Pierre Bourdieu, trayectoria de un sociologo

Ocho días después de su muerte, el semanario Nouvel Observateur1 publica un texto inédito con el título “Yo tenía 15 años: Pierre Bourdieu”,2 presentado como extracto de una obra autobiográfica subtitulada: … Esbozo de socioanálisis. La editorial critica un pretendido consenso en torno a la muerte de Pierre Bourdieu y evoca las relaciones difíciles entre el intelectual y el semanario. Incluye otro texto de J. Juliard, “La miseria de la sociología”, en el que habla del “fracaso” de Bourdieu, y de sus seguidores. Mediante un comunicado contra la revista, la familia protesta con indignación por publicar sin autorización y por daño moral a su memoria.

Este conflicto muestra las polémicas que se agudizaron después de la muerte del sociólogo y da cuenta de algunas reacciones que suscitaban sus obras. Los trabajos de Bourdieu molestaban; lo percibía y estaba encantado porque para él era un signo de la pertinencia de sus análisis.3 Muchas veces, las polémicas nacían de malentendidos. Por ejemplo, se le reprochó ser determinista y negar la libertad individual por su denuncia de los mecanismos de reproducción de las relaciones de dominación. Él explicó en numerosas ocasiones que el análisis sociológico “ofrece algunos de los medios más eficaces para acceder al conocimiento de los determinismos sociales, lo que permite conquistar a los determinismos”.4 Cada explicación era pretexto para nuevas controversias. Bourdieu señala lo que él considera el origen de muchas de estas discusiones:

Me parece que la resistencia que tantos intelectuales oponen al análisis sociológico ¬siempre sospechoso de ser burdo, reduccionista, y particularmente odioso cuando se aplica directamente a su propio universo¬, tiene sus raíces en una especie de punto de honor, mal colocado, que les impide aceptar la representación realista de la acción humana que es la primera condición del conocimiento científico del mundo social […] que les hace ver en el análisis científico un atentado a su libertad.5

La experiencia sociológica de Pierre Bourdieu es un intento de conquista de sus propios determinismos, como lo podemos insinuar en un breve recorrido histórico.
En este texto retomaremos algunos elementos biográficos del polémico autor a partir de su propia autocomprensión, para esbozar su trayectoria individual en su contexto social. Bourdieu nos advierte que la vida no “constituye un todo, un conjunto coherente y orientado, que puede y debe ser aprehendido como expresión unitaria de una intención subjetiva y objetiva, de un proyecto”,6 se acerca más a la novela moderna ligada al descubrimiento de que “lo real es discontinuo, formado de elementos yuxtapuestos sin razón, donde cada uno es único, […] difíciles de aprehender porque surgen sin cesar de manera imprevista, fuera de lugar, y de manera aleatoria”.7 En este escrito no pretendemos presentar un hipotético “todo”, ni deducir una lógica de causa efecto, ni de sentido y fin de las acciones de la trayectoria bourdieuniana, sino introducir algunos elementos centrales de su proceso intelectual. El eje que atraviesa este trabajo es la referencia del autor a la reflexión de su vivencia o búsqueda de conquista de sus propios determinismos.

Recorreremos su lugar de nacimiento, sus estudios, primeros empleos e investigaciones, acontecimientos internacionales, algunos temas de investigación, su nombramiento en el Colegio de Francia, su posicionamiento público, su perspectiva interdisciplinaria, y el significado que tenía para él la sociología.
Pierre Bourdieu acumuló una amplia producción sociológica durante cuarenta años. Publicó una treintena de obras y más de doscientos artículos. Decenas de libros se han escrito sobre su teoría y otros tantos para rebatirla. En Francia no hay manual de sociología que no contenga una referencia a su obra.8 La noticia de su muerte llenó las primeras páginas de los diarios y noticiarios, y se publicaron numerosas reacciones de intelectuales y periodistas.9

La importancia actual de su pensamiento no debe hacernos olvidar que es el fruto de una larga aventura, de una trayectoria individual en su contexto social. Él mismo nos señala: “… la conversión que he tenido que hacer para llegar a la sociología no fue sin relación con mi trayectoria social”.10

Detenerse en algunos datos biográficos no es un ejercicio inútil, aunque esta labor puede complicarse dado que Bourdieu era renuente a comentar cuestiones personales: “… constantemente estoy expuesto a que me planteen preguntas personales a las cuales yo me esfuerzo en resistir […] puede ser, por defender la autonomía, pagada cara, de mi discurso en relación con la persona singular que soy…”.11
Una parte de su sociología está fundada en las prácticas individuales y colectivas: en el complejo concepto de habitus que se construye en la historia individual y colectiva. Coherente con su pensamiento decía: “ como todo el mundo, yo tengo el gusto y las preferencias que corresponden a mi posición en el espacio social …”.12 Así, él aplica el habitus como historia incorporada a su propia experiencia.

El recorrido intelectual de Pierre Bourdieu está marcado por una serie de rupturas personales: con su medio de origen, con su formación inicial, y con las corrientes intelectuales dominantes, así como por la confluencia de la herencia legada por tres padres fundadores de la sociología: Durkheim, Marx y Weber:13

Por mi parte establezco con los autores relaciones muy pragmáticas: recurro a ellos como a “compañeros” en sentido de la tradición artesanal, a quien uno puede demandar que le echen la mano en situaciones difíciles […] Los autores ¬Marx, Durkheim, Weber, etcétera¬ representan los referentes que estructuran nuestro espacio teórico y nuestra percepción de este espacio”.14

Asimismo, se ve influenciado por los acontecimientos en el plano internacional y nacional. Vive el fin del estalinismo (Stalin muere en 1953) y la guerra fría, con los bloques socialista y capitalista. En los sesenta, las reivindicaciones nacionalistas toman fuerza en movimientos de descolonización. Francia estaba en los llamados “’treinta gloriosos’ años de prosperidad económica, desarrollo de la clase media y fortalecimiento de la clase obrera”.15 Bourdieu guarda distancia del movimiento estudiantil del 68, pero es uno de los primeros en apoyar el sindicato Solidarnosc contra la represión del poder comunista polonés. Vive la caída del muro de Berlín y las presidencias de François Miterrand con la desilusión social por las políticas “socialistas” (malestar que da pie a su libro La miseria del mundo).16

A principios de los noventa, ocurre la guerra del Golfo Pérsico, contra la que milita y se opone a Alain Touraine. En 1995, llama a los intelectuales a sostener a los huelguistas ferroviarios y participa en las manifestaciones contra el plan Juppé sobre los jubilados. En julio de 2000, viaja a Millau al proceso de José Bové17 y de militantes de la confederación campesina.18 Bourdieu defiende sus tomas de posición pública: “Si yo he debido, para ser eficaz, comprometerme en persona y con nombre propio, siempre ha sido con la esperanza […] al menos de romper la apariencia de unanimidad que constituye lo esencial de la fuerza simbólica del discurso dominante”,19 que predica “la utopía neoliberal de un mercado puro y perfecto”.20

Bourdieu nace en 1930 en Denguin, un pueblito de los Pirineos del Atlántico en la provincia de Béarn, al suroeste de Francia. Estudia filosofía en la Escuela Normal Superior (1951-1954) y pasa el examen como profesor en 1955. Su carrera académica lo lleva a cambiar su lugar de residencia y a conocer otros medios sociales. Él mismo se considera un “tránsfuga” que circula por “medios sociales muy diversos”. Experiencias que enriquecerán su trabajo sociológico posterior.
Dejemos hablar al sociólogo mismo:

Yo pasé la mayor parte de mi juventud en un pequeño pueblo alejado al sudoeste de Francia. Y no pude satisfacer las demandas de la institución escolar sino renunciando a muchas de mis experiencias y primeras adquisiciones y no solamente a un cierto acento […] La etnología y la sociología me permitieron reconciliarme con mis primeras experiencias y asumirlas sin perder nada, yo creo, de aquello que adquirí posteriormente. Esto es algo que no es común entre los tránsfugas, que frecuentemente sienten un profundo malestar, a veces una gran vergüenza sobre sus orígenes y sus experiencias originarias. La investigación que llevé a cabo alrededor de 1960, en aquel pueblito, me ha permitido descubrir más cosas sobre mí mismo que cualquier otra forma de introspección. […] Leyendo Flaubert, descubrí que había estado, como él, profundamente marcado por otra experiencia social, la del internado. Flaubert escribe en alguna parte que “cualquiera que ha conocido el internado a la edad de diez años, sabe todo de la sociedad”. […] A veces me pregunto dónde adquirí la aptitud para comprender y hasta anticipar las experiencias de situaciones que yo no conocía en primera persona, como el trabajo en cadena, o la rutina monótona del trabajo de oficina descalificado. Yo creo que en mi juventud y a lo largo de mi trayectoria social, que me ha llevado, como es seguido el caso de las gentes en ascensión, a atravesar medios sociales muy diversos, yo tomé toda una serie de fotografías mentales que mi trabajo sociológico se esfuerza en desarrollar.21

Según nos relata Mounier, en lugar de seguir la carrera universitaria clásica22 se va a Argelia, aún colonia francesa, como profesor de la Facultad de Letras (1958-1960), en donde comienza un trabajo etnológico sobre la sociedad kabylia.23 Sus contribuciones sobre el espacio simbólico de la casa kabylia, el matrimonio árabe y las transformaciones sociales provocadas por la industrialización de Argelia lo llevan a criticar el modelo antropológico dominante de la época, el estructuralismo de Lévi-Strauss.24 Bourdieu reconoce que llevaba un etnólogo dentro: “Yo me pensaba como filósofo y me ha tomado mucho tiempo reconocer que me había convertido en etnólogo”.25 Y de nuevo vemos su lucha contra sus determinismos: “Lo que yo hago en sociología y en etnología, lo hago tanto contra mi formación como gracias a mi formación…”.26
Como sociólogo se dedica a estudiar las prácticas culturales y la escuela con la dirección de Raymond Aron, y aplica la sociología de la práctica que él había esbozado en su crítica al estructuralismo.27 En su obra Los herederos,28 la escuela se presenta como una institución que reproduce las relaciones sociales de dominación. Esta reproducción se efectúa por la generalización de un sistema de valores que privilegian “la inteligencia”, “el don”, “las capacidades”, lo que legitima así el fracaso escolar y los mecanismos de selección social. Los hijos de clases populares parecen excluirse ellos mismos para dejar el lugar a los “herederos”. La escuela “no está hecha para todo el mundo” y todo el mundo puede darse cuenta porque las categorías sociales dominadas sólo acceden a los primeros escalones del sistema educativo para salirse luego, convencidos de la legitimidad de su fracaso.29
Más tarde en La reproducción,30 profundiza el estudio del sistema escolar, cuya principal función es justificar a los ojos de todos la legitimidad de los nuevos títulos escolares. Analiza con detalle las grandes escuelas de enseñanza francesa en La nobleza de Estado, y muestra cómo la acción pedagógica31 funciona como un rito de institución, que se dirige a producir un grupo separado y sagrado, “la consagración escolar debe hacer que se reconozca la frontera de la élite tanto a aquellos que excluye como a aquellos que incluye”, “el proceso finaliza con la producción de una nobleza”.32
Nombrado por Aron a la cabeza del Centro Europeo de Sociología Histórica, se pelea con él en 1968. Esta ruptura le permite la independencia teórica y práctica que necesitaba: su propio laboratorio (el Centro Europeo) y su propia revista (Actas de la Investigación en Ciencias Sociales).33 Después tendrá sus propias colecciones: “El sentido común”, en editorial Minuit (1964 ¬1992)34 y “Liber”, en Seuil (1989). Esta última apoyada por su asociación (Raisons d’agir ¬Razones para Actuar).35
La singularidad de su trayectoria36 no impidió un desarrollo exitoso en las entidades académicas: inició su carrera como asistente en la Facultad de Letras de Argelia, luego en la de París (1960-1961); maestro de conferencias en Lille (1961-1964); director de estudios en la Escuela Práctica de Altos Estudios (1964); director de laboratorio de la misma escuela en Ciencias Sociales; director del Centro de Sociología de la Educación y de la Cultura (cnrs).37
Su carrera profesional culminó como profesor del Colegio de Francia (titular de la silla de sociología desde 1981). Bourdieu explica la experiencia de su nominación en la institución académica más prestigiosa de Francia:
No es por azar que el momento en que fui nombrado al Colegio de Francia coincidió con un trabajo de profundidad38 sobre lo que yo llamo la magia social de la consagración y sobre los “ritos de institución”. ¿Cómo habría podido no intentar saber lo que implicaba el hecho de ser así consagrado? Al reflexionar sobre lo que estaba viviendo, buscaba asegurarme un cierto grado de libertad en relación a lo que me pasaba.
Pero hacer una sociología de los intelectuales, hacer una sociología del Colegio de Francia, de lo que significa el hecho de dictar una conferencia inaugural en el Colegio de Francia, en la conferencia inaugural misma en el Colegio de Francia, es decir, en el momento mismo en el que uno está atrapado en y por el mismo juego, es afirmar, si no la posibilidad de liberarse de ello completamente, al menos la posibilidad de hacer un esfuerzo en ese sentido […] si yo tengo una pequeña oportunidad de no quedar abrumado por la consagración se la debo al hecho de haber trabajado en el análisis de la consagración.39
De esta manera, el analista y crítico de los ritos de consagración llega a ser, él mismo, consagrado y convertido en noble, pasa a formar parte de la nobleza de Estado. No obstante, el consagrado es consciente de los mecanismos de selección social del sistema escolar y académico. De una entrevista a Malik, joven de origen árabe de diecinueve años, Bourdieu destaca: “… y poco a poco fui percibiendo que era más un ‘establecimiento basurero’ que otra cosa […] es duro cuando uno se da cuenta.40 Malik, “no cesa de dar testimonio, de mil maneras, que él sabe siempre perfectamente, donde está, que su escuela es una ‘secundaria basurero’ ¬lycée poubelle¬.
Él describe con una gran economía de medios, como él comprende muy rápidamente donde él ha terminado por fracasar al descubrir que aquellos que están sentados delante de él, al lado, y atrás ¬en su salón de clase¬, son como él”,41 es decir, rechazados de otras escuelas. Así, “ellos arrastran sin convicción una escolaridad que ellos saben sin futuro”.42
Pierre Bourdieu no fue el rechazado de la sociología francesa que pudiera pensarse. Tampoco fue un hombre aislado, sino que supo rodearse de un equipo de investigadores que retomaron y desarrollaron sus temas predilectos. En una palabra supo hacer escuela y conseguir una posición importante en el campo intelectual francés.43
Bourdieu insistió en el carácter integrado de su trabajo, en el que la teoría y la práctica son indisociables, y las tesis no pueden ser comprendidas y expuestas por separado de las condiciones y de los protocolos de la investigación sociológica. No se puede disociar el concepto de habitus o el de campo, por ejemplo, sin referirse al contexto de su obra. Esta característica hace difícil la elaboración de resúmenes, o textos introductorios. Otros obstáculos para la comprensión y la difusión de su obra son el estilo complicado de su redacción, la amplia producción editorial y el ruido44 de los comentadores y críticos.45
A pesar de las dificultades de su difusión, podemos afirmar la existencia de una corriente o polo sociológico46 representado por Pierre Bourdieu, que él mismo ha bautizado: “Si yo tuviera que caracterizar mi trabajo en dos palabras […] yo hablaría de constructivismo estructuralista o estructuralismo constructivista…”.47
Al final de su carrera, Bourdieu fue haciendo explícito cada vez más su posicionamiento público ante los acontecimientos de Francia, de Europa y de la sociedad global. En uno de sus textos recientes, “Contra la política de despolitización”,48 llamó a “restaurar la política, es decir, la acción y el pensamiento”. Propuso la agrupación (no la unificación ni posible ni deseable) de movimientos sociales y sindicales dispersos, mediante una coordinación de las reivindicaciones y de las acciones que sobrepase la fragmentación, que escape a la vez a los riesgos de la monopolización (que obsesiona a los movimientos) y al inmovilismo por el miedo casi neurótico del riesgo.
Señaló también la división entre investigadores y militantes: diferentes por su formación y trayectoria social los investigadores involucrados en un trabajo militante y los militantes dedicados a una tarea de investigación deben aprender a trabajar juntos, y deshacerse de las rutinas y los prejuicios, gracias a modos de comunicación y de debate de nuevo tipo. Según él, sólo un movimiento social europeo de todas las fuerzas acumuladas de las diferentes organizaciones y países será capaz de resistir a las fuerzas económicas e intelectuales de las grandes empresas y a la armada de consultantes, expertos y juristas reunidos en sus agencias de comunicación, oficinas de estudio y consejos en lobbying.49
La sociología de Pierre Bourdieu tiene una amplia influencia. Demostró capacidad de jugar con las fronteras no sólo de las especialidades de la sociología, sino que entabló un diálogo entre los sociólogos de diferentes nacionalidades, e invitó a trabajar en una perspectiva interdisciplinaria, particularmente con la filosofía, la antropología, la economía y la historia. Sobre esta última nos afirma:
… la separación de la sociología y de la historia me parece desastrosa, y totalmente sin justificación epistemológica: toda sociología debe ser histórica y toda historia sociológica […] lo arbitrario de la distinción entre historia y sociología es particularmente visible al nivel más elevado de la disciplina: yo pienso que los grandes historiadores son también grandes sociólogos.50
Escudriñemos las herramientas que nos ha dejado en sus planteamientos teóricos, en sus conceptos, en los resultados de sus investigaciones y en su participación política. Escuchemos los argumentos de sus comentaristas y críticos. Estas controversias alimentan el debate científico, social, político sobre el mundo que nos tocó vivir. Qué mejor manera de concluir que el autoanálisis de Bourdieu:
Para mí, la sociología ha jugado el rol de un socioanálisis que me ha ayudado a comprender y a soportar cosas (comenzando por mí mismo) que yo encontraba insoportables anteriormente …51
… la sociología era la mejor cosa a hacer por mí, si no para sentirme en acuerdo con la vida, al menos para encontrar más o menos aceptable el mundo en el cual yo estaba condenado a vivir …52
En este sentido limitado, pienso que yo tuve éxito en mi trabajo: realicé un tipo de autoterapia que, yo espero, haya producido al mismo tiempo herramientas que puedan tener alguna utilidad para los otros.53

Bibliografía
Accardo, Alain y Philippe Corcuff. La sociologie de Bourdieu, Textes choisis et commentés. Le Mascaret, 1986.
Bonnewitz, Patrice. Premières leçons sur La sociologie de P. Bourdieu. París: puf, 1997.
Bourdieu, Pierre. Science de la science et réflexivité. París: Raison d’agir, 2001.
______ Contre-feux. París: Raison d’agir. 1998.
______ Raisons pratiques. Sur la théorie de l’action. París: Seuil, 1994.
______ La misère du monde. París: Seuil, 1993.
______ y Loïc J. D. Wacquant. Réponses. París: Seuil, 1992.
______ La noblesse d’État. Grandes ecoles et esprit de corps. París: Minuit, 1989.
______ “Choses dites”, Minuit, 1987, pp. 16-17.
Bourdieu, Pierre, J. C. Chamboredon y J. C. Passeron. El oficio del sociólogo. Argentina: Siglo XXI, 1975.
Lahire, Bernard. Le travail sociologique de Pierre Bourdieu. Dettes et critiques, 1999.
Mounier, Pierre. Pierre Bourdieu, une introduction. París: Pocket/La Découverte, 2001.
Sciences Humaines, número especial: “L’oeuvre de Pierre Bourdieu”, 2002.
Le Monde, enero-febrero de 2002.

Notas
1 “Une polémique oppose la famille de Pierre Bourdieu au ‘Nouvel Observateur’”, Le Monde, 8 de febrero de 2002.
2 Todas las traducciones del presente texto son mías.
3 Mounier, Pierre Bourdieu, une introduction, Pocket/La Découverte, 2001, p. 10.
4 P. Bourdieu, Raisons pratiques. Sur la théorie de l’action, Seuil, 1994, p. 11.
5 Idem.
6 “L’illusion biographique”, en Bourdieu, op. cit., p. 81.
7 Robbe-Grillet, Le mirroir qui revient, París, Minuit, p. 208, citado por Bourdieu, op. cit. p. 83.
8 Por ejemplo, el Dictionnaire de sociologie, 1997, Hatier, París, le dedica siete páginas: “Bourdieu […] constituye una referencia sociológica para los intelectuales de todas las disciplinas, él es sin duda el sociólogo más leído, aun si él piensa seguido ser incomprendido o mal comprendido…”.
9 “Pierre Bourdieu ha muerto”, tituló el diario Le Monde y desplegó la noticia a dos páginas, sus principales espacios cubrieron la noticia. Algunos ejemplos de los numerosos artículos aparecidos: Jügen Habermas: “Humanista comprometido”, Le Monde, 25 de enero de 2002; “Bourdieu: la tristeza”, por Annie Ernaux, Le Monde, 5 de febrero de 2002; “Pierre Bourdieu, 71, pensador francés y crítico de la globalización”, New York Times, 25 de enero de 2002; “La sosegada irreverencia de un hombre bueno”, por M. A. Bastenier, El País, 25 de enero de 2002.
10 Bourdieu y L. J. D. Wacquant, Réponses. Pour une antropologie réflexive, Seuil, 1992, pp. 175-176.
11 Idem.
12 Idem.
13 Patrice Bonnewitz, Premières leçons sur La sociologie de P. Bourdieu, puf, 1997, pp. 3 y 11.
14 Bourdieu, Choses dites, pp. 39-40, citado por P. Bonnewitz, op. cit., p. 11.
15 Bonnewitz, op. cit., p. 5.
16 Bourdieu, La misère du monde, París, Seuil, 1993, p. 950, en el que presenta los testimonios de hombres y mujeres que confiaron su malestar, sus sufrimientos y dificultades para existir en la sociedad francesa.
17 Agricultor francés célebre por oponerse a la globalización.
18 Cfr. Monnot y Zappi, “Adversaire de la pensée unique”, Le Monde, 25 de enero de 2002.
19 Bourdieu, Contre-feux, Liber-Raisons d’agir, 1998, p. 8.
20 Ibid., p. 110.
21 Bourdieu y Wacquant, p. 176.
22 Mounier, op. cit., pp. 14 y ss.
23 Bourdieu, Sociologie de l’Algérie, París, puf, 1958; “Célibat et condition paysanne”, Études rurales, núm. 5-6, 1962, pp. 32-136; “La hantise du chômage chez l’ouvrier algérien”, Sociologie du travail, núm. 4, pp. 313-331.
24 Mounier, op. cit., p. 14.
25 Bourdieu, “Choses dites”, pp. 16-17, citado por Bonnewitz, op. cit., p. 8.
26 Bourdieu y Wacquant, p. 176.
27 Mounier, op. cit., p. 14.
28 Bourdieu y Passeron, Les héritiers. Les étudiants et la culture, París, Minuit, 1964.
29 Cfr. Mounier, op. cit., pp. 133 y ss.
30 Bourdieu y Passeron, La reproduction. Elements pour une théorie du système d’enseignement, París, Minuit, 1970.
31 Mounier, op. cit., p. 149.
32 Bourdieu, La noblesse d’Etat. Grandes Ecoles et esprit de corp, París, Minuit, 1989.
33 Actes de la recherche en sciences sociales.
34 “Pierre Bourdieu”, Notice bio-bibliographique éditée par le Collège de France, 1999.
35 Mounier, op. cit., pp. 14-15.
36 El recorrido intelectual de Pierre Bourdieu se construyó sobre una triple ruptura: con la filosofía académica (escolástica), con la antropología estructural, y con la sociología aroniana (de Raymon Aron): Mounier, op. cit., p. 15.
37 Cfr. Mounier, op. cit., p. 15.
38 Bourdieu, “Éprouve scolaire et conécration sociale. Les classes préparatoires aux grandes écoles”, Actes de la recherche en sciences sociales, núm. 39, 1981, pp. 3-70; Bourdieu, Ce que parler veut dire. L’économie des échanges linguistiques, París, Fayard, 1982.
39 Bourdieu y Wacquant, pp. 181-182.
40 Bourdieu, La misère du monde, Seuil, 1993, p. 611.
41 Ibid., p. 608.
42 Ibid., p. 603.
43 Mounier, op. cit., p. 15.
44 Hay una lista grande de artículos y panfletos contra Bourdieu: “El diablo y el Bourdieu”; “El sabio y la política. Ensayo sobre el terrorismo sociológico de Pierre Bourdieu”; “El periodismo según Bourdieu”; “El populismo de izquierda”. Diccionnaire critique de sociologie, París, puf, 1982, califica la teoría de Bourdieu de la dominación de “Ideológica”. Obras de crítica moderada como lahire, Bernard, 1999. Cfr. Mounier, op. cit., p. 215.
45 Cfr. Mounier, op. cit., pp. 15-16.
46 Con riesgo de simplificar retomamos el esquema que propone Bonnewitz de cuatro polos sociológicos en Francia, uno de los cuales estaría representado por Bourdieu: a) el individualismo metodológico representado por Raymond Boudon; b) la aproximación estratégica de Michel Croizier (relaciones de poder en organizaciones, actores y sistema); c) la sociología de la acción, y el estudio de los movimientos sociales de Alain Tourain; y d) el estructuralismo constructivista de Bourdieu. Bonnewitz, op. cit., p. 9.
47 Bourdieu, Choses dites, Editions de Minuit, 1987, p. 147, citado por Bonnewitz, op. cit., p. 10.
48 Publicado en diferentes revistas: Ecología Política, núm. 21, 1987, 2001; Memoria, núm.155, enero de 2002; y lo envió también a Porto Alegre (fsm-2002), “Contra la política de despolitización. Hay que restaurar la política, es decir, la acción y el pensamiento”.
49 Idem.
50 Bourdieu y Wacquant, p. 67.
51 Ibid., p. 182.
52 Ibid., p. 183.
53 Idem.

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