Sánchez Cerén rehabilita a los antiguos disidentes del FMLN

Sánchez Cerén rehabilita a los antiguos disidentes del FMLN
Por Sergio Arauz
El Faro / Publicado el 28 de Abril de 2014

Cuatro dirigentes que en el pasado libraron batallas contra una corriente de pensamiento que consideraban “radical” y que había logrado marginarlos y a veces estigmatizarlos como derechistas, ahora han sido los elegidos por el presidente electo para algunos de los más relevantes puestos en la transición y en su futuro gobierno.

El secretario general del FMLN, Medardo González, da un abrazo a Óscar Ortiz tras presentarlo ante las bases como el candidato a la vicepresidencia para las elecciones 2014. Noviembre de 2012 en el Cifco de San Salvador. Foto Mauro Arias

El secretario general del FMLN, Medardo González, da un abrazo a Óscar Ortiz tras presentarlo ante las bases como el candidato a la vicepresidencia para las elecciones 2014. Noviembre de 2012 en el Cifco de San Salvador. Foto Mauro Arias

Cuatro dirigentes que hasta hace pocos años pertenecían a una casta marginada en el FMLN, sin perspectivas de gran futuro, vista con recelo y tildada muchas veces de derechista por la clase dominante efemelenista, son ahora piezas clave del equipo de Salvador Sánchez Cerén, y algunos ya tienen reservado un puesto prominente en el equipo de gobierno que asuma el 1 de junio para dirigir El Salvador hasta 2019.

Sánchez Cerén se convirtió en 2001 en coordinador general del partido de izquierdas, en representación de la “Corriente Revolucionaria Socialista.” La CRS, como fue conocida en cada campaña interna, surgió tras la firma de la paz y ganó hegemonía en la medida en que las otras corrientes de pensamiento efemelenista fueron perdiendo pulsos por el control del partido, y algunos de sus representantes incluso acabaron purgados. Atrás, y ya desaparecidas, quedaron la corriente renovadora, la tercerista y la reformista.

Uno los iconos de la CRS fue precisamente Sánchez Cerén, quien en distintos momentos tuvo como adversarios internos a algunos de los que ahora ha llamado a su diestra o a su siniestra, como Manuel Melgar y Óscar Ortiz. La unidad que ahora pregona el FMLN empezó con el regreso al primer plano de Ortiz y Melgar, y también con el de Hugo Martínez. Ortiz y Martínez hace solo unos pocos años sufrían la amenaza de expulsión que les hacía uno de los dirigentes más prominentes del FMLN, y ahora el primero no solo es vicepresidente electo, sino que está administrando las primeras negociaciones del gobierno entrante con la derecha. El segundo ya fue llamado al cargo de ministro de Relaciones Exteriores para el próximo quinquenio. El cuarto personaje es el ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, quien también tiene un pasado marcado porque estuvo desalineado respecto de la tendencia dominante en su partido. Algo ha cambiado en un partido donde los representantes de la CRS se jactaban de estar depurando a un partido para que en él quedaran solo “pura sangre”.

Cuando la unidad del partido parecía lejana, Ortiz era presentado en los periódicos como el reformista que en 2003 se opuso a la candidatura presidencial de Schafik Hándal –compitió contra él en las segundas de tres internas que ha tenido el FMLN- y que se organizó territorialmente para en 2004 disputar las terceras internas efemelenistas, en pugna por el cargo que desde hace 10 años ocupa Medardo González, como secretario general del FMLN. El jefe de campaña de esa última elección y gesta reformista fue Hugo Martínez, a quien Salvador Sánchez Cerén sorpresivamente invistió como su futuro ministro del exterior, en una declaración en su cuenta en Twitter (@sanchezceren).

“Si no son flexibles dejo la dirección”, “La dirección no escucha lo suficiente”, “¡EL FMLN es de todos! Que no vengan a decir lo contrario los dirigentes que no dispararon ni una bala”, “El partido requiere una restructuración profunda”, decían Ortiz y las voces reformistas hace 10 años, cuando en La Prensa Gráfica y El Diario de Hoy era presentado como líder reformista, aunque, oficialmente, este grupo hizo campaña interna bajo el nombre de “Fuerza por el Cambio”.

Y las piedras se las devolvían con igual fiereza desde el otro lado. “El partido no puede abrirse a todos los sectores”, “No tienen el valor de decir que son socialdemócratas”, “Quieren hacer una crisis de una o dos personas que se están oponiendo”, respondía en 2004 Medardo González, a quien ahora todos reconocen como el héroe que logró la unidad de un partido con un historial de fraccionamientos desde el mismo día en que debutaron como partido político en la Asamblea Legislativa, cuando sufrieron la primera división. Hasta antes de convertirse en candidato a coordinador general del FMLN, González no aparecía prácticamente nada en los medios de comunicación en aquellos días.

Eran tiempos en los que las diferencias llegaban a tal punto de manifestarse con golpes físicos, con puñetazos, con sillas lanzadas contra los oponentes, como consignó La Prensa Gráfica el 30 de marzo de 2004 después de una de esas escaramuzas.

Un año después, en 2005, saltó al primer plano el que ahora es uno de los tres principales dirigentes del partido, José Luis Merino, quien se convirtió en uno de los mayores opositores al reformismo impulsado por Ortiz y Hugo Martínez. Merino, en su primera entrevista como influyente dirigente del FMLN, explicó que el FMLN no había “echado” a Óscar Ortiz del partido porque este aún no había votado con la derecha. “La invitación es: ordenen su pensamiento, muchachos, retomen su identidad ambos, Hugo, Óscar, particularmente Óscar, ordenen su cabeza”, dijo a El Faro José Luis Merino en una entrevista realizada en octubre de 2005.

El miércoles 24 de abril de este año, a casi una década de aquellas declaraciones, Ortiz, el que había estado a punto de la expulsión en su partido, ocupó la silla principal de una reunión en la que también participó el dirigente que lo invitó a ordenar su pensamiento o a abandonar el partido. Ortiz, por delegación del presidente electo, quedó como responsable principal de una serie de conversaciones que están sosteniendo las autoridades electas con todas las bancadas de la Asamblea Legislativa.

Al final de esa reunión, luego de que Merino se despidiera de Ortiz, el dirigente que decía que el FMLN no podía ser plural, responde un par de preguntas.

—¿Cómo interpreta la aparición en primer plano y en cargos relevantes de aquellos disidentes del pasado como Óscar Ortiz, Hugo Martínez, Gerson Martínez, Manuel Melgar? —preguntó El Faro a Merino.

—El FMLN ha ido construyendo su propia identidad. Es una expresión… después de largos intercambios, largas conversaciones que el FMLN ha sostenido, el partido ha construido su propia identidad… En el FMLN hay un pensamiento dominante que nos ha permitido avanzar, el pensamiento de que unido es más fuerte.

—¿Y su invitación a Hugo Martínez y a Óscar Ortiz a ordenar su pensamiento?

—Ja ja ja… yo creo que funcionó… —dice, en voz más baja, y antes de subirse a su camioneta y despedirse.

La fracción antiSchafik y los terceristas

El 19 de noviembre de 2001, el FMLN debatía cómo resolver en los estatutos del partido la existencia de las tendencias. En ese momento, el ahora ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, aparecía presentado en los periódicos como el candidato “tercerista” al cargo de coordinador general efemelenista y su discurso estaba centrado en erradicar las tendencias. “La onda grupera ha entrado en crisis”, declaraba Martínez, al ironizar sobre la propuesta de la Corriente Revolucionaria Socialista, cuyo candidato era Salvador Sánchez Cerén, que consistía en la eliminación gradual de las tendencias y resolver los debates a partir de la postura votada por mayoría.

En esos días, el partido de izquierdas sufría las ondas expansivas de la crisis que provocó la expulsión de Facundo Guardado, el último efemelenista no perteneciente a la CRS que ocupó el cargo de coordinador general. Guardado fue expulsado en octubre de 2001 por una denuncia de militantes de la Corriente Revolucionaria Socialista, que reclamaba que este se había quedado en el cargo de coordinador general del FMLN más del tiempo establecido. Como una especie de árbitro de confianza, llegó al cargo de coordinador general interino Fabio Castillo, quien sustiyó a Guardado y ocupó el puesto casi dos meses. Las primeras elecciones internas estaban previstas para el 25 de noviembre de 2001, cuando fue nombrado Sánchez Cerén.

Los detractores de Guardado, máximo representante del movimiento Renovador, decían que este debía dejar el cargo en junio y un tribunal de honor no institucional lo expulsó. El movimiento Renovador desapareció, pese a ser una de las cuatro tendencias que el FMLN reconoció en sus primeros estatutos y después de que ya como partido político decidió desmontar las cinco organizaciones que habían integrado la guerrilla hasta la firma de la paz en 1992.

Entre 1994 y 2001, los efemelenistas reconocían como institucionales a la Corriente Revolucionaria-Socialista, que fundó Schafik Hándal y que agrupada principalmente a los dirigentes del Partido Comunista, aunque a ella se adhirieron dirigentes de las FPL como Salvador Sánchez Cerén y Medardo González; la Corriente Renovadora, dirigida por Facundo Guardado, también dirigente de las Fuerzas Populares de Liberación, cuyos máximos representantes son ahora el presidente electo del país y el secretario general del partido, Medardo González; también existía la Corriente Tercerista, liderada por Gerson Martínez, en la que también puede incluirse a la que ahora es secretaria adjunta del FMLN, Violeta Menjívar, ambos de las FPL, y existía la Tendencia Revolucionaria, liderada por Dagoberto Gutiérrez, del Partido Comunista.

Tras la derrota de Facundo Guardado como candidato presidencial en las elecciones de 1999, el partido empezó una pugna interna que desembocó en la expulsión de este. Después vino una serie de reformas con las que nació la votación secreta y directa para elegir candidatos a cargos internos y a cargos públicos. Hasta entonces, los cargos dirigenciales y las candidaturas a cargos de elección popular se resolvían por un mecanismo que consistía en que la Comisión Política proponía los nombres y la Convención Nacional del FMLN votaba por ellos.

El renovador Francisco Jovel fue el primero y el último candidato de la tendencia renovadora que participó en elecciones internas en 2001 por la coordinación del partido. 13 años más tarde, Gerson Martínez, uno de los disidentes que disputó el cargo de coordinador general al ahora presidente electo, se ha convertido en una de las piezas clave en la construcción del gabinete del próximo gobierno, que a diferencia del actual será el primero administrado íntegramente por el FMLN.

El ahora ministro de Obras Públicas fue conocido como uno de los líderes de “Los Tulipanes”, nombre de una sala de té en la que él, el exalcalde Héctor Silva, Violeta Menjívar y Óscar Ortiz leyeron una “Carta a la Unidad” en la que denunciaban como ilegal la existencia de grupos o tendencias. En este grupo también estaba Manuel Melgar, quien ya ha sido nombrado como secretario privado de la presidencia de Salvador Sánchez Cerén.

En aquel partido joven aún en disputas internas, aquellos pronunciamientos que entrañaran alguna crítica a la dirección eran suficiente para que comenzaran a alzarse voces que señalaban traidores y que reclamaban expulsiones.

La bancada del FMLN del período legislativo 2000-2003 también estaba partida en tres, con renovadores, terceristas y los de la CRS. El ahora ministro de Obras Públicas perdió las internas contra Salvador Sánchez Cerén en 2001 y reconoció los resultados. Sin embargo, en la bancada legislativa, los miembros de esta tendencia se negaron a reconocer la elección de Schafik Hándal como jefe de fracción de los 29 diputados que ganó el FMLN en esa legislatura. Por tiempo indefinido, Violeta Menjívar y Manuel Melgar, junto a otros siete legisladores, dejaron de asistir a las reuniones de diputados efemelenistas y amenazaron con votar diferente en temas cruciales.

La CRS enarboló en el pasado las banderas de la revisión del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, la de la reversión de la dolarización y la de convertir al FMLN en un partido de militantes con claridad y pureza ideológica. En un manifiesto de 23 páginas en las que Schafik Hándal apoyaba la candidatura de Medardo González como sucesor de Salvador Sánchez Cerén en la coordinación general en las internas de 2004, Hándal describió el camino que debía llevar el partido para lograr la unidad de idea. “Cuando propugno por la unidad del partido no estoy hablando de pegar con chicle grupos que se forman con intereses electorales y tampoco hablo de tranzar sin principios. Eso sería reducir la unidad sólo a estar todos juntos, con el FMLN como techo común. Esa no es unidad, deja de lado la misión revolucionaria del partido y su capacidad de cumplirla. El principal combate ideológico deberá dirigirse contra el mezquino interés electorero y la ambición de adquirir poder personal, contra la corrupción, el oportunismo y el arribismo”, decía hace 10 años, al proponer abolir las elecciones internas y la organización del partido en comités de base integrados por militantes que estuvieran al día con el pago de sus cuotas partidarias.

Los reformistas ProFunes

Desde 2003, cuando el partido se partió por la elección del candidato presidencial, la tendencia tercerista fue más diplomática para hacer sus críticas y eventualmente dejó de hacer públicas su disidencia. Una nota de La Prensa Gráfica del 25 de marzo de 2004 mostraba al ahora ministro de Obras Públicas, a la actual viceministra de Salud la coordinadora adjunta Violeta Menjívar y al secretario privado de la presidencia del gobierno electo Manuel Melgar como parte de un grupo de moderados que se oponían a la candidatura de Schafik Hándal.

En los meses previos, el partido había debatido quién debía ser candidato presidencial. Tras los fracasos de 1994 y 1999, había quienes consideraban que el partido podía apostar a alguien ajeno al partido. Este grupo, liderado por Gerson Martínez, Violeta Menjívar y Manuel Melgar apoyó de forma silenciosa la candidatura presidencial de Mauricio Funes para la elección de 2004, pero no acompañaron públicamente la campaña de Óscar Ortiz, quien se metió a la competencia interna luego de que la dirección del FMLN vetara al entrevistador de televisión.

La propuesta de Funes nació oficialmente el 26 de mayo de 2003, cuando la directiva departamental de Santa Ana sugirió a la dirección del FMLN una fórmula presidencial en la que Mauricio Funes era propuesto para presidente y Óscar Ortiz para vicepresidente. La segunda opción de fórmula de los reformistas la propuso el departamento de Chalatenango y también la encabezaba Funes. En esa propuesta aparecía Violeta Menjívar como candidata a la vicepresidencia. Ninguna fue tomada en cuenta.

Dos meses más tarde del nacimiento de aquella propuesta, el domingo 27 de julio de 2003, a las 11:40 de la noche, Óscar Ortiz salió de una habitación del hotel Holiday Inn en la que estaba reunida la dirección del FMLN para reconocer que había perdido la candidatura presidencial del FMLN por más de mil votos de los más de 30 mil militantes que participaron en las votaciones.

La última gesta de disidentes ocurrió un año más tarde, el 7 de noviembre de 2004, cuando Óscar Ortiz perdió también la elección interna en 11 de los 14 departamentos. Desde ese día, Medardo González es el dirigente principal del FMLN y las voces disidentes menguaron y casi se apagaron.

Hugo Martínez, el escudero de Ortiz

La hoja de vida del que fuera canciller de la República al inicio de este gobierno, y el que volverá al cargo en la administración de Sánchez Cerén, Hugo Róger Martínez, consigna una nutrida lista de estudios y universidades: ingeniero agrónomo, graduado en la Universidad de El Salvador; maestría en ingeniería de la formación y sistemas de empleos, en la Universidad de Toulouse, Francia; estudios de maestría en administración y dirección de empresas, en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, El Salvador; y administración de recursos humanos, en la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología, Costa Rica. El futuro ministro del exterior, y por ahora en el máximo cargo del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), habla inglés y francés. Lo que no se menciona al menos en la página oficial de Casa Presidencial es que fue guerrillero y que en la ofensiva de 1989 fue parte de la unidad que ocupó la colonia Escalón.

Hugo Martínez fue secretario general de la Sociedad de Estudiantes de Ciencias Agronómicas Salvadoreños en 1988 y luego se incorporó a las Fuerza Populares de Liberación (FPL).

En 2003, mientras se forjaba la candidatura presidencial de Schafik Hándal, Martínez era el gerente de campaña del FMLN y ocupó el cargo de Secretario de Comunicaciones, donde luego lo sucedió Sigfrido Reyes. Pero fue su trabajo por Ortiz el que lo marcó internamente y lo puso en la mira de aquel José Luis Merino que en 2005 lo amenazaba a él y a Ortiz y les advertía que deberían “ordenar su pensamiento” o buscar la puerta de salida.

Melgar, el disidente silencioso

José Manuel Melgar era conocido bajo el seudónimo de Rogelio Martínez durante la guerra civil. Su zona de acción era el volcán de Guazapa y militó en el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC, una de las cinco organizaciones que integraron la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). Melgar fue compañero de Nidia Díaz y Francisco Jovel, los comandantes más insignes del PRTC.

En la campaña presidencial de 2009 fue el encargado de llevar la agenda del candidato Mauricio Funes y, tras la victoria electoral, fue parte del equipo de la comisión de transición en materia de seguridad pública. Entonces, su nombre ya sonaba fuerte para ocupar la titularidad del ministerio de Justicia y Seguridad Pública o, en segundo plano, la dirección general de la Policía Nacional Civil (PNC). Fue nombrado ministro y dejó el cargo a finales de 2011.

Durante todas las campañas internas del FMLN, Melgar evitó pronunciarse públicamente a favor de alguna de las corrientes de pensamiento que dividían al partido, y salvo aquella excepción de 2001, en que veladamente criticaban a la corriente dominante, la CRS, y llamaban a la unidad, siemprer tuvo el cuidado de no parecer comprometido con ninguna de las facciones en pugna. Sin embargo, cuando era diputado, fue parte del grupo de promotores de la candidatura de Mauricio Funes para las elecciones de 2004. Sobre esa posible candidatura, Schafik Hándal diría que el entrevistador no podría ser candidato presidencial del FMLN porque solo estaría interesado en usar al partido como escalera, y en un eventual gobierno suyo no trabajaría por la agenda del FMLN.

Gerson Martínez, el tulipán

Cuando Manuel Orlando Quinteros Aguilar llegó en 1994 a la Asamblea Legislativa como parte de la primera bancada legislativa efemelenista, era más conocido por su seudónimo de guerra, Gerson Martínez. Fue el primer jefe de los diputados del FMLN y en el siguiente período -997-2000- se convirtió en vicepresidente de la legislatura. Dejó la bancada porque entonces los estatutos del partido prohibían a sus miembros ejercer más de dos períodos consecutivos como diputados o como alcaldes.

Martínez fue concejal de la alcaldía capitalina de 2000 a 2003, cuando era alcalde Héctor Silva, quien había hecho equipo con el ahora ministro de Obras Públicas cuando este formó parte de “Los Tulipanes”. En 2003 regresó a ocupar un escaño legislativo y en 2006 se convirtió en diputado por cuarta ocasión.

Martínez es contador y estudió el bachillerato en la Escuela Nacional de Comercio, de San Salvador. Aunque no fue a la universidad, luego de la guerra hizo estudios de economía en la Universidad de Pilburg, Holanda, y de alta gerencia en el Incae. Poco después de la desmovilización militar, juntó sus poemas en un libro al que llamó “El pequeño David”, que era una especie de antología de sus vivencias como guerrillero.

Ortiz, el reformista

Óscar Samuel Ortiz Ascencio trascendió como político por dos razones: su exitosa gestión como alcalde de Santa Tecla, cargo que ocupó desde 2000, y el protagonismo que adquirió en dos de las tres elecciones internas que celebró el partido en la primera mitad de la década pasada. En 2003, estuvo a mil votos de convertirse en candidato presidencial de su partido, cuya dirigencia de ese entonces promovió de forma institucional la candidatura del Schafik Hándal.

Ortiz se afilió a las FPL en 1977. Durante la guerra adoptó el seudónimo de Guillermo Rodríguez, que ya casi nadie ocupa para referirse a él. En 1993 se convirtió en el coordinador departamental de La Libertad y desde ese departamento logró convertirse en diputado por dos períodos consecutivos.

Durante su carrera interna por cambiar el partido, Ortiz promulgó un cambio generacional en el partido y una reforma profunda. “No me siento cómodo muchas veces con las malas decisiones o las actitudes incorrectas”, dijo a El Faro hace siete años. Su contraparte en el FMLN la representa José Luis Merino, uno de los tres dirigentes más importantes del FMLN y destacado promotor de la Corriente Revolucionaria Socialista. En ese momento, Ortiz era criticado por no ser antisistema y formar parte de la izquierda que fue convencida de colaborar con el sistema.

En domingo 7 de noviembre 2004, Óscar Ortiz compitió contra el secretario general del FMLN, Medardo González, en las últimas elecciones internas que celebró el partido.  

En 2004 Óscar Ortiz compitió contra el secretario general del FMLN, Medardo González, en las últimas elecciones internas que celebró el partido.

Tras la derrota de las elecciones presidenciales del 21 de marzo de 2004, Óscar Ortiz encabezó un movimiento que pedía un cambio generacional y una reforma profunda del partido. Ortiz organizó y lideró una tendencia que hacía llamar

Tras la derrota de las elecciones presidenciales del 21 de marzo de 2004, Óscar Ortiz encabezó; un movimiento que pedía un cambio generacional y una reforma profunda del partido.

Un día después de las elecciones presidenciales de 2004, Óscar Ortiz partició de una encerrona de casi 7 horas en las que pidió adelantar las elecciones internas. Tras esa reunión, dejó de frecuentar las sesiones de la Comisión Política del partido. 

Después de las elecciones presidenciales de 2004, Ortiz participó de una encerrona de 7 horas en las que pidió adelantar las elecciones internas.

En 2004, la bancada del FMLN estaba divida en tres grupos. Manuel Melgar, ahora secretario de la presidencial, formaba parte de un grupo de diez diputados que pidió el relevó generacional que lideraba Óscar Ortiz.

En 2004, la bancada del FMLN estaba divida en tres grupos. Manuel Melgar formaba parte de un grupo de diez diputados que pidió el relevo generacional.

El canciller designado por el presidente electo, Salvador Sánchez Cerén, fue parte del equipo de campaña del movimiento que lideró Óscar Ortiz. Foto Mauro Arias

Hugo Martínez, canciller designado por Salvador Sánchez, fue parte del equipo de campaña del movimiento que lideró Ortiz. Foto Mauro Arias

Gerson Martínez fue dirigente de una corriente de pensamiento que se conoció de varias formas: terceristas, unionistas y tulipanes. Disputó la silla de coordinador general del FMLN en 2001, cuando el candidato de la Corriente Revolucionaria Socialista era Sánchez Cerén.

Gerson Martínez fue dirigente de una corriente de pensamiento que se conoció de varias formas: terceristas, unionistas y tulipanes. Dispuró la silla de coordinador general del FMLN en 2001 a Salvador Sánchez.

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