Sandino también fue un libertador

Sandino también fue un libertador

Armando Amador

Armando Amador nace en León, el 24 de mayo de 1922. A los doce años comienza a trabajar en una cervecería de León; a los dieciocho años milita en el Partido de los Trabajadores Nicaragüenses (PTN)1. En 1940 asume la Dirección del Semanario Índice. En 1944 sufre su primer exilio en Costa Rica, regresando al país a comienzos de 1945. Fue el orador principal en el histórico primero de Mayo de ese año2. En febrero de 1946 es electo Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Nicaragua (CTN). Sale de nuevo exilado a México, cuando Somoza da el golpe de Estado a Leonardo Argüello, en 1947. Entonces es huésped de Conchita Palacios, quien estudiaba en ese país.

Sufre prisión en 1948 y sale indefinidamente al exilio el 21 de febrero de 1949 junto al profesor Edelberto Torres, la doctora Concepción Palacios y Juan José Meza Amador. Amador asiste al Congreso Continental por la Paz, realizado en México, donde compartió con Pablo Neruda, Juan Marinelo, de Cuba, Vicente Lombardo Toledano, Miguel Otero Silva y cientos de intelectuales y líderes populares de diversos signos. Afirma que, al llegar a Moscú en 1952, se convierte en uno de los primeros nicaragüenses que visita la gran nación de Lenin. Entra en contacto con Carlos Fonseca en los últimos días de abril de 1959 durante una reunión clandestina de un grupo de universitarios guatemaltecos.

Cuando se produce la masacre de El Chaparral, viaja de Venezuela a Honduras y ayuda en el traslado de los heridos de esa gesta patriótica a La Habana, entre ellos a Carlos Fonseca. Conoce al Che Guevara en 1963©. Algunas de sus publicaciones son: Las banderas de Gustavo Machado, El exilio y las banderas de Nicaragua, Sandino y la derrota militar de Estados Unidos en Nicaragua, y Un siglo de lucha de los trabajadores de Nicaragua 1880-1979. El 27 de abril de 1999, el Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) le otorga un reconocimiento por haber dedicado su vida a la extraordinaria obra de difundir los derechos sindicales y sociales de los trabajadores del pueblo nicaragüense.

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Era un hombre de baja estatura, siempre enhiesto, nervudo y ágil, de tez bruna y cara angulosa, surcada por hondas hendiduras en su rostro que parecían huellas de los abismos de dolor y de coraje de su alma; sus ojos pequeños, de mirada alerta a la defensa y a la ofensa; su boca, de labios delgados y apretados, denotaba, en su resoluta expresión, el vigor de su carácter. El acento de su voz era claro, de tono varonil, de frases recortadas a lo esencial de su pensamiento.

Isidro Fabela “El Rebelde de América”

El General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino, es nuestro más grande Héroe Nacional. Nos sentimos orgullosos del gran luchador anti-imperialista, de ese guerrillero que infringió la primera derrota militar a los marines norteamericanos en los suelos de América Latina, en nuestro pequeño país.

Sandino fue reconocido y admirado desde distintos puntos del planeta, por su ejemplo de coraje y patriotismo, por su genio como conductor político militar de su ejército campesino y, sobre todo, por el carácter anti-imperialista de su lucha. Así lo reconocieron Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Julio Antonio Mella, José Carlos Mariátegui, Carlos Quijano, Gustavo Machado, Víctor Raúl Haya de la Torre, Isidro Fabela, César Falcón, Luis Araquistaín, José Vasconcelos, entre otros, de los tantos espíritus talentosos de la época.

Sin embargo, la dimensión de la lucha de Sandino no sería rescatada para los mismos nicaragüenses sino hasta finales de los años cincuenta. La dictadura somocista, que instaló el invasor en Nicaragua después del asesinato de Sandino, no sólo pretendió ocultar su grandeza, sino que realizaron desproporcionados esfuerzos para tergiversar la naturaleza de su lucha, su calidad moral y los objetivos que perseguía. Pero no pudieron evitar que Sandino fuera efigie y bandera que izara masivamente el pueblo de Nicaragua en la lucha triunfante, que culminó aquel 19 de julio de 1979.

En esta conversación, Armando Amador, veterano luchador e investigador incansable de la lucha de Sandino, expuso en vivo a una ávida audiencia los puntos más importantes de la lucha, el pensamiento y los principios que hacen vigente al héroe.

Mónica: Don Armando, comencemos por algo que pareciera no ser tan importante, pero debe quedar establecido de entrada. Es esa confusión histórica con el nombre del General Sandino.

Armando: Él era Augusto C., por Calderón, por Margarita, por su madre. A él no le gustaba que le dijeran César, y él lo dijo al gran escritor mexicano Emigdio Maraboto, autor de Sandino ante el Coloso. Cuando él empieza la entrevista a Sandino, le dijo: –General Augusto César. Lo paró Sandino, y le dijo: –Yo abomino a los césares de la decadencia. Yo soy Augusto C. por mi madre, Calderón Margarita, y Sandino por mi padre, que me reconoce.

Sobre esto voy a contar una anécdota. En el cincuenta aniversario del asesinato de Sandino, en 1984, Edelberto Torres Espinoza participó en una reunión presidida por el Canciller de los años 80, al cual no quiero ni tocarlo, porque sigue siendo una sombra de esas grises de nuestra historia contemporánea. El Canciller empezó por decir “Augusto César”, se puso de pie Edelberto y le dijo: –Un momento, Sandino nunca fue César. Y ahí se dictó un acuerdo firmado que apareció en La Gaceta, de nunca más decir Augusto César. Edelberto es otro sandinista formidable que escribió un libro: Sandino y sus pares.

Mónica: Comencemos entonces por analizar las condiciones, el entorno, las causas del surgimiento de la lucha de Sandino. ¿Cómo es que un hombre obrero, de origen realmente humilde, se enrola y asume ese papel de libertador, en ese momento histórico de la lucha del pueblo nicaragüense?

Armando: “Sandino tiene mucho que hacer por Nicaragua, y como ejemplaridad en la América Latina”, ésta es una frase tomada de Martí cuando llega a Caracas, y se pone a invocar la grandeza de Bolívar.

Sandino fue un libertador. Sandino sintió una sacudida en su conciencia nacional liberadora, cuando en México él trabajaba en las petroleras en Tampico y en Veracruz. Observaba críticamente las actividades sindicales en los centros petroleros. Fue adquiriendo una conciencia social de las luchas políticas y económicas de los trabajadores.

A la vez Sandino es conocido por el hecho –muy poco divulgado y a veces tendenciosamente referido–, que en grupo estudiaba Psicología, Filosofía y Para-sociología, y hay correspondencia de un famoso maestro que indica que Sandino llegó a ser masón, por una búsqueda –diría Darío– de una forma de interpretar su mundo. Pero esto no quiere decir que Sandino sea una exponente de metafísicas extrañas a la conducta de un hombre que llega a asumir una posición revolucionaria y conscientemente anti-imperialista.

El primero de junio de 1926, cuando Sandino regresó de México, fue a León, dispuesto a trasladarse a la mina de San Albino, para organizar, con los ahorros que hizo de su trabajo como obrero petrolero en México, lo que se llamaría la Columna Segoviana. En la mina de San Albino se encontró a figuras extraordinarias como Rufo Marín, Juan Gregorio Colindres, Ramón Raudales, José León Díaz, los Maradiaga, Carlos Salgado y otros, que se integraron a la columna, persuadidos por la elocuencia patriótica de Sandino y porque el país estaba empezando una guerra contra un gobierno, el de Adolfo Díaz, impuesto por los Estados Unidos.

En este esfuerzo extraordinario por captar a los hombres que formaron la ColumnaSegoviana, Sandino también compró armas con sus propios ahorros, y salieron de San Albino rumbo al este, porque su finalidad era llegar hasta la Costa Atlántica, donde estaba el Gobierno provisional de Juan Bautista Sacasa y, por consiguiente, a Bluefields, Puerto Cabezas o Prinzapolka, porque eran los sitios fundamentales.

Mónica: Es bueno recordar que las intervenciones de Estados Unidos en Nicaragua siempre se hicieron en complicidad con alguna de las paralelas políticas en conflicto, eran luchas entre liberales y conservadores. Sandino viene y se incorpora en el bando de los liberales, pero su lucha se vuelve anti-imperialista. ¿Por qué Sandino cambia el carácter de su lucha, de eminentemente liberal a una lucha anti-intervencionista?

Armando: Sandino no era estrictamente un liberal de ideología, sino realmente un constitucionalista, por el error inmenso de haber tumbado un proceso electoral para imponer a Adolfo Díaz3. Sandino explica –y está reflejado en el libro de Emigdio Maraboto ya mencionado– “que los acontecimientos le han ido dando la actitud a tomar”. Es Sandino quien interpreta que la propia historia es dinámica. Podría haber partido desde el principio de defender un proceso constitucionalista, pero ya llevaba en el fondo la inspiración de algo superior. Cuando llega a la Costa Atlántica, Sandino ya libró su primer combate en el recorrido de San Albino a El Jícaro, en Nueva Segovia, donde sorprendió a las tropas de un cuartel del ejército del gobierno, le tomó armas, equipó mejor a su gente y siguió su camino. Cuando pasó por Estelí, va evadiendo combates con las trampas que le iban poniendo los conservadores.

Pero hay otra circunstancia que determina la conducta de Sandino. Desde muchacho vio el cuerpo destrozado de Benjamín Zeledón, cuando lo llevaban por Catarina. Iban los borrachos conservadores vende patria, como él tantas veces les llamó, celebrando la forma en que habían asesinado a Zeledón, y esa es la reflexión más profunda que Sandino usa para explicar por qué vio la lucha desde una perspectiva distinta.

Sandino observa en México la transformación revolucionaria que está sufriendo ese país, el agrarismo de Zapata, que entonces sigue vigente en México, como en muchos movimientos populares hoy. Sandino está ligado también al movimiento obrero. Va a la Casa del Obrero Mundial en México, vive a fondo esa situación, e incluso, cuando vino a Niquinohomo, habló de la Casa del Obrero como iniciativa democrática donde los trabajadores pudieran tener un espacio, un centro.

Mónica: Carlos Fonseca explica que cuando Sandino llegó a Puerto Cabezas, los liberales no le quisieron dar armas, porque ya le miraban un planteamiento que iba más allá de la lucha contra los conservadores, que nos les inspiraba confianza, y que las armas que consiguió fueron unas que sacó del mar, por informaciones que le dieron unas prostitutas de Puerto Cabezas.

Armando: Extrajeron de Puerto Cabezas unas armas que habían sido de la armada norteamericana, y que habían tirado al mar después que se declaró zona neutral toda la región de Puerto Cabezas, Bluefields y Prinzapolka, donde se suponía que estaban las fuerzas militares de los constitucionalistas.

Y a propósito de este periodo de la Guerra Constitucionalista en la Costa Atlántica, quiero recordar a alguien que está olvidado, de los grandes que acompañaron a Sandino. Cuando Sandino fue a Puerto Cabezas, conoció a un general extraordinario llamado Adán Gómez. La historia escrita por los liberales dice que Beltrán Sandoval se tomó los cuarteles en Bluefields y Puerto Cabezas, en la lucha contra la ocupación yanqui y el gobierno de Adolfo Díaz. En realidad, el que se tomó los cuarteles fue Adán Gómez, quien tenía una larga trayectoria de lucha en las bananeras, en la famosa Huelga de las Bananeras, de Río Grande de Matagalpa, donde hubo una masacre. Él era un luchador incansable, aunque no sabía leer.

La batalla de Laguna de Perlas se la asignó Moncada a Sandoval, cuando en realidad la libró este general analfabeta Adán Gómez. Lo dice Sandino, y está recogido en el libro Maldito País, basado en las entrevistas de José Román a Sandino.

Ahí hay unas entrevistas en las que Sandino, cuando habla de Adán Gómez, dice: “Él ganó la batalla de Laguna de Perlas”. Y ¿qué ocurre? Moncada se la atribuyó. Pero el Coronel Rivera Delgadillo, conservador, que fue el derrotado en esa batalla, ha venido a decir que no fue Moncada, sino Adán Gómez. Sandino se gana al General Adán Gómez, y luego se lo trae con él, cuando dejan Puerto Cabezas, después que Moncada no le dio ni un rifle, y Sandino tuvo que echarse con unas mariposas de la noche, a sacar armas que estaban en el fondo de la bahía. Adán Gómez acompañó a Sandino en muchas batallas.

Sandino regresó por la selva del Atlántico usando pipantes y la capacidad de orientación geográfica de la gente de la región, para establecerse en las alturas heladas de Yucapuca, y ahí puso a trabajar a la Columna Segoviana, tomó Jinotega y se estableció entre ésta y Yucapuca.

Cuando Sandino regresó de Puerto Cabezas e hizo el recuento de sus fuerzas, tenía 800 hombres de caballería y unos mil hombres de infantería. La Columna Segoviana comenzó a dar batallas extraordinarias, con un espíritu que llamó la atención del mundo. Hay congresos de intelectuales del mundo que reconocen la grandeza de Sandino, como la del sabio físico alemán Albert Einstein, quien escribió un mensaje sobre el significado de la lucha de Sandino frente a la ocupación militar norteamericana, y periódicos famosos, como The Word, en Nueva York, New Stard, de Londres, y Le Monde, de París, comenzaron a destacar mensajes sobre la extraordinaria lucha de Sandino, como el de Henri Barbusse, que fue divulgado por revistas que tanto ayudaron a Sandino, como Repertorio Americano, de Costa Rica, dirigida por el maestro Joaquín García Monge, y la Revista Amauta, por Mariátegui, en Perú.

Ese mensaje fue traducido del francés por Gustavo Machado, quien personalmente le entregó a Sandino el texto en francés y en español cuando él vino aquí en el año 1928. En esa ocasión venía, nada menos que con un gigante, Carlos Aponte Hernández, un combatiente que Sandino admiraba. Cuando vio que con certera puntería bajaba americanos, Sandino lo nombró Coronel en un sólo acuerdo, cosa que no hizo con nadie. Te quiero decir con esto que la colaboración internacional fue efectiva y vinieron otros, vinieron de Colombia, vinieron de México.

Mónica: Es importante que explique a nuestros oyentes ¿por qué Sandino se rebela, por qué se produce esa decisión? ¿Qué significa el Pacto del Espino Negro?

Armando: Los días cuatro, ocho y doce de mayo de 1927, fueron impuestos los Pactos del Espino Negro, por el famoso Henry Stimson, a los liberales más que a los conservadores, que ya eran unos colonialistas descarados.

Moncada es la figura decisiva, porque Juan Bautista Sacasa era una de segunda mano. Moncada aceptó todo: la ocupación militar, unas elecciones súper vigiladas, cosas que creaban una situación de coloniaje. Aunque ya estábamos intervenidos desde 1909, con la imposición de los pactos Dawson, la caída de Zelaya, la ocupación con Adolfo Díaz y toda esta secuela de cosas monstruosas, como la de 1912 contra la resistencia patriótica de Zeledón en El Coyotepe, el Pacto del Espino Negro significa un viraje completo en la historia.

A partir de ese momento, Sandino rechazó los pactos. Es el único de los Jefes de Columna que se rebela y se retira. Y desde luego, Moncada lo conmina para que entregue las armas. Sandino lo reta a que vaya a quitárselas. Moncada no lo hizo, porque era un cobarde.

Mónica: Es cuando surge la famosa frase de Moncada: “Todos mis hombres se han rendido, todos menos uno”. Era Sandino.

Armando: Consulta a su gente de la columna, les pregunta quiénes van a continuar. No es que autoritariamente impone que lo sigan, sino que consulta, y fueron pocos los que se quedaron. Las tropas de ocupación norteamericana controlaban todos los puertos del Pacífico y del Atlántico. Nicaragua estaba realmente invadida. Por eso Sandino hablaba de los invasores. Además, a partir de los pactos inician la creación de una guardia que después sustituiría al ejército de ocupación, y fue Carlos Cuadra Pasos, el más canalla que ha tenido la historia de este país, con el Gobierno de Adolfo Díaz, el que abre los convenios de paz, del pacto con la Guardia Nacional.

Mientras tanto, Sandino recibe la admiración del mundo, porque en Buenos Aires, en el Diario La Nación y La Prensa, los grandes pensadores de esa época, Alfredo Palacio, Manuel Ugarte y un ecuatoriano eminente que yo tuve la suerte de conocer, el doctor José María Velasco Ibarra, quien después sería Presidente de Ecuador, eran los que manifestaban y escribían condenando la infamia de la ocupación militar de Nicaragua.

Y una escritora eminente, como fue Gabriela Mistral, en un libro que se acababa de imprimir en Chile, llamado Recados para América, incluye a El Pequeño Ejército Loco, expresando su admiración profunda, y pidiendo que de América Latina fueran a ayudar a Sandino.

Las arengas de Gabriela Mistral fueron extraordinarias y a la vez surgieron dos enormes figuras: el cubano Julio Antonio Mella, considerado entre los grandes personajes de la historia contemporánea de Cuba, y Gustavo Machado. Ambos definieron la necesidad de crear un movimiento que ayudara a Sandino, como se creó en México, Manos fuera de Nicaragua. Alrededor de ese movimiento había personajes como David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, eminentes representantes de la inteligencia mexicana. Trajeron de México a gente como Carlos Aponte Hernández, quien vino con Gustavo Machado, Farabundo Martí y Rubén Ardila, de Colombia, quien fue secretario de Sandino.

Mónica: Es bueno reflexionar para aprender. ¿Qué les habrá dicho Sandino a sus soldados para convencerlos?, sabiendo las dimensiones de la lucha que le tocaría librar a partir de ese momento. Una lucha diferente, porque las luchas fueron siempre de los conservadores contra los liberales; la gente tenía metido eso en la conciencia, pero de pronto sale uno y dice: –No, la lucha es contra la intervención, es por la defensa del decoro nacional, por la soberanía. Sandino debe haber tenido una gran capacidad de persuasión para convencer a su pequeño “ejército loco” o “ejército de descalzos”, en una situación de desventaja estratégica, porque ahora se trataba nada menos que de combatir contra el Ejército de los Estados Unidos.

Pero también es importante en qué escenario Sandino comienza a plantear la lucha, en el norte del país, en Las Segovias, que tiene una tradición de rebeldía. Acordémonos de algunas rebeliones indígenas ya desde finales del siglo pasado; hay una situación de explotación latifundista muy marcada; y un desarrollo capitalista por la producción cafetalera. Entonces el campesinado, productor del norte del país, está en una situación de irritación y protesta frente a la explotación que está viviendo. Ese es un elemento muy importante, pero también en ese momento, en Nicaragua se había acumulado un sentimiento anti-norteamericano, anti-yanqui.

Creo que Sandino no lucha nada más por enfrentarse a los yanquis, sino que le da un contenido revolucionario a su lucha, por su carácter anti-imperialista, pero también por su carácter popular, porque recoge el drama de los explotados, de los campesinos sin tierras, él habla hasta de las cooperativas y todo eso se articula a lo que viene a ser el proyecto de Sandino.

Armando: Lo relato en mi libro Un siglo de Lucha. Previamente se dieron grandes despojos de tierras a las comunidades indígenas de Matagalpa y de los campesinos, para entregarlas a la producción cafetalera, a un núcleo monopolista de alemanes y de los Cuadra, de los Benard, que era el Ministro de Hacienda, quien se aprovechó de ese despojo.

También hubo otro despojo bárbaro que hizo en 1880 el gobierno de Joaquín Zavala por medio del Ministro de Hacienda, Emilio Benard, lo que produjo ocho meses de guerra sangrienta en Matagalpa, aunque hayan querido disfrazar o tapar lo que en realidad estaba sucediendo. Incluso un tal Vicente Navas, de la oligarquía conservadora de León, tuvo la osadía de decir que eran los jesuitas los que estaban inspirando esa rebelión, relegándolos a Somoto y a Ocotal, hasta que los expulsaron del país. Había una pelea de fondo por los sistemas de enseñanza en León y Granada, por eso acusaron a los jesuitas de ser los inspiradores de la rebeldía indígena matagalpina.

Emilio Benard también estimuló el despojo de tierras en Sutiava –que todavía se siguen peleando–, Telica, Chichigalpa y Chinandega. Todas esas tierras fueron tomadas a sangre y fuego, para dárselas al núcleo que entonces era compuesto principalmente por la familia Benard. Después vinieron los hijos de Benard, unos Vasalli y unos Palazio, que eran agentes aduaneros, que eran corsos de Francia e Italia.

Mónica: Es importante que nos relate cómo después de que sólo se quedan unos pocos con él a continuar la lucha, llega a tener un ejército campesino, con su cuerpo de generales. ¿Cómo logra acumular victorias militares y cómo vence militarmente a los gringos?

Armando: Increíblemente, aquel movimiento de la Columna Segoviana se convierte, a partir de los Pactos del Espino Negro, en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional. Debe tomarse en cuenta que Sandino entendió la naturaleza del cambio que le están planteando los norteamericanos. El país fue ocupado militarmente en el Pacífico y en el Atlántico, por lo que todas las costas estaban muy vigiladas, desde San Juan del Sur hasta Corinto. Para cualquiera, esa grandeza militar de los Estados Unidos podía paralizar cualquier esfuerzo humano, más aún en Nicaragua. Se podía pensar que esta rebeldía ocurriera en un país con una tradición, como la de Bolívar, por ejemplo, pero no, se dio en Nicaragua.

Mónica: Estamos claros que Sandino no hizo guerra de posiciones sino guerra de movimientos, volviéndose un maestro de la emboscada, ¿cuáles son las principales batallas?

Armando: Cambió su táctica en Ocotal, donde cayó Rufo Marín, uno de los hombres que él más quiso. Rufo Marín se enfrentó abiertamente, a campo raso, con el cuartel militar norteamericano y lo acribillaron. Es el único caso en que Sandino llora, cuando asesinan a Rufo Marín en Ocotal. Además, los gringos bombardearon y quemaron Ocotal.

Ahí es donde Sandino cambia y forma un ejército guerrillero. Deja de ser el ejército que se abría campo a como fuera, enfrentándose abiertamente. En el libro de Román, Maldito País, hay testimonios en los que Sandino explica por qué se tenía que hacer una lucha guerrillera. Ese golpe de Ocotal sirvió de punto de separación en la historia de las formas de lucha anti-imperialista. Y lo dice el Coronel Santos López en sus Memorias Inconclusas. Pero en parte de ese material, Santos López dice admirablemente cómo se organizaban los destacamentos guerrilleros, cómo se emboscaba y todo.

Mónica: Quiero insistir en que diga cuáles fueron las principales batallas que permitieron el triunfo militar de Sandino sobre los yanquis. ¿Cómo es que se van los yanquis de aquí? Porque ahora andan diciendo que Sandino pactó. Quisiera aclarar eso, porque también la historia tergiversada es un instrumento de dominación de los poderosos.

Armando: Los grandes combates de Sandino en la selva, en los bosques, en la montaña, los ríos, las grandes batallas, se dieron en El Chipote, en Saraguasca, en Las Cruces, donde Sandino cayó herido gravemente, y fue auxiliado por ese gigante llamado Francisco Estrada y la enfermera salvadoreña Teresa Villatoro, quien lo cuidó de esas heridas. También hubo grandes batallas en El Bramadero, El Embarcadero, en Iliguás, en el Río Coco, en distintos lugares como Acoyapa y en puerto Waspuk, sobre el río del mismo nombre.

En todas esas batallas, el propio Sandino, Francisco Estrada, Juan Gregorio Colindres y Raudales, estaban al frente. En todos estos lugares Sandino fue capturando armas, le fue quitando elementos de guerra al enemigo y reforzando sus fuerzas. Por eso los gringos llegaron a tenerles temor a los combatientes sandinistas. Una de las figuras extraordinarias de la lucha de Sandino fue Miguel Ángel Ortez, un muchacho de un gran talento, el primer estudiante de medicina de la época, enviado por los compañeros médicos Escolástico Lara y Arturo Vega. Ellos mandaban medicinas y a la vez mandaban jóvenes a integrarse a la lucha.

Manolo Cuadra, en su libro Con Sandino en la Montaña, en un bello poema, dice: “Se orinaban de miedo los gringos, con sólo oír el nombre de Miguel Ángel Ortez”.

Miguel Ángel Ortez

Murió en Palacagüina peleando mano a mano

Bajó desde las nubes más de algún aeroplano

Y tuvo en la cruzada homéricos arranques

Usaba desde niño pantalones de hombre

Y aún hecho ya polvo al recordar su nombre

Se meaban de pánico los yanquis.

Mónica: Sandino usaba la táctica de la guerra de guerrillas, con el amplio respaldo del campesinado o sea, no era foquismo, no eran grupos guerrilleros aislados del pueblo, sino que contaban con base campesina. No daban un frente claro, usaban la emboscada, el factor sorpresa, el dominio del terreno, mientras que los yanquis estaban en un territorio que no conocían, y además librando una lucha injusta. Tal vez es importante resaltar que Sandino también combinó la lucha militar con la lucha política, y que eso favoreció su victoria.

Armando: El llamamiento de Sandino a los países de América Latina, fue a propósito de los grandes sucesos nacionales e internacionales. En Nicaragua es conocida la correspondencia de Sandino con Bertha Munguía, del grupo solidario del Movimiento Obrero, en León. El 27 de octubre de 1927, le dice a Munguía en una carta, que hace suyo su planteamiento de que la redención de los obreros y artesanos de Nicaragua es su principio básico.

Cuando se realiza el Congreso Sindical Latinoamericano, en México, en 1929, él estaba ahí, y los dirigentes lo invitan a ir al año siguiente a Montevideo, pero su compromiso era, después de México venir a Nicaragua, a consolidar la lucha.

Entonces hizo su mensaje “A los obreros de la ciudad y del campo”, y lo envía el 26 de febrero del año 1930 al Congreso Sindical Latinoamericano, realizado en Montevideo, en el que dice: “Ante la estampida de renegados y traidores, por el carácter que toma la lucha, solo los obreros y los campesinos irán hasta el fin”. Expresaba conciencia de que se debía apoyar también la lucha de los trabajadores. En 1932, en la víspera de las elecciones para Presidente en las que Moncada le cedería el mando a Sacasa, Sandino le pide al dirigente y fundador del PTN, Manuel Vivas Garay, que “prepare la huelga electoral, para contrarrestar los efectos negativos de la lucha electoral entre las masas”.

Mónica: Sandino mantiene relación con los grupos políticos que actúan en la ciudad bajo formas organizativas sindicales o comités de solidaridad, él no sólo anda volando balas, sino que está con el frente internacional, con el frente interno, con la lucha política. Vamos a permitir la llamada de un oyente. Adelante.

Oyente: Habla Edda López, tengo 70 años y estoy muy emocionada, porque mi abuela Raquel Quezada, mi tía Leonor y mi tío Santiago Dietrich, estuvieron luchando en El Chipote con el General Sandino, pero nunca oí que los mentaran, mucho menos a Santiago, que siendo un chavalo de 14 años, ya estaba en el mineral con Sandino.

El propio General Sandino llegó y le dijo a mi abuela: –Raquel, monós porque te van a matar. Él comía en una fonda que ella tenía en Ocotal. Entonces él se la llevó y anduvieron hasta cuando la traición que le hicieron. Ellos cogieron para Honduras. Pero nunca mentaron a mi abuela, ni a mi tía, ni a mi tío Santiago, quien falleció en Honduras después de la muerte de Sandino. Hasta una carta traía para mi abuela el General Sandino y él le dijo: –Si algo pasa, que tengo un mal presentimiento, ustedes salen para Honduras. Cuando mientan a este señor que fue grande, a Rufo Marín, recuerdo que él era íntimo con mi tío. Jamás había oído mentarlo y tenía esa angustia. Muchas gracias Comandante, si alguna vez me encuentra, será una satisfacción para mí.

Armando: Quiero que la compañera sepa que Santiago Dietrich fue parte de los sobrevivientes. Estuvo en Guatemala unido a Juan Gregorio Colindres, Ramón Raudales y el Coronel Santos López. Santiago Dietrich participó en el último esfuerzo con armas que teníamos en Guatemala, cuando el doctor Juan José Arévalo era Presidente. Él consideraba que teníamos que hacer una lucha de los trabajadores en las ciudades, y de los sandinistas en el campo, y Dietrich estuvo de acuerdo.

El general Juan Gregorio Colindres me designó para trasladarme clandestinamente con Dietrich desde Guatemala, por El Salvador, hasta Honduras, donde nos despedimos en Choluteca. Él siguió para Danlí, y yo para Managua, pero por la ruta del famoso camino real de Choluteca hasta Chinandega, por consiguiente, Dietrich estuvo unido hasta en los últimos tiempos en la lucha para restablecer la campaña libertadora de Sandino.

Mónica: Vamos a escuchar la llamada de otro oyente. Adelante compañero.

Oyente: Mi nombre es Chéster Flores y me gustaría escuchar sobre el pensamiento político de Sandino, sobre la necesidad de rescatar la memoria de lo que fue en particular su honradez.

Armando: No hay un trabajo completo del pensamiento de Sandino, está en todos esos mensajes a los congresos internacionales, en los mensajes que envió a las diferentes organizaciones y en los escritos de Sandino a los jefes de la armada norteamericana, cuando le exigían que entregara las armas.

Hay que hacer un trabajo investigativo riguroso, más completo, que no deje por fuera obras como las que he mencionado y la correspondencia que mantuvo con gente valiosa de América. Por eso decía que Sandino tiene mucho que hacer por Nicaragua, y eso también es parte del compromiso de los jóvenes historiadores de ahora.

Debo insistir en la necesidad de reedición de obras sobre Sandino como Sandino, General de Hombres Libres, de Gregorio Selser; también la de Emigdio Maraboto; Sandino en Nicaragua, del maestro Baldomero Cano, publicado en 1928. Y muchas más, algunas de las cuales están en el extranjero.

Mónica: Hablemos sobre la salida de los marines, la victoria de Sandino cuando logra acabar con la ocupación militar directa.

Armando: Sandino creyó que la obra más importante estaba conseguida, que era la salida de Nicaragua del ejército norteamericano y; aunque él tenía conciencia de que había peligros muy serios, por su valentía, comprobada en tantas batallas y en tantos actos de su vida, aceptó los convenios porque, precisamente, consideró que su obra mayor estaba lograda. Eso es parte de unos convenios de paz, no pactos, como el del Espino Negro, y otros que se suelen inventar en nuestros tiempos.

Hay estudios fundamentales. Yo recomendaría, en primer, lugar el trabajo titulado Sandino General de Hombres Libres, de Gregorio Selser, es el más completo, porque parte de los orígenes de la intervención norteamericana en Nicaragua. Hay que darle más énfasis al objetivo de Sandino, su más grande logro, como es la derrota militar de los Estados Unidos en Nicaragua. Mi libro, Sandino y la derrota militar, es un aporte en esta dirección.

Es necesario insistir en la reedición de obras que señalan a Sandino como algo más que un luchador nicaragüense, como Sandino ante el coloso, de Emigdio Maraboto; la obra del maestro Baldomero Sanín Cano, Sandino en Nicaragua, publicada en 1928. Hay obras básicas para conocer a Sandino que están en el extranjero y que valdría la pena reunirlas y hacer una biblioteca, incluyendo textos británicos, muy valiosos para quien quiera investigar la grandeza de Sandino, la vigencia de Sandino, sobre todo en estos tiempos.

Mónica: Debería existir una Fundación específicamente dedicada a conseguir recursos para la investigación y la reproducción de obras sobre Sandino y el debate de las ideas. Yo decía hace una semana en la Asamblea Sandinista que aquí, a veces, parece que el sandinismo ha abrazado la idea de Fukuyama del fin de la historia o el fin de las ideologías. A mí me parece que la universidad debería dedicar un espacio específico a la investigación y publicación de las ideas Sandino y de su pensamiento crítico.

Vamos a cerrar con don Armando, un gran estudioso de Sandino, pero quiero decirles a nuestros oyentes que nuestro propósito, con este tipo de programas, es darle contenido a nuestra lucha y acción de hoy. Cuando gritamos “Sandino vive, la lucha sigue”, es porque el sueño de Sandino aún no se realiza.

El imperialismo existe bajo otras formas, pero existe también bajo la forma de intervención militar, como lo vemos en Kosovo, o a través del mantenimiento de las bases militares, como la de Manta en Ecuador. No dudamos que si la Revolución democrática de Venezuela se profundiza, también los veremos actuar ahí, como siguen haciéndolo contra Cuba, cercándola por medio del bloqueo económico.

El imperialismo existe también bajo la forma del neoliberalismo. El neoliberalismo es el imperialismo del capital, principalmente del capital financiero. Y mientras exista imperialismo, el anti-imperialismo sigue vigente. Sigue vigente la necesidad de construir un proyecto alternativo, un proyecto popular. Hay que luchar contra esa explotación que es el sistema capitalista. Sandino luchó contra ese sistema y propuso una alternativa.

Es vigente también la ética de Sandino y su moral de luchar para los demás, y no para sí mismo. Nuestro programa no es inductivista, es para llamar a la reflexión; es decir, analicemos lo que está pasando hoy a la luz del ejemplo de Sandino, y nos vamos a dar cuenta que no todo lo estamos haciendo bien, en particular, los altos dirigentes sandinistas.

Armando: La vida de Sandino, la acción nacional liberadora de Sandino, el pensamiento de Sandino, el desprendimiento de Sandino, no querer poseer algo que no fuera legítimo para la lucha, como lo hizo Sandino, todo eso sirve como ejemplo para la juventud de hoy, para la gente que quiera ir al próximo siglo o al próximo milenio con una verdadera riqueza espiritual.

5 de junio de 1999

NOTAS

1 Partido fundado en 1931.

2 Se dice que fue la más grande movilización conseguida hasta hoy en un Primero de mayo, pues movilizó a cuarenta mil obreros de todo el país.

3 El 25 de octubre de 1925, Emiliano Chamorro da un golpe militar, “El Lomazo”, a la recién elegida fórmula presidencial resultante de una coalición conocida como “Transacción”, en la que el liberal Juan Bautista Sacasa fue el Vicepresidente.

Emiliano entrega el gobierno a Adolfo Díaz, pero Sacasa reclama el poder usando la Constitución, por eso se auto llaman Constitucionalistas, y se proclama Presidente Constitucional de Nicaragua el 2 de diciembre de 1926, en Puerto Cabezas. Estados Unidos reconoce a Adolfo Díaz.

COMENTARIOS

© Armando Amador hijo: En realidad, mi papá conoce al Che en 1953, en Guatemala, como refiere en el relato contenido en el libro “El exilio y las banderas de Nicaragua”.

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