Evolución y crisis de la fracción agraria de la burguesía salvadoreña

Evolución y crisis de la fracción agraria de la burguesía salvadoreña Roberto Pineda San Salvador, 6 de julio de 2015

El pasado 3 de junio sucedió en El Salvador un hecho insólito. Las autoridades policiales se negaron a obedecer la orden de un juez de proceder al desalojo de 80 familias que residen en la Finca El Espino, de Antiguo Cuscatlán, a 8 kilómetros al poniente de esta capital. El juez actuaba a nombre de la poderosa familia oligárquica Dueñas, de los biznietos del mismísimo patriarca y ex presidente Francisco Dueñas.

Por primera vez en la historia el Estado no obedecía a los cafetaleros. Incluso el mismo Gobierno se disculpó y ofreció ayuda a estas familias. Y para terminar de rematar, el 7 de junio, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia prohibía el desalojo. ¿Qué pasa en nuestro campo? A continuación exploramos la evolución de la fracción agraria de la burguesía salvadoreña.
Antecedentes

A principios de la década del 80 del siglo XIX es desplazada la oligarquía terrateniente añilera mediante una profunda reforma agraria burguesa (abolición de la propiedad comunal y ejidataria) que es la partida de nacimiento de la oligarquía agro-exportadora, o fracción agraria de la burguesía; cien años después, a principios de la década del ochenta del siglo XX es desplazada esta oligarquía agro-exportadora a través de una segunda reforma agraria burguesa (abolición de los latifundios) que es la partida de defunción de esa misma oligarquía. De sus carbonizados restos surge una poderosa oligarquía financiera que posteriormente en la primera década del siglo XXI es voluntariamente devorada por el gran capital transnacional estadounidense, europeo y colombiano. ¿Qué pasará en el 2080?

En 1932 los campesinos se enfrentaron militarmente a los cafetaleros y la oligarquía agro-exportadora se vio obligada ante el peligro de revolución a abandonar el poder político y cedérselo a los militares para poder así conservar el poder económico. En 1992 luego de doce años de guerra, esta misma oligarquía agro-exportadora, ya fuera del poder tanto político como económico, se une a sus antiguos enemigos, las organizaciones campesinas, y marcha en las calles para exigir a la Asamblea Legislativa se les perdone la deuda agraria adquiridas en los años del conflicto armado. Las vueltas que da la vida. ¿Qué pasará en el 2032?

Las Reformas Liberales del siglo XIX

La reforma agraria de 1881-1882 despojó a las comunidades indígenas y campesinas ejidatarias de la tierra, lo que modificó profundamente a la sociedad de esa época, iniciando un periodo primario de acumulación capitalista del que surge tanto una nueva elite de cultivadores, procesadores y exportadores de café así como un nuevo proletariado agrícola, que vende su fuerza de trabajo en las fincas del “grano de oro.”

Alrededor de la explotación campesina del aromático café se desarrolla la vida del país, se edifican las mansiones de las míticas catorce familias, y hasta se crean ciudades como Sonsonate y Santa Tecla, se amplía el puerto de Acajutla, así como surgen los ferrocarriles y el telégrafo, se forma la UES y se crea también la fuerza represiva del estado, la temida Guardia Nacional.
La amenaza del 32
En este año crucial, 1932, las comunidades indígenas campesinas del occidente del país, que habían sido despojadas de sus tierras cuarenta años antes, se levantan en armas contra los finqueros, atendiendo al llamado del recién creado Partido Comunista, y toman varias poblaciones, donde izan la bandera roja, pero pronto sucumben ante el poder de fuego de las “tartamudas” ametralladoras gubernamentales.
Y como simbólico botín de guerra para los vencedores de esta “amenaza comunista” los indígenas son despojados de sus vestimentas y de su idioma. Las derrotas se pagan caras, ya que en el siglo XVI otros vencedores llegados del otro lado del océano les habían arrebatado las imágenes de sus dioses y sus formas de gobierno.
Estudios sobre la oligarquía agro-exportadora
El estudio de la génesis y evolución de la oligarquía agro-exportadora ha llenado muchas páginas. En 1968 Everett Wilson nos presenta un listado de 66 familias oligárquicas del año 1920. Entre estas menciona a la familia Regalado (Concha Viuda de); Guirola (Ángel); Llach (Prudencio); Hill (James) y Dueñas (Miguel).
En 1969 Robert Aubey identifica tres agrupamientos en el seno de la oligarquía salvadoreña: los productores (Alvarez, Battle, Dueñas, Escalón, Guirola, Magaña, Mathies, Meza Ayau, Quiñonez, Regalado). Aquellos con “intereses extensivos de capital”: ( Deininger, De Sola, Hill, Wright) y el predominantemente sector comercial (Batarse, Bernheim, Borgonovo, Frenkel, Freund, Gadala, Goldtree Liebes, Hasbun, Nasser, Poma, Safie, Schwartz, Simán, Sol Millet, Zablah).
En un estudio realizado por Eduardo Colindres en 1976 sobre tenencia de la tierra en El Salvador, este se atreve a identificar a los hasta entonces misteriosos apellidos de las poderosas “14 familias” de la oligarquía: los Dueñas, Regalado, Hill, Meza Ayau, De Sola, Guirola, Álvarez, Meléndez, Menéndez Castro, Deininger, Quiñonez, García Prieto, Vilanova, y Sol Millet. Asimismo en este estudio se desagregan de acuerdo a sus principales intereses.
Plantea Colindres que en el caso de Productos de Agro-Exportación para el periodo 1970-1971 sobresalen cinco familias: los Regalado, los Guirola, los Llach-Schonenberg, los Hill-Llach Hill y los Dueñas. Como grandes exportadores de café para el año 1974: los De Sola, Compañía Salvadoreña de Café (estatal) Liebes, Daglio y Prieto; en el caso de familias terratenientes de la zona occidental del país se mencionan como las cinco principales: Magaña, Guirola, Salaverría, Bustamante y Regalado Dueñas.
En un estudio realizado en 1999-2000 Carlos Paniagua plantea la existencia de un bloque empresarial hegemónico, integrado por la combinación de relaciones matrimoniales y alianzas empresariales. Identifica a siete bancos que aglutinan a diversos núcleos familiares empresariales. En tres de estos bancos, Agrícola Comercial, Cuscatlán y Scotiabank se encuentran intereses vinculados a los principales cultivadores y exportadores de café.
1. Cuadro histórico comparativo de familias oligárquicas
Autores/Rublos/ Periodos
Wilson E., Productores- Exportadores
1920 Regalado (Concha V. de)
(Café y Azúcar) Guirola (Ángel)
(Productor Procesador Exportador y Banquero Llach (Prudencio)
(cafetalero)
Hill (James) Dueñas (Miguel)
(cafetalero y exportador)
Colindres, Agro-exportación 1970-1971 Regalado
85 mil qq de café Guirola
72 mil qq de café Llach-Schonenberg
50 mil qq de café Hill-Llach Hill
49 mil qq de café Dueñas
46 mil qq de café
Colindres, Exportadores de café 1974 De Sola
14% del total de ventas Compañía Salv. de Café
8.16% del total de ventas Liebes
7.03% del total de ventas Daglio
6.66% del total de ventas Prieto (en la actualidad Grupo Prieto)
5.92% del total de ventas
Colindres, Terratenientes 1971 Magaña 13,778.1 Hectáreas Guirola 13,682.6 Hectáreas Salaverría 7,808 Hectáreas Bustamante 6,816.8 Hectáreas Regalado Dueñas 6,424.7 Hectáreas
Paniagua, Empresarios 1999
Datos de 1994 UNEX (Unión de Exportadores)
25.34% del total de ventas
Banco Agrícola Comercial (Kriete y Meza) Banco Cuscatlán (Cristiani, de Sola)* COEX (Comercial Exportadora)
17.43% del total de ventas
(Juan Antonio Belismelis Vides)
Ing. José Antonio Salaverría (Borja) y Cía. (presidente del COENA en 2003)
16.29% del total de ventas**
Prieto S.A. 14.33% del total de ventas
(Luego se integra a Cafetalera del Pacífico) Daglio y Cía. 12.82% del total de ventas
Consejo Salvadoreño del Café, 2013)* **
Empresarios
Datos del 2012-2013 UNEX (1992)
Fue la única compañía que exportó 200,000qq o más (primera categoría) COEX (1975)
Exportó en la categoría de 100,000 a 200,00qq
(En la cosecha 2010-2011 estuvo en la primera categoría)
El actual CEO es Luis Eduardo Duarte Herrera Ibero El Salvador
(Propiedad del consorcio alemán Neumann Kaffee Gruppe) Exportó en la categoría de 100,000 a 200,00qq (En la cosecha 2010-2011 estuvo en la primera categoría) Cafetalera del Pacífico
(formada por Prieto S.A., Borgonovo Pohl S.A., J.J. Borja Nathan, S. A., y J. Hill y Cia S.A, desde 2007 en alianza estratégica con el consorcio suizo ECOM)****
J. Hill y Cía.
(forma parte de Cafetalera del Pacífico)
Exportó en la categoría de 50,000 a 100,00 qq (en esta tercera categoría del 2009 al 2013)

*Desde 1997 en alianza estratégica con la el consorcio japonés Itochu. En 1999 el presidente de UNEX era Ricardo Kriete Avila, asimismo ha participado en su dirección Diego de Sola)
**En la cosecha 2012-2013 JASAL aparece en la cuarta categoría (de 20,000qq a 50,000qq)
***Un dato interesante es que en la cuarta categoría de exportadores de café, que va de 50,000 qq a 20,000qq aparece en la cosecha 2009-2010 Alba Petróleos de El Salvador

  • Exportó en la categoría de 100,000 a 200,00 qq (En la cosecha 2010-2011 estuvo en la primera categoría)

La Reforma Agraria Contrainsurgente de 1980
El golpe de estado del 15 de octubre de 1979 tuvo como uno de sus escenarios principales la extrema situación agraria en la que “menos del 1% de los propietarios agrícolas controlaba el 40% de la tierra y el 2% de la población controlaba el 60% de la tierra en la forma de plantaciones superiores a 100 hectáreas (Mason, 1986). Esa concentración aún era más acentuada en los procesos de comercialización, los cuales –como se ha señalado– por su propia naturaleza aumentan las posibilidades de una excesiva concentración (Sebastián, 1979).” Los datos anteriores son tomados de un estudio realizado por la investigadora Ana Sofía Cardenal en 1996.
Asimismo señala Cardenal en este estudio que “si en 1930, 24 familias controlaban la mayor parte del procesamiento del café, en 1980-81, 15 de las 23 procesaban cuatro quintas partes del café (Paige, 1993). Asimismo, en 1974, los 10 mayores exportadores exportaban el 61,78% del café y los 18 primeros, el 75,85% (Colindres, 1976: 471).”

Y además apunta que “la omnipresencia de la élite económica no se detiene ahí, sino que se extiende también a otra área clave del ciclo agroexportador: la banca. Por ejemplo, hasta 1979, la propiedad de cuatro de los principales bancos del país –el Salvadoreño, de Comercio, Agrícola Comercial y Capitalizador– estuvo ligada directamente a familias agroexportadoras (Guirola, Dueñas, Regalado, Álvarez, Escalante-Arce, Sol Millet, Borja, Natán y Alfaro).”

En este contexto, en marzo de 1980 en el marco de un urgente esfuerzo contrainsurgente, que inicia en octubre del año anterior, al ejército salvadoreño literalmente se le obliga por la Embajada estadounidense, a romper con su papel tradicional de guardián de los intereses de la oligarquía y apoyar con tropa la intervención de aquellas propiedades agrarias que excedieran las 500 hectáreas. Había que arrebatarle a la izquierda la bandera de la reforma agraria. Y que mejor idea que hacerla bajo su control.
En todo el país los terratenientes observaron indignados y furiosos como los soldados campesinos con uniforme penetraban y ocupaban sus haciendas y obligaban a la formación de cooperativas con sus antiguos peones y “colonos.” Hubo algunos que se resistieron pero la mayoría aceptó el pago por su “sacrificio.” Washington decidía sacrificar a sus antiguos aliados a cambio de garantizar que no cayera otro país “en manos del comunismo.” Eran los lejanos tiempos de la Guerra Fría, de Alexander Haig y de Ronald Reagan.
Lo que se llamó “la primera fase” de la reforma agraria afectó a circa 480 propiedades, equivalentes al 15% de la superficie agropecuaria del país. De este 15 % el 14% era de tierras dedicadas al café; 31% al algodón; 24% a la caña de azúcar y más del 60% eran pastos naturales, incluyendo áreas forestales y montañas (Haggarty 1988)
De marzo a junio de ese año “revolucionario” se habían expropiado (y empezado a pagar) 270 haciendas en un área de 214,174.7 hectáreas, dentro de las cuales, 62,143 hectáreas, 32.3%, eran dedicadas a la producción de productos de exportación. El proceso había beneficiado a 32,010 familias, un poco más del 10% de la población rural. (Montes 1980)
Hay que señalar que en esta estrategia estadounidense de “reformas con represión” a la vez que el ejército distribuía tierras a los campesinos desplegaba junto con cuerpos paramilitares (ORDEN) una avalancha de asesinatos que costaron la vida ese año de 1980 de más de 10,000 campesinos, y fue inaugurada esa brutal temporada de cacería con el magnicidio en marzo de Monseñor Oscar Arnulfo Romero. (Thiesenhusen, 1995).
Regresando a Cardenal, esta sostiene que “la fase I consiguió implementarse en su totalidad, y aunque en ella sólo se concentraba una décima parte del área dedicada a la producción de café, afectó a algunos de los más importantes propietarios y productores de café (Regalado, Dueñas, Guirola, Álvarez, Salvador Mathies, Salaverría, Meza Ayau, Sol Millet y Daglio).”

Y además señala Cardenal que como resultado de estos cambios cuando se crea en 1983 FUSADES (Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social) el sector agro-exportador es marginado ya que entre sus 248 fundadores, solo 11 pertenecen a este antiguo poderoso sector, entre estos De Sola, Hill, Cristiani Burkard y Salaverría. Pero dejan fuera a los Dueñas, Wright, Guirola, Regalado, Magaña, Meléndez y Quiñónez.

Tres historias de la reforma agraria de marzo de 1980

A continuación reseñamos dos historias de esta última reforma agraria, que al final bautizó una guerra que luego de doce años terminó literalmente con la oligarquía agro-exportadora salvadoreña. Y con esta salida del escenario histórico se abrió la puerta para un proceso sostenido de desarrollo democrático, que permitió en 2009 la llegada al gobierno del FMLN. De otra forma esto no hubiera sido posible. Revisamos dos casos paradigmáticos: las haciendas El Espino y San Juan Buenaventura en La Libertad, y La Carrera en Usulután, propiedades respectivamente de tres familias oligárquicas: los Dueñas, los Guirola y los Wright.
La Finca El Espino
El patriarca de la oligarquía, Miguel Francisco Dueñas Díaz, presidente salvadoreño aliado y protegido del dictador guatemalteco Rafael Carrera, se estableció en Santa Tecla a mediados del siglo XIX, en 1865, iniciando una fortuna que iba pasar de generación a generación. Seguramente nunca se imaginó que un siglo después, en el caluroso marzo de 1980 tropas del ejército iban a invadir la propiedad de sus nietos y distribuirla entre 450 familias de colonos. Se trataba de Roberto Dueñas Palomo, hijo de Miguel Dueñas Dárdano, que al casarse con Eugenia Palomo inicia una poderosa alianza matrimonial empresarial.
Pero la historia es ingrata aunque ellos no se dieron por vencidos fácilmente, alegando que había una parte “urbana” que legalmente les pertenecía, la cual recuperaron en 1987 y de la cual vendieron una parte para construir el Parque Bicentenario, y el centro comercial Multiplaza.
La propiedad de 1,149.75 manzanas en ese momento contaba con tres dueños: Roberto Dueñas Palomo, y sus hijos Roberto Miguel Dueñas Herrera y Miguel Arturo Dueñas Herrera. El primero nieto directo del patriarca. Los segundos eran sus biznietos, cuarta generación. Y ya hay incluso una quinta generación: Alejandro Arturo Dueñas Soler.
Regresando al patriarca, ese mismo año 1865 Dueñas se apodera de la Finca El Espino, que desde esa época hasta 1980 fue propiedad de esta poderosa familia y que es símbolo del poder oligárquico en El Salvador. El presidente democristiano Duarte la entrega en marzo de 1980 a una cooperativa de los trabajadores del inmueble. Pero los “verdaderos dueños” no se dan por vencidos, y la Corte Suprema de Justicia en 1985 revoca la expropiación del terreno y la devuelve a sus “legítimos” dueños.
El patriarca oligárquico Francisco Dueñas está enterrado en el cementerio de Santa Tecla, lugar donde poseía extensas fincas cafetaleras. Además, hasta el terremoto del 1986 el edificio Dueñas se alzaba imponente frente a la que también fue llamada Plaza Dueñas, luego Plaza Libertad. La ciudad de principios del siglo XX parecía rendir homenaje a uno de los dueños del país.
Hoy la familia Dueñas aparece bajo el moderno símbolo de Urbánica, su brazo inmobiliario. Destaca por desarrollos comerciales y residenciales en la otrora finca cafetalera El Espino, en la frontera occidental de San Salvador, y esta conducida por Alejandro Arturo Dueñas Soler, quinta generación de la familia Dueñas, directivo también de la Sociedad de Ahorro y Credito Apoyo Integral S.A.
Alejandro viene a sustituir al anterior conductor del grupo familiar, al fallecido en 2003 Archie Baldocchi Dueñas, casado con María de los Angeles Kriete. Por cierto, el hijo de este último, Marco Andrés Baldocchi Kriete, es miembro de la Junta Directiva de Avianca y Presidente del Grupo Prestomar, y de varias empresas ligadas a la familia Baldocchi, entre estas Transactel Inc, empresa dedicada a dar Servicio de BPO.
Desde 2004, los Dueñas han desarrollado esta zona de Antiguo Cuscatlan mediante la edificación del centro comercial La Gran Vía, en alianza con los dueños de este centro comercial, el Grupo Siman; la torre de apartamentos La Castellana, residencial El Espino, el edificio hotel Courtyard Marriot y el edificio de oficinas Promérica.
Urbánica, aseguran que nace “con la misión de ofrecer calidad de vida a sus clientes, al importar sensaciones, plasmadas en sus diferentes proyectos inmobiliarios, con los que se establece como una marca sólida, que ofrece seguridad, respaldo y calidad internacional a sus inversionistas extranjeros y locales.”
La hacienda La Carrera
En la mitología oligárquica se menciona esta propiedad en Usulután como ejemplo único de laboriosidad, armonía social y sacrificio empresarial. Y es simbólico que un tataranieto del fundador de este imperio empresarial algodonero ocupe hoy una curul legislativa en las filas del partido político creado por el Mayor DAubuisson.

El tatarabuelo del ahora diputado y anteriormente bombero washingtoniano John Tennant Wright Sol, era de origen estadounidense y llegó a El Salvador a finales del siglo XIX. Este primer Johan Tennant Wright (1857-1912) se casa con la hija de un expresidente, con la bella Marcela Meléndez. En 1952 muere John Tennant Wright Melendez, fundador de La Carrera y asume la conducción de este esfuerzo su hijo Juan Tennant Wright Alcaine (tercera generación), padre de Juan Tennant Wright Castro, (cuarta generación) reconocido dirigente de ARENA, que a su vez es el padre del actual diputado.
El prestigio del algodón de La Carrera derivaba de que a diferencia del egipcio que se cortaba con maquinas, este era cortado a mano, o sea que era la explotación de los trabajadores lo que resultaba en un producto sin impurezas y lo cual permitía obtener mayores ganancias. Eran los tiempos dorados en que Juan Wright Alcaine encabezaba la poderosa Cooperativa Algodonera, creada en 1938, pero además tenía capitales invertidos en la industria camaronera y la industria del aceite. Eran los tiempos del PRUD y del PCN, los tiempos de la dictadura militar…

La hacienda La Labor

El cafetalero y azucarero Raul Antonio Salaverría Duran, de 73 años, recibió con las armas en la mano el 8 de marzo de 1980 a las tropas que llegaban a “imponer” la reforma agraria a su hacienda en Ahuachapan, que producía 20,000 quintales de café, lo que el dejaba una ganancia de $146,000 y que había estado en propiedad de su familia por 117 años.
Al final fue militarmente “convencido” y obligado a ceder. Y sobrevivió para contar la historia. Había sido en 1972 candidato a la vicepresidencia por el FUDI (Frente Unidos Democrático Independiente) junto con el Coronel José Alberto Medrano, el tutor en la Guardia Nacional del aventajado DAubuisson en la sangrienta asignatura de escuadrones de la muerte.

La parte de la finca que logró salvar la continuaron administrando sus hijos, entre estos Alex Alfonso Salaverría Lagos, que fue luego diputado de ARENA por Ahuachapan y falleció en 2006.

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