El Salvador: un momento difícil y peligroso de la transición.Roberto Pineda 7 de octubre de 2020

Introducción

El Salvador vive un momento difícil y peligroso como resultado de la pugna entre la vieja clase dominante, derrotada electoralmente en 2018 y 2019, y un  bloque de poder  emergente, de carácter autoritario y populista,  representado por el presidente Nayib Bukele y su partido Nuevas Ideas.

La resolución electoral de este conflicto está planteada para febrero 28 del 2020, pero parece ser que existen sectores en ambos bloques de fuerza que aspiran a una resolución anticipada, vía ruptura del orden constitucional (la salida boliviana) o mediante la construcción de una crisis social y política que vuelva al país ingobernable, en vista también de la posibilidad de un cambio de inquilino en la Casa Blanca.  A continuación exploramos los antecedentes de esta crisis, las correlaciones de fuerza, el papel de la izquierda y posibles escenarios de futuro.

1.Antecedentes de la crisis.

La errada y costosa decisión de expulsar a Nayib Bukele del partido FMLN, hace tres años, en octubre de 2017, siendo este Alcalde de la capital, fue el desencadenante de una profunda crisis (social, política y económica) que afectaba ya al desgastado sistema político salvadoreño, surgido de la reforma política de enero de 1992, y que se fundamentaba en el predominio de dos fuerzas políticas en la conducción del estado, una de derecha y otra de izquierda, ARENA y el FMLN.

A partir de ahí se fueron precipitando una serie de acontecimientos  que configuran la actual coyuntura de transición hacia un nuevo sistema político. Entre estos eventos se encuentra la derrota electoral, municipal y legislativa, sufrida en 2018 por el FMLN y la capacidad comprobada de Bukele de influir sobre el electorado, así como la victoria electoral de Nuevas Ideas en febrero de 2019, lo que le permitió pasar de una posición defensiva a  una de ofensiva en toda la línea, y ya desde la presidencia.

Desde entonces  se ha desarrollado un intenso enfrentamiento  entre esta nueva fuerza política NI contra ARENA y el FMLN, las dos fuerzas principales del sistema político en crisis y a punto de ser desplazadas de sus posiciones en la asamblea legislativa y las principales alcaldías del país.

 1.El conflicto entre grupos empresariales

Tanto Nuevas Ideas como ARENA, las dos fuerzas políticas principales en pugna,  representan a grupos empresariales locales. En el caso de ARENA representa a sectores empresariales del capital comercial, de servicios  e industrial, mientras que NI representa a un sector del capital comercial árabe en alianza con el capital transnacional.

ARENA además tiene como pilares de apoyo a la derecha mediática (TCS, Diario de Hoy, La Prensa Gráfica, Diario El Mundo) mientras que Bukele ha logrado afianzar ya desde la presidencia o incluso de antes, cuatro pilares estratégicos de respaldo: un innegable respaldo popular dentro del país y en la diáspora,  un partido político de masas propio NI, respaldo de la Fuerza Armada y Policía Nacional Civil, y el apoyo de la administración Trump.

La estrategia de la derecha representada en ARENA y la ANEP consiste en tratar de erosionar ese respaldo popular mediante una serie de acciones –legislativas, judiciales, mediáticas  e incluso de calle- que le permitan descarrilar, desestabilizar a este gobierno antes que se consolide electoralmente en febrero 2021 con el control legislativo y como complemento lograr arrastrar al FMLN a subirse a este barco.

ARENA necesita la convulsión social. Y mediante esto mitigar, reducir la esperada derrota política de febrero del 21, así como  crear las condiciones políticas que les permitan sobrevivir en una situación post-electoral de alto riesgo.

Por su parte, la administración Bukele necesita para mantenerse y predominar, el realizar cuatro manejos estratégicos: controlar el problema de seguridad  con índices bajos del accionar de las pandillas; controlar el problema de salud, provocado por la pandemia del coronavirus; garantizar una reactivación económica que le permita oxigenarse y last but not least, evitar que se le reactive el problema de las caravanas de migrantes hacia el norte. Nuevas Ideas necesita la estabilidad.

La fuerza que logre estabilizar o descarrilar el país durante estos pocos meses que faltan para febrero 21, será la fuerza que logre imponerse, en el caso de ARENA lograr  mantenerse como oposición  y prepararse para el 2024 y en el caso de NI, imponer un nuevo sistema político.  No sería extraño que a futuro  ARENA logre un arreglo político con NI, ya que sus intereses empresariales  son de mayor coincidencia a largo plazo, que con el FMLN.  

2.La preocupante desmovilización popular frente a la crisis

En este panorama de enfrentamiento feroz entre dos fuerzas de las clases dominantes, los sectores de izquierda tanto políticos, el FMLN, como sociales, brillan por su ausencia como actores y protagonistas de la actual situación, han sido relegados  a un papel marginal, no obstante que la crisis estructural y  coyuntural provocada por el coronavirus golpea fuertemente a los sectores populares, incluso en sus salarios.

La debilidad del movimiento popular y social hoy se manifiesta como ausencia, como vacío, que es ocupado por sectores de capas medias, profesionales, académicas, que son los que hoy se enfrentan mediáticamente a las arbitrariedades del actual régimen. Y el covid al imponer  una cultura de la prevención, contribuye a la vez por medio del distanciamiento social a la desmovilización popular.

La reconstrucción del movimiento popular y social, hoy debilitado, dividido, y derrotado, además en disputa por Nuevas Ideas, se vuelve una necesidad estratégica para la izquierda social, en el camino de las nuevas batallas futuras por la democracia política y la justicia social. Y hoy más que nunca se necesita para enfrentar estos nuevos desafíos, de un entendimiento entre  el sujeto social con el sujeto político[1]

3.La necesidad de construir una salida  popular y alternativa a la crisis

 Aunque el detonante histórico de estas crisis se origina en el FMLN, a partir del 1 de junio de 2019, el enfrentamiento social y político pasa a ser entre  ARENA/ANEP y Nuevas Ideas/Bukele[2].

La oposición  política, ARENA y el FMLN fundamentalmente,  han coincidido  en la respuesta  a las principales provocaciones y atentados de Bukele: los despidos en CAPRES, el estado de emergencia en centros penales, la militarización el 9 de febrero de la Asamblea Legislativa, el abordaje autoritario del Covid 19 con centros de retención de ciudadanos, el abandono de las personas varadas por el cierre del aeropuerto,  la torpe entrega de insumos de bioseguridad al personal de salud, la negativa a permitir la apertura de los  archivos de la fuerza armada sobre el caso del Mozote, el retraso en el pago de salarios de los trabajadores de la Corte Suprema de Justicia y Asamblea Legislativa, los conflictos laborales en alcaldías de  Santa Tecla y San Salvador, la negativa a entregar el FODES a las alcaldías, entre otros conflictos. Han coincidido en las principales acciones tanto legislativas, como de calle. Pero el FMLN no posee los instrumentos mediáticos con que cuenta ARENA.

El FMLN, al llegar a sus 40 años de vida este 10 de octubre, necesita con urgencia construir una plataforma de naturaleza popular y alternativa, fundamentada en la defensa de la democracia y los intereses populares (seguridad, salud, empleo, educación y vivienda) que coadyuve a romper con la nueva competencia binaria existente y le permita a los sectores populares orientarse en el maremágnum de acontecimientos que se precipitan de manera desordenada pero que reflejan este enfrentamiento de fuerzas. Nada es casual en política y cada hecho sirve para fortalecer o debilitar determinada posición.

4. Conclusiones

En el horizonte pueden observarse la presencia social de tres fuerzas, que pugnan por predominar y determinar el escenario: la salida oligárquica, la salida populista, y la salida popular. Tanto ARENA como NI  alegan credenciales democráticas, aunque en el caso de Nuevas Ideas se inclina por justificarse en el respaldo popular. 

La alternativa populista, y que cuenta con mayores posibilidades de predominar es la de Nuevas Ideas.  Y representa una amenaza a conquistas democráticas alcanzadas mediante los Acuerdos de Paz de 1992, así como un nuevo sistema político excluyente.

La alternativa oligárquica, pretende presentarse con ropajes democráticos, pero en el fondo pretende la restauración oligárquica en el manejo del Estado, privilegiando la modalidad neoliberal, que ha sido una de las razones de la actual crisis.

Y la alternativa popular debe entenderse como una respuesta a corto plazo, con un proyecto a mediano plazo. A corto plazo diferenciarse de ARENA es lo principal, y la campaña electoral vigente puede servir a este objetivo, en la medida que se rompa con el estilo electorero y se convierte en una gran escuela de educación política de los sectores populares.

A mediano plazo, el FMLN y la izquierda salvadoreña en general, necesitan debatir y construir una visión y estrategia que le permita recuperar la confianza de los sectores populares, en una situación compleja de disputa de estos sectores por Nuevas Ideas. El debate en la izquierda está planteado.


[1] Ver Pineda, Roberto. Sujeto político, sujeto social y poder popular en El Salvador. https://www.alainet.org/es/articulo/209076

[2] Ver Pineda, Roberto. El Salvador, horizonte electoral 2021 https://www.alainet.org/es/articulo/208702

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