Rosa Luxemburgo y el FMLN: Reforma o Revolución.

“Las luchas revolucionarias son justo lo opuesto a las luchas parlamentarias… Hemos tenido… sonoras ´victorias´ parlamentarias, íbamos precisamente de victoria en victoria. Y el resultado de todo ello fue, cuando llegó el día de la gran prueba histórica… una aniquiladora derrota política y moral, un naufragio inaudito, una bancarrota sin precedentes”.
Rosa Luxemburgo

El orden reina en Berlín

No pretendemos acá apuntar nada nuevo. Todo lo dicho, dicho y comprobado por la práctica histórico-social está. Sin embargo, creímos necesario estas pequeñas notas, dado que han pasado 4 años de gobierno de Funes-FMLN, y pese a ser incuestionablemente un gobierno que aplica totalmente las políticas económicas del imperialismo y pese a ser evidente su carácter burgués[i], una gran parte de sectores populares, trabajadores, estudiantes, campesinos y en fin, miles de hombres y mujeres honradas, aún siguen viendo este gobierno, como “su gobierno”.

Rosa Luxemburgo, ¡la flor más roja del socialismo! La mujer inmortalizada del ¡Socialismo o Barbarie! Nos ha legado no solamente una vida al servicio de la revolución, sino también una serie de aportaciones, de herramientas teóricas para desenmascarar el oportunismo y revisionismo de hoy.

No era su intención. Cuando escribió Reforma o Revolución su interés era sacar a luz las consecuencias prácticas del revisionismo de Eduard Bernstein y las tareas planteadas para la socialdemocracia de la época. Sin embargo en ese esfuerzo nos ha legado este texto de enorme importancia en la actualidad. En momentos de crisis, de revoluciones, de luchas sociales a escala global, pero también de florecimientos de viejos reformismos al estilo Bernsteniano, de pasividad y de “transiciones graduales y ordenadas hacia el socialismo”.

En El Salvador, este 1º de Junio se cumplieron 4 años del gobierno de Funes-FMLN, después de un verdadero triunfo popular sobre la oligárquica ARENA; el triunfo se transformó en derrota y las conquistas en retrocesos.

En su texto Rosa Luxemburgo comienza a refutar, a desmentir una a una las anotaciones de Bernstein sobre la construcción del socialismo. Bernstein había dicho que el socialismo no se produciría como resultado de una gran crisis del capitalismo y que por tanto su implantación debía ser por medio de las reformas sociales.

Las reformas lentas y moderadas eran el camino que llevarían a ese ideal socialista. La implantación del socialismo por medio de reformas se llevaría a cabo mediante el parlamento, para el cual había que ganar una amplia mayoría. Se promoverían las reformas, que serían “pequeños trozos” de socialismo, hasta que al final, la burguesía pasaría de ser propietaria a ser simplemente una administradora de la propiedad. Es decir la propiedad privada se habría vuelto social, la riqueza se habría hecho de la humanidad entera y los burgueses habrían colaborado para ello, tanto así que se habrían convertido sin ningún reniego en los administradores de la nueva forma de propiedad, viendo como su anterior usufructo, se caía en el fondo del abismo.

Este es el esquema de Bernstein y Konrad Schmidt. Es el esquema de la afirmación de que la revolución social es posible mediante la gradual y ordenada aplicación de reformas sociales impulsadas desde el aparato del Estado, las cuales pueden llevarse a cabo armónicamente con las clases dominantes, es decir sin resistencia de estas; en fin pues es el esquema de que la revolucion social puede llevarse a cabo sin lucha de clases, y así Marx y Engels se equivocaron al plantear que el motor de la historia es la lucha de clases.

Es la afirmación de que es imposible y hasta peligroso expropiar a la burguesía de una sola vez, que es mejor implantar poco a poco reformas, que son en realidad pequeños “trozos” de revolución y que en un futuro no muy lejano el socialismo estaría construido, sin ninguna gota de sangre. Baste nada más esperar a que los señores parlamentarios hagan esas reformas sociales.

Es el esquema de esperar que el Estado burgués, instrumento de la clase dominante, se transforme en el “Estado de todo el pueblo”. Este es el esquema del reformismo, del oportunismo, de los elementos dañinos insertos en el movimiento obrero y de trabajadores, es el esquema que conduce a la derrota de las luchas de masas, es el esquema de reformar el capitalismo y no transformarlo, es el esquema de la traición a las luchas sociales.

¿A caso no es este –en el “mejor” de los casos– el esquema del FMLN?, no se plantean al caso una transición ordenada, sin cambios radicales, sin expropiaciones, ni nacionalizaciones.

Exactamente, si lo es.

¿Qué les diría a estos reformistas Rosa Luxemburgo?

Hay que ser coherentes y nombrar a las cosas por su nombre. Esto es traición. Es la renuncia en la práctica –como también en el discurso– a la revolución social, es la renuncia a lucha por la liberación de la humanidad, es pues la traición a los pueblos explotados y oprimidos.

Contra los revisionistas que pregonaban que las reformas eran una manera ordenada de llegar al socialismo, Rosa Luxemburgo decía:

“La reforma y la revolución no son… distintos métodos de progreso histórico, que pueden optarse libremente en el mostrador de la historia, como cuando se eligen salchichas calientes o frías, sino que son momentos distintos en el desarrollo de la sociedad de clases… La reforma legal no posee impulso propio, independiente de la revolución, sino que en cada período histórico se mueve en la dirección marcada por el empujón de la ultima revolución”.

Y continuaba:

“Es en lo absoluto falso y completamente anti-histórico considerar las reformas como una revolución ampliada y, a su vez, la revolución como una serie de reformas encontradas. La reforma y la revolución no se distinguen por su duración sino por su esencia”

Y así culminaba sentenciando:

“Por tanto, quien se pronuncie por el camino reformista en lugar de y en oposición a la conquista del poder político y a la revolución social, no elige en realidad un camino más tranquilo, seguro y lento hacia el mismo objetivo, sino un objetivo diferente: en lugar de la implantación de una nueva sociedad, prefiere unas modificaciones insustanciales de la antigua… no busca la realización del socialismo, sino la reforma del capitalismo”[ii]

Así pues, estas frases a veces olvidadas de Rosa, son ineludiblemente la constatación, de que los reformismos de ayer, como los de hoy, deben ser rebatidos hasta la muerte. Así, en lugar de capitular, de rendirse, o de otorgar supuestos “beneficios de la duda” al gobierno de Funes-FMLN es necesario emprender la construcción de un nuevo instrumento político, rescatando lo mejor de toda la tradición política y organizativa del siglo XX, para las futuras luchas que sin duda han de venir, y podremos decir con Rosa Luxemburgo:

“¡El orden reina en Berlín!”, ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya ´se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto´ y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré![iii]

[i] Ya hemos abordado esta situación en un artículo anterior. Véase Joel Arriola y Alberto Quiñónez. ¿Qué es el gobierno de Funes-FMLN? Elementos para un debate en la izquierda en EL Salvador. 16-05-2013 Disponible en http://www.elsoca,org

Rosa Luxemburgo. Reforma o Revolución. Ocean Press. Págs. 137-138. En Manifiesto. Tres textos clásicos para cambiar el mundo. Cuba 2006

Rosa Luxemburgo. El orden reina en Berlín.(14 de enero de 1919). Versión digital, disponible en: http://www.marxists.org/espanol/luxem/01_19.htm

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