Los núcleos de la ORT origen de lo que fue el PRTC

Los núcleos de la ORT origen de lo que fue el PRTC,

Por: Oscar Martínez

Francisco Jovel, firmante de los Acuerdos de Paz, conocido durante la guerra como Comandante Roberto Roca, fue uno de los cinco integrantes de la Comandancia General del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), en su calidad de Secretario General del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC) y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Liberación Popular (FAR-LP), así como fundador de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT) (1970-75), antecedente de lo que posteriormente se llamó PRTC. Jovel se convierte así, en una voz autorizada para hablarnos del origen del PRTC, al ser uno de los primeros líderes guerrilleros de la revolución salvadoreña; y por esa investidura histórica que le otorga su praxis revolucionaria lo entrevistamos a 40 años del Congreso fundacional del PRTC, que se clausuró el 25 de enero de 1976, en San José, Costa Rica.

Para hablar de los inicios del PRTC, hay que contextualizar históricamente el período en que surge el PRTC, empezando con su antecedente, la ORT. Lo mismo hay que decir de las otras tres organizaciones de la nueva izquierda revolucionaria, ideológicamente enfrentadas a la izquierda reformista y electoral, representada en ese entonces por el Partido Comunista Salvadoreño (PCS); para ello hay que remontarse a la incidencia que tuvo la juventud estudiantil, magisterial y obrera en la 2da. mitad de los años 60 en toda América Latina y, por ende, en El Salvador.

A partir de 1960, en América Latina, la proyección internacional de la revolución cubana fue muy importante, pero en El Salvador, la cristalización de esa nueva perspectiva de la izquierda se da en la segunda mitad de los años 60.
Rafael Arce Zablah, Humberto Mendoza, no identificado. Foto Diario Co Latino/Archivo

Rafael Arce Zablah, Humberto Mendoza, no identificado. Foto Diario Co Latino/Archivo

En Centro América, en la primera mitad de los años 60 impactó mucho en Guatemala, sobre todo, con la formación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), también en Nicaragua, con la formación del original Frente Sandinista encabezado por Fonseca Amador.

Para 1967 en El Salvador se dio un fenómeno interesante, que impactó mucho a nivel nacional, que fue la participación por primera vez de manera diferenciada y legal de una organización democrática con posiciones de izquierda que era el Partido Acción Renovadora (PAR), que llevó como candidato al Doctor Fabio Castillo Figueroa. La izquierda en general hizo causa común del respaldo a esa candidatura. Lo apoyaron personas de la izquierda tradicional ubicadas en el Partido Comunista, como de los sectores no comunistas de la izquierda, la gran mayoría de esos sectores estaban vinculados a la Universidad de El Salvador (UES) y sindicatos, y ya estaban incidiendo en ese periodo en el campo y en los pueblos entre personas muy humildes, que tradicionalmente habían estado sometidas y muy vinculadas a las políticas de la dictadura. Muchos campesinos formaban parte de la Organización Democrática Nacionalista de (ORDEN) o eran miembros de las Patrullas Cantonales; sin embargo, en ese sector empezaron a influir sensitivamente cambios de actitud, en gran medida debido a que la reunión del Concilio Episcopal Latinoamericano de la Iglesia Católica (CELAM), celebrado en Medellín, Colombia, le dio una nueva perspectiva a la labor pastoral, como la llaman los religiosos y sacerdotes y eso tuvo influencia en sacerdotes relativamente jóvenes que estaban muy de cerca de las comunidades campesinas o de poblados pequeños.
Comandante Roberto Roca (de boina y barba) en una zona de control de la guerrilla. Foto Diario Latino/Archivo PRTC

Comandante Roberto Roca (de boina y barba) en una zona de control de la guerrilla. Foto Diario Latino/Archivo PRTC

Fue importante el papel que jugaron en Suchitoto, en Aguilares, en el Paisnal, en Morazán, en el Norte de San Vicente, y muchos otros lugares; y eso también cambió la actitud de muchos sectores de sacerdotes vinculados a la labor educativa, hubo un importante cambio de visión y de práctica educativa en colegios como el Externado San José, en universidades como en la UCA bajo la dirección de Jesuitas; también influyó en algunas ordenes de monjas que también jugaron un papel importante, poquito a poquito ya en los años setenta las monjas de la Divina Providencia y Sagrado Corazón tenían una actitud diferenciada de lo que era en el pasado una actitud muy elitista de toda la actividad educativa regentada por religiosos católicos. Eso influyó mucho en el país.

Hay que recordar que se comenzó a hablar de construir el cielo en la tierra, de Comunidades Eclesiales de Base, la opción preferencial por los pobres, de justicia social, de redistribución de la riqueza, de reforma agraria, etc., todo eso tuvo una relevancia de gran impacto en América Latina.

Otra gran experiencia que influyó mucho fue el esfuerzo que el “Ché” Guevara intentaba abrirle a una perspectiva guerrillera en Bolivia, esto era muy importante porque ya cuando el “Ché” hizo ese esfuerzo, algunas experiencias guerrilleras ya habían entrado en una especie de derrota estratégica como las FAR de Guatemala, en Venezuela y en otros lugares de América Latina. La captura y el fracaso de esa experiencia del Che Guevara, obligó a repensar como abrir brecha en América Latina a la vía armada para la conquista del poder por parte de las fuerzas revolucionarias, pero por otra parte reforzó las posiciones reformistas y electoreras de los Partidos Comunistas en toda América Latina, sobre todo, con la victoria de la Salvador Allende en Chile, posiciones que se derrumbaron al darse el golpe de Estado de Pinochet.

Y así empezó a surgir un fenómeno de guerrilla urbana; el cual, a finales de los años 60 empezó a cobrar mucha más fuerza, aun cuando esto tuvo un peso muy significativo en los años 70; la experiencia, por ejemplo, de los Tupamaros, en Uruguay; de los Montoneros, en Argentina; de la guerrilla de Carlos Marighella, en Brasil, todo eso fue un esfuerzo por reorganizar y replantear la lucha revolucionaria. Esos movimientos y su experiencia que ya no se trataba de guerrilla de montaña, que podía darse esa lucha en otros escenarios, en la cuidad, en terrenos sub-urbanos, influyeron mucho.

A los movimientos estudiantiles universitarios de Latino América, la enorme huelga y levantamiento del estudiantado francés en 1968 (que además tuvo una importante repercusión en Alemania, Italia, menos quizás la tuvo en países como España que todavía estaba muy abatida por la dictadura de Francisco Franco, ese “Caudillo de España por gracia de Dios” y “Regente de la Corona”), todo ese movimiento de mayo del 68 influyó mucho en el estudiantado mexicano, a tal grado que tuvo un desenlace muy sangriento, con un crimen de lesa humanidad; esa experiencia y ese levantamiento, esa enorme protesta de los estudiantes mexicanos con las marchas y concentraciones, el gobierno del Presidente mexicano de ese momento, Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), ordenó pararla con una masacre en la Plaza de Tlatelolco.

A Raíz de esos hechos llegaron a El Salvador, en condición de exiliados, algunos profesores universitarios, en condiciones de exiliados, uno de ellos, que impartía clases de física en la UES fue asesinado por orden del Coronel Berdugo, que dirigía migración.

Podemos decir que ese replanteamiento de la perspectiva de lucha de la izquierda había iniciado sus debates en una reunión de las Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), en la Habana, Cuba; en esa reunión habían llegado, sobre todo, representantes del Partido Comunista Salvadoreño; en el desarrollo de las discusiones y de los planteamientos que hubo en la (OLAS), surgieron dos corrientes al interior de esa delegación salvadoreña, unos que apoyaban la posibilidad de una visión de lucha armada, en donde Roque Dalton jugó un papel importante y otras personas que llegaron de El Salvador que eran partidarios de seguir la “línea de Moscú”, de la “transición pacífica al socialismo”, encabezados por Schafik Hándal. Ese debate ya en la mitad de los años 60, trascendió las fronteras del Partido Comunista y se extendió al conjunto de la izquierda, porque todo este debate estaba influido por los acontecimientos aludidos anteriormente.

Otro factor que estaba en su apogeo en ese momento eran las luchas por la liberación en África, toda la experiencia guerrillera en Argelia, que tenía una forma muy particular, prácticamente habían dividido la ciudad de Argel en una parte Árabe y en una parte francesa, que eran los colonialistas. También, la lucha en el Congo encabezada por Patricio Lumumba, en la que había tratado de participar el Che Guevara; y la guerra de Vietnam, que estaba en su apogeo en ese momento, donde habían sido derrotados los franceses y la guerra continuó contra los norteamericanos que se habían involucrado directamente en esa aventura neocolonial en el Sureste de Asia. La llamada “Guerra Fría”, con su amenaza nuclear, estaba en su máximo nivel de peligrosidad.

Todos esos acontecimientos dieron lugar a que los sectores de recién ingreso a la Universidad vivieran un momento de gran ebullición. El Doctor Fabio Castillo, como era previsible, en unas elecciones amañadas, fraudulentas y controladas por la dictadura militar, había perdido la presidencia en 1967; antes fue Rector de la Universidad de El Salvador (UES) e impulsó una importante reforma universitaria que estaba sobre todo orientada a mejorar el nivel académico del estudiantado, proyectar la Universidad hacia el pueblo con la finalidad de que los estudiantes, en su praxis académica, se vincularan con la población y, sobre todo, con los sectores más pobres del campo y la ciudad, pero a finales de los años 60, aun cuando el Dr. Fabio Castillo era el Decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades, en el estudiantado de primer ingreso de áreas comunes había una efervescencia producida por varios factores: primero, por esa corriente de flujo revolucionario entre la juventud; segundo, porque la reforma universitaria que había entrado en un periodo de adormecimiento y muchos profesores habían empezado a revertir el carácter de la reforma universitaria que había impulsado Fabio; la tendencia era a imponer el estudio dentro de los muros de la universidad y otros que habían caído en una especie de conservadurismo académico, no hacían ningún esfuerzo por impartir las materias correctamente, ni introducir ningún cambio curricular; y tercer factor: habían convertido las áreas comunes en una especie de colador estudiantil. La cantidad de estudiantes que veían frustrados sus perspectivas universitarias en esos dos años se estaba volviendo cada vez más grande.

Había un fenómeno que para los estudiantes era digno de la máxima resistencia, era la tendencia consistente en que entraban muchos estudiantes, pero que después de las áreas comunes quedaban muy pocos estudiantes; y había algunas facultades donde esa selección era muy elitista, se daba por ejemplo en Medicina e Ingeniería, eso generó, en áreas comunes, un descontento bastante generalizado y dio lugar al estallido de una huelga general de áreas comunes a finales del 69.

En ese periodo nos involucramos de manera muy decidida una nueva generación de revolucionarios, una muy buena parte de ellos que no había tenido ningún tipo de vinculación con la izquierda tradicional representada por el Partido Comunista; ni con la oposición reformista de la democracia cristiana. Esos grupos de jóvenes revolucionarios estaban aceleradamente atrayendo a ese planteamiento de debates de nuevas ideas y opciones a bastante jóvenes que se habían incorporado a la Juventud Comunista y a la Juventud Demócrata Cristiana, entre estos había obreros sindicalizados, maestros y estudiantes universitarios. Si vemos quienes eran los dirigentes de todo ese esfuerzo vamos a descubrir entre todos ellos a los que fueron fundadores y dirigentes impulsores de la nueva izquierda política- militar en los inicios de 1970, 1971, 1972.

Entre la dirección de la Huelga de Áreas Comunes estaba:, Adán Díaz Salazar y Francisco Jovel, que no provenían de ninguna organización tradicional; Humberto Mendoza, proveniente de la Juventud Comunista; Rafael Arce Zablah y Virginia Peña. En el Diario Co Latino, en esa época llamado solamente Diario Latino, se puede encontrar la foto de la Dirección de la Huelga de Áreas Comunes, movimiento que se extendió a otras áreas como Economía bajo la conducción de Felipe Peña Mendoza, proveniente de la juventud Demócrata Cristiana. En todo este movimiento de Áreas Comunes podemos destacar que estaba Clara Elizabeth Ramírez, habían varios compañeros que luego aparecen en la dirección del ERP como Joaquín Villalobos y otros, provenientes de la juventud Demócrata Cristiana. Muchos de ellos, antes de que fuera ocupada militarmente la UES, por la persecución policial y por las actividades de la organización de la nueva izquierda, se retiraron de la Universidad para dedicarse a la organización clandestina guerrillera, como Felipe Peña, Virginia Peña, Adán Díaz Salazar, otros se quedaron todavía haciendo un esfuerzo en la Universidad hasta 1972 cuando la dictadura tomo la UES, como Humberto Mendoza, Francisco Jovel, Luis Adalberto Díaz, Francisco Montes, Alfonso Hernández, entre otros. Comenzó a partir de ese año la vida clandestina de muchas decenas de dirigentes de la nueva izquierda.

Esa situación influyó en los maestros que habían jugado un papel importante en la primera huelga de ANDES 21 de JUNIO en 1979, particularmente el profesor Mario López, que se incorporó al PRTC y la profesora Mélida Anaya Montes, que se incorporó a las FPL.

Todo este flujo revolucionario forjó los principales dirigentes que organizaron los cuatro partidos de la nueva izquierda: Fuerzas Populares de Liberación (FPL), Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC) y la Resistencia Nacional (RN).

En ese periodo, antes de la ocupación militar de la UES, habían dos edificios, dentro del Campus de la Universidad, que eran residencias estudiantiles, en ellas vivían muchos estudiantes que pasaron a formar parte de la dirigencia de la Nueva Izquierda como Eduardo Rico Mira, Adán Díaz Salazar (Presidente de los Residentes y Representante de los Becarios), el Dr. Morales Chávez, Presidente de la Sociedad de Estudiantes de Medicina, Fundador de la ORT; el poeta Alfonso Hernández, y otros que se destacaron como dirigentes revolucionarios.

Es en ese marco que se forma el núcleo que le dio inicio al esfuerzo organizativo histórico que forjó al PRTC. En ese momento no tenía nombre ese esfuerzo, el grupo inicial lo conformaba: Adán Díaz Salazar, el “Moscovita”, el Dr. Morales Chávez, Eduardo Rico Mira y el “Chino” Sibrián (profesor de Psicología), Francisco Montes y Leonel Lemus Arévalo, un destacado obrero especialista en vidrio para artículos de laboratorio de química, con alta calificación en técnicas de guerra de guerrilla urbana y construcción de armas artesanales y explosivos. Este equipo estaba coordinado por Francisco Jovel. Este fue el núcleo inicial de lo que en un principio de 1970 a 1975 se llamó Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT) y que, a partir de 1976, pasó a llamarse Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRTC).

De ese grupo inicial, excepto de “El Moscovita”, de quien se perdió toda vinculación, sobreviven: Morales Chávez, quien vive y ejerce la medicina fuera del país, y Francisco Jovel. Adán Díaz Salazar murió en Guatemala, en 1972, en un esfuerzo por adquirir experiencia militar, que fue un acto de vinculación revolucionaria y de solidaridad con la lucha armada aquí en El Salvador por parte de la FAR de Guatemala bajo la dirección de Pablo Monsanto; ese mismo año murió en un lamentable accidente con explosivos Leonel Lemus Arévalo. Alfonso Hernández cayó en la ofensiva de 1989, en las filas de la RN; Francisco Montes, fue asesinado por la dictadura en 1980, en Santa Ana, cuando ejercía su profesión de médico; en ese mismo año fue asesinado el Chino Sibrián, quien fue capturado y asesinado; Eduardo Rico Mira murió a causa de enfermedad natural a principios del presente siglo; estos cuatro últimos compañeros, al momento de morir, estaban incorporados en las filas de la RN.

Este grupo desarrolló labor organizativa con más personas en la Universidad: cuerpo docente, instructores, personal administrativo y se fue extendiendo el trabajo hacia maestros de secundaria y primaria, obreros y campesinos.

Se inició a formar células y buscábamos que todas las células estuvieran conformadas, no por su origen, sino por compañeros que provenían de diferentes sectores de profesionales, campesinos, obreros, profesores de tal forma que hubieran células con compañeros provenientes de diferentes sectores, para que tuvieran una perspectiva más amplia y una relación más directa sobre la realidad que vivían diferentes sectores. El trabajo se intensificó en muchas ciudades y esto nos permitió que muchos estudiantes y obreros de la ciudad fueran a realizar trabajo de organización en el campo en Suchitoto, en varios cantones del cerro de Guazapa; en San Vicente, tanto en el norte del departamento como en la zona de Verapaz; en el departamento de Usulután, en Santa Ana, en Sonsonate y otros departamentos y en variados sectores sociales.

Los núcleos de la ORT origen de lo que fue el PRTC

Publicado por: Administraador 2 febrero, 2016 en Memoria Histórica Deja un comentario

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Por: Oscar Martínez
oscartexto@gmail.com
@oscartexto

La Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT) se encontraba en un dinámico trabajo de organización a nivel nacional, la etapa organizativa de formación de las primeras células había concluido.

Al trabajo hecho con máxima precaución y con estricta selección de los cuadros debía sucederlo una labor más intensa tanto en el plano de afinar estrategia como en el fortalecimiento de las concepciones políticas revolucionarias y en el del fogueo de los cuadros en el dominio de diversas formas de lucha.

En esa dinámica de trabajo se estaba cuando de forma casi natural surgió la posibilidad de intentar hacer confluir en una sola organización de la nueva izquierda a todas las vertientes que surgieron en esos años de 1969 a 1972.
El Comandante Roberto Roca, junto al Comandante Miguel Mendoza, en el puesto de mando de Guazapa. Foto Diario Co Latino/ Archivo PRTC.

El Comandante Roberto Roca, junto al Comandante Miguel Mendoza, en el puesto de mando de Guazapa. Foto Diario Co Latino/ Archivo PRTC.

En nuestro caso, ese esfuerzo unitario lleva a que buscáramos por medio del Dr. Fabio Castillo Figueroa, dado su prestigio y relación con todas las vertientes, aun cuando con el grupo nuestro Fabio tenía una relación mucho más estrecha y más comprometida; sin embargo, Fabio, personalmente no integraba parte del núcleo inicial de la ORT, sino que se reunía conmigo y nos tenía muy al tanto de sus reuniones con Cayetano Carpio y con al menos un contacto con el que se ha reconocido como “El Grupo”.

Hicimos un primer esfuerzo de reuniones con Cayetano Carpio, en algunas reuniones participó Adán Díaz y mi persona y en otras reuniones participé solo yo; en ese sentido Cayetano era muy cuidadoso de no relacionarse con muchas personas en ese tipo de reuniones. No nos pudimos poner de acuerdo porque Cayetano Carpio planteaba como requerimiento que todos los estudiantes universitarios tenían que renunciar a continuar en la Universidad y debían sumergirse en la clandestinidad, y nos planteó su tesis de que a través del extrañamiento de la vida universitaria nos liberaríamos de las aspiraciones y perspectivas pequeño-burguesas y nos íbamos a proletarizar. Nosotros discutimos con él y se le expresó que no considerábamos que esa fuera la vía más apropiada de proletarización, que además la revolución necesitaría personas académica, científica y técnicamente bien preparadas y que no debería de menospreciarse la importancia que tenía la universidad, sobre todo la UES, para la formación política-ideológica de la juventud que era la que se podía conseguir desde la Universidad de forma más abierta y en términos prácticos a través de las asociaciones estudiantiles, magisteriales y sindicales poniendo en práctica la política de combinar estudio y lucha.

Otra de las cosas que Marcial planteaba en ese momento era pasar una prueba de fuego lo más inmediatamente posible y nos propuso, a través de un compañero obrero que él envió, a la manera muy de este compañero que la orden era que bajo su dirección el grupo hiciera una recuperación de fondos en un pequeño supermercadito que había a tres cuadras de la Universidad. Se llamaba Súper Universitario, donde hoy hay un negocio que se llama Fajitas. Nosotros le discutimos, le expresamos que el teatro de operación era el menos apropiado, que se trataba de un pequeño negocio; se nos dijo que era para tener práctica. También le dijimos que consideráramos que había que ponernos de acuerdo en el tipo de operaciones militares a realizar con base a una estrategia que debía ser conscientemente asimilada y que antes de comprometer a la gente en una acción militar habría que darle algún tipo de preparación militar, ya que los que formábamos el núcleo de la ORT no teníamos ninguna capacitación mucho menos experiencia militar, por lo cual considerábamos que eso era indispensable antes de actuar; nuestra posición disgustó mucho al compa y rompieron la relación.
Salvador Cayetano Carpio, conocido como comandante Marcial, fundador de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL).

Salvador Cayetano Carpio, conocido como comandante Marcial, fundador de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL).

Ese núcleo inicial lo único que tuvo como armamento en un principio era una pistola calibre 38, que le había hurtado Adán Díaz a su papá, y aquella pistola la armábamos y la desarmábamos hasta la última pieza con los ojos vendados; mientras mantuvimos relación con las FPL nos prestaron un fusil G-3, del cual aprendimos su funcionamiento, su arme y desarme.

Hacíamos prácticas de lucha urbana desde el conocimiento pormenorizado de la ciudad: sus edificios, mercados, zonas industriales, barriadas, quebradas, etc., prácticas de evasión de la persecución a pie y en auto, chequeo y contra chequeo, construcción de “embutidos” (diversos artefactos para ocultar y movilizar documentos, armamento, dinero, etc.) elaboración de planos, prácticas de observación operativa, diseño de planes operativos, etc. También estudiábamos un manual de contrainsurgencia elaborado por instructores norteamericanos de una escuela de contra guerrilla en Panamá.

Paralelamente había mucho estudio teórico de la guerra de guerrillas, con otros compañeros más allá del grupo inicial. Formamos en 1970 al 1972 una “Sociedad Pro-Libro Barato”, editamos más de 60 títulos, tanto de literatura revolucionaria como de carácter científico académico: de medicina, matemática, física, etc. Los fondos obtenidos de la venta entre aquellas personas que tenían los recursos para comprarlos nos servían para financiar los libros que de forma gratuita teníamos que darle a los obreros, campesinos y estudiantes de secundaria con quienes organizábamos círculos de estudio, entre los cuales hacíamos trabajo de selección y reclutamiento.

Ese esfuerzo fue un éxito, recuerdo que cuando la dictadura se tomó la Universidad descubrieron una buena cantidad de eso libros entre ellos como 1,500 libros “Principios elementales del Materialismo Histórico”, de Marta Harnecker. A petición de Cayetano Carpio, editamos el “Mini Manual del Guerrillero Urbano”, de Carlos Marighella. Cayetano nos dio una copia escrita a máquina, nosotros lo que hicimos fue levantarla en linotipo con la colaboración de obreros de la Editorial Universitaria, y Marcial nos pedía 25 copias y nosotros editamos 2 mil 500 ejemplares y le dimos 500 ejemplares para que los distribuyera y lo hicimos en un diseño de libro de bolsillo para que fuera más fácil moverlo y esconderlo. Este manualito hoy se consigue sin problemas, gratis y libremente en internet; también editamos libros como “El Izquierdismo Enfermedad Infantil en el Comunismo”, “El Estado y la Revolución”, de Lenin; las Tesis de Mao sobre la guerra, Las “Tres Fuentes y Tres Partes Integrantes del Marxismo”, de Lenin. Empezamos a sacar por partes el primer tomo de “El Capital” de Marx, varios títulos de filosofía, sociología, reproducimos algunos libros de los Tupamaros y de la lucha revolucionaria en Vietnam, etc…
Francisco Jovel, Comandante Roberto Roca, de frente al fondo, conversa con los mandos guerrilleros del PRTC, en el Cerro de Guazapa en 1983. Foto Diario Co Latino/Archivo PRTC.

Francisco Jovel, Comandante Roberto Roca, de frente al fondo, conversa con los mandos guerrilleros del PRTC, en el Cerro de Guazapa en 1983. Foto Diario Co Latino/Archivo PRTC.

Construimos un quiosco en la Universidad para la venta de los libros que editábamos y otros materiales de estudio, un quiosco al que por limitaciones del espacio le habíamos hecho un sótano para embodegar los libros y cuando se tomaron la Universidad dijeron los militares que ahí posiblemente era para tener gente secuestrada, una de todas esas tonterías que a menudo se les ocurrían decir a los militares de la dictadura; el tal quiosco estaba abierto, todo el mundo veía que de ahí se sacaban los materiales, lo colocamos en el área de la Facultad de Ciencias y Humanidades, frente a la entrada donde hoy está la ANDA, antes estaba el IVU, antes de cruzar al corredor de Física y Matemática.

Del grupo inicial hay que considerar que yo fui Vicepresidente de AGEUS, Paco Montes del Comité Ejecutivo de AGEUS; Adán Díaz, Secretario General de Estudiantes Residentes y Estudiantes Becarios; Joaquín Morales Chávez fue Presidente de la Sociedad de Estudiantes de Medicina Emilio Álvarez “SEMEA” y en un periodo fue Presidente de los Estudiantes Residentes; Humberto Mendoza fue miembro del Comité Ejecutivo de AGEUS; el “Chino” Sibrián fue dirigente de la Sociedad de Estudiantes de Psicología y cuando se incorporó con nosotros ya era maestro de la Escuela de Psicología.

El esfuerzo con Cayetano no dio resultado, nosotros valoramos con el grupo inicial y con todas las células que habíamos formado que las tesis de Cayetano no nos parecían correctas, ni en cuanto a criterios de organización, ni la tendencia al verticalismo, excesivo centralismo y tendencia al culto a su personalidad; y entonces concluimos que deberíamos de consolidar el esfuerzo organizativo propio que veníamos construyendo.

En ese momento se nos acercó gente del Partido Comunista que de alguna forma se dieron cuenta del esfuerzo organizativo que teníamos. Yo no recuerdo quien pudo haberles dado esa información, pero tuvo que ser alguno de nuestros contactos con docentes; el hecho es que luego apareció un compañero “el niño” le decían, pero era alto y fornido, a él lo asesino la dictadura en la segunda mitad de los años setenta, era miembro de la organización militar del Partido Comunista, del “brazo armado” se decía; él se entusiasmó muchísimo con nosotros, él era un comunista muy firme y convencido, incluso, había tenido capacitación militar en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y gracias a él logramos conocer una serie de asuntos militares e incluso no dejó de intentar de insinuarnos que con nosotros se podía desarrollar la organización militar del Partido Comunista, a pesar de toda la discusión, el debate y, sobre todo, las limitaciones que ponía el Partido Comunista para la labor político-militar, pero él se entusiasmó mucho; con él hicimos unas prácticas en el campo, hicimos prácticas de blanqueo para familiarizarnos con las armas en algunos lugares del campo, y con él estudiamos un poco de tácticas militares, él estaba muy influenciado por la experiencia de guerrilla que se dio en el marco de la Segunda Guerra Mundial; entonces, eran grandes contingentes de guerrillas en condiciones de una implementación de una táctica y estrategia distinta a la que tendríamos que llevar adelante en las condiciones particulares de América Latina y bien específica de El Salvador,

Él no dejaba de seguir la lógica de que había que esperar un momento insurreccional en donde iban a surgir esa cantidad de personas que para defender el esfuerzo insurreccional; tenían que organizarse unidades militares del pueblo, como te digo estaba influenciado por los estudios en la URSS, pero a nosotros nos ayudó muchísimo, y lo más importante en él, es que aún a sabiendas que no coincidíamos con las posiciones electoralistas del Partido Comunista, él fue muy leal con nosotros, era consciente que en algún momentos íbamos a confluir todas las organizaciones, él era partidario de esa tesis y nosotros también éramos partidarios de esa tesis de que había que pensar en esa unificación aunque fuera en el largo plazo. Se rompió la relación con el compañero porque el PC le asignó otras responsabilidades y al final como que se convencieron que ni nos iban a detener y no nos iban a convencer con su planteamiento.

Por razones de seguridad, Miguel Mármol, sobreviviente de la matanza de 1932, se refugió en la UES y como el presidente de la Asociación de Residentes era Adán Díaz Salazar, se le dio refugio allí, en un apartamento para profesores; platicando con él conocimos muchos detalles de ese sangriento capítulo de la historia nacional con el que se inició la larga noche de la Dictadura Militar y su alianza servil con la oligarquía agroexportadora. Lo convencimos de que compartiera con la comunidad residente su testimonio; él aceptó, aun cuando, según él nos expresó, no se correspondía con la línea del PCS, que prefería que no se pusiera énfasis en esos acontecimientos para no “darle alas” a los “ultraizquierdistas”. Organizamos una conferencia en la residencia y después dado el interés que el tema despertó, organizamos una conferencia en el auditórium de economía y múltiples reuniones con círculos de estudio y lucha que nosotros organizamos. Miguelito, como le decíamos cariñosamente, nos ayudó mucho en cuanto a métodos y formas de hacer trabajo de organización entre obreros y campesinos. Él decía que era “Leninista” y que nosotros éramos “Cheistas”. Él era un leal miembro del PCS y hasta su muerte fuimos buenos amigos.

En 1970, a la par que en El Salvador surgían tres de las organizaciones de la nueva izquierda (FPL, ERP y ORT, en rigor sus núcleos o células iniciales), en Chile triunfa Salvador Allende; eso dio al PCS un respaldo a su tesis de la “transición pacífica al socialismo” o , en su defecto a la tesis de “formas no capitalistas de desarrollo”, parecía que sus tesis se fortalecían, sobre todo porque en 1968 había fracasado el esfuerzo del “Che” Guevara por impulsar la vía armada en Bolivia. La dictadura militar, no obstante el momentáneo respaldo popular recibido por los “éxitos” en la llamada “Guerra de las 100 horas”, entre Las dictaduras militares de El Salvador y Honduras, para 1971 ya había perdido ese respaldo, a tal grado que en 1972 perdió las elecciones frente a una alianza de Demócrata-cristianos (PDC), Social-demócratas (MNR) y Comunistas (UDN) llamada Unión Nacional Opositora (UNO); pero la dictadura, en acuerdo con la oligarquía, impusieron al Coronel Armando Molina, candidato del PCN. Esta situación intensificó la lucha ideológica a nivel de las izquierdas sobre la vía de la revolución entre las posturas pro vía pacífica reformista y electoralista del PCS encabezada por Schafick Handal y la visión pro vía armada revolucionaria y guerrillera donde también se libraba otra lucha ideológica entre las posiciones de guerra popular prolongada (FPL), encabezada por Cayetano Carpio, y la tesis militarista encabezada por la dirección del ERP, encabezada por Alejandro Rivas Mira, frente a la posición de poner en práctica todas las formas de lucha que existía al interior de esta última organización, tanto en el sector que posteriormente se separaría como RN, como en la ORT.

A partir de ahí establecimos una vinculación con quienes estaban desarrollando el trabajo de “El Grupo” para convertirlo en una organización propiamente, es ahí en donde iniciamos a hacer un esfuerzo de alianza con ese organismo que inicio la formación de lo que posteriormente se llamó ERP. En ese esfuerzo de alianzas nos permitieron a nosotros participar en una consulta que se hizo para nominar a la organización, nosotros éramos partidarios que se llamara Fuerzas Armadas Rebeldes o Fuerzas Armadas Revolucionarias, sus siglas serían FAR, en un esfuerzo porque el mismo nombre sirviera para facilitar la vinculación y relación con la FAR de Guatemala, con quien ya habíamos nosotros, en ese periodo, enviado a Adán Díaz Salazar a Guatemala. Una anécdota importante en ese periodo es que como ambos queríamos ir a Guatemala, no tuvimos otra alternativa que tirar una moneda al aire y así fue que Adán término yendo a Guatemala y a mí me tocó continuar con el trabajo de conducción del esfuerzo del grupo inicial.

A ese esfuerzo unitario le empezamos a dar continuidad, me pidieron que en representación de todo el sector organizado como ORT pasáramos a formar parte de una “dirección de columna”; la conformábamos cuatro personas bajo la dirección de Fermán Cienfuegos, que era el vínculo con la dirección del ERP; los otros dos eran Vladimir Rogel (“El Vaquerito”), quien es la persona que se afirma que fue uno de los hechores materiales del asesinato de Roque Dalton, y el poeta Alfonso Hernández.

Rápidamente se empezaron a manifestar profundas diferencias de concepción con ese grupo y particularmente con el Vaquerito, porque nosotros consideramos que se estaba cayendo en una visión militarista. Considerábamos que era importante hacer un trabajo de organización masivo de carácter ilegal y también considerábamos que había que diferenciar el esfuerzo de construcción del Partido del esfuerzo de construcción del ejército y también del de construcción de una organización masiva ilegal, de hecho. Esa posición no era sólo nuestra, también se estaba desarrollando al interior del ERP, propiamente tal, en el sector que estaba impulsando la organización ilegal de masa llamada Resistencia Nacional (RN).

Esta situación se hizo tensa dada la postura intolerante, verticalista y autoritaria del sector militarista que hegemonizaba en el ERP. La alianza que habíamos establecido intentando unificarnos plenamente no tenía perspectiva de futuro. Después de una amplia consulta con nuestras bases decidimos romper dicha alianza de la forma más civilizada posible; afortunadamente la ruptura se hizo sin mayor problema; pero la lucha ideológica se profundizó al interior del ERP, llegando más adelante, un año y medio después, a una situación que no fueron capaces de administrar correctamente y dio lugar al imperdonable asesinato de Roque Dalton y Pancho, y la separación de la RN.

No obstante esas diferencias, hay que rescatar el hecho de que ese primer esfuerzo de unificación de la izquierda revolucionaria dio lugar a la formación del Frente de Acción Popular Unificada (FAPU), me refiero al primer FAPU, el cual se desorganizó al darse la ruptura RN y ERP. Después la RN se apropió del nombre, pero ya no era un esfuerzo unitario, sino Particular de una de las corrientes de la nueva izquierda revolucionaria. El éxito y la capacidad de convocatoria demostrada por el primer FAPU, como aspecto trascendental introdujo de manera irreversible la presencia de organizaciones ilegales de masas como la forma que sería predominante para hacer avanzar el proceso revolucionario durante el resto de los años setenta, desplazando progresivamente a la lucha electoral a un plano secundario y abriendo el terreno para que la forma fundamental de lucha, la lucha armada contra la dictadura militar, pasara a ser la predominante, como lo fue a partir de 1981.

l final de los tres y medio primeros años de la década de los setenta, la construcción de la nueva izquierda quedaba configurado por un espectro ideológico organizativo conformado por cuatro tendencias bien configuradas: las FPL, con su línea de guerra popular prolongada (GPP); el ERP, con una línea predominante de carácter militarista; la ORT, en proceso de convertirse en PRTC; y la RN, en trance de ruptura con el ERP. Estas dos últimas corrientes siempre fueron partidarias de una línea de combinar todas las formas de lucha.

Sobre esos momentos de la configuración definitiva de la nueva izquierda; siguiendo una visión que habíamos madurado bastante, como ORT considerábamos que la nueva izquierda debería de practicar, y combinar en la práctica, todas las formas de lucha. Al hacerlo debía saberse diferenciar cual era en perspectiva estratégica revolucionaria la lucha fundamental de la etapa del proceso político en que estábamos actuando y en términos de tácticas revolucionarias en cada período de esa etapa, cuál era la lucha dominante y a su vez había que definir como línea fundamental de la estrategia la forma en que se trabajaría para convertir, aunque fuese gradualmente, la forma de lucha fundamental, en la forma predominante; porque no necesariamente estas coincidían en el tiempo y el espacio.
Comunicado del Congrego Constituyente del MLP, calzado por el Comités de Bases Obreras (CBO), una de las organizaciones integrantes del Movimiento.

Comunicado del Congrego Constituyente del MLP, calzado por el Comités de Bases Obreras (CBO), una de las organizaciones integrantes del Movimiento.

Así vista la lucha nosotros considerábamos tres formas genéricas de luchas: 1.- la lucha pacífica, legal o no (en El Salvador, sobre todo la electoral); 2.- La lucha ilegal y, de hecho, de confrontación directa, de carácter tanto gremial como de lucha social con participación masiva de la población; y 3.- La lucha armada, la cual, en nuestro país, asumiría la forma de guerra de guerrillas y evolucionaría de lo simple a lo complejo, desde pequeñas unidades a grandes contingentes, de la ciudad al campo y la montaña. Cada una de esas formas de lucha necesariamente adoptaría una gran variedad de formas de acción concreta y todas debían combinarse y ponerse en práctica en todos los períodos y coyunturas.

Nosotros valorábamos que para el período de 1970 a 1973 la lucha predominante era la lucha electoral pero considerábamos que la lucha fundamental en el proceso de avance en perspectiva hacia una revolución política y social era la lucha política-militar guerrillera. Considerábamos que aun cuando la lucha masiva ilegal en esos momentos de 1970 y 1973 estaba en una situación de segundo plano deberíamos de concebirla como la forma de lucha que iba ir convirtiendo la lucha electoral en una forma de lucha secundaria e iba a cobrar forma de lucha predominante, la lucha ilegal de masas en un período casi inmediato; por eso a nosotros nos interesaba muchísimo el trabajo a nivel de las sociedades estudiantiles universitarias, de los sindicatos, organizaciones gremiales y comunidades campesinas. Pero nuestra posición era que esas organizaciones no deberían ser cooptadas para llegar a ser, como tales, partes componentes de las organizaciones políticas para la lucha ilegal de masa, que para éstas debía crearse organizaciones diferenciadas propiamente políticas y así evitar sectarizar organizaciones que debían conservar su carácter amplio, donde podían coexistir elementos de variadas corrientes de pensamiento y dentro de las cuales había que conseguir dirigir y que predominaran las posiciones revolucionarias sin anularles su carácter amplio.

Por eso habíamos entrado en desacuerdo con Marcial y en general con las FPL; y en lo concreto entre Mélida Anaya Montes (FPL), y Mario López (ORT). En el caso ANDES 21 de JUNIO, Mario López, siguiendo nuestras concepciones planteó que esa importante organización no debería perder su carácter amplio, que debería ser considerada por todo maestro como su organización gremial, debería de seguir siendo una organización en donde coexistieran y se unificaran en la acción las diversas corrientes que existían entre los maestros que de no ser eso se correría el riesgo de que ANDES perdiera al poco tiempo su representatividad y legitimidad, como efectiva y progresivamente se dio en la medida en que fue cooptada completamente por las FPL; esa era la política general que aplicaba el Bloque Popular Revolucionario (BPR); es cierto, jugaron un importante papel las organizaciones así cooptadas, pero a costa de perder su poder de amplia convocatoria popular, recuperar ese poder aún sigue siendo una tarea pendiente y no se sabe si se podrá reconquistar, es el caso de ANDES, AGEUS y varios sindicatos.

Esa concepción de amplitud participativa y de concebir las organizaciones ilegales de masas como una forma de organización popular diferenciada de las organizaciones sindicales, gremiales, asociativas, cooperativas, eclesiásticas de base y comunitarias etc. no era exclusiva de la ORT, en rigor, la compartíamos en aspectos generales (no en cuanto a impulsar la lucha armada) con el PCS, pero de mayor manera, con el sector del ERP que se encontraba dando forma a la RN, no obstante que, en el caso de FENASTRAS y del nombre FAPU, aplicaron la política de cooptación que impulsaba el BPR; ambas organizaciones (ORT y RN), con más sectores de personalidades progresistas tanto profesionales como religiosos (por ej.: el Padre Inocencio “Chencho” Alas, muy cercano a la ORT), impulsamos y dimos forma al primer FAPU. En el ámbito estudiantil, la responsabilidad dirigente, por parte de la RN, la encabezó Carlos Arias (durante los años ochenta las fuerzas móviles de ejército guerrillero de la RN llevaron su nombre); por parte de la ORT, en ese periodo, se destacan, además de mi persona: Mario López, Nidia Díaz, Manuel Federico Castillo, Héctor de la O, Mercedes Turcios, Celia Margarita Alfaro, Francisco Velis, Alicia; los hermanos: Roberto Galeano Arandi, Mario y Francisco Melara Arandi; Camilo Turcios (en Verapaz, San Vicente); Sebastián Guevara, Manuel Melgar, Verónica Guzmán (en Guazapa) y muchos otros, cuya lista es una tarea pendiente de precisar para quienes sobrevivimos en la guerra defensiva que nos tocó enfrentar contra la dictadura militar.

El hecho de compartir ese espíritu unitario fue roto por la pugna de concepciones estratégicas al interior del ERP. Con la ruptura, en 1975, la RN se constituyó como organización autónoma; nosotros ya trabajábamos con el nombre ORT y como Liga para la Liberación (LL) desde mediados de1973. El primer FAPU (1973-74) se disolvió y volvió aparecer como organización ilegal para la lucha de masas de la RN en 1975. El primer verdadero intento unitario de la nueva izquierda fue frustrado por el fanatismo militarista y, por tanto, sectario e intolerante que prevalecía en el ERP.

Más adelante, en Julio de 1975 se fundó el BPR y dos años después, en 1977, habiendo corregido la visión militarista el ERP fundó las Ligas Populares 28 de Febrero (LP-28); en Enero de 1980 todas esas organizaciones y otras más integramos la Coordinadora Revolucionaria de Masas (CRM), nosotros participamos en ella como Movimiento de Liberación Popular (MLP), el cual unificaba todo nuestro trabajo ilegal para la lucha popular masiva.*Foto 4 contra Colage PRTC2

Ya para 1975 conformadas las cuatro organizaciones de la nueva izquierda más el PCS, estábamos convencidos de que la posibilidad de la unidad solo se iba a presentar en la medida que estuvieran claramente definidas las fronteras entre las diferentes tendencias hechas ya organizaciones y, por tanto, llegamos a la conclusión de que deberíamos de impulsar nuestro trabajo por nuestra propia y sola cuenta (Esta valoración la deducíamos de las ideas de Lenin planteadas en sus libros: “Un Paso Adelante y Dos Pasos Atrás” y en “¿Qué Hacer?”), pero que siempre habría que buscar alguna forma de acercamiento y unificación entre los diferentes esfuerzos y corrientes revolucionarias, pues las más dañinas desviaciones son el sectarismo, que lleva al hegemonismo y este a todas las formas de fanatismo

Una vez que se adoptó públicamente el nombre de ORT, en 1973, nos dedicamos a buscar la forma de ejecutar dos grandes directrices: 1) ampliar el trabajo de organización y realizar una serie de actividades políticas y político-militares; 2) preparar las condiciones para realizar un Primer Congreso con el propósito de darle una forma orgánica institucionalizada al esfuerzo que se estaba realizando.

Como ambas líneas tenían que desarrollarse paralelamente la discusión sobre el quehacer práctico cobró una importancia muy grande, se tenía que dar una nueva perspectiva propia al trabajo que se venía realizando desde 1970, luego del fracaso de los esfuerzos unitarios con FPL, PC y ERP.

Eso dio lugar a que se pensara cómo llevar adelante el trabajo organizativo, la primera decisión que se tomó como ORT era crear un movimiento no legalizado e ilegal para confrontarse con el orden establecido; así se crea a mediados de 1973 las Ligas para la Liberación (LL), concebida como una organización frentista que tenía que integrar el trabajo político en múltiples sectores sociales, por eso fue que por un periodo largo se impulsó la LL como un instrumento ilegal de masas, multisectorial.

En 1974 inició una discusión al interior de la ORT y era darle nombre o no a la organización de cada sector, así se adoptaron los siguientes nombres: Brigadas de Trabajadores del Campo (BTC), Comités de Bases Obreras (CBO), Brigadas Revolucionarias de Estudiantes de Secundaria (BRES) y el trabajo de organización entre universitarios, maestros, pobladores de comunidades marginales, profesionales y técnicos, se realizaba con el nombre de Liga para la Liberación (LL)-.

Paralelo a esas discusiones se realizaba el esfuerzo de organización abierta ilegal masiva y el trabajo de organización de la estructura militar con el nombre Comandos Armados de Liberación (CAL).

Estos eran estructuras más pequeñas y altamente compartimentadas. En este momento empezó otra discusión a raíz de que los compañeros que estaban a la cabeza del trabajo ilegal de masas demandaban una participación más dinámica y una mayor presencia del trabajo militar asociado o vinculado a la actividad de carácter masivo y por otro lado la gente que estaba en el trabajo de los Comandos Armados se oponía porque en buena medida se tenía una visón bastante elitista y clandestinista del trabajo de una organización revolucionaria.

También surgieron otras discusiones en el transcurso de los debates de algunos documentos iniciales sobre la tesis de que la revolución en cada uno de los países de Centroamérica para acceder a la construcción de una alternativa socialista se consideraba inviable, se podía tomar el poder, democratizar el régimen a través de revoluciones en cada país; pero que en la realidad en cada uno de estos países por separado era prácticamente un imposible llegar a construir el socialismo, con características apropiadas para Centroamérica, es decir, distinto al socialismo estatista que existía en la URSS y Europa del este. De estos debates surgió la tesis que en el Congreso se le nominó “Concepción Unitaria y Regional de la Lucha Revolucionaria en Centroamérica”.

Entonces en algunos documentos que circulaban una de las primeras tareas que nos forjamos fue la de entablar contactos con grupos de profesionales, estudiantiles y docentes salvadoreños que estaban padeciendo el exilio, desde que la dictadura se toma la Universidad en 1972 el contacto más lógico era el Dr. Fabio Castillo Figueroa, sobre todo porque también en el esfuerzo de darle forma a la ORT y a las LL estaba amplia y directamente comprometido su hijo, Manuel Federico Castillo, junto con otros compañeros y compañeras que se habían incorporado al esfuerzo de la ORT con mucho dinamismo. Eran un grupo bastante homogéneo provenientes la mayoría de la Facultad de Medicina, ahí estaba Roberto Galeano (“Jacinto Sánchez”) quien luego fue el responsable de la estructura de Comandos Urbanos de la ORT y en la segunda mitad de los años setenta hasta Enero de 1982 llegó a ser el Segundo Responsable del PRTC en El Salvador.

Ese trabajo de discusión ideológica, muy intenso, lamentablemente tuvo un desenlace indeseable, pero que normalmente se dan cuando hay lucha ideológica, se separaron tres compañeros del organismo de dirección de los CAL que toda la organización lamentó que se salieran, entre ellos estaba el estudiante de medicina, Francisco Montes, el “Moscovita”, y el poeta Alfonso Hernández. Eran unos compañeros que estaban muy apegados a una visión demasiada clandestinista de la lucha; al menos así se valoró en ese momento, por quienes en el debate ideológico le pusieron su impronta a las concepciones que formalizarían al Partido; por ejemplo, en vez de restringir la actividad de las LL se fue dando un desarrollo acelerando de las mismas y por la misma exigencia de la autodefensa del movimiento de masas ilegal se fueron formando grupos de milicianos con la tarea de autodefensa de estas organizaciones y esto fue sucediendo como resultado lógico de su desarrollo ante la embestida represiva de la dictadura de tal manera que los Comandos Armados se restructuraron para tener una participación más activa.

El trabajo de la ORT y las LL se amplió tanto en el área metropolitana y sus alrededores, como en los departamentos de San Vicente, Usulután, Cuscatlán, Santa Ana, La Libertad y Sonsonate.

A la vez se iniciaba un trabajo dinámico, creciente y de mejoras de las comunicaciones con los compañeros que estaban en otros países, entre ellos con Fabio Castillo Figueroa, Ricardo Sol, Luisa Castillo, Juan Mario Castellanos, quienes estaban exiliados en Costa Rica y, a través de ellos con otros compañeros originarios de Costa Rica; se abrieron relaciones con compañeros hondureños, bajo el liderazgo de José María Reyes Mata, quien había participado en Bolivia en tareas de apoyo a la Guerrilla del “Che” Guevara; en esa búsqueda de ampliar el trabajo de organización, realizar una serie de actividades políticas y político-militares y preparar las condiciones para realizar el Primer Congreso fundacional del PRTC el que se logró realizar durante Diciembre de 1975 y culminó el 25 de Enero de 1976, en San José Costa Rica, se eligió como Primer Secretario General del PRTC al Dr. Fabio Castillo Figueroa, por tanto, el recién pasado 25 de enero de 2016 se cumplieron 40 años de esa heroica gesta centroamericanista.

Podemos decir que con el surgimiento de los núcleos de la ORT en El Salvador, se encuentra el origen de lo que fue el PRTC como organización político-militar de carácter centroamericano.

Aun cuando los antecedentes organizativos del PRTC se condensan en ese Primer Congreso, Francisco Jovel considera concluir este relato con un resumen del avance del PRTC en la segunda mitad de los años setenta, así en 1978, cuando se realizó su Segundo Congreso en Tegucigalpa, Honduras, asegura que tenían estructuras partidarias en El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica y sólidos vínculos de relación y solidaridad con las tres tendencias del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), con una corriente revolucionaria en Panamá y con el Movimiento Pro Independencia de Belice. Para 1980, el trabajo de relaciones y de organización de la solidaridad con la lucha salvadoreña se extendió a varios países de América Latina. El PRTC se forjó como una organización revolucionaria legítimamente representativa, tanto en El Salvador, como en varios países de Centroamérica.

Frei Betto: Descuidar la educación ideológica, grave error

Frei Betto: Descuidar la educación ideológica, grave error

Por Luis M. Arce y Anubis Galardy

La Habana (PL) Para el fraile dominico brasileño Frei Betto, una de las causas principales de retrocesos en gobiernos progresistas en América Latina es el descuido en la formación ideológica de la sociedad.

A juicio de uno de los gestores de la teología de la liberación, no se trata de un fenómeno nuevo ni propio del continente, pues ya se había dado en la antigua Unión Soviética y en el resto de Europa del Este.

En una detallada entrevista con periodistas de Prensa Latina durante su participación en la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos, dedicada a José Martí, Betto defendió esos criterios a la luz del pensamiento político y antimperialista martiano.

Hemos avanzado mucho en los últimos años, se logró elegir jefes de Estado progresistas, conquistar conexiones continentales importantes como la alianza bolivariana, Celac, Unasur, pero se cometieron errores.

Según precisó, desde el punto de vista humano lo más fuerte fue no cuidar la organización popular, el trabajo de educación ideológico y allí entra en juego José Martí porque él siempre se preocupó por el trabajo ideológico.

Ahora tenemos que hacernos una autocrítica fuerte y preguntarnos cómo vamos a rescatar esos gobiernos progresistas desde el punto de vista de países como Venezuela, Argentina, Brasil. ¿Cómo evitar en Venezuela y Brasil, por ejemplo, la catástrofe de lo que acaba de suceder en Argentina?

A una pregunta sobre si retrocesos de esa naturaleza fueron advertidos en las ideas martianas, Betto responde positivamente.

Sí. Los retrocesos en una sociedad desigual significan que hay una permanente lucha de clases. No podemos engañarnos, pues no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista.

En Brasil, ejemplifica, mucha gente ya está aburrida porque no puede consumir como antes. Yo diría que, con todos los logros del gobierno del Partido de los Trabajadores con los presidentes Lula y Dilma, lamentablemente hemos desarrollado una conciencia más consumista que ciudadana.

¿Cuál es el problema? No se politizó a la nación, no se hizo un trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes, y ahora la gente se queja porque ya no puede comprar carros o pasar vacaciones en el exterior.

Estamos volviendo atrás, sobre todo, porque no hemos desarrollado una política sostenible; no hemos hecho reforma estructural, reformas agrarias, tributarias, presidenciales, políticas. Encauzamos una política buena pero cosmética, o sea, carente de raíz, sin fundamentos para su sustentabilidad.

Por eso si me preguntan qué va a pasar en Brasil, yo espero que no pase lo peor, que es el regreso de la derecha al poder. Ahora depende mucho de Dilma en los próximos dos o tres años.

Pero lamentablemente, por lo pronto, no hay señal de que va a cambiar la política económica que hace daño a los más pobres y favorece a los más ricos.

Los periodistas indagan si el consumismo y la corrupción que denuncia tanto están matando la utopía en pueblos de nuestra América, como Argentina y otros, y el entrevistado responde con un sí rotundo.

Sí, porque si la gente no tiene perspectivas de sentido altruista, solidario, revolucionario, de la vida, se va hacia el consumismo, y eso afecta toda perspectiva socialista y cristiana, que es desarrollar en la gente valores solidarios. La solidaridad es el valor mayor tanto del socialismo como del cristianismo.

En la perspectiva capitalista, al contrario, sustenta, la competitividad y la seducción de ese modo de producción es muy fuerte. Toda la presión de los medios de comunicación, publicidad, películas, telenovelas va dirigida a evitar que la gente quiera cambiar el mundo.

Según esos postulados, usted puede cambiar de camisa, de cabello, de anteojos, de carro o de cerveza, pero jamás cambiar su realidad política.

Betto insiste en que en eso radica la falla en gobiernos progresistas, no hicimos un trabajo de base, de formación ideológica de la gente, a pesar de saber que todos nosotros somos egoístas por naturaleza, desde niños.

La educación para el amor, para la solidaridad, es un proceso que hay que desarrollar pedagógicamente, y como eso no se cuidó desde un primer momento, ahora afrontamos las consecuencias, lamentablemente, particulariza.

Al abordar el proceso de distopía, es decir, los intentos de presentar la utopía como algo del pasado, reitera que en los países como Brasil o Venezuela, los gobiernos se equivocaron al creer que garantizar los bienes materiales equivalía a garantizar condiciones espirituales, y no es así.

En ese sentido Betto es también muy agudo en el caso de Cuba al opinar que el gobierno revolucionario, que ha hecho un trabajo ideológico de educación política con el pueblo, ha sido demasiado paternalista según su punto de vista.

Explica que la gente ha mirado a la revolución como una gran vaca que le da leche a cada boca, pero con eso no se moviliza a la gente para un trabajo más efectivo en la consolidación ideológica relacionada, por ejemplo, con la producción agrícola e industrial.

También cree, aunque admite poder equivocarse, que la dependencia de la Unión Soviética llevó a Cuba a acomodarse un poco, y hoy importa del 60 al 70 por ciento de productos especiales de consumo y se convirtió prácticamente en una nación que exporta servicios médicos, educadores, profesionales e importa turistas para conseguir más divisas.

Tenemos que reflexionar todos para definir cuál es el camino entre una perspectiva consumista y una paternalista. Y ahí hay que contar con José Martí, recomienda.

Educación política, participación, compromiso efectivo con la lucha, adecuación de la teoría y la práctica, es lo correcto y ahí están los ejemplos de Martí, de Fidel Castro que han vivido dentro del monstruo, como el caso de Martí, y el de Fidel que proviene de una familia latifundista y se convirtió en revolucionario.

¿Qué pasó en la conciencia de José Martí y de Fidel Castro, quienes tenían la oportunidad de hacerse un lugar en la burguesía pero tuvieron una dirección evangélica para los pobres y asumieron la causa de la liberación?, se pregunta.

La respuesta es la que va a indicarnos el camino que vamos a seguir para evitar que el futuro de América Latina sea de nuevo un lugar de mucha desigualdad, de mucha pobreza, porque corremos el riesgo de ser de nuevo neocolonia de Estados Unidos y de Europa Occidental.

Tomando esas últimas afirmaciones recuerda algo en lo que viene insistiendo desde hace largo tiempo, relacionado con los cambios de paradigma en las sociedades nuestras.

Ya no son paradigmas altruistas, solidarios, como el Che, Camilo, Fidel, Raúl. La gente quiere imitar a los consumistas, sus cantantes, deportistas, porque son las imágenes que el capitalismo proyecta y los jóvenes quieren una razón de vivir, todos nosotros la queremos, y es una disputa permanente entre quienes quieren llevar a los jóvenes a su redil.

Pero no es fácil vivir en un mundo en el que el neoliberalismo proclama que la utopía está muerta, que la historia ha terminado, que no hay esperanza ni futuro, que el mundo siempre va a ser capitalista, que siempre va a haber pobres, miserables, y ricos, y que, como en la naturaleza, siempre va a haber día y noche y eso no se puede cambiar.

¿Pero cómo se resuelve un problema como ese, como en el caso de Argentina, donde hay decenas de partidos y una división atroz?, preguntamos y responde con una conceptualización política.

La derecha se une por interés, y la izquierda por principios, y cuando la izquierda pierde los principios, ahí está el lío.

Qué izquierda esta, afirma, que en Brasil admite corrupción, que hace políticas de ajuste fiscal para penalizar a los pobres y favorecer a los ricos. Entonces, cuando la izquierda viola el horizonte de los principios y va por los intereses, le hace el juego a la derecha.

En Brasil hay una frase definidora: “con esta izquierda no necesitamos tener la derecha porque ya está”. Hay gobiernos progresistas pero con una tremenda corrupción y creen que se puede movilizar a un pueblo a través de consignas. No es así.

¿Cuál es la salida entonces?, preguntamos.

La tarea de la izquierda es movilizarse en la línea de una alta formación política y por ese camino es que debemos trabajar.

A corto plazo no hay salida, a corto plazo es que Cuba logre cómo establecer buenas relaciones con Estados Unidos y administrar bien la suspensión del bloqueo sin tornarse vulnerable a la seducción capitalista.

Eso es lo que me preocupa cuando veo a jóvenes irse del país para aprovechar la ley de ajuste porque es señal de que la gente está corriendo contra el tiempo para tornarse ciudadano de Estados Unidos porque en el momento en que termine el bloqueo esa ley va abajo. Pero Cuba tiene que preguntarse por qué jóvenes formados en la revolución quieren ser ciudadanos de Estados Unidos.

Esa visión suya de un asunto al que el gobierno cubano presta la máxima atención sirve de entrada para abordar uno de sus temas preferidos: el quiebre de los sueños.

El peligro que hay aquí, dice, es que la revolución la ven esos jóvenes como un hecho del pasado y no un desafío del futuro, y cuando la gente la ve como un hecho del pasado ya mira las cosas no por sus valores, por su horizonte revolucionario, sino por el consumismo también: quiero tener esto, lo otro, todas las cosas, y entonces aquí no pueden ahora, estiman que demora mucho y ven solo a aquellos pocos a quienes las cosas les han ido bien afuera.

El socialismo, asegura, ha cometido el error de socializar los bienes materiales, y no socializó suficientemente los bienes espirituales, porque un pequeño grupo podía tener sueños de cosas distintas que se podían hacer, y los demás los han tenido que aceptar.

El capitalismo lo hizo al revés, socializó los sueños para privatizar los bienes materiales. Miras la telenovela de O Globo, socializó los sueños, una familia está en la favela pero con el sueño de que un día será como esa heroína de la novela, yo también voy a llegar al mundo de los ricos ,y eso es el opio de los pueblos.

Es algo que el capitalismo descubrió para garantizar los bienes, no para compartirlos ni sacarlos de los sueños. Todos deben soñar y que cada uno alimente esa esperanza de que un día podrá ser también rico, un Pelé, una Lady Gaga, un Michael Jackson es su propuesta.

Y ahí llega el sufrimiento de los jóvenes que ponen en su vida cuatro cosas: dinero, fama, poder y belleza, y cuando no alcanzan ninguno de esos parámetros van siempre a los ansiolíticos, las drogas, viene la frustración de los falsos valores, la cual viene siempre desde donde hemos puesto nuestra expectativa.

El PRTC en la Ofensiva de Noviembre 1989

Francisco Martínez
Dirigente de la Comisión Política del ex PRTC

Provocado por viejos camaradas, he considerado necesario hacer un relato sobre lo que recuerdo fue nuestra participación política militar en la ofensiva militar hasta el tope, Fuera los fascistas, Febe Elizabeth vive.

Nuestra acción, por consideraciones políticas y táctico militares se definió en tres direcciones, la principal a San Salvador (Soyapango), la segunda a la ciudad de Usulután y la tercera a la Panamericana en San Vicente, entre quebrada seca y el kilo 51. Un esfuerzo de más de 600 hombres y mujeres, decididos a dar la vida por la justicia social en el país.

Pero este esfuerzo empezó a gestarse en las discusiones y líneas estratégicas definidas en el tercer congreso en guerra del PRTC, realizado en 1983 en Guazapa, que definió la conformación de nuestro Destacamento Militar Luis Díaz, el que fue liderado por Miguel Mendoza, Camilo Turcios, Elsio Amaya, Plutarco, Judith, Verónica Guzmán, Ernesto Maldonado, Elmer, Tiburcio, Eralio, Julian, Wilber Mendoza; entre otros compañeros y compañeras. El Destacamento fue una fuerza de combate móvil que realizó acciones propias como el ataque simultaneo en la carretera Suchitoto donde se tomaron prisioneros y se recuperaron armas; la limpieza de fuerzas paramilitares en el Paracentral Norte, de Guacotecti, en Cabañas, a Nuevo Edén de San Juan, en San Miguel; también en el Norte de San Vicente y Usulután, en la cordillera Berlín- San Agustín y en la Costa de Jiquilisco y Puerto El Triunfo; además se coordinaron acciones con las BRAZ del ERP, como el ataque a la Tercera Brigada en San Miguel, al CEMFA, en gotera, y en la voladura del puente Cuscatlán.

El concepto de grandes estructuras militares fue importante en la estrategia de resistir, desarrollarse y avanzar; pero se volvía demasiado pesado para el tipo de guerra que la coyuntura planteaba, a finales del 85, cuando se lanzó la consigna de un mar de guerrillas y un pueblo organizado; el Destacamento se reestructuró y las fuerza guerrillera se dislocó asentándose en el Norte de San Miguel, en el Norte de San Vicente y en la cordillera de Berlín, San Agustín y la costa de Jiquilisco. Abandonamos erróneamente Guazapa.
La enfermera francesa, Madeleine Lagadec, da instrucciones a personal sanitario en un hospital de las guerrillas del PRTC. Foto Diario Co Latino/Archivo PRTC

La enfermera francesa, Madeleine Lagadec, da
instrucciones a personal sanitario en un hospital de las guerrillas del PRTC. Foto Diario Co Latino/Archivo PRTC

Se reactivó desde el 84 la acción militar urbana y se desplegó el trabajo social en los territorios controlados y en la metro. En diferentes momentos la estrategia y acción militar condicionó el trabajo de masas por un excesivo énfasis a hacer presencia militar urbana, lo que llevaba a desatender la organización sectorial; eso nos llevó a perder espacios de acción legal para ampliación del trabajo de masas, de reclutamiento de cuadros y de incidencia política.

El esfuerzo militar del 89 requería foguear hombres y mujeres, logística, presencia y control de territorios, un mecanismo efectivo de comunicaciones, mejor coordinación unitaria y un aparato conspirativo propio. Además de un aparato de gestión exterior y un mando integrado de dirección.

A mediados del 88 se nos planteó el esfuerzo de la contraofensiva estratégica y los diferentes ámbitos de acción, en masas ampliar y radicalizar, a nivel militar tensionar el accionar urbano, asegurar el control de territorios y preparar las condiciones de apoyo social en Tonaca y en La Libertad y Rosario de Mora, en Guazapa-Suchitoto siempre se mantuvo una unidad guerrillera y la acción de masas con cuadros como Román Rauda, nuestro querido “suegro”. Andino, junto con Verónica Guzmán fueron claves para reactivar, en tiempo record, el espacio de apoyo para el retorno a Guazapa de las FAR-LP, que se concretó a mediados de 1989.

En abril del 89, cuando creíamos que todo estaba listo para nuestro aporte en el gran esfuerzo militar, enfrentamos el más duro golpe logístico y humano al caer, luego de una traición, la principal bodega de armamento. Se perdió el armamento estratégico que armaría modernamente a 500 hombres y mujeres de las FAR-LP. Ese golpe trajo consecuencias en pérdidas humanas de muchos compañeros y en la captura y desarticulación de estructuras políticas y militares.

Abril y mayo 89 fueron duros, el ejército enemigo realizó una incursión en el frente de San Vicente, en la zona de Santa Clara, donde asesinaron a heridos de guerra y al personal sanitario incluidas la enfermera Madeleine Legadec y Celia, hermana de Luis Díaz. A mí me capturan el 25 de mayo, cuando, entre otras cosas, iba a tutela legal del arzobispado a dejarle un correo de Jonathan a la Dra. María Julia Hernández, donde se detallaban los hechos del asesinato de Madeleine Legadec, Celia, los brigadistas y los heridos de guerra. Como muchos otros compañeros, hice del secuestro y la cárcel una trinchera.

Superamos el golpe recibido incrementamos nuestro esfuerzo social, se buscó resolver los problemas logísticos y se recompusieron las diferentes estructuras de la metro y del exterior para asegurar nuestro aporte en la ofensiva. Se abandonó el esfuerzo de la zona sur en La Libertad, Villanueva y Rosario de Mora, por el nivel de comprometimiento en que quedó después de la traición de abril.

En lo que respecta a la preparación de condiciones para el esfuerzo principal, desde junio se inició el proceso de preparación de la gente de la metro, del sur, de los comandos urbanos y de las organizaciones sociales y cuadros institucionales que acompañaría ese esfuerzo. Avanzamos, en los preparativos, se acercó la vinculación frente-metro-exterior, cuadros militares apoyados por cuadros urbanos realizaron el levantamiento de las situaciones del escenario donde se afincaría la tropa de las FAR-LP. Y se definió el plan de acción general y los planes de apoyo.

Todo esto lo realizamos en una dinámica donde el gobierno de Cristiani impulsaba un programa de gobierno con la desregulación y la privatización por delante y con el incremento de la represión, más capturas y más operativos militares.

En Soyapango también operaría la RN-FARN y el PCS-FAL, igual en el poniente de San Salvador a Santa Tecla operarían las FPL y el ERP. Un esfuerzo en el sur (de San Marcos a la Santa Marta y Credisa) donde las RN-FARN y el PCS-FAL operarían, de este esfuerzo nos desligamos en mayo después del golpe logístico y humano, que recibimos por la traición.

La ofensiva, era el secreto público mejor guardado, ya no había dudas de que el frente preparaba una gran acción militar, lo que no se sabía era su trascendencia y contundencia. A finales de septiembre nos reunimos el equipo de cuadros con responsabilidades en Guazapa, ya el total de la fuerza de las FAR-LP, estaba ahí, los cuadros de la metro y del exterior se incorporaron a la fuerza en Guazapa, el resto nos quedamos a preservar nuestra acción social y política; y a asegurar las condiciones del territorio para la ofensiva.
Un ligero descanso que se aprovecha para la comida después del combate. Foto Diario Co Latino/Archivo PRTC

Un ligero descanso que se aprovecha para la comida después del combate. Foto Diario Co Latino/Archivo PRTC

La tensión crecía, el gobierno de Cristiani, militarmente se esforzaba por neutralizar la ofensiva y aumentaba la represión y las capturas, en ese clima, se realizó la masacre de los cros. y cras. de FENASTRAS, entre ellas la Cra. Tatiana Mendoza, hija de Humberto Mendoza, líder del MLP asesinado en Noviembre del 80; recuerdo el mediodía del 31 de octubre, estábamos en un local sindical que teníamos en la ferrocarril, esquina sur poniente del Mercado Central, reunidos con Andino, ultimando detalles de los planes del día D, cuando se escuchó la detonación, como que fuera el tanque de gas del mercado creímos. Y nos chiviamos, nos levantamos de la reunión, aquel se fue. Con otros cros. monitoreamos rápido que pasaba y nos enteramos de que habían puesto una bomba en FENASTRAS matando a varios compañeros y compañeras. Nos contactamos, con los cros. del Ejecutivo de la UNTS para sentar posición sobre el atentado y para definir las acciones a seguir. Acordamos llamar a huelgas en diferentes sindicatos. Con los CODYDES nos fuimos a la sede de FENASTRAS a apoyar las actividades de seguridad, limpieza de escombros y preparación de los entierros de los cros y cras, esa noche se detuvieron a varios orejas que intentaron infiltrarse en la vela, se decomisaron diversas armas cortas, se preparó la seguridad de la marcha de entierro conjuntamente con los contingentes de FENASTRAS y de los otros agrupamientos.

Sabedores de lo que se venía, redoblamos las medidas de seguridad para evitar bajas y capturas, no obstante en los días previos nuevas capturas se sumaron. Empezamos la concentración de cuadros en las casas de seguridad de la metro y Soyapango.

El día sábado 11 de noviembre iniciamos una ronda de supervisión de detalles, me encontré con los CODYDES en su local para que se movilizaran a sus posiciones, revisamos las logísticas de las casas y donde haríamos la concentración mayor en la boda del Bombin con la Ana. En esa mañana, capturaron a Jorge Calderón, saliendo de la UNTS. Fuimos a dejar la hija de la Carmencita maidemform, donde su abuela en la colonia IVU.

Más capturas se empezaron a conocer, la del negro Montesinos, en la tarde ya en Soyapango, en la casa de Carmencita, revisamos como estaban los otros, Roberto Hilaturas en la San Fernando, Tony Seta, en la colonia Los Ángeles, y Oscar Bombin en la calle principal frente al tanque de la Coruña.

Temprano, capturaron a Juan CODYDES y este entregó las casas con los cuadros de MSM, ASDI, la ACC, y otros. Las nuestras no las conocía, eso nos salvó de la captura.

A las 6 estábamos “invitados” a la boda poco a poco fuimos llegando, a las 7 ya estábamos todos, unos 45 compañeros y compañeras. En la espera, en un chequeo, nos encontramos al choco, que se había perdido de la columna y se había adelantado, nos comimos unas pupusas en una pupusería frente de la casa de la boda y aquel se regresó a buscar su fusil y a incorporarse a las columnas que ya habían ingresado. Nos quedamos esperando, el contacto para nuestro ingreso a las columnas de las FAR-LP, que habían abierto combates ya en la zona de Prados; la noche empezó a avanzar, nuestro contacto se retrasó, ya habíamos sacado las armas cortas que teníamos en la casa. Como a la 1 de la mañana, ya del domingo, se parqueó un camión con soldados en la acera de la casa, y dijeron “mira vos aquí ha habido otra boda”, se nos fue el… creímos que iban a entrar, nos hubieran masacrado, a las 5 de la mañana, empezamos a despachar hacia las casas de seguridad a los grupos a esperar a contactar a los compas. Pasamos la mañana del domingo, hasta que Carmencita logró contactarse con la columna de las FAR-LP que estaba atrás del tanque de la Coruña II. Organizamos la salida y en grupos, nos fuimos incorporando.

Yo fui el ultimo el llegar, ahí me entregaron el equipo del compañero Américo, jefe de un pelotón, que había caído abatido por el fuego artillero de helicóptero.

La dirección militar del esfuerzo lo tenía Rogelio Martínez, Camilo Turcios y Miguel Mendoza. Rogelio en las comunicaciones estratégicas, con el exterior y con las otras fuerzas del fmln; Camilo dirigiendo la fuerza militar con el apoyo en campo de Elsio Amaya, Raúl Rodas y Judith; en los pelotones, Plutarco, Américo, Izmael, El tigre, Milton, Maldonado. Otros cuadros en campo, el Tico, Robin, Saúl. Y Miguel, coordinando el equipo insurrecional y de apoyo territorial con Verónica y yo. Manuel Hernández y Wilber Mendoza en Usulután, y Elmer en San Vicente; en el exterior Roca y José Juan en Managua, Venancio, y Nidia en México.

Nuestras fuerzas habían entrado hasta la zona del mercado de Soya por el callejón de la venta de zapatos averiados de la adoc, cerca de la defensa civil, controlando esa zona desde la Villa de Jesús hasta la Coruña II. Ahí nos mantuvimos hasta el 14. Ese día en la noche, los cros. de las FAL-PCS, se retiraron de Soyapango, los combates arreciaron y en la mañana del 15 Rogelio Martínez buscó coordinar maniobras ofensivas con Chano Guevara de la RN, pero este le informó que estaban en la zona del Tránsito, reagrupándose. Solo habían quedado unidades dispersas de la RN en la Guadalupe, los Conacastes; y en el sur en Ciudad Credisa donde la gente de las FAL-PCS no se incorporaron al esfuerzo de la Santa Marta. La RN no pudo concretar el ataque con morteros a la fuerza aérea, desde el cerro San Jacinto.

Ese día 15 de Noviembre fue sensible la contraofensiva del ejército, nos sacaron de la Villa de Jesús, nos fuimos reagrupando en la zona de la Coruña II y Prados de Venecia hacia la fábrica INCO. Las fuerzas del ejército de la dictadura bombardearon y ametrallaron la fábrica INCO, para evitar que la población continuara el desfile con sillones, camas y sofás. En la noche, en medio de los combates nos movimos a la Colonia Las Flores, trasladamos nuestros heridos a casas de familias, a quienes les pedimos que buscaran a la Cruz Roja y cuidaran de nuestros compañeros como sus familiares; ahí amanecimos el 16, día del cobarde asesinato de los padres Jesuitas y sus colaboradoras.

Eran las 7 o antes, estábamos con un grupo de combatientes en una casa de esquina frente a lo que era la Fábrica de Lejías Oliva, cuando en la Venceremos, estaban confirmando la noticia del asesinato de los padres. En momentos en que los comandos de la fuerza aérea, chocaban con compañeros de avanzada que estaban en la fábrica INCO, se oía el traqueteo intenso de las metrallas enemigas y el tiro a tiro de los compas. Mi compañera de la vida, Mayra, junto con Ana, la compa de Bombim, y Verónica Guzmán se retrasaron y fueron atrapadas por el fuego enemigo. El compañero Humberto (Rabanito) me aborda en la posición y me dice compa su compa cayó, sentí un dolor intenso y ante la mirada sorprendida de los cipotes combatientes sólo alcance a decir bueno compa, ni modo, hay que seguir. Entre el dolor y la alegría, como a las once aparecieron las tres, que se habían logrado resguardar en un matochito, la experiencia de Verónica fue clave para que no las mataran. Yo no pude expresar la alegría de ese momento, sólo la vi y seguimos en la posición. Unos reporteros de teledos llegaron a entrevistar a Rogelio. Me ordenaron, cubrirme el rostro, no hay que olvidar que era un cuadro público, pero el amigo me conoció y me saludo, pero no grabó.

El día fue de resistencia en las posiciones por un lado nos presionaban los comandos de la Fuerza Aérea y por otro el Batallón Soriano, nos habían abierto y partido en dos las posiciones, se coordinó y en la oscuridad de la noche iniciamos un repliegue táctico a la periferia de Soya, en la zona del Cortés. Nos reagrupamos, se revisó la estructura y en la noche del 18, regresamos a soya, entramos por la vieja calle a Tonaca, se desalojaron las posiciones enemigas retomamos la fábrica INCO y nos desplegamos en un dinámico movimiento de fuerzas por la colonia Las Flores y la Quiroz, nos mantuvimos ahí hasta el 21, recuerdo que en una casa de retiro de la Iglesia, de Monseñor Rivera y Damas, habían unos venados y unos gansos, fueron un gran banquete para la tropa, unos fusiles 22 que habían pasaron a ser parte del armamento popular.

Desde el 20, se dieron fuertes combates con el Batallón Soriano, el 21 nuestros compañeros en un exceso de confianza por el control de la posición por tres días, iniciaron el día jugando fútbol en el predio de una casa en la Quiroz; como a las 9, el enemigo inició un ataque con morteros, a posiciones guerrilleras, la población civil inició la huida, un mortero hace impacto en la casa donde los cros. jugaban fútbol, ahí se había instalado la fábrica de explosivos, en la explosión cayeron abatidos Lenin, Juancito y otro compañero; en medio de ese bombardeo, un mortero cayó en una casa por donde nos desplazábamos con Miguel Mendoza, una pared se nos vino encima pero el techo de lámina cayó antes, eso evitó que la pared nos matara. En la calle, Verónica gritaba que ayudaran a Lenin, que luchando por su vida se arrastraba desangrándose por la acera. En la noche, antes de retirarnos a la periferia, junto con Victor, nos tocó cavar la tumba donde enterramos los restos esparcidos de nuestros compañeros. Fueron exhumados posteriormente, por el CPDH-ML.

En nuestra retirada, la noche del 21, el día en que los cros. de las FPL y del ERP, incursionaron a la escalón y tomaron control del hotel Sheraton, nos concentramos de nuevo en El Cortés, hacia Plan del Pino, esperando por órdenes para una nueva incursión, de hecho para asegurar nuestra posición de repliegue. Se mantuvo incursión el 22, esa incursión nos dejó las bajas de Delmy y nuevos heridos como Saúl y el Lobo. Nos movimos más hacia Plan del Pino y Calle Real, asentamos la fuerza, desplegamos un radio de defensa. El cansancio por desgaste, por estrés de los combates hacía mella en la gente, los “triquinice”, como le decían a los de la metro, empezaron a abandonar las filas, se tomó la decisión de replegar la tropa a Tonaca, se dejó una posición avanzada con Camilo al mando, para mantener presencia e incursiones de desgaste con unidades de guerrilla. Con Judith nos tocó asegurar la logística de soporte, ahí fue clave el apoyo de la población y el trabajo de masas que habíamos realizado en las previas.

Esperamos ahí, en espera de la siguiente ola, hasta el 8 de diciembre, en que se nos ordenó retirarnos a la retaguardia estratégica de Guazapa.

En nuestro retiro, nuevamente en un exceso de confianza, antes de cruzar el río las cañas, hicimos una parada en la bajada, oímos combates cerca, se nos informó que cros. de la RN atacaban San José Guayabal, varios empezamos a fumar relajados, confiados; de pronto se ordena avanzar, cruzamos el río en la playita había una grada de arena ahí se empezaron a sentar varios, de repente, se abrió la balacera y el desparpajo nuestro, en el momento Judith y Edith, caen abatidas, iban delante de mí; Victor explota una papa en el aire que nos deja aturdidos, regreso donde Judith que en su agonía me pide que las saque, a ella y a Edith de la zona, las sacamos a un espacio del río como a 30 metros de la orilla, me pide que le dé su pistola y agua; me ordena, saca a los compas de acá, déjame. Camilo y el chele Emilio se nos pierden en la refriega, aparecerán luego en Guazapa, una semana después; con Victor, nos quedamos al frente de la columna, eran cros. de seguridad el viejo porfi, la Carolina, radista estratégica, los heridos Lobo y otros compañeros de fuerza no combatiente, nos regresamos a la zona del Pino, en Soyapango, y permanecimos el día ahí, oímos el desembarco de un helicóptero en la zona donde quedó Judith y Edith.

Pasamos el día buscando contactar por radio con Guazapa, no fue posible hacerlo, oíamos a la población que pasaba, nos habíamos quedado en un cafetalito a la orilla de una vereda, en la noche como a las seis, empezamos la salida, nos fuimos al frente de la columna con Victor, cruzamos hacia Apopa, por las aguas del río para evitar la bulla de los perros, hasta que por radio nos contestaron los cros. que estaban en Las Flores. Dimos el parte y se ordenó a un equipo de expansión, regresar a la zona para revisar que no haya quedado nadie y buscar a Camilo y al chele Emilio.

El 14 o 15, se nos ordena avanzar más hacia el cerro, la ofensiva había terminado, subimos del Cantón El Tránsito por piedra labrada hacia el cerro.

Ahí me perdí, yo seguí avanzando como a la media hora, me llaman unas señoras y me dicen “muchacho, que anda haciendo acá no es de ustedes, hay soldados, regrese…” me regresé a unas casas donde se habían quedado los cros. en una parada de descanso.

El 16, Gloria Deysi, una codydes, se pierde y confunde una patrulla de la PRAL con compas, les hace la parada y estos la ametrallan y posteriormente desgarran y pelan su cuerpo.

Camilo y el chele Emilio aparecen el 16, el 18 en la noche se realiza una asamblea en una quebrada de Guazapa, para informar los resultados de la ofensiva a todos, y las medidas a tomar, el regreso de la fuerza principal de las FAR-LP a San Vicente y Norte de San Miguel, la reestructuración de todos los frentes y las tareas a impulsar. Una mañana de esos días, de repente aparecen el “Suegro” Roman Rauda y Chungo, Jesús Baires, con una dotación de alimentos: carne asada, tortillas y queso, que llevaban en una bestia. Que hartada, después de comer atunes, sardinas y otros enlatados, más naranjas y otras yerbas ese fue un manjar.

Empezamos el repliegue, con los compas de la metro: Bombim, Tony Chacón y otros, bajamos del cerro el 22, en la noche. En la bajada un cro. pisó una mina de un campo del PCS y estaba en chock, su escuadra lo atendía, no podíamos detenernos, avanzamos, llegando al Tránsito los perros nos delatan ante la población, entramos en nervios, Tony se nos adelanta y se pierde, toma una pequeña altura y nos confunde, nos levantó a balazos. Tiburció me tira al suelo y me dice ud. no se levante compa. Logran acercarse a donde está Tony y se le dice que somos nosotros. Se calma, se recoge el equipo y con apoyo de la población se retiran a la metro.

El 25 nos encontramos con Verónica, con Maldonado y los otras compas en El Tránsito, llegamos un día después pero nos habían guardado chompipe y de escondidas nos tomamos con Maldonado un par de carlsberg, que dicha. Escribo un correo a Rogelio, quién está en la zona alta del cerro para exponer la necesidad de reagrupar la fuerza urbana y de masas, que eso debe hacerlo el contingente abierto.

El 27 se autoriza mi salida del frente hacia la metro, el 8 de enero se me pide moverme a Managua, para una reunión de cuadros. Regreso a la metro en la primera semana de febrero, luego voy a México a una coordinación unitaria y me establezco permanentemente en la metros a partir de la tercerea semana de febrero, para preparar la consolidación del trabajo social, impulsar la lucha por la negociación y preparar las base para la inserción política del frente.

Posterior a los acuerdos, fui representante obrero en el Foro de Concertación Económica y Social, coordiné acciones sociales a nivel centroamericano, fui diputado y miembro de la comisión política del Frente.

En 2003, fuimos expulsados por ser renovadores.

Sirvan estas memorias personales para recordar a los combatientes heroicos, hombre y mujeres, del PRTC, de sus FAR-LP, del MLP, de los cuadros y miembros de las organizaciones de masas en la ciudad y en el campo, en el interior y en lo internacional, en el aporte que intelectuales, profesionales y técnicos, líderes religiosos y comunitarios a todos y a todas el esfuerzo, la entrega son la base para fundar un nuevo país, una nueva sociedad en democracia y justicia.

Internacionalismo, feminismo socialista, laicismo republicano y el Islam.

Internacionalismo, feminismo socialista, laicismo republicano y el Islam. Entrevista
Marieme Hélie-Lucas 31/01/2016
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La revista Solidarity entrevistó el pasado julio a la sólida feminista socialista y reconocida luchadora laicista argelina Marieme-Hélie Lucas, de quien publicamos hace dos semanas una enjundiosa denuncia del silencio negacionista de ciertas izquierdas postlaicas europeas ante los ataques machistas fundamentalistas registrados simultáneamente en la Nochevieja de 2015 en al menos 10 ciudades europeas –señaladamente en Colonia— de 5 países distintos. Aprovechando el amplio eco que tuvo ese texto, tradujimos también la semana pasada una larga y deslumbrante entrevista en profundidad concedida por Marieme-Hélie (en otoño de 2013) a la periodista Maryam Namazie sobre el significado profundo del laicismo republicano, sobre la estupefaciente degeneración de ciertas izquierdas postlaicas europeas y sobre la incapacidad de las mismas para enfrentarse políticamente a la extrema derecha fundamentalista musulmana en auge, y así, también, trágicamente, a la extrema derecha xenófoba tradicional. En la larga e impactante entrevista que traducimos y publicamos hoy, Marieme-Hélie hace un fascinante análisis del auge mundial del llamado “Islam político” y defiende tan inteligente como apasionadamente el feminismo laico, al tiempo que exige con delicada pero conmovedora elocuencia a las izquierdas europeas y norteamericanas que cumplan urgentemente con sus deberes de solidaridad internacionalista. SP.

Marieme Hélie Lucas es una científica social argelina. Participó en la lucha de liberación nacional argelina contra el colonialismo francés desde posiciones cercanas al Partido Comunista de Argelia. Trabajó como funcionaria durante los tres primeros años de la independencia, para luego pasar a la docencia durante 12 años en la Universidad de Argel. En 1984 fundó la red de solidaridad internacional Mujeres bajo la ley musulmana (WLUML, por sus siglas en inglés), desempeñando durante 18 años el cargo de coordinadora general. WLUML vinculó entre sí a mujeres que luchaban por sus derechos en distintos contextos musulmanes en África, Asia y el Oriente Próximo. WLUML se centró en la investigación y en el trabajo de solidaridad de base, a fin de apoyar y robustecer las luchas locales. Fundó en 2004 la red internacional El laicismo es cosa de mujeres (Secularism Is A Women’s Issue (SIAWI) network), ejerciendo actualmente como coordinadora internacional. Radicada ahora en la India, en julio de 2015 concedió esta entrevista a la revista Solidarity para hablar de las luchas de las mujeres trabajadoras y de otras fuerzas democráticas y progresistas contra la extrema derecha musulmana en Argelia y en el mundo.

Solidarity: Durante muchos años, buena parte de la izquierda global ha contemplado al Islam político como una fuerza esencialmente progresiva enfrentada al imperialismo dominante (de EEUU). ¿Qué piensa usted de ese análisis? ¿Cómo se originó?

Podemos echarle la culpa a muchos factores. El foco tradicionalmente puesto por la izquierda en el Estado estorbó a su capacidad para decodificar a su debido tiempo los alarmantes signos procedentes de fuerzas no estatales supuestamente religiosas en auge como actores políticos de extrema derecha. Las organizaciones de derechos humanos –y siento mucho, camaradas, esta impía comparación que me veo obligada a hacer— también experimentan dificultades a la hora de distanciarse de un foco exclusivo en el Estado para juzgar a esos nuevos jugadores como lo que realmente son. Yo pongo esa dificultad al mismo nivel que la de re-identificar y re-definir las clases sociales hoy. Se siente a desesperada necesidad de pensadores y teóricos comunistas innovadores e intelectualmente valientes, capaces de dar cuenta adecuadamente de los muchos cambios registrados en el mundo en el pasado siglo.

Permítame una digresión sobre el Estado. La cuestión de “menos Estado” o “más Estado” se halla en el corazón del trato dispensado a la extrema derecha musulmana en Europa. Es interesante percatarse de que, en Francia, la organización feminista Ni putas ni sumisas (NPNS, por sus siglas en francés), dirigida por mujeres de ascendencia migratoria musulmana, fue la primera en apelar al Estado para que cumpliera con sus obligaciones ante la ciudadanía. Los suburbios de las grandes ciudades habían ido experimentando un paulatino abandono por parte de las autoridades francesas: las patrullas policiales, apedreadas tan pronto ponían pie en el vecindario, no osaban siquiera entrar, pero tampoco los bomberos, ni los médicos de urgencia, por no hablar de los recogedores de basura o de los carteros. Como resultado de lo cual, esas zonas comenzaron a quedar bajo el gobierno de organizaciones y grupos musulmanes fundamentalistas que desarrollaron el trabajo social que el Estado había dejado de hacer. En el curso de ese proceso, entre otras cosas, impusieron códigos de indumentaria y de conducta a las chicas. El movimiento NPNS surgió precisamente como respuesta a uno de esos odiosos crímenes resultantes: una muchacha de 17 años, cuya conducta no se consideraba suficientemente “propia” fue quemada viva en el basurero del edificio en que vivía.

En Argelia asistimos a algo parecido, con grupos fundamentalistas musulmanes tomando el control del trabajo social (y politizándolo): paulatinamente, fueron reemplazando al Estado a medida que éste iba abandonando a su destino distintas áreas; y en ese proceso, comenzaron a imponer sus normas, sus leyes y su “justicia”, aterrorizando a una población deseosa de que el Estado volviera a actuar en esas áreas.

No es que el Estado se viera nunca como algo bueno –las gentes desconfían de nuestros sucesivos gobiernos—, pero la dominación fundamentalista era harto peor. Tras las carnicerías contra la población perpetradas por grupos armados no estatales de extrema derecha en los 90, esa reacción se hizo más viva: el pueblo desprecia al Presidente [argelino desde 1999] Bouteflika: nadie ignora que, a fin de mantenerse en el poder, hizo todo tipo de compromisos con la extrema derecha religiosa e hizo negocios con políticos corruptos. Pero la gente vota por él, porque esperan que mantenga a raya el poder teocrático directo de la extrema derecha.

Los términos “Islam político” o “islamistas” son términos que inducen a confusión: sugieren movimientos religiosos, cuando lo que habría que hacer es caracterizarlos políticamente. La izquierda (y la extrema izquierda) en Europa no se toma la molestia de entrar en un análisis mínimamente profundo de la naturaleza política de los movimientos musulmanes fundamentalistas. En general, los suele ver como movimientos populares (que, en efecto lo son, y populistas también, pero eso al parecer no dispara ninguna alarma) opuestos a… Sí, acertó usted: a la colonización, al capitalismo, al imperialismo, a los gobiernos antidemocráticos, etc. La izquierda europea acostumbra a atender tan sólo a lo que ella se figura (a menudo equivocadamente, por ejemplo: cuando supone que la derecha musulmana es anticapitalista) que los movimientos fundamentalistas combaten; jamás a lo que quieren promover. Sí, es verdad: estuvieron en contra de gobiernos no democráticos; pero desde una perspectiva de extrema derecha. En Argelia, desde los años 90, los llamamos “fascistas verdes” (verde es el color del Islam) o “islamofascistas”.

Muchos historiadores europeos nos miran con recelo cuando nos servimos del termino “fascismo”. Sin embargo, sus ideologías (ya que no sus circunstancias históricas y económicas) son terriblemente análogas: no es la raza aria superior, pero sí la fe islámica superior el pilar en que basan una pretendida superioridad inferida de un pasado místico (el glorioso pasado de la Roma Antigua, la Edad de Oro del Islam, etc.), una pretendida superioridad que les conferiría el derecho y el deber de eliminar físicamente a los Untermenschen [infrahumanos]: judíos, comunistas, gitanos, gays, discapacitados, unos; Kabir, comunistas, judíos, gays, etc., otros. Los nazis, los fascistas y la extrema derecha musulmana coinciden también en querer poner a la mujer “en su sitio”: “iglesia/mezquita, cocina y niños”. Y coinciden también en su procapitalismo: la derecha musulmana llama a los ricos a observar el deber musulmán de una zakkat (caridad) que deja intacta la estructura de poder. Y a los “pobres” –como a las mujeres—, “en su sitio también”, según sería la voluntad divina.

Ese pasar por alto la naturaleza política de la extrema derecha armada musulmana tiene terribles consecuencias para nosotros, los antifundamentalistas que vivimos en países musulmanes. Lo que Cheikh Anta Diop, el celebrado historiador senegalés, solía llamar –en otro contexto— “holgazanería izquierdista” ha de ser criticada sin clemencia y denunciada.

Si coincidimos en que el fundamentalismo musulmán es un movimiento de extrema derecha, la cuestión entonces es ésta: ¿puede la izquierda apoyar a movimientos de extrema derecha de tipo fascista en nombre del antiimperialismo? Y una cuestión adicional: a estas alturas, ¿hay todavía un solo imperialismo (es decir, el imperialismo estadounidense)? ¿O hay, además, imperialismos emergentes –por ejemplo, en los países petrolíferos— a los que conviene prestar atención ahora también? ¿Y no es acaso la promoción de la extrema derecha religiosa, en varias formas, uno de los elementos en la estrategia global de esa potencias emergentes?

Un enfoque simplista –“el enemigo de mi enemigo es mi amigo”—, convenientemente complementado con aquella vieja dicotomía entre el enemigo “principal” y el “secundario”, que tan pocos pensadores de izquierda han sabido cuestionar en relación con los movimientos musulmanes fundamentalistas. Lo que, como mujeres, hemos venido experimentando es el uso de la teoría del “enemigo principal” contra los movimientos por los derechos de las mujeres: nunca es momento oportuno para exigir esos derechos. Siempre hay motivo para posponerlos: hasta después de la descolonización; hasta después de culminada la lucha de liberación; hasta después de la reconstrucción del país: hasta que consigamos un poco de estabilidad política…

Me permitirá que rinda aquí tributo a Daniel Bensaïd, una de las voces solitarias en la izquierda que logró dibujar una perspectiva mejor en este asunto. En La Republique Imaginaire (2005), escribió que:

“El control del capital sobre los cuerpos, su firme voluntad de revelar su valor de mercado, no mitiga en absoluto el control de los mismos por parte de la ley religiosa o del propósito teológico de hacerlos desaparecer… La pobre dialéctica de las contradicciones principales y secundarias, eternamente renovada, ya jugó demasiadas malas pasadas. Y el ‘enemigo secundario’, demasiado a menudo subestimado, porque la lucha contra el enemigo principal alegaba prioridad, ha resultado a veces mortal.”

Bensaïd cita el poema de Erich Fried:

Prisionero de mi lucha contra el enemigo principal /

Me disparó mi enemigo secundario /

No por la espalda, traicioneramente, como dicen sus enemigos principales /

Sino de frente, desde la posición que hace mucho ocupaba /

Y conforme a intenciones declaradas que displicentemente obvié por insignificantes.

El llamado “Islam político” recibe por parte de la izquierda un tratamiento muy diferente de que recibe cualquier otro movimiento popular de extrema derecha que actúa con disfraz religioso. Yo diría incluso que el “Islam” recibe un tratamiento diferente del que recibe cualquier otra religión. Ni el fundamentalismo judío ni el fundamentalismo cristiano, aun si surgieran de grupos oprimidos, serían tratados con tamaña benevolencia paternalista; serían analizados, por ejemplo, en términos de clase, de ideología y de programa político. Nada parecido se intenta siquiera con los grupos supuestamente musulmanes: no hay investigaciones serias, por ejemplo, sobre los grupos que ponen bombas y organizan ataques en Europa o en Norteamérica. Se da por supuesto que se trata de lúmpenes, cuando los hechos prueban que forman parte de las clases medias bajas y proceden de ambientes educados, la mayoría ingenieros y técnicos de rango medio. “Holgazanería izquierdista”, una vez más…

Imagine por un segundo cuál sería la reacción de la izquierda si, pongamos por caso, obreros judíos o de clase media baja hubieran atacado en Francia escuelas musulmanes y matado a alumnos, o a clientes de carnicerías “árabes”. ¿Cómo es que cuando “musulmanes” lo hacen a los “judíos”, la izquierda empieza a buscar buenas razones que podrían haber tenido para hacerlo? Yo no puedo dejar de percibir aquí un racismo oculto contra unos “musulmanes” vistos como gente tan inferior, que no cabe sino esperar de ellos este tipo de comportamientos bárbaros.

No hay respuesta automática a una situación de opresión. Hay varias respuestas posibles: una respuesta de extrema derecha, pero —¡también!— una respuesta de izquierda, una respuesta revolucionaria. Aceptar –ya sea implícitamente— la idea de que afiliarse a grupos fascistas es la única repuesta posible a una situación de opresión, o de racismo, o de exclusión, o de explotación económica: viniendo de la izquierda, ¡qué increíble mala pasada del destino!

Solidarity: ¿Cuáles son los movimientos de resistencia más importantes (obrero, feminista, laicista-democrático, etc.) a la extrema derecha religiosa?

Las cosas son extremadamente distintas, según los países. Algunos países tienen todavía, en industrias especificas, una vigorosa tradición sindical de izquierda (la minería en Túnez, la industria textil en Egipto), mientras que en otros países las organizaciones de la clase obrera han sido prácticamente erradicadas o bajo la ocupación colonial o por gobiernos antidemocráticos (o por ambas vías, como es el caso de Argelia). Claramente, la situación de Argelia en los 90, con una izquierda al borde de la extinción –reducida a grupos que sobrevivían escondidos—, era distinta de la de Túnez o el actual Egipto, y aún más de la de Bangladesh, Pakistán, Mali, etc.

Las organizaciones de izquierda en Argelia (o mejor dicho, lo que quedó de ellas luego de las sucesivas oleadas de represión por parte del poder colonial y, luego, de nuestros gobiernos independientes) no se opuso unánime y sistemáticamente a la extrema derecha religiosa armada en los 90. Aunque algunos lo hicieron (por ejemplo: el Partido de la Vanguardia Socialista y el Partido Argelino por la Democracia y el Socialismo, cuyos dirigentes fueron objeto de cacería y tuvieron que sobrevivir pasando a clandestinidad o yendo al exilio), otros (como el Partido de los Trabajadores, vinculado a los [trotskistas] lambertistas franceses) se pusieron del “lado del pueblo” frente a nuestro régimen no democrático, con independencia de la posición política e ideológica de los aliados. En este sentido, nuestro situación no era tan distinta de la de los partidos de izquierda y de extrema izquierda en la Europa de hoy, todavía vacilantes en sus reacciones frente a la extrema derecha musulmana.

En mi experiencia, el movimiento de las mujeres ha sido el que más constantemente se ha opuesto en todas partes al fundamentalismo religioso, por la sencilla razón de que las mujeres son siempre sus primeras víctimas. Para empezar, bajo la influencia política de la extrema derecha religiosa, los gobiernos están demasiado deseosos de negociar la paz social a costa de los derechos de las mujeres. De modo que uno de los primeros pasos que suelen darse para apaciguar a la extrema derecha musulmana es la de cambiar las leyes sobre el estatus personal (o los códigos de familia) y hacerlas más “islámicas”, es decir, afectando primordialmente a las mujeres a través de la regulación de matrimonio, del divorcio, de la poligamia, del repudio, de la pensión alimenticia, de la custodia de los hijos, de la herencia, etc.

En Argelia, por ejemplo, los fundamentalistas empezaron presionando a favor de esas reformas inmediatamente después de la independencia, cuando aún estábamos bajo la prórroga del Código Napoleónico colonial, no precisamente una ley muy progresista, pero harto mejor que aquello en lo que terminamos. Presentaron un proyecto de ley bajo Ben-Bella (1962-65) y otros dos bajo Bumedián (1955-78). Esos proyectos nos privaban de muchos de los derechos de que habíamos disfrutado anteriormente. Por ejemplo: dejaríamos de tener capacidad jurídica para firmar un contrato por nosotras mismas; tendríamos que ser ofrecidas en matrimonio por un tutor matrimonial; sólo el marido podría iniciar una causa de divorcio; se legalizarían el repudio y la poligamia; se perdía acceso a la custodia o tutela de los hijos luego del divorcio; se necesitaba el permiso escrito de nuestro tutor matrimonial para buscar empleo o viajar; etc. ¡Bonita recompensa por la participación de las mujeres en la lucha de liberación!

Los tres primeros intentos fundamentalistas de reformar la ley de familia fueron rechazados en una época en la que, aun cuando no había ninguna fuerza política organizada de izquierda capaz de oponerse al proyecto fundamentalista, todavía quedaban prominentes personas de izquierda con influencia en el gobierno. Indicio claro del declinar de esa influencia de las personalidades de izquierda en las altas esferas fue el hecho de que un cuarto proyecto fuera finalmente aprobado por la Asamblea Nacional en mayo de 1984 (bajo el gobierno de Chadli), a pesar de la visible oposición de los distintos grupos de mujeres, incluida la organización, tan poderosa simbólica y moralmente, de las antiguas muhaidines (las veteranas de la lucha de liberación nacional). El grueso de las cláusulas mencionadas fueron aprobadas, salvo la de la necesidad de obtener el permiso de un guardián para poder trabajar: ¡tal vez habría sido demasiado para un país sedicentemente “socialista”!

Y dígame usted ¿cómo demonios podría ninguna de esas medidas legislativas perpetradas contra las mujeres ciudadanas de Argelia servir al “antiimperialismo”? Apoyaría la izquierda a la derecha cristiana si ésta lograra imponer semejante legislación? 22 años después de la independencia, nos convertimos para siempre en ciudadanos de segunda clase, siempre bajo la férula de un “tutor”: padre, marido, hermano, incluso hijo (o, de no haber varón disponible en la familia, bajo la de un juez designado para el caso). Bajo presión feminista, se introdujeron algunas enmiendas en 2005. Otras se aplazaron hasta 2015, aun cuando su contenido aún ha de anunciarse.

Así pues, en la actualidad, a las mujeres no les queda otra opción que la de oponerse a la influencia fundamentalista en la configuración de las leyes que les afectan. He visto situaciones similares en distintas partes del norte de África, de Oriente Próximo, del África occidental o de Asia, con grupos de mujeres tomando consciencia del ascenso de la extrema derecha religiosa a través del recorte de sus derechos básicos bajo las leyes de familia.

Y déjeme decirle todavía unas palabras sobre la inanidad de la referencia “islámica” y la necesidad de una calificación directamente política del “Islam político”. Lo realmente interesante es que a esta perniciosa extrema derecha musulmana le importa un higo si sus reivindicaciones son o no islámicas. Si valen para su programa reaccionario, promueven, siempre “en nombre del Islam”, prácticas culturales bárbaras, como la práctica preislámica de la mutilación genital femenina, o incluso leyes coloniales conservadoras, como, en Argelia, la ley de 1920 criminalizadora de los derechos reproductivos, o, en Pakistán, la ley victoriana que privaba a las mujeres de todo derecho sucesorio.

Los fundamentalistas exportan las peores prácticas culturales –independientemente de que tengan o no un carácter realmente islámico— por todas las escuelas dentro del Islam y atravesando barreras nacionales y continentales. Por ejemplo: trataron de exportar la práctica de la ablación de clítoris (históricamente circunscrita a la esfera de influencia del Antiguo Egipto en África) a Sri Lanka, y más recientemente, a Túnez, en donde jamás se había oído de ella. Consiguieron su importación en el enclave musulmán de Sandzak en Serbia: sí, ¡en el corazón de Europa!

Análogamente, la costumbre específicamente chiíta del matrimonio muta’a (matrimonio temporal o de placer: una forma camuflada de prostitución) fue importado por países sunitas malikíes como Argelia en donde jamás se había oído una palabra del asunto. El matrimonio muta’a, que fue la justificación “islámica” ofrecida por el Grupo Armado Islámico para secuestrar a muchachas y apartarlas de sus familias atacando aldeas y llevándoselas a sus campamentos guerrilleros como esclavas domésticas y sexuales (sirviéndose realmente de la palabra “esclava” en árabe). Es la justificación que ofrecen Daesh (el Estado Islámico) y Boko Haram para hacer lo mismo ahora. La transmisión de esta práctica chiíta a países en los que resultaba totalmente desconocida vino a través de instructores militares iraníes en los campos de entrenamiento guerrillero de Peshawar. Pasó por genéricamente “islámica”, y luego se difundió, a través de jóvenes varones allí entrenados, a sitios como Argelia o Nigeria en donde jamás había existido. Secuestrar a mujeres “esclavas” y violarlas se convirtió así en una práctica santificada como derecho “islámico” a ser fecundadas por “buenos musulmanes”.

Es importante entender que todo intento de cambiar las leyes y las costumbres sociales y de enmendar en las escuelas programas supuestamente conformes a principios islámicos trae siempre por consecuencia violentos ataques físicos contra quienes se consideran Kabir: librepensadores e intelectuales, artistas, periodistas y mujeres.

Permítame recordarle que, ahora mismo, en Europa occidental y en Canadá, hay tentativas de acabar con leyes democráticamente votadas y programas educativos laicos, o de configurar las costumbres sociales conforme a la moralidad fundamentalista. Piense en las “cortes de sharía” (en el Reino Unido); o en las “cortes de arbitraje religioso en asuntos de familia” (en Canadá). O en las reivindicaciones para eliminar las clases de biología, o de música, o de arte (por doquiera). O las tentativas por conseguir la anulación matrimonial por falta de una “cualidad esencial” en el contrato de matrimonio, es decir, la virginidad de la novia (registradas en Francia). O en las reivindicaciones de personal hospitalario exclusivamente femenino para cuidar mujeres (presentes en Francia). O en las exigencias de segregación sexual en las universidades (registradas en Reino Unido y Canadá) . O en la insistencia en que las muchachas lleven la cabeza cubierta en las escuelas públicas laicas de primaria y secundaria (manifestada en Francia). O en la introducción de últimas voluntades “conformes a la sharía” privando a las mujeres, a las esposas no musulmanas o a los niños adoptados de derechos sucesorios (Reino Unido). Etc., etc. Todas esas exigencias ahora registradas en “Occidente” fueron previamente ensayadas con éxito en nuestros países de origen.

La izquierda desorganizada es también un polo de resistencia a la extrema derecha religiosa. Luego de apuntar al blanco ofrecido por las mujeres y los derechos de las mujeres, el blanco siguiente de esa extrema derecha son los individuos calificados como kafir: el sinnúmero de asesinatos de gentes de izquierda (los librepensadores recientemente asesinados en Bangladesh; el asesinato de laicistas todos estos últimos años en Pakistán; el asesinato de políticos de izquierda y sindicalistas en Túnez; los artistas, intelectuales y periodistas masacrados en Argelia en los 90; o los caricaturistas de Charlie Hebdo ahora en París). Yo creo que deberíamos honrar a todas estas gentes de izquierda que siguen luchando contra nuestra rama local del fascismo en tales condiciones de aislamiento, sin respaldos ni formas organizadas de apoyo sistemático.

Luego de los ataques a las mujeres y a los medios de izquierda en un sentido amplio de la palabra, un tercer paso es el asesinato masivo: aldeas enteras en la Argelia de los 90; ahora mismo, bajo Daesh, categorías étnico/religiosas enteras de gente. Las poblaciones oprimidas odian a los fundamentalistas islámicos: los nigerianos bajo Boko Haram, lo mismo que los malienses septentrionales, que experimentaron la violenta represión de al-Qaeda en el Magreb islámico. Pero esto no es resistencia organizada.

Hay también un pequeño movimiento libertario incipiente que resulta del mayor interés. Incluye a un creciente número de gentes generalmente jóvenes que están por el laicismo y, a veces, por el ateísmo, cualesquiera que sean las consecuencias para sus libertades y sus vidas. Hay muchos blogueros entre ellos, que esperan probablemente no ser descubiertos. No pocos están ahora mismo en la cárcel en distintos países del norte de África y del Oriente Próximo, así como en el Asia oriental. Entre ellos se hallan los “transgresores del ayuno”, que organizan picnics durante el Ramadán en Argelia y en Marruecos. Se oponen a la imposición estatal de la religión y de los rituales religiosos. Terminan normalmente golpeados y detenidos, y a veces, encarcelados durante mucho tiempo. Es interesante que en Argelia muchos creyentes declarados les dan apoyo y se reúnen con ellos durante la transgresión del ayuno, a fin de protegerles de las detenciones; también ellos piden un Estado laico. Diríase que se trata de una tendencia emergente que no existía antes. Necesitan visibilidad y apoyo.

Para muchos de nosotros, lo que está ocurriendo ahora en Europa es la réplica exacta, paso por paso, de aquello que nos llevó a huir de nuestros países de origen. Mientras se ejerce una intensa presión hostil al laicismo en las leyes y en la educación que, en nombre de derechos de minorías y religiosos, va llevando sucesivos “acomodos (muy ir)razonables” al derecho religioso, asistimos al espectáculo de personas obligadas a adoptar identidades religiosas por la sola circunstancia de su origen geográfico o de sus apellidos árabes: estamos asistiendo en Europa a la erosión de los derechos de ciudadanía, tan penosa y laboriosamente conquistados, en beneficio de las “comunidades”.

En otras palabras: es el final anunciado de la democracia formal (en el sentido más clásico de la palabra: con leyes votadas y modificables por la voluntad popular, no impuestas, ahistóricas e inmodificables, por voluntad divina) para los desventurados individuos forzados a abrazar un credo y a someterse a una ley pretendidamente dimanante de ese credo. También es el final de la igualdad formal de los ciudadanos ante la ley, puesto que distintas categorías de ciudadanos tienen distintos y desiguales derechos regulados por distintas leyes no votadas. Cualesquiera que sean las limitaciones de las llamadas democracias “burguesas”, uno debería pensárselo dos veces antes de cambiarlas por el imperio de la teocracia fundamentalista.

Oponerse a la extrema derecha religiosa cuando ha conseguido organizarse militarmente y cometer crímenes y asesinatos es ya demasiado tarde; tiene que ser combatida como ideología, como una ideología de extrema derecha, antes de que pase al estadio de la lucha armada.

Solidarity: ¿Qué efectos tiene la apología izquierdista occidental del Islam político para las luchas de los socialistas en los países de mayoría musulmana?

Para nosotros, es un Munich diario. Nos sentimos como los alemanes antinazis o como los republicanos españoles debieron sentirse en su día: abandonados por quienes deberían ser nuestros aliados.

Me gustaría poner énfasis en dos consecuencias específicas que ha tenido en Argelia, y no sólo para las luchas socialistas, sino para la entera población. La primera es el efecto causado en muchas personas inclinadas a la izquierda pero que no formaban parte de una organización (partido o sindicato). Así como se apartaron de las grandes organizaciones de derechos humanos cuando estas apoyaban a los musulmanes fundamentalistas pero no a sus víctimas, es decir, al grueso de la población, del mismo modo esas gentes no sólo se han alejado de las organizaciones de izquierda, sino también de los análisis y del modo de pensar de esas izquierdas. La izquierda organizada en Argelia fue diezmada; ha quedado reducida a prácticamente nada, si exceptuamos a un partido desvergonzadamente (¿habría que decir “estratégicamente”?) aliado con la extrema derecha musulmana. Nuestros antiguos aliados buscan ahora otras vías de resistencia a los fundamentalistas.

El progreso ideológicamente extendido de la extrema derecha musulmana puede observarse en el hecho de que la religión es rutinariamente invocada cada vez más en las conversaciones privadas, como referencia cultural, mucho más que nunca. No se pueden prever las consecuencias de esa nueva tendencia. Pero, definitivamente, el pensamiento socialista está perdiendo terreno. La gente ha perdido la fe en el comunismo; ha desaparecido prácticamente de la pantalla. Las ideas del socialismo y del comunismo ya no son populares. Si se piensa en los años que siguieron a la independencia, en cómo en aquella época analizaban los problemas los ciudadanos, es una tragedia que hayamos perdido tanto terreno.

La fragmentación del pueblo debilita cualquier iniciativa política. Quienes se oponen tanto al régimen como a la extrema derecha musulmana no son capaces de unirse, ni siquiera para causas muy sencillas. Con la mundialmente celebrada “liberalización” operada en nuestros países, surge una miríada de partidillos sin el menor efecto político y en perpetuo proceso de escisión tras escisión por cualquier cosa. Se puede observar en cada proceso electoral la creciente incapacidad de las fuerzas de izquierda para unirse en un frente contra el régimen y/o contra la derecha musulmana. Y el mismo fenómeno se observa en Túnez.

La segunda consecuencia resulta más difícil de describir, pero en mi opinión es muy importante, y nunca ha sido objeto de discusión en los círculos de izquierda. Lo que a uno le viene a la mente es esto: vivimos en un mundo loco en el que los conceptos son puestos cabeza abajo, en el que ya no hay realidad, en el que el suelo es inestable bajo los pies, en el que “izquierda” y “derecha” carecen de sentido o significado.

Imagine una situación en la que los fascistas masacraron a cerca de 200.000 personas en los 90 (gente corriente, no necesariamente luchadores o militantes, sino gente que mandaba a sus hijos a la escuela o al hospital, o que buscaba un certificado de nacimiento en el ayuntamiento de su población), cuando el Grupo Islámico Armado decidió que cualquier cosa que tuviera que ver con el gobierno era kafir, que la gente que utilizaba los servicios y las instituciones del gobierno kafir eran ellos mismos kafir, y que los kafir merecían, todos, la pena capital. Imagine a toda esa gente asesinada, ninguna familia se libró de eso, algunas llegaron a perder de golpe entre 18 y 20 miembros en los ataques a las aldeas. Otros vieron con sus propios ojos lo que se hacía: tortura y muerte de sus seres queridos, mujeres, niñas, niños. Tienen motivos para estar profundamente traumatizados.

Ahora imagine usted que los asesinos, o sus dirigentes, o los representantes de sus partidos, son invitados a hablar en círculos de izquierda, de extrema izquierda o de derechos humanos. O en los Foros Sociales (en Puerto Alegre y en Bombay). O en la ONU. Imagine que a ellos se les concede asilo en Europa, mientras a usted se le niega, a pesar de figurar su nombre en una lista colgada en la puerta de una mezquita exhortando a su “ejecución” y a pesar de que ha agotado usted todas las posibilidades de esconderse en casas amigas. Imagine que, aunque mataron a tantos familiares, amigos y camaradas suyos y a usted misma la persiguen, es usted la que termina señalada como “exterminadora” y públicamente criticada y denunciada en medios de comunicación internacionales por exigir a su gobierno, no la eliminación física, sino la eliminación política de la extrema derecha musulmana (por ejemplo, suspendiendo el proceso electoral en 1991, como pidieron los sindicatos, las organizaciones de mujeres y la izquierda de la época), y que por eso mismo es a usted a quien tildan de “antidemócrata”, mientras sus asesinos son celebrados y apoyados como “demócratas”.

Imagine que su hija ha sido públicamente decapitada, su cabeza públicamente expuesta a la vista de sus amigos y sus pechos, cortados y esparcidos por la calle por haberse negado a obedecer la orden de cubrirse la cabeza. Y va, y lee usted en los periódicos o escucha en la TV que, en Europa, la izquierda, la extrema izquierda y las organizaciones de derechos humanos suelen apoyar “el derecho al velo” y que ofrecen plataformas a los ideólogos que estimulan las matanzas.

Usted vive en la locura, en un mundo en el que las palabras han dejado de tener significado, en un mundo en el que ya no cabe esperar nada de nadie, en un mundo carente de toda lógica. Un mundo muy amenazante.

20 años después de la independencia, yo documenté algunas de las consecuencias emocionales devastadoras de la tortura sufrida por nuestra población a manos del ejército colonial francés durante la lucha de liberación. Me encontré con casos de hombres, de padres que llegaron a torturar a sus propios chicos a causa de faltas totalmente irrelevantes o simplemente por desobedecer (llegar tarde a casa o traer malas notas de la escuela), a torturarles exactamente como habían sido torturados ellos mismos: les aplicaban picanas eléctricas, les provocaban ahogos en la bañera, los colgaban, etc. El trauma de los padres tuvo consecuencias imprevistas para las vidas de sus propios hijos. Habiendo sido testigo de esos casos, sólo puedo especular con las consecuencias inesperadas de la situación literalmente inconcebible sufrida por los argelinos en los 90 antes descrita: no sólo el trauma real de lo que llamábamos “una guerra contra civiles”, de asesinatos atroces y de acciones de todo punto bárbaras, sino el trauma adicional de haber sido uno criticado y culpado por ello.

La investigación científica muestra que, en casos de agresión sexual y violación, hay un shock traumático inicial (el acto físico de la violación), pero muy a menudo hay un segundo trauma adicional cuando la víctima, lejos de ser reconocida como víctima, es culpada o responsabilizada del daño que se le ha infligido. De acuerdo con los profesionales, es el segundo trauma el que deja marcas más indelebles en la psique. Las víctimas que son inmediatamente reconocidas como tales, que reciben apoyo y consuelo y a las que se auxilia en la exigencia de justicia ante tribunales no sufren los mismos efectos dramáticos posteriores.

Centenares de miles de argelinos han vivido este tipo de doble shock: en el proceso han perdido todo sentido del bien y del mal, han visto recompensados a los asesinos –también financieramente— con la mal llamada “Carta de Reconciliación” y no tienen a nadie en quien confiar para que entienda su situación y se apiade de ellos.

Dicho sea de paso: esa Carta –un decreto presidencial— fue aplaudida en el mundo entero por miopes partidos de la izquierda, de la derecha y del centro en nombre de la restauración de la paz en Argelia. Entre otras atrocidades, convierte en ilegal la acción emprendida por cualquier miembro de la familia con ánimo de investigar cómo, cuándo y por quién fue asesinada o desaparecida una víctima. Que eso fuera probablemente concebido y sirviera para cubrir los abusos de las fuerzas gubernamentales resulta suficientemente obvio, pero no debería ocultar el hecho de que también sirvió para blanquear las harto mayores atrocidades perpetradas por las fuerzas fascistas musulmanas armadas contra gente inocente, incluidos los muchos niños que seguían yendo a la escuela, las muchas muchachas que salían de sus casas sin cubrirse la cabeza, las muchas mujeres que se sometían a tratamiento en hospitales públicos o las muchas aldeas totalmente exterminadas como kafir. Lo que ese decreto organizó legalmente fue, de hecho, la transmisión intergeneracional de un trauma, la magnitud del cual se irá descubriendo en los años venideros.

Hay indicios de que el trauma colectivo podría estar teniendo ya consecuencias devastadoras. A comienzos de 2000, tuvieron lugar en ciudades petrolíferas del Sur de Argelia pogroms contra mujeres trabajadoras de migración interior en los que fueron sometidas a horribles torturas y muertas por la razón de ir a ganar un sustento para sus familias alejándose de sus “guardianes”, que seguían en el Norte. No se trató sólo de grupos identificables de extrema derecha, sino de vecindades enteras.

Esa es una de las nunca debatidas consecuencias de nuestro abandono por parte de la izquierda europea, y con “nosotros” no me refiero sólo a la izquierda argelina, sino a la entera población del país. Las consecuencias políticas del trauma aún tienen que ser exploradas y estudiadas.

Solidarity: ¿Qué pueden hacer los socialistas internacionalmente para ayudar a quienes en el Oriente Próximo, el Asia meridional y por doquiera tratan de construir un campo políticamente independiente de fuerzas de la clase obrera y progresistas contra el imperialismo dirigido por los EEUU y, a la vez, contra los opresores “locales” (el Islam político, los regímenes pretendidamente “antiimperialistas” como Irán, etc.)?

La izquierda en Europa y en Norteamérica debería comenzar por percatarse de que “ayudar” a quienes ya se hallan bajo la bota de la extrema derecha musulmana está también en su propio interés, porque la extrema derecha musulmana está actuando ya en los países europeos. Todos estamos en el mismo barco.

Comiencen por barrer la puerta de tu casa. Opónganse a ellos sobre el terreno. Opónganse al comunitarismo y al principio mismo de instituir leyes separadas para categorías desiguales de ciudadanos: porque eso es antidemocrático; no hace tanto se le llamaba apartheid, ¿recuerdan? Desafíen la legalidad de las “cortes de sharía”; desafíen la aceptación, por parte de universidades del Reino Unido, de la segregación por sexos; desafíen ante tribunales los testamentos “conformes a la sharía”, a los que tantas alas se ha dado en los últimos tiempos. Desafíen a la plataforma política que las organizaciones de derechos humanos (Amnistía Internacional en el Reino Unido, o el Centro para los Derechos Constitucionales en los EEUU) ofrecen a los representantes de la extrema derecha musulmana.

Hay una abundante bibliografía procedente de pakistaníes, iraníes o argelinos antifundamentalistas que merece ser promocionada por la izquierda y gozar de visibilidad y legitimidad. Recuerden que no podemos difundir fácilmente nuestros análisis, y encima, los partidos europeos y norteamericanos xenófobos de la extrema derecha tradicional están interesados en apropiárselos torticeramente para su propia causa.

La derecha musulmana no sobreviviría ni, menos, prosperaría sin la activa bendición ideológica ofrecida por muchos liberales progresistas, militantes de los derechos humanos y hasta, ¡válgame el cielo!, gentes de izquierda y hasta feministas. Necesitamos combatir en los dos frentes simultáneamente: contra la discriminación, la marginación y el racismo, por un lado, y contra la extrema derecha musulmana, por el otro.

Como socialistas, deberíamos reconocer que la fragmentación del pueblo en entidades cada vez más pequeñas, dividido por líneas de fractura religiosa o étnica, sólo puede servir al capital: y esa es muy probablemente la razón por la cual las democracias llamadas liberales toleran los fundamentalismos “religiosos” y la demasía de sus exigencias de derechos “comunitarios” específicos. En estas últimas décadas, las luchas obreras se han visto crecientemente debilitadas por las sucesivas particiones sufridas por sus fuerzas: derechos de los trabajadores nativos contra derechos de los trabajadores inmigrantes; luego, los trabajadores inmigrantes escindidos entres trabajadores musulmanes, trabajadores hindúes, trabajadores sij, etc.

Condición previa y necesaria de todo eso es un análisis de la naturaleza política de extrema derecha del fundamentalismo musulmán. ¿Cuál es/son su/s programa/s, más allá de poner a todo dios bajo su sincrética e inventada “ley de la sharía”? ¿Cuáles son los medios de que disponen para conseguir sus objetivos? ¿Puede considerarse violencia legítimamente revolucionaria el asesinato de muchachas “impropiamente vestidas”, o de blogueros, o de caricaturistas políticos de izquierda? ¿Es que en algún momento algún grupo de la extrema derecha musulmana –los Talibán, al-Qaeda, el Grupo Islámico Armado, Daesh, Shabab, AQUIM [al-Qaeda en los Países del Magreb Islámico, por sus siglas en inglés], etc.— ha combatido el capitalismo? ¿Cómo? Someted a escrutinio crítico su pretensión de ser fuerzas antiimperalistas, denunciadlos públicamente como movimientos de extrema derecha, y seréis calificados como “islamófobos”. Así se nos califica a nosotros también, y muchos de los nuestros han muerto por esa razón. ¡El “ayudarnos” empieza en casa, en la puerta misma de la propia casa!

También en el frente del “trabajo social” hay mucho que hacer en casa, desde ayudar a los ateos que piden asilo hasta acoger a las mujeres que huyen del “castigo islámico”, pasando por programas de integración juvenil en las zonas pobres. La izquierda de nuestros días suele ver esas tareas como algo no suficientemente revolucionario para merecer su tiempo y su energía. Pero permítame recordarle a usted que en los 90, cuando el Grupo Islámico Armado andaba a la caza –literalmente a la caza— del kafir argelino, una mujer comunista amiga mía tuvo que cambiar de domicilio cada día durante tres años para escapar a los asesinos fundamentalistas luego de que su nombre hubiera sido expuesto en la puerta de las mezquitas dentro de una lista de gentes que merecían la muerte. Y sin embargo, el asilo en Europa estaba reservado a los miembros del Grupo Islámico Armado y del Frente Islámico de Salvación. Esos tipos sí entraban en la categoría de amenazados y perseguidos por el Estado, pero sus víctimas sólo eran objeto de caza y asesinato por parte de actores no estatales, razón por la cual quedaban excluidas del derecho de asilo. Un eficiente sistema de solidaridad en manos de la izquierda, del tipo del que se beneficiaban los fundamentalistas musulmanes por parte de las organizaciones de derechos humanos, habría sido extremadamente útil en aquel momento. Y desgraciadamente sigue siendo necesario hoy.

El gran punto fuerte de la extrema derecha fundamentalista es que entendieron muy pronto que el abandono por parte del Estado de sus deberes respecto de determinadas categorías de ciudadanos, así como el declive de las actividades sociales de los viejos Partidos Comunistas en las zonas obreras de las grandes ciudades, generaban un espacio para ellos, en nuestros países lo mismo que en Europa. El “Islam político” es un movimiento popular y populista. Es preciso reocupar este terreno perdido que ha sido el suelo nutricio de la radicalización de muchachos –y ahora también de muchachas— gracias al trabajo social prestado por la extrema derecha musulmana: campamentos y clubs deportivos juveniles, tutorías postescolares, sermones, distribución gratuita de vestimenta (incluida por supuesto la llamada “indumentaria islámica”) y libros (incluida, obvio es decirlo, bibliografía fundamentalista), así como, por terminar en algún sitio, ayuda material prestada a los hogares cuando acababa de morir quien traía el sustento a casa. En Argelia el clandestino Partido Comunista hizo ese tipo de trabajo social bajo la dominación colonial, pero sólo raramente luego de la independencia. En Francia, el Partido Comunista solía hacerlo hace 30 años, cuando ganaba cerca de un 30% del sufragio popular, pero ahora apenas consigue el 3% y carece de los recursos humanos y materiales para llevarlo a cabo. Los partidos de extrema izquierda en Francia apenas realizan trabajo social en los suburbios en los que la mayoría de los jóvenes se hallan en situación de desempleo (con tasas superiores al 50%) y pueden ser presa fácil para los fundamentalistas.

Ayudar a la resistencia subviniendo a necesidades que precisan satisfacción a varios niveles. Cambiar el discurso de la izquierda sobre la derecha religiosa musulmana, no adoptando un punto de vista racista o xenófobo, obvio es decirlo, sino un punto de vista de izquierda; eso sería ya todo un logro. La resistencia siempre existe localmente, no hay necesidad de inventarla. Lo que se necesita es ofrecerle focos y foros, darle visibilidad y legitimidad. Nosotros somos la voz legítima del pueblo, y no la extrema derecha musulmana. Pero, normalmente, a quienes se da visibilidad en los medios de comunicación, en la investigación y en el discurso político es a los representantes de los fundamentalistas musulmanes. Que cuando menos los movimientos de izquierda y las organizaciones progresistas nos den la palabra a nosotros, no a los “islamistas moderados”. Hay muchos creyentes musulmanes moderados, muchísima gente moderada de ascendente y contexto musulmanes, pero no puede haber “islamistas moderados”. Es una contradicción en los términos; ¡como si pudiera haber “fascistas moderados”! Necesitamos ser mucho más puntillosos con los conceptos que usamos.

Es necesario también contrarrestar el discurso burgués sobre la democracia, que se reduce a equipararla a un proceso electoral, ya permita eso la elección del Hitler del momento.

Hay urgente necesidad de hacer un lobby al nivel de la ONU y al nivel de la Unión Europea, a fin de que el laicismo y las leyes laicas no sean tirados por la borda en nombre del respeto a la diferencia del “Otro”, de los derechos religiosos, de los derechos culturales, de los derechos de las minorías, etc. Como feminista, pienso que los derechos de las mujeres no deberían ser subsumidos y quedar por debajo de todos estos otros “derechos”. Y pienso que la izquierda debería hacer suya la Convención de NNUU para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer [CEDAW, por sus siglas en inglés], un instrumento fundamental del derecho internacional público. También es necesario librar una lucha para restaurar el espíritu original del Movimiento de No Alineados [NAM, por sus siglas en inglés]. Cuando se buscar desafiar y combatir a la extrema derecha musulmana, hacerlo al nivel de la ONU o al nivel del NAM no parecería lo más aconsejable. Pero el caso es que esas instituciones terminan robusteciendo internacionalmente a la extrema derecha musulmana con tal eficiencia, que desgraciadamente uno no puede menos de entrar en esos terrenos. Hay que tratar de parar, o cuando menos ralentizar nuestra rama local del fascismo allí donde se pueda.

La disyuntiva planteada entre aliarse con el imperialismo estadounidense o aliarse con la extrema derecha musulmana es intolerable. A la izquierda corresponde recuperar el terreno perdido a escala internacional y, si así puedo decirlo, recuperar también cierto crédito entre las gentes de abajo de los países de mayoría musulmana.

¡Gracias Álvaro!

¡Gracias Álvaro!
Onofre Guevara López 27/01/2016
¡Gracias Álvaro!

Álvaro Ramírez González fue un destacado jurista nicaragüense y una personalidad política siempre consecuente con la causa de los trabajadores por sus principios y convicciones humanistas, en la misma proporción y por los mismos principios que nunca quiso ser consecuente con los intereses de su clase social de origen. Hijo de un prominente político y funcionario de gobiernos liberales de mediados del siglo XX y sobrino de un arzobispo de la iglesia católica en esa misma época, Álvaro no vaciló en acercarse a la clase obrera y entregarse a su causa dentro del Partido Socialista Nicaragüense, del cual llegó a ser su secretario general.

Caso único en la historia política nacional, solo conocido en otros países latinoamericanos, como el de Juan Marinello, en Cuba. Suficiente singularidad para ganarse el odio de políticos liberales y conservadores, quienes nunca se caracterizaron por actuar al margen, más adelante ni en contra de sus raíces oligárquicas o burguesas. En el ámbito nacional, Álvaro fue respetado por su capacidad de profesional, más su honestidad personal y política.

Sin embargo, de alguna forma le alcanzaron los dardos del sectarismo político de algunos líderes revolucionarios de origen pequeño burgués, algo que no merecía por sus capacidades, y por haber sido Álvaro el principal promotor de la integración del PSN al Frente Sandinista. Álvaro, por breves períodos, fue viceministro de Relaciones Exteriores y embajador en la República Democrática Alemana, aunque también supo de discriminaciones cuando, por derecho propio, aspiró a ser candidato presidencial del FSLN, pero eso no melló en nada su adhesión a la causa de la revolución.

Álvaro se incorporó al PSN recién llegado de Chile entre 1954-1955, avalado en el campo profesional por una universidad chilena, y en lo político avalado por su militancia en la Juventud Comunista del país sureño. De inmediato hizo su ingreso al PSN, demostrando desde un principio su entrega al trabajo político y al desempeño con eficiencia de las actividades entre la intelectualidad progresista, y en las sencillas tareas partidarias. Era común verlo en actividades políticas de primer nivel, y al mismo tiempo asistiendo a reuniones partidarias clandestinas en los barrios más humildes, sin importarle el riesgo de ser identificado por los agentes de la dictadura, solo guardando la medida de seguridad mínima, como apearse de un taxi, o dejando su vehículo a varias cuadras antes de llegar su destino, para seguir a pie sobre calles polvorientas.

Su conducta pudo ser así, sin remilgos, por su entrega plena a la causa socialista, por su jovialidad en el trato con sus compañeros más humildes y cuando llegó a ser miembro de la comisión ejecutiva del PSN nunca ejerció el cargo con autoritarismo, sino con respeto y en vez de ordenar, convencía primero sobre alguna discrepancia política. Las reuniones podían ser en su propia casa o en cualquiera otra. Ni qué decir sobre el respeto mutuo que existió siempre entre él y la gente de base del partido.

Una de sus tareas políticas partidarias más importante de Álvaro, fue la organización del Partido Movilización Republicana (1958), junto con el doctor Mario Flórez Ortiz y Carlos Pérez Bermúdez, entre otros. La finalidad de crear el MR fue aglutinar a profesionales progresistas para la lucha antisomocista, y quienes por múltiples razones no podían hacer militancia en el PSN, aunque ninguno de ellos ignoraba que los vínculos políticos con Álvaro dentro del MR significaba también una relación política con el PSN.

Él tuvo importante participación en dos foros políticos, uno efectuado en la Universidad Nacional Autónoma de León en 1964 —cuando de verdad la UNAN gozaba de autonomía— y el otro en el auditorio de la entonces recién inaugurada Radio Corporación (1965). Esos dos foros políticos fueron los únicos efectuados en tiempos de la dictadura somocista, y no se volvieron a repetir durante ningún gobierno “democrático”. En esos foros se debatieron los problemas políticos desde las ideologías y los puntos de vistas políticos opuestos entre dirigentes de oposición.

Entre esos exponentes estuvieron prestigioso políticos, formando cada uno en su respectivo equipo ideológico: por los socialcristianos Orlando Robleto Gallo, Reinaldo Antonio Téfel y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien no era oficialmente socialcristiano, pero sus ideas eran coincidentes; y por los socialistas, Manuel Pérez Estrada, entre tanto Álvaro Ramírez González y Mario Flórez Ortiz, representaban oficialmente a Movilización Republicana, pero siempre identificados como los socialistas que realmente eran.

No fue menos importante en la vida política de Álvaro Ramírez González, la relación amistosa que junto con Mario Flórez Ortiz, mantuvo con el estudiante Carlos Fonseca Amador. Una relación de amistad, pero también polémica en torno de asuntos relacionados con la estrategia y la táctica de la revolución, desde posiciones que si no eran totalmente coincidentes, se complementaban y enriquecían la base ideológica del proceso revolucionario nicaragüense.

Esos y otros recuerdos se me agolpan en mi mente con la noticia recibida acerca del fallecimiento de Álvaro Ramírez González. Al ocurrir el desenlace fatal de su grave enfermedad, deseo expresar públicamente el orgullo que siento haber tenido la oportunidad de ser su compañero y su amigo. Gracias, Álvaro, por tu entrega a la causa de mi clase social.

El autor es escritor obrero.

El prolongado viaje de El Solido

El prolongado viaje de El Solido
enero 25, 2016 Voces Comentar
Publicado en: Actualidad, Contracorriente – Dagoberto Gutiérrez, Nacionales, Voces Ciudadanas

Dagoberto Gutiérrez*

Era un cuarto de mesón en el Barrio Apaneca de Chalchuapa, a cuadra y media del cementerio. El piso era de ladrillo de barro, el techo de teja y sin cielo. Las paredes habían sido pintadas de cal, por lo que lucían con un color blanco hueso. Todas las noches, la única puerta que daba a la calle tiraba al andén la luz resplandeciente de un foco encendido.

Era el local del partido Unión Democrática Nacionalista, y eran los años en que se construía la alianza maestra entre los partidos Demócrata Cristiano, Movimiento Nacional Revolucionario y el UDN, como se llamaba a la Unión Democrática Nacionalista. Todas las noches había una intensa actividad política en ese pequeño local. Se llenaba de jóvenes, obreros y campesinos que acudían a enterarse de las últimas noticias, a entender los acontecimientos y a incorporarse en la confrontación que minuto a minuto se construía. Ahí se organizaban actividades de propaganda, de pinta y pega, se escuchaban informes sobre la situación en las fincas de café, y se trazaban lineamientos sobre las relaciones locales con la Democracia Cristiana local.

Uno de los jóvenes, de esos que no faltaban noche a noche, era Salvador López, pequeño de estatura, ancho de hombros, de manos y brazos fuertes, de rostro grande y de frente despejada, de cabello lacio, de boca y nariz bien proporcionada. Su voz no llegaba a ser fuerte y era, más bien, reposada, pero firme y enfática, y cada palabra era pronunciada de manera acentuada, parecía poner la vida en cada cosa que decía, y mucho compromiso en cada frase.

Salvador era de los jóvenes que son llamados serios, aunque era muy sonriente y muy bromista, y con una gran capacidad de comunicación con todas las personas, pero lo serio dependía de su capacidad de compromiso y de su entrega a aquello en lo que creía.

Los militantes del Partido eran gente trabajadora de la ciudad y del campo, de origen popular, y de las condiciones más diferentes, por ejemplo, el jefe de las patrullas del barrio, Toño Zurita, portaba su corvo envainado, como todo patrullero, y no faltaba a las sesiones del partido y gozaba de toda la confianza. También participaban profesores, pequeños empresarios, estudiantes, artesanos, y todos con mucho fervor y vocación de compromiso.

La confrontación creció hasta convertirse en guerra, el conflicto se desconoció por el bloque dominante, que ni abordó y mucho menos solucionó el conflicto, y la guerra se hizo inevitable.

La matanza de revolucionarios y de patriotas llenó de sangre las calles y los caminos, y en una de esas noches de cuchillos largos, Toño Zurita y su esposa fueron asesinados. Otros militantes aparecieron muertos en el camino, otros desaparecieron, y todo quedó listo para que la resistencia armada le diera continuidad al proceso político.

Salvador López no vaciló ni un segundo en incorporarse a la guerra y empezó así su estampa guerrillera en el Cerro de Guazapa. Aquí, en las estribaciones de este cerro heroico se ganó el sobrenombre de El Sólido por su dureza ante los rigores de la guerra de guerrillas, por su capacidad de resistencia y por su fuerza. Y finalmente, por su extraordinaria resistencia ante las heridas de guerra más graves. En una de esas heridas abdominales, que resultan ser muy complicadas, y luego de una operación guerrillera muy azarosa, con poca luz, en los barrancos del cerro y contando prácticamente solo con la pericia del médico, El Sólido amaneció al día siguiente cantando una canción, pero ese mismo día se desata un operativo del enemigo y centenares de soldados aparecían ascendiendo el cerro hacia nuestras posiciones, y así, en medio del asedio enemigo, decidimos sacar a EL Sólido en una hamaca, y él aceptó hacer ese viaje en el que podía perder la vida. Sin embargo, fue puesto en San Salvador, en una clínica, hasta que meses después estaba de nuevo en el frente, fresco como una lechuga. Así era este combatiente.

Las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), ejército del Partido Comunista, ponderaba la firmeza y entrega de este combatiente y sus compañeros reconocían a EL Sólido como un ejemplo a seguir.

Luego de sobrevivir, de regresar una y otra vez al frente de guerra, se logra que Salvador salga a curarse al exterior y así se establece durante algún tiempo en Italia y Bélgica, junto a Teresita, enfermera belga de la guerrilla de las FAL en el cerro de Guazapa. Años más tarde enferma de leucemia y otras dolencias generadas por sus heridas. Lo aqueja una diabetes y malestares estomacales, y a todo esto hace frente con estoicismo y optimismo. Logra curarse, según afirmaba, de la leucemia, en base a tratamientos médicos no ortodoxos.

Finalmente regresa al país y se domicilia en Quezaltepeque. Rápidamente se ubica y opta sin vacilación por las luchas populares que no reconocen al gobierno de turno, ni como de izquierda ni mucho menos como revolucionario. Se incorpora a las luchas de su comunidad, por el agua, por sus derechos, por el medio ambiente sano y por la organización más fuerte, segura y estable.

Trabaja en eso de una manera febril, en compañía de su hermana menor, Dina, y sus hijos, sus sobrinos. Este es su grupo familiar, mientras se interna cada día más en el bosque frondoso de la resistencia popular.

El sábado 16 de enero del corriente año estalla la crisis de su salud, cae al piso semiparalizado, se levanta afirmando que estaba bien. Asiste a una reunión de la directiva de su comunidad, y a su regreso, ante la expectativa y el temor de su familia se acuesta, como todos los días. Sin embargo, este no sería un dia normal porque en la madrugada del domingo 17 sufre una y otra vez de convulsiones desastrosas. Su familia lo traslada presurosa al hospital. A los médicos les sorprende las abundantes heridas en su cuerpo y preguntan mucho sobre él. Su familia responde a medias porque apenas tiene un año y medio de haber regresado al país y porque además no saben todo lo que El Sólido transporta en su cuerpo, en sus heridas y en su memoria.

Muere en el hospital en esa madrugada, terminando así el largo viaje de una vida convertida en compromiso y de una lucha sin dobleces. El lunes 18 de enero es enterrado en el cementerio de Chalchuapa, en el pueblo que lo vio nacer y donde se formó como revolucionario y comunista, bajo el llanto rumoroso de los árboles de mango y con el viento musical que sacude y hace temblar los cementerios. Ahí reposa, finalmente, Salvador López, El Sólido. El viaje sigue porque la memoria que no cesa se fortalece día a día por los hombres y mujeres que se entregan a las luchas que son hoy más necesarias que nunca.

*Vicerrector de la Universidad Luterana Salvadoreña

El contexto latinoamericano ( capítulo 4)

Capítulo 4
EL CONTEXTO LATINOAMERICANO
Cuatro dimensiones caracterizan el actual contexto socio-político-cultu¬ral del continente latinoamericano. Son dimensiones principales referi¬das al carácter de las luchas, la acumulación, la hegemonía y el debate civilizatorio.

1. Luchas ofensivas y luchas defensivas

La primera dimensión del contexto latinoamericano, más que en otros continentes, es la coexistencia de formas de luchas muy avanzadas y ofen¬sivas, con formas de luchas retrasadas y defensivas. En el caso de las primeras, el Estado es parte de la solución; en las segundas, es parte del problema.

Entre las luchas más avanzadas y ofensivas podemos incluir los movimientos indígenas que han conducido al constitucionalismo trans-formador de Bolivia y Ecuador, la revolución bolivariana, el nuevo nacio¬nalismo en cuanto a control de los recursos naturales y la construcción de Estados plurinacionales.

Entre las luchas más retrasadas y defensivas, en tanto, podemos mencionar las luchas contra la criminalización de la protesta social, que incluye el intento de calificar como «terroristas» a los movimientos sociales y enjuiciar a sus líderes; contra la contrarrevolu¬ción jurídica que busca desconstitucionalizar las conquistas sociales con¬sagradas en las Constituciones más recientes (un buen ejemplo es Brasil); contra el paramilitarismo y el asesinato político (sobre todo en Colombia, pero presente en muchos otros países); contra el golpismo hondureño (por cierto, un ensayo para futuros golpes en otros países del continente); contra el control de los medios de comunicación por parte de las oligar-quías o grupos económicos muy poderosos, que transforman esos medios en el gran «partido» de oposición a la transformación progresista de la so-ciedad.

Las luchas ofensivas no tienen necesariamente un potencial o una vocación socialista; tienen como objetivo inmediato la toma del poder del Estado para realizar cambios importantes en las políticas públicas a fin de generar mayor redistribución de la riqueza. Las luchas defensivas, en tanto, tienen como objetivo inmediato la resistencia en contra del poder represivo del Estado o de poderes fácticos. La articulación entre los dos tipos de lucha es compleja. Incluso en países o contextos políticos donde dominan las luchas ofensivas hay que recurrir a luchas defensivas cuan¬do la toma del poder del Estado no es total o cuando el Estado no tiene control eficaz sobre los poderes fácticos y la violencia política no-estatal.31

La coexistencia de luchas ofensivas y de luchas defensivas, que marcan la región en este momento, produce una turbulencia muy específica en el cuadro político democrático. En los años 20 del siglo pasado, José Carlos Mariátegui consideraba como fenómeno característico de su tiem¬po la aparición de dos violentas negaciones de la democracia liberal: el comunismo y el fascismo (s/f [1929]: 113). Pasado un siglo podemos decir que las negaciones de la democracia liberal —que hoy llamaríamos socia-lismo y fascismo— no enfrentan la democracia desde fuera, sino desde dentro. La democracia liberal está hoy vigente en casi todo el continente y es en su seno que las fuerzas del socialismo y las fuerzas del fascismo se enfrentan.

Las luchas de vocación o potencial socialista se manifiestan en los procesos de radicalización de la democracia; de la democracia par-ticipativa, comunitaria e intercultural; de la democratización del acceso a la tierra; de la redistribución de las rentas de explotación de los recur¬sos naturales; de la promoción de alternativas al desarrollo, como son el buen vivir (el Sumak Kawsay o el Suma Qamaña); o de la negación de la separación entre sociedad y naturaleza, concebida como la Madre tierra (Pachamama).

A su vez, las luchas fascistas se manifiestan en la defensa de una de-mocracia de baja intensidad, representativa y sin capacidad de redistribu¬ción social;
31 Si tomamos el Continente como una unidad de análisis y nos reportamos, por analogía, a las conceptualizaciones de Gramsci (1971: 228-270), podemos concluir que están simultáneamente en curso en América Latina la guerra de posición y la guerra de movimiento y las dos son de tipo nuevo. Para Gramsci, la guerra de posición era una guerra de larga duración operando en la esfera de la sociedad civil y con el objetivo de ganar la lucha cultural e ideológica y construir una nueva hegemonía. Al contrario, la guerra de movimiento era el ataque frontal al Estado y la conquista rápida del poder. Recomendaba el primer tipo para los países occidentales (Estados débiles y sociedades civiles/hegemonías fuertes) y el segundo tipo para los países orientales (Estados centralizadores y sociedades civiles «primordiales» como Rusia). Esta recomendación, como todas las de Gramsci, es flexible. Por ejemplo, Gramsci consideraba que la resistencia pasiva de Gandhi era una forma de guerra de posición. En el contexto actual, la lucha ofensiva tiene por objetivo el control del Estado pero no significa la toma del Palacio de Invierno. Por otro lado, hay dos subtipos de guerra de posición: la lucha civilizatoria que busca crear, a partir de las cosmovisiones indígenas, una nueva hegemonía sobre cuestiones centrales como el desarrollo; y la lucha defensiva que procura mantener las victorias jurídicas y políticas alcanzadas, así como preservar la democracia política. Hoy las dos guerras son muchas veces simultáneas. en el reclamo de autonomía/descentralización para proteger los intereses oligárquicos contra el Estado central nacional-popular; en formas de violencia (asesinatos políticos y amenazas) por parte de actores no estatales o como resultado de alianzas público/privadas (por ejemplo, el paramilitarismo); en la violencia estructural del racismo; en la repre¬sión brutal (incluyendo las masacres) de la protesta social; en la negación de los derechos laborales en las maquiladoras; en el siempre reemergente trabajo esclavo; en el silenciamiento de los crímenes contra la humanidad cometidos por las dictaduras o en la represión de los grupos que luchan por el derecho a la memoria de las víctimas de esos crímenes, etc. Se trata de un fascismo de nuevo tipo, fragmentario, que busca impedir que el juego democrático sea utilizado para luchas más avanzadas. No niega la democracia representativa sino que busca cerrarla en la falsa alternativa de hacerla irrelevante (al no afectar la reproducción de los intereses eco¬nómicos dominantes) o declararla ingobernable. Tomando de nuevo el continente latinoamericano como unidad de análisis, asistimos a una dualidad de poderes de tipo nuevo32 en que se cruzan, dentro del marco democrático, las luchas socialistas y las luchas fascistas sin que, por ahora, sea posible saber cuáles van a vencer. Esta dualidad torna el poder democrático más heterogéneo y más inestable; igualmente, la naturaleza misma del «campo democrático» se transforma en un objeto de disputa no necesariamente democrática.33
2. Acumulación ampliada y acumulación primitiva
La segunda dimensión del contexto actual es que coexisten, en el continen¬te latinoamericano, las dos formas de acumulación de capital que Marx imaginó como secuenciales (1976, vol. 1, parte VIII). Por un lado, la acu¬mulación que resulta de la reproducción ampliada del capital y que, sin demasiado rigor, podemos considerar que opera por mecanismos econó¬micos; por otro lado, la acumulación primitiva que, según Marx, precede a la acumulación ampliada y que consiste en la apropiación, casi siempre ilegal y violenta, y siempre con recurso a mecanismos extraeconómicos
32 Sobre la dualidad de poderes «clásica» véase Lenin 1970; Trotsky1967 y Santos 1979. Véase también, con un enfoque en Bolivia, Zavaleta 1974.
33 Las voces más lúcidas del continente nos invitan a la prudencia. Advertía Zavaleta que «América es un continente conservador porque cree más en la transformación por la vía del excedente [vertical, económico] que por la vía de la reforma intelectual [horizontal, democrática]» (1986: 43).
(políticos, coercitivos), de la tierra, de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo necesarios para sostener la reproducción ampliada. Tales me¬canismos han incluido históricamente el despojo colonial, la esclavitud, la coerción política, la violencia paramilitar, la ocupación extranjera para controlar los recursos naturales y las poblaciones, etc.

Esta acumulación primitiva que, con David Harvey (2003), podemos designar como acumulación por desposesión, sostiene la acumulación ampliada tal como la había previsto Rosa Luxemburgo (1951 [1913]: cap. 26). Las relaciones entre los dos tipos de acumulación determinan hoy la relación entre nación e imperialismo. De hecho, la presencia del imperia-lismo es en gran medida el resultado de la tarea incumplida de la acumu-lación primitiva, lo que es más que nunca visible en el intento imperial de controlar la tierra, el agua dulce, la biodiversidad y los recursos naturales por vía de la guerra, la ocupación, la presión diplomática, la instalación de bases militares disuasorias… Así se explica que el Banco Mundial, al mismo tiempo que saluda las nuevas políticas sociales focales en algunos países del continente (por ejemplo, la bolsa-familia en Brasil),34 antes sa-tanizadas, sigue presionando al Sur global para privatizar el agua, la edu-cación, la salud, los recursos naturales, así como para eliminar las formas comunales de propiedad de la tierra, privando por esta vía a los Estados nacionales de los recursos financieros para sostener las políticas sociales focales ahora legitimadas por el propio Banco. Todo esto después del apa-rente colapso de las políticas neoliberales a partir de la crisis financiera global de 2008.
3. Lo hegemónico y lo contrahegemónico
La tercera dimensión del contexto latinoamericano es que en este conti-nente, más que en ningún otro, se ha logrado en los últimos veinte años hacer con éxito un uso contrahegemónico de instrumentos políticos hege¬mónicos como son la democracia representativa, el derecho, los derechos humanos y el constitucionalismo. Entiendo por instrumentos hegemóni¬cos las instituciones desarrolladas en Europa a partir del siglo XVIII por la teoría política liberal con vista a garantizar la legitimidad y gobernabi¬lidad del Estado de Derecho moderno en las sociedades capitalistas emer¬gentes. Se trata de instrumentos hegemónicos porque fueron diseñados para garantizar la reproducción ampliada de las sociedades capitalistas
34 Véase, entre otros informes, Banco Mundial 2007.
de clases y porque son creíbles como garantes de la consecución del bien común, incluso por parte de las clases populares en sí afectadas negativa¬mente por ellos. Su credibilidad resulta de una tensión entre democracia y capitalismo resultante, por un lado, del carácter expansivo de la democra¬cia (que inicialmente excluía a las mujeres y a los trabajadores del juego democrático) al permitir la lucha democrática por la profundización de la democracia; y, por otro lado, de la relativa inflexibilidad del capitalis¬mo (que inicialmente consideró los impuestos como confiscación estatal) al permitir solamente (bajo presión) concesiones (pérdidas de ganancias inmediatas) que no amenacen (y más bien garanticen) su reproducción ampliada a largo plazo. El uso contrahegemónico, como el nombre lo indica, significa la apro¬piación creativa por parte de las clases populares para sí de esos instru¬mentos a fin de hacer avanzar sus agendas políticas más allá del mar¬co político-económico del Estado liberal y de la economía capitalista.35 Las movilizaciones populares de las dos últimas décadas por un nuevo constitucionalismo, desde abajo; por el reconocimiento de los derechos colectivos de las mujeres, indígenas y afrodescendientes; la promoción de procesos de democracia participativa en paralelo con la democracia representativa; las reformas legales orientadas al fin de la discriminación sexual y étnica; el control nacional de los recursos naturales; las luchas para retomar la tensión entre democracia y capitalismo eliminada por el neoliberalismo (democracia sin redistribución de la riqueza y, al contra¬rio, con concentración de riqueza); todo ello configura un uso contrahe¬gemónico de instrumentos e instituciones hegemónicas.Esta posibilidad de contrahegemonía ocurre en ciertos contextos de intensificación de las luchas populares cuando no figuran en la agenda política otros medios de lucha (revolución), cuando las clases dominan¬tes están relativamente fragmentadas y cuando el imperialismo aparece momentáneamente debilitado o centrado en otros espacios geopolíticos.36 Esta conjunción de factores crea una estructura de oportunidades en un tiempo, como el nuestro, que parece ser demasiado prematuro para ser prerrevolucionario o demasiado tardío para ser posrevolucionario. Esta
35 Gramsci fue quien, dentro del marxismo, dio más atención a la necesidad de tomar del adversario lo más avanzado en sus posiciones e integrarlo de modo subordinado en el contexto más amplio de las luchas anticapitalistas.
36 Mariátegui hablaba «de las zonas sociales donde la fe en los principios democráticos es ingenua y honrada y donde la tendencia radical y reformista es tradicional» (1975: 14). ¿Serán estas «zonas sociales» hoy importantes para legitimar el uso contrahegemónico de la democracia y del derecho?
estructura de oportunidades está vigente hoy en el continente latinoame-ricano. ¿Por cuánto tiempo? Nadie lo sabe. Pero algo es cierto: el uso contrahegemónico es siempre un uso contracorriente y por eso necesi-ta, para sostenerse, de la permanente movilización política que, para ser efectiva, tiene que operar desde dentro de las instituciones y desde fuera (movilizaciones en la calle, acciones directas no necesariamente legales). Sin esa movilización, el potencial contrahegemónico de las instituciones se vacía rápidamente.
4. El debate civilizatorio
La cuarta dimensión del contexto latinoamericano es que está finalmen¬te abierto un debate civilizatorio. Obviamente, este debate es constituti¬vo del continente desde la conquista pero fue violentamente suprimido, tanto en la colonia como en los Estados independientes, por medios tan diversos como el genocidio, la evangelización, la tutela estatal de los «me¬nores» indígenas, el asimilacionismo y el mito de la democracia racial. Hoy, debido a la renovada eficacia de las luchas de los pueblos indíge¬nas y afrodescendientes, el debate civilizatorio está en la agenda política y se manifiesta a través de dualidades complejas ancladas en universos culturales y políticos muy distintos. No se trata de diferencias culturales siempre presentes en el seno de cualquier universo civilizatorio, sino de diferencias culturales entre universos civilizatorios distintos. A título de ejemplo, algunas de las dualidades: ¿recursos naturales o Pachamama?, ¿desarrollo o Sumak Kawsay?, ¿tierra para reforma agraria o territorio como requisito de dignidad, respeto e identidad?, ¿Estado-nación o Esta¬do plurinacional?, ¿sociedad civil o comunidad?, ¿ciudadanía o derechos colectivos?, ¿descentralización/desconcentración o autogobierno indíge¬na originario campesino?
Este debate es muy promisorio, en especial porque tiende a desmentir las tesis conservadoras del «choque de civilizaciones». Al contrario, pare¬ce encaminarse a la promoción de una interculturalidad igualitaria, un encuentro verdaderamente poscolonial. De las dualidades, una vez reco-nocidas como diferencias iguales, emergen creativos mestizajes concep-tuales, teóricos y políticos.
La presencia del debate civilizatorio significa que las luchas sociales adquieren la conciencia de que los dos sistemas de dominación —capita-lismo y colonialismo— son simultáneamente distintos e inseparables, y que sin entender la articulación entre ellos no podrán tener éxito. En el
plano político no es tan útil cuanto parece teorizar la pertenencia mutua de capitalismo y colonialismo en el código genético de la modernidad oc-cidental. Más importante es analizar los cambios históricos concretos en las relaciones entre ambos.
De la conquista al neoliberalismo, de la esclavitud a las independen¬cias, esas relaciones cambiaron significativamente. Paradójicamente, el neoliberalismo, al querer liberar el capitalismo de todas las mediaciones políticas nacionales, acabó reforzando el componente colonial de la ecua-ción capitalismo-colonialismo. Así, los Estados nacionales perdieron so-beranía de autorregulación y de autofinanciación hasta el punto de volver a ser semicolonias. El uso de medios extraeconómicos (de los tratados de libre comercio a la guerra) para garantizar acceso a la tierra y a los recursos naturales mostró la actualidad de los mecanismos de acumu¬lación primitiva, típica del colonialismo: se intensificaron las formas de trabajo esclavo; países o regiones enteras fueron sujetos a la monocultura exportadora que anteriormente había sido mitigada por los procesos de industrialización y de sustitución de importaciones, lo que a su vez refor¬zó el colonialismo interno. Estas condiciones geopolíticas y económicas resonaron en todos los movimientos por la identidad cultural, particular-mente en los movimientos indígenas y afrodescendientes, y explican la enorme fuerza de recurrir a la descolonización que resume y condensa el debate civilizatorio.
En este contexto, tan complejo cuanto creativo, están emergiendo di-ferentes soluciones políticas. No es mi intención analizarlas aquí. Me con-centro en dos: la naturaleza de la transición y la refundación del Estado. Los análisis que siguen permitirán ilustrar los límites de las soluciones que la tradición crítica eurocéntrica (a pesar de su diversidad interna) propone, así como las nuevas posibilidades que la epistemología del Sur busca dar credibilidad.

Aporte a la lucha social que realizó el PRTC en la guerra civil salvadoreña

Aporte a la lucha social que realizó el PRTC en la guerra civil salvadoreña

Francisco Martínez
Exdirigente sindical y de la Comisión Política del PRTC

Por lo general, cuando nos referimos a la guerra civil salvadoreña, nos referimos en exclusiva a las fuerzas militares enfrentadas, a los agrupamientos guerrilleros enfrentados a las fuerzas del régimen dictatorial.

Eso lleva a dejar en un segundo o tercer plano, la acción de las organizaciones sociales, de los sindicatos, de las cooperativas, de las asociaciones campesinas, de pobladores comunales y de tugurios, de las comunidades cristianas de base, de los pequeños comerciantes, de los profesionales y técnicos, de los intelectuales; sin la cual no podía ser posible crear la fuerza militar guerrillera y terminar con la oscurantista dictadura militar. La fuerza guerrillera surgió de la lucha social.

En el caso particular del Partido de los Trabajadores Centroamericanos, cuya consigna distintiva fue “Combatir hasta Vencer…Por Centroamérica, la Liberación y el Socialismo”; su aporte, en organización social puede vincularse históricamente con la labor política desarrollada por el Dr. Fabio Castillo Figueroa, quién en 1944 integró el Comité de Huelga que impulsó la huelga de brazos caídos, acción que culminó con la caída del dictador Maximiliano Hernández Martínez. En el año sesenta, integró la Junta de Gobierno Cívico-Militar, asumió el ministerio de educación; esté gobierno fue derrocado tres meses después por un golpe militar que instaló una junta de civiles y militares que restauró el régimen de dictadura militar de nuevo tipo, donde fue “elegido” presidente como candidato único José Antonio Rodríguez Porth, el que, a finales de los años ochenta fue nombrado por Cristiani ministro de la presidencia.

En 1966, Fabio Castillo Figueroa, como candidato presidencial por el Partido Acción Renovadora (PAR), se lanzó en franca ofensiva política contra las fuerzas conservadoras y reaccionarias poniendo en el centro de la campaña la educación y la reforma agraria.

*Memoria chico 1Esta acumulación histórica se trasladó a la lucha social particularmente a la acción reivindicativa del magisterio nacional, la huelga de maestros de febrero de 1968 marcó el quiebre histórico de la lucha social y sus formas de lucha, este quiebre es trascendental porque, los maestros pasaron de acciones locales a una fuerte movilización nacional, los maestros pasaron de solo plantear sus demandas contra el incremento de años para jubilarse, por mejores salarios y por mejores condiciones de trabajo, pasaron a visibilizar las precarias condiciones en que vivían las mayorías en el país. La huelga magisterial, fue un foro permanente de denuncia, movilización, solidaridad y estímulo para el crecimiento organizativo. Importante figura, de esta acción social del magisterio fue nuestro compañero profesor José Mario López, fundador y primer secretario general de ANDES 21 de Junio, también fue representante en el FAPU, nuestro recordado e imperecedero Comandante “Venancio Salvatierra”.

En la acción estudiantil, es importante destacar la huelga de los estudiantes de las Áreas Comunes de la Universidad Nacional, y la acción solidaria de las facultades de Medicina y de Jurisprudencia y Ciencias Sociales; destaca en la huelga la figura del en aquel entonces Br. Francisco Jovel, nuestro Comandante Roberto Roca, Vice-Presidente de la AGEUS, quién fue el presidente de la Huelga. Esta acción fue clave para el papel que jugaría la Universidad en el proceso social de los años 70 y 80. Además, fue un rompimiento con el conservadurismo reformista y electoral del Partido Comunista, que promovía la transición pacífica al socialismo y que incluso había llamado a la juventud y al estudiantado a unirse al ejército de la dictadura salvadoreña para pelear contra el ejército hondureño en la guerra de julio del 69, ejército que al igual que en El Salvador ejercía el gobierno dictatorial de nuevo tipo en función de los intereses de la oligarquía agro-exportadora, la política imperialista del gobierno de los Estados unidos y el estamento militar hondureño.

En la primera mitad de los años setenta la acción organizativa se desarrolló, clandestinamente, como Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT), y desde la acción ilegal de masas como las Ligas para la Liberación (LL), creando lazos con sectores campesinos, estudiantiles de secundaria, líderes obreros, comunidades cristianas.

El proceso de acumulación social desarrollado a nivel nacional y el esfuerzo regional, llevó a la constitución del PRTC, el 25 de enero de 1976, como una organización regional de partidos con estrategia política militar. Se celebra el primer congreso, en Costa Rica, a la que asisten delegados de casi todos los países de la región. No obstante el gran paso adelante que significaba crear una organización regional centroamericana, esa estructura regional, condicionó y limitó el crecimiento organizativo del PRTC en El Salvador, en un momento en que se vivía un auge de la lucha social y guerrillera urbana; no fue sino, hasta 1978, después de realizado el II Congreso del PRTC en Honduras, que se desata la acción organizativa al dar la línea de organizar la Brigadas de lucha popular, organizándose los Pioneros de Liberación Popular (PLP), los Comité de Bases Obreras (CBO), las Brigadas de Trabajadores del Campo (BTC), las Brigadas Revolucionarias de Estudiantes de Secundaria (BRES). Es determinante, en esta dirección, el papel de Mario Lungo (Cte. Matilde Urrutia o José Trinidad), Humberto Mendoza, Luis Díaz, Francisco Veliz (Manuel Hernández), Francisco Jovel (Cte. Roberto Roca) y Mario López (Cte. Venancio Salvatierra). En 1979, se crea el Movimiento de Liberación Popular (MLP), nuestra expresión aglutinadora de las organizaciones extra legales de masas, su primer Secretario General fue Luis Adalberto Díaz.

*Memoria chico3A nivel obrero, en los CBO es importante el aporte de Luis Díaz y de Humberto Mendoza, así como de Maxito, Alfredo Torres, en los sindicatos textiles, de transporte, SETA y otros.

Las BRES, con sus díscolos chico bonche, desarrollaron gran actividad. Recuerdo las tomas en la ENCO, EL ITI, el INFAMEN y el TERCIFRAMEN, la propaganda en los colegios del centro de San Salvador y en San Vicente. Dionisio, Chepito men, Patricio, Gustavo, fueron sólo algunos de sus cuadros.

Me vinculé a las BRES en el 79, un profesor de secundaria de apellido Cruz nos inició en las reflexiones bohemias, era un muchacho saliendo de la adolecencia, pero con muchas inquietudes sociales. Recuerdo que fuimos a la actividad de lanzamiento del MLP en la entrada principal de la UES, luego se vino el golpe de estado y el agravamiento de la crisis.

En lo personal, siempre he estado vinculado a las luchas obreras, en mi casa era atento escucha de los debates de los dirigentes sindicales de las Fábricas Delicias, Etiquetas y Elásticos, Guantesa, IMES, quienes llegaban a comer al comedor de mis padres.

A nivel campesino, las BTC desarrollaron importante trabajo organizativo por tierra para quien la trabaja; así, se desarrollaron acciones como la toma de la Hacienda Valle Verde, en suchitoto; la COPAL, en Jiquilizco.

A nivel de comunidades, es importante el trabajo desarrollado por los compañeros, Sebastian Guevara, los padres Alas (Chencho e Higinio), Miguel Ángel Alvarado (Cte. José Juan), Cte. Nidia Díaz, Oscar Miranda (Cte. Miguel Mendoza).

Como se reflexionaría después, perdimos tiempo valioso en la organización social, tuvimos que esperar a 1980 para disolver el PRTC como estructura regional y constituir los PRTC por país, de los que fueron exitosos el PRTC- de Honduras extinguido a finales de los ochenta, el PRTC de Guatemala disuelto en 1983 y el PRTC de El Salvador, que disolvimos en 1995, para integrarnos al esfuerzo unitario electoral del FMLN. Partido del cual, muchos fuimos expulsados o excluidos, debido a las políticas sectarias y hegemonistas en sus círculos dirigentes.

El PRTC, en principios de los ochenta, al inicio de la guerra civil, ya no pudo trascender su estructura social aglutinada en el MLP a estructuras más tradicionales y permanentes de lucha social, las estructuras nucleadas en las BRES, las BTC, los CBO, que habían sido muy exitosas en su accionar sectorial, así como las comunidades campesinas que influenciamos en la zona de cerros de San Pedro, San Vicente y Cabañas, en Mirandilla y el Cereto, en Suchitoto; en Tierra Blanca y la Carrera, en Jiquilisco, en los alrededores de Berlín y San Agustín, en Usulután; Nuevo Edén de San Juan, en el Norte de San Miguel; así como los estudiantes universitarios, los intelectuales y otros grupos organizados, frente a la represión de la dictadura y a la consigna de guerra popular a la dictadura, se incorporaron a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Liberación Popular FAR-LP, el brazo armado del PRTC.

La gran movilización del 22 de enero de 1980, fue el evento cúspide del accionar social de aquella coyuntura histórica, el MLP se movilizó concentrando su fuerza social en la Segunda Calle Poniente, la que está frente a la entrada de la 25 Av. Sur del Parque Cuscatlán y la 21 Av Sur para incorporarse a la marcha en la Calle Darío; a partir de ahí, la movilización y acción social gradualmente decayó frente a la creciente e indiscriminada represión criminal de la dictadura contra los sectores sociales, que se cobró la vida de Monseñor Romero, de las Monjas Norteamericanas, de Luis Adalberto Díaz, de los dirigentes del FDR y de miles de ciudadanos señalados como opositores al gobierno. Después de la ofensiva general de enero de 1981 se entró en un reflujo general de masas.

En el proceso de reactivación de la lucha de masas, posterior a la gran represión del 80, el PRTC movilizó y promovió cuadros para ser un actor destacado en el resurgimiento de la lucha popular, retomar las calles y ampliar la base social y la incidencia política del pueblo.

Entre 1982 y 1983 se retoman los contactos con cuadros sobrevivientes del MLP y otros que se quedaron descoordinados. Es clave el esfuerzo de Nidia, Petra, Vanessa, Verónica, Graciela, Diego, Gerónimo, Camilo Rosales, para reestructurar la red social para el movimiento de masas, se activan las viejas estructuras de CBO y se aprovecha la legalidad asumiendo cargos directivos en sindicatos, así se retoma nuestra acción en lo urbano al retomar las directivas sindicales en los sindicatos de Hilaturas en Apopa y de Maidemform en Soyapango, en el SETA en coordinación con otras organizaciones, se retoma la acción de masas en los frentes en Guazapa se crea la Organización de Mujeres; en Usulutan se crea la Organización Campesina de las Salinas, otros compañeros y compañeras se involucran en las cooperativas del sector reformado, en FESACORA, en FEDECONSUMO. Movilizamos a nuestros compañeros en Betania para la zona sur de San José Villanueva.

En el 84, nuestros compañeros en ANDA fueron parte importante de las huelgas de solidaridad y frente a la campaña antisindical del gobierno en alianza con el Instituto Americano del Sindicalismo Libre; en septiembre-octubre del 85 fuimos parte activa de la jornada de huelgas que se impulsó, como parte del esfuerzo político militar, en que se planteó la libertad de los presos políticos y se replanteó la solución negociada a la guerra; sostuvimos una huelga de 27 días en Hilaturas, en Apopa, y paros en Maidemform, participamos en ANDA, el ISSS, iniciamos ya nuestra inserción en los esfuerzos unitarios, éramos parte de la Coordinadora de Solidaridad de los Trabajadores (CST).

En 1986 participamos en el proceso de organización y lanzamiento de la UNTS, esfuerzo al que nos incorporamos con dirigentes hasta octubre, ya que con la muerte de Graciela, en Guazapa, al pisar una mina, luego de una reunión unitaria en el campamento de Rebeca (Lorena Peña) de las FPL, se atrasó nuestra comunicación frente-metro, y no se logró coordinar con los otros compañeros del frente, para trasladarles los nombres de nuestros cuadros para el Comité Ejecutivo.

Como resultado de la huelga en ANDA, 237 compañeros fueron despedidos, con gran parte de ellos y otros colectivos de despedidos de Refinería de Azúcar, de Hospital Policlínica, del transporte, constituimos el CODYDES; que terminó siendo nuestra estructura miliciana urbana, de choque. Legalmente compartíamos la FESTIAVTSCES con los compañeros del PCS, incluimos cuadros en FENASTRAS, lo que nos daba un importante espacio de organización social.

Continuamos nuestro esfuerzo de ampliación, organizamos el sindicato en Textiles Guazapa, creamos estructura en la fábrica IUSA, en INSINCA, en el sindicato avícola, del sindicato de pesca, en el INJIBOA, empezamos a coordinar con maestros, trabajadores del seguro social, del IRA, del MOP, de Turismo, del CNR, y de Agricultura. Asumimos, la dirección del Sindicato de Periodistas. Reactivamos el esfuerzo estudiantil en la UES, en sicología, química y farmacia y en economía.

En el campo se constituyó la Asociación Comunal Campesina (ACC), se formó el Movimiento Salvadoreño de Mujeres y el Movimiento Salvadoreño de Cipotes, constituimos después del terremoto de octubre del 86, diversos comités de damnificados en la Tikal y Popotlán, en Apopa, y en las San Antonio y la 10 de octubre de San Marcos.

Nuestra presencia organizativa fue reconocida por el resto de organizaciones, lo que nos permitió coordinar en diferentes instancias como el CPDN.

En el 88, como parte de la Contraofensiva Estratégica se lanzó el Plan Fuego, eso implicaba para las estructuras sociales redoblar esfuerzos, así se crea con las estructuras más radicalizadas el Movimiento Pan, Tierra, Trabajo y Libertad, en cuya dirección se designó a Balmore Arévalo. CODYDES fue nuestra estructura para ese esfuerzo, el accionar de piquetes de los CODYDES era casi a diario, recuperaciones de armas, propaganda armada, sabotaje al transporte de productos y pasajeros, además de ser el cuerpo de seguridad para las movilizaciones populares de esos años.

En el 88, en un esfuerzo por acompañar nuestros objetivos militares organizamos a pobladores del Jute, en La Libertad; fortalecimos la organización de San Juan Buenavista, en Villanueva, y abrimos redes de trabajo en Rosario de Mora. Se retomó la actividad organizativa en Suchitoto, en el Cereto y el Barío; también en San José Las Flores y la periferia de Tonacatepeque, para acompañar el retorno de tropas de las FAR-LP para el esfuerzo ofensivo de noviembre de 1989.

En el 89, el PRTC, había completado su ciclo de fortalecimiento y ampliación interno y desarrollo del frente externo, había asegurado militarmente territorios, desarrolló una amplia estructura de organización social. En general, estábamos listos para nuestro aporte al esfuerzo ofensivo que se planificaba.

Si bien en abril del 89, sufrimos un duro revés al caer, debido a una traición, nuestra principal bodega de armamento; y sufrimos, por la misma causa la muerte de muchas decenas de compañeros. Además, fuimos capturados diversos dirigentes de las distintas estructuras. Este fue un golpe muy duro a nuestros planes, pero no nos desalentó en nuestra convicción de lucha y entrega.

Nos recompusimos de un golpe, que a cualquier otra organización hubiera derrotado, pero a pesar de que perdimos capacidad logística, nos multiplicamos, cada cuadro se convirtió en un solucionador de dificultades, así nos preparamos y participamos victoriosos en la ofensiva de noviembre del 89.

A diferencia de los años 81 y 82 donde se sufrió el reflujo de masas, esta vez, ya en enero de 1990, sólo 2 meses después de la ofensiva, estábamos reorganizando el trabajo social, aperturando locales para las organizaciones, recuperando el debate público y las calles.

Posterior a la ofensiva, nuestro trabajo organizativo consolidó el trabajo organizativo acumulado y amplio nuevos esfuerzos en el occidente y en el norte de La Libertad, desarrollamos el trabajo de la repoblación de Gualcho, de las comunidades de la costa en Usulután, del norte de San Vicente y del sur de Cabañas. Se creó el Centro de Derechos Humanos Madelaine Legadec, la Coordinadora de Repobladores CORESA y la Asociación Campesina de Occidente ACCO.

Intentamos hacer una alianza con los compañeros del MNR, de Guillermo Manuel Ungo, al final debido al cobarde asesinato de Francisco Veliz (Manuel Hernandez) y de Mario López (Venancio), este esfuerzo se abandonó.

Nuestra organización creció particularmente en el Occidente, donde competíamos de tú a tú con las FPL; y también crecimos en San salvador. Nuestra gente estaba en 14 de los 19 municipios del Departamento; en La Libertad desarrollamos un importante esfuerzo en el Norte, en Santa Tecla, en Zaragoza, Ciudad Arce, Lourdes San Matías, Huizucar, Villanueva y en el Puerto. Fortalecimos el trabajo político en el Norte de San Vicente; en Sensunte y Victoria, en Cabañas; en Usulután, en Berlín, Santiago de María, Nueva Granada, Jiquilisco, Puerto El Triunfo. A pesar de ese crecimiento político social, iniciamos desde 1993 un proceso de “vaciado” del PRTC y fuimos pasando todo el esfuerzo al FMLN electoral, hasta que en 1995 se decidió disolver el PRTC y entregamos nuestra bandera.

Sirvan estas notas para que los viejos camaradas y los nuevos luchadores sociales conozcan parte de los aportes del PRTC en el terreno de la lucha social, gremial y política extra legal de masas y su contribución en ese terreno a la derrota de la dictadura militar de nuevo tipo que oprimió nuestro país desde 1931; en alianza con otros grupos de luchadores sociales derrotamos una dictadura, ese esfuerzo heroico de miles de compañeros del PRTC fue la contribución que abrió el espacio para construir un nuevo país en democracia y libertad.

San Salvador, enero de 2016

Colombia se toma Centroamérica

Colombia se toma Centroamérica
Negocios | 5/14/2015 5:00:00 AM

Los países centroamericanos y del Caribe se convirtieron en una oportunidad para las empresas colombianas cuando piensan en internacionalización.
Durante un siglo, Colombia sufrió del doloroso recuerdo de la pérdida de Panamá, un hecho que dejó heridas y que con frecuencia ponía a añorar a todo colombiano sobre lo que sería hoy el país con un territorio que se adentra en la región centroamericana.

Pero, más de un siglo después de este lamentable episodio, el desembarco iniciado por empresas colombianas en Centroamérica comienza a marcar un proceso inverso, de retoma del poderío colombiano en esa región a través de fusiones y adquisiciones.

El camino fue iniciado por Bancolombia en 2006 con la compra del Banco Agrícola de El Salvador, por US$900 millones, y que fue seguido en los últimos años por otras entidades financieras y firmas de la industria, el comercio, la infraestructura y los servicios.

En julio de 2010, la compra de BAC Credomatic que hizo el Banco de Bogotá por US$1.920 millones, marcó un hito histórico como la mayor transacción de una empresa colombiana en esta zona. Pero lo hecho por otras organizaciones no resulta menos importante.

Davivienda adquirió en 2012 los activos de HSBC en Costa Rica, El Salvador y Honduras por US$830 millones y hoy no descarta la posibilidad de adquirir los del Citibank en la región.

Hoy Bancolombia continúa con sus planes de inversión en ese mercado. Para 2015 tiene previsto destinar US$160 millones, de los cuales US$100 millones serán para Panamá y US$60 millones se dirigirán a El Salvador.

Estos recursos se dirigirán especialmente a consolidar las compras de HSBC y el Banco Agromercantil, mediante el desarrollo de proyectos estratégicos, mejoras en canales, tecnología, una nueva sede en Panamá y un centro de cómputo en El Salvador. El año pasado invirtió $158.000 millones.

Con el paso de los años, la lista ha crecido y con ella los proyectos e inversiones. Firmas como la EPM, EEB, Argos, Celsia, Orbis, Mineros y Arturo Calle tienen planes de crecimiento en la zona.

Gran jugador

Uno de los grandes actores del negocio cementero es Argos, que ha realizado inversiones por un monto superior a US$620 millones en esta región. Allí cuenta con una planta de cemento en Honduras; 6 moliendas de clínker ubicadas en Haití, Panamá, República Dominicana, Honduras, la Guayana Francesa y Surinam; 11 puertos y terminales de recepción y empaque, incluido el adquirido recientemente en Puerto Rico; y 15 centros de distribución de cemento en sacos.

Mauricio Ossa, vicepresidente de la Regional para el Caribe y Centroamérica de la compañía, señala que la capacidad instalada total para atender los diversos mercados es de alrededor de dos millones de toneladas de cemento al año.

En el negocio de concreto cuenta con 13 plantas y 186 camiones mezcladores ubicados en Haití, Panamá, República Dominicana y Surinam. La capacidad instalada total es de 516.000 metros cúbicos de concreto al año. Ossa señala que en cuatro años han tenido un crecimiento superior a 50% en las ventas de toneladas de cemento y más de 40% en el volumen de metros cúbicos de concreto.

Energía para la región

La energía colombiana también conquista Centroamérica. EPM tiene operación en Panamá, Guatemala y Salvador en negocios de energía.

Por su parte, la Empresa de Energía de Bogotá, a través de su filial Transportadora de Energía de Centroamérica S.A. (Trecsa), invertirá este año US$144 millones con los cuales la cifra total destinada a esta región en los últimos periodos ascenderá a US$447 millones. Estos recursos están dirigidos al desarrollo de tres proyectos que son clave para los intereses de la organización.

Néstor Pérez, gerente general de esta filial, explica que en este momento la empresa construye y opera en Guatemala el Plan de Expansión del Sistema de Transporte de Energía, consistente en la construcción de 850 kilómetros de líneas de transmisión, 12 subestaciones nuevas y la ampliación de otras 12.

A esta iniciativa se suma el Anillo Pacífico Sur, un proyecto para los cinco principales ingenios azucareros de Guatemala y el de Cementos Progreso, que contempla una subestación, la conexión de dos transformadores y la construcción de 17 kilómetros de línea de transmisión. Hoy la operación de Trecsa representa 5% de los ingresos para Grupo Energía de Bogotá.

Otra grande que se le “midió” al mercado centroamericano es Celsia, que en diciembre del año pasado tomó el control de activos de la multinacional francesa GDF Suez, que adquirió en Panamá y Costa Rica por US$840 millones en agosto de 2014, operación con la que inició su expansión internacional.

Juan Guillermo Londoño, presidente saliente de la organización, asegura que a la fecha los resultados han estado alineados con el plan de negocios definido. Hoy esta operación representa alrededor de 30% de la capacidad instalada, 25% de los ingresos y 20% en la contribución del Ebitda.

Celsia Centroamérica es el segundo generador en Panamá, con alrededor de 20% de participación de mercado y en Costa Rica es el quinto, con 49,5 megavatios de energía renovable no convencional, con el Parque Eólico Guanacaste.

Mineros hace lo propio y tiene centradas sus expectativas de crecimiento en Nicaragua. La compañía planea potenciar allí su operación con el fin de incrementar su producción y llevarla a representar –en un periodo de tres años– 50% de su operación total. En este momento representa cerca de 35%.

Para cumplir con su objetivo, destinará cerca de US$8 millones. Estos recursos tienen como meta modernizar la planta y mejorar los procesos.

En Orbis la operación en Centroamérica pesa 15% y por ello este año destinará US$5 millones para el posicionamiento de su marca Pintacasa, solo en Panamá, mercado en el que quiere consolidarse con el negocio de las pinturas, asegura su presidente Santiago Piedrahita.

Sin duda, en el mediano plazo esta región seguirá siendo atractiva para las organizaciones que ya no encuentran en mercados vecinos como Venezuela y Ecuador las oportunidades que antes tenían, y que avanzan en la conquista de nuevos mercados.

Cuota comercial

El comercio no se ha quedado atrás en su llegada a Centroamérica. Arturo Calle es una de ellas. En esta región, la compañía ingresó en 2012 y ha realizado una inversión cercana a los US$9 millones con la apertura de seis almacenes, además de US$900.000 en mercadeo. Hoy hace presencia en Panamá, Costa Rica y El Salvador y trabaja en un proceso de consolidación antes de realizar nuevas movidas.

http://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/expansion-empresas-colombianas-centroamerica/208519

Una epistemología del Sur (capítulo 3)

Capítulo 3
UNA EPISTEMOLOGÍA DEL SUR
Entiendo por epistemología del Sur el reclamo de nuevos procesos de producción y de valoración de conocimientos válidos, científicos y no-científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido de manera sistemática las injustas desigualdades y las discriminaciones causadas por el capitalismo y por el colonialismo.

El Sur global no es entonces un concepto geográfico, aun cuando la gran mayoría de estas poblaciones vive en países del hemisferio Sur. Es más bien una metáfora del sufrimiento humano causado por el capitalismo y el colonialismo a escala global y de la resistencia para superarlo o minimizarlo. Es por eso un Sur anticapitalista, anticolonial y antiimperialista. Es un Sur que existe también en el Norte global,20 en la forma de poblaciones exclui-das, silenciadas y marginadas como son los inmigrantes sin papeles; los desempleados; las minorías étnicas o religiosas; las víctimas de sexismo, de la homofobia y del racismo.
Las dos premisas de una epistemología del Sur son las siguientes:21 Primero, la comprensión del mundo es mucho más amplia que la com-prensión occidental del mundo. Ello significa, en paralelo, que la transfor¬mación progresista del mundo puede ocurrir por caminos no previstos por el pensamiento occidental, incluso por el pensamiento crítico occidental (sin excluir el marxismo). Segundo, la diversidad del mundo es infinita, una diversidad que incluye modos muy distintos de ser, pensar y sentir, de concebir el tiempo, la relación entre seres humanos y entre humanos y no humanos, de mirar el pasado y el futuro, de organizar colectivamente la vida, la producción de bienes y servicios y el ocio. Esta inmensidad de al¬ternativas de vida, de convivencia y de interacción con el mundo queda en gran medida desperdiciada porque las teorías y conceptos desarrollados
20 Hay también un Norte global en los países del Sur constituido por las élites locales que se benefician de la producción y reproducción del capitalismo y el colonialismo. Es lo que llamo el Sur imperial.
21 Sobre la epistemología del Sur véase Santos 2006a; 2006b; 2008a y 2009a. Véase también Santos y Meneses (eds.) 2009.
en el Norte global y en uso en todo el mundo académico, no identifican ta¬les alternativas y, cuando lo hacen, no las valoran en cuanto contribucio¬nes válidas para construir una sociedad mejor. Por eso, en mi opinión, no necesitamos alternativas, sino un pensamiento alternativo de alternativas.
1. Ecología de saberes
Las dos ideas centrales de la epistemología del Sur son la ecología de saberes y la traducción intercultural.22 El fundamento de la ecología de saberes es que no hay ignorancia o conocimiento en general; toda la ig-norancia es ignorante de un cierto conocimiento, y todo el conocimiento es el triunfo de una ignorancia en particular.23 Aprender ciertas formas de conocimiento puede suponer olvidar otras y, en última instancia, volverse ignorante de ellas. En otras palabras, en la ecología de saberes, la ignoran-cia no es necesariamente el estado original o el punto de partida; puede ser el punto de llegada. Por ello, en cada fase de la ecología de saberes es crucial cuestionar si lo que se está aprendiendo es valioso, o si debería ser olvidado o no aprendido. La ignorancia es solamente una forma descali-ficada de ser y hacer cuando lo que se ha aprendido es más valioso que lo que se está olvidando. La utopía del interconocimiento es aprender otros conocimientos sin olvidar el propio. Esta es la idea de la prudencia que subyace en la ecología de saberes. La ecología de saberes comienza con la asunción de que todas las prácticas de relaciones entre los seres humanos, así como entre los seres humanos y la naturaleza, implican más de una forma de conocimiento y, por ello, de ignorancia. Epistemológicamente, la moderna sociedad capitalista se caracteriza por el hecho de que fa¬vorece prácticas en las que predomina el conocimiento científico. Este estatus privilegiado, concedido a las prácticas científicas, significa que las intervenciones en la realidad humana y natural, que ellas pueden ofrecer, también se ven favorecidas. Cualquier crisis o catástrofe que pueda resul¬tar de esas prácticas es socialmente aceptable y vista como un inevitable coste social que puede ser superado mediante nuevas prácticas científicas.
Ya que el conocimiento científico no está socialmente distribuido de manera proporcionada, las intervenciones en el mundo real que favorece tienden a ser aquellas que atienden a los grupos sociales que tienen acce¬so al conocimiento científico. La injusticia social se basa en la injusticia
22 Sobre este tema véase Santos 2008b, 2009a: 160-209, 2009b: 509-541.
23 Véase Santos 1995: 25, 2005, 2008a y 2009a.
cognitiva. Sin embargo, la lucha por la justicia cognitiva no tendrá éxito si se sustenta únicamente en la idea de una distribución más equilibra¬da del conocimiento científico. Aparte del hecho de que esta forma de distribución es imposible en las condiciones del capitalismo global, este conocimiento tiene límites intrínsecos en relación con los tipos de inter-vención en el mundo real que se pueden alcanzar. Estos límites son el resultado de la ignorancia científica y de una incapacidad para reconocer formas alternativas de conocimiento e interconectar con ellas en función de la igualdad. En la ecología de saberes, forjar credibilidad para el cono¬cimiento no científico no supone desacreditar el conocimiento científico. Simplemente implica su utilización contrahegemónica. Consiste, por una parte, en explorar prácticas científicas alternativas que se han hecho visi¬bles a través de las epistemologías plurales de las prácticas científicas24 y, por otra, en promover la interdependencia entre los conocimientos cien¬tíficos y no científicos.
Este principio del carácter incompleto de todos los conocimientos es la condición para la posibilidad de un diálogo y un debate epistemológi-co entre ellos. Lo que cada conocimiento aporta a semejante diálogo es la manera en que conduce una cierta práctica para superar una cierta ignorancia. La confrontación y el diálogo entre conocimientos son con-frontación y diálogo entre diferentes procesos a través de los cuales las prácticas que son ignorantes de modos diferentes se vuelven prácticas de conocimiento de modos diferentes. Todos los conocimientos tienen lími¬tes internos y externos. Los límites internos se refieren a la restricción de las intervenciones en el mundo real. Los límites externos resultan del reconocimiento de intervenciones alternativas hechas posibles por otras formas de conocimientos. Las formas hegemónicas de conocimiento en-tienden solamente los límites internos. La utilización contrahegemónica de la ciencia moderna constituye una exploración paralela de los límites tanto internos como externos. Por ello, la utilización contrahegemónica de la ciencia no se puede restringir solamente a la ciencia; únicamente tiene sentido dentro de una ecología de saberes.
2. La traducción intercultural
La segunda idea central de una epistemología del Sur es la traducción intercultural, entendida como el procedimiento que permite crear inteli¬
24 Véase Santos (ed.) 2007.
gibilidad recíproca entre las experiencias del mundo, tanto las disponibles como las posibles. Se trata de un procedimiento que no atribuye a ningún conjunto de experiencias ni el estatuto de totalidad exclusiva ni el de par¬te homogénea. Las experiencias del mundo son tratadas en momentos diferentes del trabajo de traducción como totalidades o partes y como realidades que no se agotan en esas totalidades o partes. Por ejemplo, ver lo subalterno tanto dentro como fuera de la relación de subalternidad.
Como afirma Banuri (1990), lo que afectó más negativamente al Sur a partir del inicio del colonialismo fue haber concentrado sus energías en la adaptación y resistencias a las imposiciones del Norte.25 Partiendo de la misma preocupación, Serequeberhan (1991: 22) identifica los dos desafíos hoy propuestos a la filosofía africana. El primero, un desafío de-constructivo que consiste en identificar los residuos eurocéntricos he-redados del colonialismo y presentes en los más diversos sectores de la vida colectiva, de la educación a la política, del derecho a las culturas. El segundo desafío, reconstructivo, consiste en revitalizar las posibilidades histórico-culturales de la herencia africana interrumpida por el colonia-lismo y el neocolonialismo. El trabajo de traducción procura captar estos dos momentos: la relación hegemónica entre las experiencias y lo que en éstas (sobre todo las experiencias de las víctimas y su resistencia) hay más allá de dicha relación. En este doble movimiento de las experiencias so¬ciales se plantean relaciones de inteligibilidad recíproca que no redunden en la canibalización de unas por otras.
El trabajo de traducción incide tanto sobre los saberes como sobre las prácticas (y sus agentes). La traducción entre saberes asume la forma de una hermenéutica diatópica. Este trabajo es lo que hace posible la ecología de los saberes. La hermenéutica diatópica consiste en un tra¬bajo de interpretación entre dos o más culturas con el objetivo de iden¬tificar preocupaciones isomórficas entre ellas y las diferentes respuestas que proporcionan. He propuesto un ejercicio de hermenéutica diatópi¬ca a propósito de la preocupación isomórfica con respecto a la dignidad humana entre el concepto occidental de derechos humanos, el concepto islámico de umma y el concepto hindú de dharma (Santos 1995: 333-347;
25 Banuri argumenta que el proyecto capitalista y colonial de desarrollo del «Sur» fue negativo para este, «no a causa de malos consejos o de una intención malévola de los consejeros o consultores del desarrollo…, sino porque el proyecto forzó continuamente a las poblaciones coloniales a separar sus energías de búsqueda positiva de una transformación social definida por ellas mismas, y el concentrarse en el objetivo negativo de resistir al dominio cultural, político y económico de Occidente» (Banuri 1990: 66, cursivas en el original).
2003b: 444-445).26 Otros dos ejercicios de hermenéutica diatópica me pa-recen importantes. El primero consiste en la traducción entre diferentes concepciones de la vida productiva entre las concepciones de desarro¬llo capitalista y, por ejemplo, la concepción de swadeshi propuesta por Gandhi,27 o la concepción de Sumak Kawsay de los pueblos indígenas (que trato con más detalle adelante). Las concepciones de desarrollo capitalis¬tas han sido reproducidas por la ciencia económica convencional. Esas concepciones se basan en la idea de crecimiento infinito obtenido a partir de la sujeción progresiva de las prácticas y saberes a la lógica mercantil. A su vez, el swadeshi y el Sumak Kawsay se asientan en la idea de susten¬tabilidad y de reciprocidad.
El segundo ejercicio de hermenéutica diatópica consiste en la traduc-ción entre varias concepciones de sabiduría y diferentes mundovisiones y cosmovisiones. Tiene lugar, por ejemplo, entre la filosofía occidental y el concepto africano de sagacidad filosófica. Este último es una contribu-ción innovadora de la filosofía africana propuesta por Odera Oruka (1990, 1998), entre otros.28 Se basa en una reflexión crítica sobre el mundo prota¬gonizada por lo que Oruka llama sabios, sean poetas, médicos tradiciona¬les, contadores de historias, músicos o autoridades tradicionales. Según Odera Oruka, la filosofía de la sagacidad:
Consiste en los pensamientos expresados por hombres y mujeres de sabiduría en una comunidad determinada y es un modo de pensar y de explicar el mundo que oscila entre la sabiduría popular (máximas corrientes en la comunidad, aforismos y verdades generales de sentido común) y la sabiduría didáctica, una sabiduría y un pensamiento ra¬cional explicados por determinados individuos dentro de una comuni¬dad. Mientras que la sabiduría popular es frecuentemente conformista, la sabiduría didáctica es, a veces, crítica en relación con el contexto co¬lectivo y con la sabiduría popular. Los pensamientos pueden expresar¬se a través de la escritura o de la oralidad, o como dichos, proverbios, máximas y argumentos asociados a ciertos individuos. En el África tra¬dicional, mucho de lo que podría considerarse filosofía de la sagacidad
26 Sobre el concepto de ‘umma’ véase, especialmente, Faruki 1979; An Na’im 1995, 2000; Hassan 1996; sobre el concepto de ‘dharma’, véase Gandhi 1929-1932; Zaehner1982.
27 Véase Gandhi 1941, 1967. Sobre el ‘swadeshi’, véase también y entre otros, Bipinchandra 1954, Nandy1987, Krishna 1994.
28 Sobre la filosofía de la sagacidad, véase, asimismo, Oseghare 1992, Presbey1997. Entre la filosofía africana de la sagacidad y las filosofías indígenas, tanto las andinas como las amazónicas, existen afinidades insospechadas.
no está escrito, por razones que deben realmente ser obvias para todos. Algunas de estas personas, tal vez, hayan sido influenciadas en parte por la inevitable cultura moral y tecnológica de occidente, aunque su apariencia externa y su forma cultural de estar pertenecen básicamen¬te a las del África rural tradicional. Exceptuando un puñado de ellas, la mayoría es «analfabeta» o «semi-analfabeta». (Oruka 1990: 28)
La hermenéutica diatópica parte de la idea de que todas las culturas son incompletas y, por tanto, pueden ser enriquecidas por el diálogo y por la confrontación con otras culturas. Admitir la relatividad de las culturas no implica adoptar sin más el relativismo como actitud filosófica. Impli¬ca, sí, concebir el universalismo como una particularidad occidental cuya supremacía como idea no reside en sí misma, sino más bien en la supre-macía de los intereses que la sustentan. La crítica del universalismo se sigue de la crítica de la posibilidad de la teoría general. La hermenéutica diatópica presupone, por el contrario, lo que designo como universalismo negativo, la idea de la imposibilidad de completitud cultural. En el perío¬do de transición que atravesamos, la mejor formulación para el univer¬salismo negativo tal vez sea designarlo como una teoría general residual: una teoría general sobre la imposibilidad de una teoría general.
La idea y sensación de carencia, junto con la de incompletud, crean la motivación para el trabajo de traducción. Este, para fructificar, tiene que ser el cruce de motivaciones convergentes originadas en diferentes cultu-ras. El sociólogo hindú Shiv Visvanathan formuló de una manera incisiva la noción de carencia y la motivación que yo aquí denomino como moti¬vación para el trabajo de traducción: «Mi problema es cómo ir a buscar lo mejor que tiene la civilización india y, al mismo tiempo, mantener viva mi imaginación moderna y democrática» (Visvanathan 2000: 12). Si, imagi¬nariamente, un ejercicio de hermenéutica diatópica fuese realizado entre Visvanathan y un científico de cultura eurocéntrica es posible imaginar que la motivación para el diálogo, por parte de este último, se formularía del siguiente modo: ¿Cómo puedo mantener vivo en mí lo mejor de la cultura occidental moderna y democrática y, al mismo tiempo, recono¬cer el valor de la diversidad del mundo que aquella designó autoritaria¬mente como no-civilizado, ignorante, residual, inferior o improductivo? Y ¿cómo se realizaría la hermenéutica diatópica entre cualquiera de ellos y una científica (blanca, negra, indígena) de la América Latina?
El segundo tipo de trabajo de traducción tiene lugar entre prácticas sociales y sus agentes. Es evidente que todas las prácticas sociales se
san en conocimientos y, en ese sentido, son también prácticas de saber. Sin embargo, al incidir sobre las prácticas, el trabajo de traducción inten¬ta crear inteligibilidad recíproca entre formas de organización y entre ob-jetivos de acción. En otras palabras, en este caso, el trabajo de traducción incide sobre los saberes en tanto que saberes aplicados, transformados en prácticas y materialidades. El trabajo de traducción entre la biomedicina moderna y la medicina tradicional ilustra bien el modo a partir del cual la traducción debe incidir simultáneamente sobre los saberes y sobre las prácticas en que se traducen. Los dos tipos de trabajo de traducción se distinguen, en el fondo, por la perspectiva que los informa. La especifici-dad del trabajo de traducción entre prácticas y sus agentes se hace más evidente en situaciones en que los saberes que informan diferentes prácti-cas son menos distintos que las prácticas en sí mismas. Es, sobre todo, lo que sucede cuando las prácticas se dan en el interior del mismo universo cultural, como cuando se intenta traducir las formas de organización y los objetivos de acción de dos movimientos sociales, por ejemplo el movi-miento feminista y el movimiento obrero en un país europeo, latinoame-ricano o africano.
Tal como sucede con la traducción de saberes, el trabajo de traduc¬ción de las prácticas es particularmente importante entre prácticas no-he-gemónicas, dado que la inteligibilidad entre ellas es una condición de su articulación recíproca. Esta es, a su vez, una condición de la conversión de las prácticas no-hegemónicas en prácticas contrahegemónicas. El po¬tencial antisistémico o contrahegemónico de cualquier movimiento social reside en su capacidad de articulación con otros movimientos, con sus formas de organización y sus objetivos. Para que esa articulación sea po¬sible, es necesario que los movimientos sean recíprocamente inteligibles.
El trabajo de traducción tiende a esclarecer lo que une y lo que se¬para los diferentes movimientos y las diferentes prácticas, de modo que determine las posibilidades y los límites de la articulación o agregación entre los mismos. Puesto que no hay una práctica social o un sujeto co-lectivo privilegiado en abstracto para conferir sentido y dirección a la historia, el trabajo de traducción es decisivo para definir, en concreto, en cada momento y contexto histórico, qué constelaciones de prácticas tienen un mayor potencial contrahegemónico. Para dar un ejemplo, en marzo de 2001, el movimiento indígena zapatista, al dirigirse a la Ciudad de México con fuerte apoyo de la población de ese país, fue protagonista de una práctica contrahegemónica privilegiada; y lo fue tanto más cuanto supo realizar trabajo de traducción entre sus objetivos y prácticas y los
objetivos y prácticas de otros movimientos sociales mexicanos, como, por ejemplo, de los movimientos cívicos, del movimiento obrero autónomo y del movimiento feminista. Así, de ese trabajo de traducción resultó que el comandante zapatista elegido para dirigirse al Congreso mexicano haya sido la comandante Esther. Los zapatistas pretendieron con esa elección significar la articulación entre el movimiento indígena y el movimiento de liberación de las mujeres y, por esa vía, profundizar el potencial contrahe¬gemónico de ambos.
El trabajo de traducción se ha vuelto, en los tiempos recientes, aún más importante a medida que se fue configurando un nuevo movimiento contrahegemónico o antisistémico. Este movimiento ha venido a propo-ner una globalización alternativa a la globalización neoliberal a partir de redes transnacionales de movimientos locales. Ha llamado la atención de los medios de comunicación en noviembre de 1999 en Seattle, y adquirió su primera forma organizativa global en el Foro Social Mundial (FSM), realizado en Porto Alegre en enero de 2001.29 El movimiento de la globa¬lización contrahegemónica revela cada vez mayor visibilidad y diversidad de las prácticas sociales que, en las diversas esquinas del globo, resisten a la globalización neoliberal. Es una constelación de movimientos muy diversificados. Se trata, por un lado, de movimientos y organizaciones locales, no sólo muy diversos en sus prácticas y objetivos, sino, más allá de eso, anclados en diferentes culturas. Se trata, por otro, de organizacio¬nes transnacionales, unas originarias del Sur, otras del Norte, igualmente muy diversas entre sí. La articulación y agregación entre estos diferentes movimientos y organizaciones, así como la creación de redes transfron¬terizas, exigen un gigantesco esfuerzo de traducción. ¿Qué hay de común entre el presupuesto participativo, hoy en práctica en numerosas ciudades latinoamericanas y europeas, la planificación democrática participativa de los panchayats en Kerala y Bengala Occidental en la India y las for¬mas de autogobierno de los pueblos indígenas de la América Latina y de las poblaciones rurales de África? ¿Qué pueden aprender uno del otro? ¿En qué tipo de actividades globales contrahegemónicas pueden coope¬rar? Las mismas preguntas pueden hacerse del movimiento pacifista y del movimiento anarquista, o del movimiento indígena y el movimiento gay, o del movimiento zapatista y el de la organización ATTAC30, del Movimiento
29 Sobre la globalización contrahegemónica existe una bibliografía en aumento. Véase, entre otros, Santos 1995: 250-377; 2002a; 2006b; Keck y Sikkink 1998; Evans 1999; Brecheret ál. 2000; Cohen y Rai 2000.
30 Association pour la Taxation des Transactions Financières pour l’Aide aux Citoyens.
de los Sin Tierra en Brasil y el movimiento del río Narmada en la India, y así sucesivamente.
Estas son las cuestiones que el trabajo de traducción pretende res¬ponder. Se trata de una labor muy compleja, no sólo por el número y diversidad de movimientos y organizaciones implicados, sino, sobre todo, por el hecho de que unos y otros estén anclados en culturas y saberes muy diversos. O sea, es un campo donde el trabajo de traducción incide simultáneamente sobre los saberes y las culturas, por un lado, y sobre las prácticas y los agentes, por otro. Más allá de ello, dicho trabajo tiende a identificar lo que los une y lo que los separa. Los puntos en común repre¬sentan la posibilidad de una agregación o combinación a partir de abajo, la única alternativa posible a una agregación desde arriba impuesta por una teoría general o por un actor social privilegiado.
Así pues, en este libro busco identificar las virtualidades de una episte-mología del Sur para analizar, más adelante, dos temas de gran importan-cia en el continente latinoamericano hoy: la transición y la refundación del Estado.