“Comprender el pasado es dedicarse a definir los factores sociales, descubrir sus interacciones, sus relaciones de fuerza, y a descubrir, tras los textos los impulsos (conscientes, inconscientes) que dictan los actos. Conocer el presente equivale, mediante la aplicación de los mismos métodos de observación, de análisis y crítica que exige la historia a someter a reflexión la información deformante que nos llega a través de los media. “Comprender” es imposible sin “conocer”. (Vilar:1980).”
Comprensión que abre la posibilidad de una previsión inteligente de los hechos a partir de un análisis correcto de sus factores. (Vilar:1980)
Por el contrario, si conocemos de forma incorrecta o inadecuada esos procesos, inevitablemente tendremos una visión incompleta o parcial de su historia y no podremos explicar su presente porque la visión incompleta seguramente devendrá en equivocada, lo cual hará imposible una visión de futuro.
Conocer para comprender y explicar un proceso y pensar los futuros posibles supone conocer los hechos tal como acontecieron, nunca supone saber y mucho menos creer.
Es necesario estar vigilantes y atentos al reconocimiento de los hechos, su identificación, y a contrastar una y otra vez la información que fluye desde diversas fuentes.
La memoria construye, no registra, podemos interrogarla para conocer los
testimonios de los protagonistas, datos indispensables para la comprensión de un proceso social o de un hecho político, donde lo nuevo no es un dato menor: es necesario contrastar la memoria con los hechos, con los acontecimientos, con las intenciones, con las aspiraciones y proyectos en cada acción que llevan a cabo cada uno de los agentes políticos que actúan en un campo de lucha, que no es otra cosa que el ámbito de tensiones y conflictos que pueden conducir al cambio del presente.
Es indispensable una actitud vigilante, crítica, sobre lo que nos dicen las fuentes frente a lo que creemos, sabemos y conocemos sobre la información que arrojan.
Como en todas las ciencias sociales, nuestro objeto de estudio es la dinámica de las sociedades humanas que para entenderla y explicarla, hay diversas técnicas; una de ellas el análisis coyuntural, para ver a través de todos los aspectos relacionadas con la lógica de esos procesos y de sus combinaciones sucesivas. (Vilar:1974)
Técnica que puede tener un contenido económico, social, político, o bien, algo que las empresas, sobre todos las financieras hacen todos los días: el análisis de las condiciones de mercado para operar, el análisis de lo contingente para la toma de decisiones.
La dinámica de los procesos sociales que significa movimiento y por tanto: contradicciones y tensiones, des-estructuraciones y reestructuraciones que en esos procesos cuya comprensión son las claves del análisis de coyuntura.
Momentos en el devenir de los grupos sociales y de los individuos que debemos identificar, reconocer, comprender y explicar para imaginar el rumbo de las direcciones posibles del cambio social.
En estricto rigor, la historia es una sucesión de coyunturas. Por lo tanto es necesario explicar qué es coyuntura, que entendemos como “el conjunto de las condiciones articuladas entre sí que caracterizan un momento en el movimiento global de la materia histórica (Vilar: 1980)”, un momento en la historia de los grupos sociales o de los individuos en la historia.
De este modo si toda sociedad está situada en un tiempo y si la historia es una sucesión de coyunturas, entonces es claro que la categoría analítica más amplia y comprehensiva para explicar lo que nos interesa es la noción del tiempo:
“…el flujo incesante de sucesos, un continuo fusionado a un cambio perpetuo. Los sucesos pueden adquirir las más diversas formas, incluso pueden aparecer como tramas temporales eternas o inamovibles. Pero aún estas últimas deben ser consideradas en el marco de la duración, del movimiento, pues sólo con respecto a la mutación es posible hablar de lo que aparece como inmutable o como sempiterno. Dicho de otra manera: sólo en su fluir temporal, en la calidad de sus ritmos, fundan su existencia los mundos conocidos e imaginados: el tiempo cósmico del universo, el tiempo mítico del pensamiento arcaico, el tiempo ritual de las sociedades, y todos los otros tiempos que de manera individual y colectiva concebimos y experimentamos. (Valencia: 2002)”.
Historia, cambio y movimiento dan cuenta de la sucesión de momentos, de temporalidades y de la complejidad del tiempo cuya concreción se expresa necesariamente en el presente.
Complejidad analítica que Marx y posteriormente Gramsci, enfrentaron al hacer el análisis de coyuntura de las realidades próximas a ellos, de su entorno. Marx por ejemplo, en el 18 Brumario de Louis Bonaparte, explica un fenómeno histórico con ayuda de la construcción teórica y metodológica, donde recupera los distintos tiempos y espacios de cada uno de los sujetos sociales que actúan en la realidad que analiza. Desagrega cada acontecimiento y cada sujeto e identifica los acontecimientos que marcan los movimientos coyunturales de cada uno. Condensa en el tiempo la historicidad de cada acontecimiento y de cada sujeto, para dar lugar a la comprensión de la historia del proceso
Comprender la historicidad supone en primer lugar reconocer el lugar del sujeto, reconocer el presente y dentro de él, las posibilidades de futuro, las posibilidades de actuar; es esa justamente la esencia del 18 Brumario de Louis Bonaparte: todos y cada uno de los sujetos que actúan bajo circunstancias que no eligieron y buscan en el presente, el momento de la acción política, que los lleve a realizar su proyecto.
Lo que Marx hace es claramente un análisis coyuntural de lo político, pero no reflexiona sobre la coyuntura. No hace una propuesta teórica ni metodológica.
Explica un proceso desde la historia de cada uno de los sujetos que ahí actúan. Identifica los distintos tiempos en el tiempo del proceso y los usa magistralmente como la clave de su explicación, pero no se le puede considerar como un teórico de la coyuntura.
Gramsci en cambio, puede ser llamado con toda justicia, un teórico de la coyuntura, porque tal como propone Portantiero, es el quién se pregunta por un canon metodológico que permita relacionar el tiempo orgánico con la actualidad, por la articulación entre la estructura con la sobre-estructura (o supra-estructura) que nos sirva para explicar cómo se produce el encuentro de las distintas temporalidades propias de cada una de las fuerzas sociales, económicas y políticas que concurren en un proceso para producir un acontecimiento. Se pregunta por cómo reconocer el momento de inflexión que abre el camino a un proceso distinto: el inicio o el cierre de una coyuntura, fuerzas en tensión que confluyen y ese momento en que se abre la posibilidad de divergencia.
Ese momento, nos dice Portantiero, en su conocido Maquiavelo. Sociología y ciencia política, es el de la política, donde se activan los procesos para construir un futuro deseado. Es el momento de la primacía de la política, porque en rigor “lo que hay de realmente importante en la sociología no es otra cosa que ciencia política”. (Portantiero:1977)
Y recordemos cómo Gramsci en el Análisis de situaciones y correlaciones de fuerza propone cómo plantear y resolver: Un análisis acertado de las fuerzas que operan en la historia de un cierto periodo y para determinar su correlación. Hay que moverse en el ámbito de dos principios: 1) el de que ninguna sociedad se plantea tareas para cuya solución no existan ya las condiciones necesarias o suficientes, o no estén al menos, en vías de aparición y desarrollo; 2) el de que ninguna sociedad se disuelve ni puede ser sustituida si primero no ha desarrollado todas las formas de vida implícita en sus relaciones.
Idea que recupera la propuesta de Marx en la Introducción a la crítica de la economía política.
La comprensión de los fenómenos de coyuntura debe tener presentes estos dos principios metodológicos, porque su conjunción nos permitirá reconocer cuándo estamos frente a un movimiento orgánico o un fenómeno de coyuntura.
Al recuperar la genealogía del análisis de coyuntura, debemos recordar a otro autor fundamental: Walter Benjamin, quien en sus Tesis sobre la historia –en la Tesis XIV– nos recuerda que la historia es objeto de una construcción cuyo marco no es el tiempo homogéneo o vacío sino lleno del “tiempo-ahora” o Jetzteit…el kairós; ese tiempo histórico lleno, en el cual cada instante contiene una posibilidad única, una constelación singular entre lo relativo y lo absoluto (Adorno, en carta a Horkheimer:1941), tiempo histórico que conecta el pasado, el presente y el futuro.
De esta forma, en Benjamin cobrará importancia central el sujeto que escribe la historia, es decir aquel que toma decisiones en el ahora.
En esta dirección es pertinente recuperar al filósofo alemán Ernst Bloch, quien ve en el hombre o en el sujeto tanto a la historia como un determinado tipo de conciencia anticipadora. Desde estos dos elementos es posible comprender a grandes rasgos su idea sobre: lo-todavía-no-llegado-a-ser.
La relación que Bloch establece para la construcción de la historia se proyecta hacia el futuro, atravesado por la idea de la utopía posible, donde la realidad y el mundo encierra en sí mismo la posibilidad de lo nuevo (novum): el mundo es posibilidad, nada está decidido aún, todo es todavía, incluido el fracaso.
Más cerca de nosotros, es necesario revisar con la mayor atención la obra de Braudel, Vilar, Kosik, Wright Mills. Todos ellos se esfuerzan en pensar cómo ordenar la observación de los objetos sociales, porque lo cognoscible posee una organización y el primer requisito de toda ciencia es esforzarse por conocer las lógicas de articulación de la realidad. Ni lo social es un azar, ni lo conocemos por azar, como lo señala Sergio Bagú. (Bagú:1970)
Hugo Zemelman se nutre de esas fuentes, enriquece esta línea de pensamiento y propone entender la historia como una secuencia de coyunturas; lo cual metodológicamente, requiere que todo fenómeno social tenga que abordarse como escenario de sujetos, de muchos y diferentes sujetos, en el momento en el que construyen el presente. (Zemelman: 2013)
Propone dos exigencias metodológicas:
1. El pensamiento tiene que seguir a la historia en el sentido de adecuarse creativamente a los cambios de los procesos históricos. Esto supone asumir muchas cuestiones, por lo menos dos que son básicas: una, que los fenómenos históricos no son fenómenos lineales, homogéneos, simétricos, ni están sometidos a la mecánica celeste de nadie; son fenómenos complejos en su dinamismo, en el sentido en que se desenvuelven en varios planos de la realidad, no solamente en uno y son a la vez macro y microsociales. Esto supone, por ejemplo, que tenemos que estudiar esos fenómenos históricos en varios recortes de la realidad y no solamente en uno. Esa es una primera exigencia. (Zemelman:2005)
2. La segunda involucra al problema del tiempo. Las temporalidades de los fenómenos son muy variables, los tiempos son múltiples, no hay un solo tiempo que fije el fenómeno, sino muchos tiempos y eso, evidentemente, es uno de los grandes desafíos para el conocimiento. Existe una tendencia a lo factorial, a reducir el fenómeno complejo a un factor o conjunto de factores, y analizar éstos en términos de la lógica de determinación causa y efecto.
El problema es que eso no siempre ocurre en los fenómenos sociales, pues puede haber múltiples factores aplicables o existentes en distintos niveles de la realidad. Los fenómenos históricos no ocurren de manera plana, longitudinal, sino tienen lugar a través de coyunturas, las cuales forman parte de los procesos, de las tendencias a largo plazo, y eso tenemos que tomarlo en cuenta. Y por último, los procesos socio-históricos no son solamente económicos, políticos, sociales, institucionales, etcétera, sino que conforman una constelación, están relacionados entre sí, son parte de una matriz de relaciones complejas, que los lleva a que se determinen recíprocamente lo económico con lo político, lo político con lo cultural, y así sucesivamente. (Zemelman: 2005)
El pensar epistémico constituye el pensar capaz de percibir que la realidad siempre está en movimiento, más allá de las certezas teóricas. Dos son las categorías que revelamos desde esta postura, sin menoscabo de otras, porque representan el perfil básico del análisis de coyuntura: la articulación y la potenciación.
La articulación alude a la idea de que la realidad es una compleja red de relaciones en situaciones sociales determinadas […] obliga a pensar en niveles de realidad y en relación entre niveles, lo que supone pensar en tiempos y espacios diferentes, en la medida que la articulación de un nivel con otro nivel en un tiempo uno puede ser diferente en un tiempo dos; es lo que hemos definido como momento y secuencia.
¿Cómo definir el criterio de inclusión de diferentes niveles de realidad en un mismo momento histórico? ¿Qué elementos de determinados niveles tienen la capacidad para incluir realidades con un mayor margen en comparación con otro?
El primer paso es saber leer el momento desde un elemento articulador, ya que contiene determinadas posibilidades para reconocer realidades. El factor que puede cumplir la función de elemento articulador, valga como ejemplo, puede ser la presencia de un proyecto.
La segunda categoría es la de potencia (que supone) saber reconocer en la articulación los puntos de mayor potencialidad, que son los nudos donde actúan o pueden actuar los sujetos, que, por lo mismo, son los que deben reconocer el análisis[…]¿en qué nudo de articulación entre lo económico, lo político, lo cultural y lo institucional se puede reconocer la mayor capacidad de intervención de los sujetos, y, en qué medida esa intervención puede permitir construir realidades en tanto son nudos potenciables con mayores efectos de potencialidad que otros nudos?[…]
Nos abrimos a márgenes que pueden reconocer distintas concreciones históricas, según sea la capacidad de construcción del o de los sujetos…a partir de la potenciación del sistema de necesidades de los individuos (Zemelman, 2013).
Estas ideas se pueden sintetizar en varias exigencias metodológicas:
1. En primer lugar, la realidad social exige ser concebida como espacio de posibilidades, no como objeto ni como conjunto de objetos. Espacios de posibilidades que se dan en contextos determinados;
2. Requiere pensar la realidad como construcción de sujetos y no como simple externalidad, o conjunto de estructuras en que se ubican los objetos;
3. Lo anterior supone pensar la realidad desde la potenciación antes que desde la causa. Por lo tanto, obliga a pensar la relación causa-efecto como parte de una situación que contiene un complejo de relaciones que configura espacios de potenciaciones posibles;
4. Para dar a lo que decimos una forma operativa, tenemos que pensar la realidad en situaciones que reflejen a este complejo de relaciones, tanto en el plano micro como macro social; de ahí que las situaciones tengan que ser incluyentes de posibilidades.
En suma: el análisis de coyuntura permite que los juegos tácticos no pierdan la perspectiva histórica en su papel de construir fuerzas y correlaciones de fuerza (Zemelman, 2013).
Pierre Bourdieu, un autor olvidado por Zemelman, lo resume muy bien: es en la relación dialéctica entre las disposiciones y el acontecimiento donde se constituye la coyuntura capaz de transformar en acción colectiva (es decir política) las prácticas objetivas. (Bourdieu:1972). Aquí radica justamente nuestra tarea esencial: contribuir en la transformación de la acción colectiva en una práctica concreta.
Ahora bien, como lograr creativamente seguir un proceso histórico y responder a las exigencias metodológicas que impone construir una mirada comprehensiva que pueda dar cuenta de cómo concurren distintos tiempos y temporalidades en un solo tiempo, de cómo confluyen distintas perspectivas explicativas posibles para un solo objeto. Definida la propia colocación y consciente de que una explicación desde una sola perspectiva disciplinaria nunca es suficiente, la pregunta fundante es

  • ¿Cuál es la historia?, cuya respuesta nos llevará a preguntarnos * ¿Cuál es el campo problemático? cuya comprensión permitirá identificar * ¿Cuál es el problema?, que nos llevará a las preguntas básicas *¿Qué? ¿Dónde? ¿Cuándo?? ¿Quién? ¿Quiénes? ¿Cómo? ¿Por qué?

Respuestas que nos llevarán a construir en el pensamiento nuestro objeto de investigación, su ubicación en el tiempo, a construir su línea principal del tiempo, donde podamos identificar cómo y cuándo concurren los distintos tiempos de los sujetos colectivos e individuales presentes en la configuración de nuestro objeto, tiempos que están en movimiento, que están dados, pero al mismo tiempo están dándose y por lo tanto, es indispensable tener presente cuáles son sus potencialidades, cuáles son los futuros posibles, cuál es el sentido del movimiento de cada uno, distinguir lo meramente contingente de lo que permanece, porque lo permanente es el verdadero eje del proceso en el cual podemos entender el hecho que nos interesa comprender.
Permanencia en el tiempo que es difícil ver, una suerte de última instancia no fácilmente asible.
Es necesario distinguir lo fenoménico de lo esencial, lo aparente de lo real, lo ausente en lo inmediato, ver lo que no se ve, porque sólo así será posible identificar y desagregar el eje del acontecimiento o del proceso, el verdadero eje para esclarecer las causas y los objetivos de las distintas acciones de los sujetos.
Respecto a los sujetos colectivos e individuales es indispensable conocer su historia para trazar las líneas del tiempo de cada uno, qué les es propio y qué no lo es, qué representan cuantitativa y cualitativamente, qué los identifica, cuál es su origen y su base social, cuáles son sus características, cuáles sus fortalezas y sobre todo, cuáles son sus debilidades. Desde otra lógica, cuáles son sus alianzas, cuáles son sus antagonistas, cuál es su proyecto y cuál es su objetivo o sus objetivos para entender cuál es el lugar de cada uno en la correlación de fuerzas y tener siempre presente que toda configuración está en constante mutación, donde al mismo tiempo está dada y está dándose.
Entender el proyecto de cada sujeto nos permitirá comprender cómo se mueve y cómo se relaciona con la estructura pero sobre todo: leer y desagregar lo contingente de lo permanente. Por supuesto hay muchas preguntas por resolver:
¿Cuáles son los elementos objetivos y subjetivos constituyentes de cada sujeto? ¿Cuántos tipos de sujetos podemos considerar y reconocer? ¿Qué dinámicas los mueven? ¿Cuál es el conflicto constituyente de cada sujeto? ¿Cuál es el momento histórico en que actúan? ¿Cuál es el momento histórico que sucederá? ¿Cuál es y cuál será la nueva configuración posible? ¿Cuál es y cuáles serán las configuraciones probables? ¿Cuál es la configuración catastrófica para cada sujeto?
Como vemos, nos queda como tarea resolver el carácter de la pregunta porque al desentrañarla, al reflexionar sobre ella, podremos construir una estrategia de investigación que nos permita una visión comprehensiva del presente y de los futuros posibles.
Fuentes consultadas:
Bagú, Sergio. Tiempo, Realidad Social y Conocimiento, Siglo XXI Editores, México, 1970.
Benjamin, Walter. Tesis sobre la historia y otros fragmentos. Introducción y traducción de Bolívar Echeverría. ITACA/UACM. México. 2008.
Bourdieu, Pierre. Esquisse d’une théorie de la pratique. Genève-Paris, 1972.
Gramsci, Antonio. en Antología, selección, traducción y notas de Manuel Sacristán, Siglo XXI Editores, México. 1970.
Löwy, Michael. Walter Benjamin. Aviso de incendio. FCE. México. 2002.
Marx, Carl. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política 1857 – 1858, T. I, Siglo XXI Editores, México, 1971,
Retamozo, Martín. El Método como postura. Apuntes sobre la conformación de la subjetividad epistémica y notas metodológicas sobre la construcción de un objeto de estudio. Cuaderno de trabajo 9. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-PAPIME EN 308004, México, 2006.
Valencia, Guadalupe. Pensar el tiempo desde las ciencias sociales. Cuaderno de trabajo 12, Universidad Veracruzana, México, 2002.p.3
Valencia Lomelí, Enrique. Metodología del análisis de coyuntura, Tesis de Maestría en Sociología, Universidad Iberoamericana, Plantel Santa Fe, Edición de autor, México, 1989.
Vilar, Pierre. Historia marxista, historia en construcción. Ensayo de diálogo con Althusser… Anagrama. Barcelona. 1974
Iniciación al vocabulario del análisis histórico. Crítica. Barcelona. 1980.
Zemelman, Hugo. “La totalidad como perspectiva de descubrimiento” en Revista Mexicana de Sociología, Año XLIX, Núm. 1. Enero-marzo-México, 1987.
Los horizontes de la razón. Uso crítico de la teoría. El Colegio de México. Anthropos. Barcelona. . 1992
Voluntad de conocer. El sujeto y su pensamiento en el paradigma crítico. Anthropos/UNACH/IPECAL-Barcelona, 2005.
El ángel de la historia: determinación y autonomía de la condición humana. Anthropos/UNAM-FCPYS/IPECAL. PAPIME EN308004. Barcelona.
2007.
“Hacia una estrategia de análisis coyuntural”, en Seoane, José coord.: Movimientos sociales y conflictos en América Latina. CLACSO, Buenos Aires, Argentina. Disponible en: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/osal/seoane/zemelman.rtf
El análisis de coyuntura como desafío del pensar político. Inédito. México. 2013.

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