El coronavirus y la búsqueda de un nuevo orden mundial Roberto Pineda 20 de marzo de 2020

El mayor desafío al capitalismo globalizado

El capitalismo globalizado ha provocado con su afán insaciable de ganancias, la peor crisis conocida por la humanidad. Se desarrolla ante nuestros ojos y corazones -sorprendidos y atemorizados- las imágenes de ciudades desiertas,  la estampida en los supermercados, los cementerios repletos de cadáveres, la incertidumbre ante el futuro, los temores y los odios xenofóbicos. El coronavirus desafía al capitalismo globalizado. La civilización capitalista de consumo entra en crisis.

En la actual situación internacional se juntan diversas crisis, cada una de las cuales potencia y agudiza  a las demás. Existe una crisis sanitaria, una crisis financiera, una crisis tecnológica y una crisis política. La crisis principal es la provocada por el coronavirus, y no solo es sanitaria sino que está claramente vinculada a la disputa por el poder global.

Los anteriores desafíos al capitalismo

El capitalismo como sistema social en su historia de más de cinco siglos ha conocido múltiples desafíos de diferente naturaleza, de carácter político, económico, social, militar y ambiental entre otros. Pero ninguno hasta hoy había  de manera universal mostrado la necesidad urgente de su radical transformación.

Existen diversos eventos históricos que han amenazado al capitalismo. Este  fue amenazado políticamente por la Gran Revolución Socialista de Octubre en 1917, que dividió al mundo en dos sistemas políticos. Esta amenaza fue ampliada al final de la Segunda Guerra Mundial con la creación del campo socialista europeo y mucho más con la victoria del pueblo cubano en 1959 y el vietnamita en abril de 1973. Pero fue finalmente revertida en 1989 con el derrumbe del sistema socialista, encabezado por la Unión Soviética, y el hasta entonces impensable retorno al capitalismo.

Al inicio del siglo XXI, en septiembre del 2001 la ciudadela principal del capitalismo fue amenazada con el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, el conflicto mundial se desplazó desde lo clasista hacia lo étnico cultural. Hoy en el 2020 la amenaza se da desde la salud y pone bajo sitio al capitalismo en su totalidad, iniciando e incluyendo su “fabrica mundial”, a la Republica Popular China.

El desafío actual

La crisis principal es la vinculada con la propagación de la pandemia del  coronavirus y esta se manifiesta globalmente en dos dimensiones. La primera, vinculada  a la competencia política-administrativa para garantizar la infraestructura logística que permita la prevención de la propagación del virus y la segunda, la competencia académica-científica para encontrar-producir una vacuna efectiva en el menor tiempo posible.

Alrededor de esta crisis principal  se mueven los intereses y la influencia de potencias mundiales y corporaciones transnacionales, las cuales  tratan de fortalecer sus posiciones y derrotar a sus adversarios. Del desenlace de esta fiera competencia dependerá el nuevo orden mundial, en el marco del histórico descenso del poderío estadounidense y el tránsito hacia un nuevo hegemon internacional.

Las compañías farmacéuticas y los laboratorios que descubran la vacuna contra el virus podrán generar una nueva fase de acumulación de capital que podría incluso rebasar la existente fase digital encabezada por el internet del capitalismo globalizado. Estas compañías farmacéuticas junto con los grandes productores de alimentos, aparecen como los grandes beneficiarios a futuro de esta crisis planetaria, desplazando e incluso hasta hundiendo, a otros sectores, en particular, el sector financiero (Wall Street) y el sector energético (quiebre de compañías de petróleo de esquisto y países productores).

Una visión popular y democrática

El capitalismo es el peor virus conocido por la humanidad,  porque coloca a la desigualdad como su paradigma central y condena al sufrimiento cotidiano a millones de personas  en todo el mundo. Pero esta pandemia de coronavirus permite conocerlo y desafiarlo.

El desafío está planteado desde los millones de personas que arriesgan su vida para salvar otras rompiendo con la ética individualista. No podemos seguir caminando desde un horizonte de progreso que provoca destrucción y dolor, por lo que existe la necesidad de construir una nueva cultura del cuidado que nos permita reconstruir nuestras ciudades y orden natural desde una óptica del respeto y la solidaridad. En este difícil momento, la Cuba de Fidel y de Haydee brilla desde su  esperanza.

Escenarios de futuro

Son previsibles tres grandes escenarios.

El primero y más probable es que el orden capitalista logre superar esta crisis global e incluso salga fortalecido, irrumpiendo un nuevo orden mundial con su correspondiente nueva fase de acumulación, incluyendo nuevas modalidades de dominación internacional, desigualdad social y explotación económica.

Un segundo escenario es una superación de esta amenaza pero con un sistema profundamente golpeado,  con altos niveles de desempleo y marginación social.

Un tercer escenario es el de un orden capitalista obligado a realizar reformas en su arquitectura global, particularmente en lo financiero. Esto último solo podrá realizarse en la medida que los trabajadores y las fuerzas progresistas marquen el terreno con propuestas y acciones de salida a la crisis.

En estos tres escenarios, que pueden combinarse, seguramente aumentara la desigualdad al agregar una nueva categoría universal de discriminación: los infectados, aislados y cruelmente condenados a morir mientras no se descubra la vacuna y después como personas vulnerables.  Asimismo presenciaremos una sociedad mundial más autoritaria  e intolerante,  que necesitara de mayores luchas por la democracia y la justicia social.

La Organización Mundial de la Salud, OMS,  se constituye en el árbitro mundial de este enfrentamiento planetario, que es la continuidad de la todavía no concluida disputa comercial entre Estados Unidos y la Republica Popular China.  

La posibilidad de una ruptura global del sistema no es realista dado que todavía no madura una alternativa programática y de fuerza que la respalde. Pero en eso estamos…

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