María Isabel Villegas: una vida dedicada a la lucha por los derechos de las mujeres en El Salvador

INTRODUCCIÓN

María Isabel Villegas  es una activista  feminista reconocida por su incansable labor en la defensa de los derechos de las mujeres en El Salvador. Desde sus inicios en la Universidad de El Salvador en los años ochenta del siglo pasado, hasta su actual participación en la Concertación Feminista Prudencia Ayala, Villegas ha dedicado su vida a la lucha por un El Salvador justo, igualitario y democrático, a través de promover  la igualdad de género, denunciar y combatir la violencia contra las mujeres,  abogar por la salud sexual y reproductiva y en la defensa de las personas que viven con VIH.

Su trayectoria se destaca por su compromiso con la democracia y la igualdad, mediante la organización, la formación política y la movilización de nuevas generaciones de hombres y mujeres comprometidos con estos ideales de transformación social.

RASGOS BIOGRAFICOS

María Isabel Villegas nació el 3 de julio de 1953 en Jucuapa, Usulután,  y vivió en la ciudad oriental de San Miguel. Hija de María Isabel Villegas y Salvador Rivas. Proveniente de una familia humilde de siete hermanos, siendo seis mujeres y un hombre.

Creció en un entorno donde su madre trabajaba vendiendo comida en el mercado y este era una empresa familiar en la que toda su familia participaba, en el caso de Isabel ella se dedicaba a ir de puesto en puesto ofreciendo la comida hecha por su madre, y esto le permitió entablar múltiples amistades con las vendedoras. Y fue mediante este emprendimiento familiar que ella y sus hermanas lograron salir adelante,  acceder a la educación a pesar de las dificultades económicas.

Isabel tuvo una infancia feliz a pesar de las dificultades económicas. Su madre fomentó el amor por la lectura en sus hijas e hijo, que observaban a su madre comprando novelas y leyéndolas. A pesar de los problemas que enfrentó su familia, nunca dejaron de asistir a la escuela. Recuerda su infancia con alegría y gratitud, destacando el apoyo de su madre en su formación educativa.

Empezó a trabajar desde muy joven en la UES en San Miguel y luego se trasladó hacia el campus en San Salvador. Ahí poco a poco fue adquiriendo conciencia de la situación de injusticia que caracterizaba a la sociedad salvadoreña así como del carácter autoritario y represivo del gobierno militar. Esto la empujó a organizarse políticamente en los años ochenta en una fuerza de izquierda así como a involucrarse en las luchas por la autonomía universitaria y por los derechos de las mujeres.

Isabel es madre de seis hijos ya que tuvo dos experiencias matrimoniales, de su primer matrimonio nacieron una hija y dos hijos, Blanca Isabel, Mario Alfredo, y Gerardo Miguel, y de su segundo matrimonio: Adela María, Victoria de la Paz y Nadia Citali.  Con cada uno de sus hijos tiene una relación muy profunda y cercana.

Cuando sus hijos eran pequeños, María Isabel fomentaba el amor por la lectura en casa. Organizaba sesiones de lectura familiar, donde cada uno debía compartir lo que había aprendido de los libros. Esto no solo fortaleció sus lazos familiares, sino que también ayudó a sus hijos e hijas a desarrollar un interés por diversos campos del conocimiento. Solía llevar a sus hijas e hijos a ferias de salud donde enseñaban sobre la prevención de infecciones de transmisión sexual y el uso de métodos anticonceptivos.

En muchas ocasiones, llevó a sus hijas e hijos a marchas y actividades relacionadas con las luchas populares por la democracia y la justicia. Les enseñó desde pequeños la importancia de identificarse con el sufrimiento de los sectores más golpeados y defender sus derechos, incluyendo a los jóvenes y las mujeres, los indígenas y personas viviendo con VIH, entre otros.  

Recuerda que enseñó a sus hijas e hijos,  a sentirse comprometidos y  orgullosos de participar y aprender sobre la lucha por los derechos de los sectores populares. Una vez, mientras discutían sobre los roles de género en la sociedad, uno de sus hijos le dijo: «Mamá, tú eres la mejor ejemplo de que podemos ser lo que queramos». Este comentario la conmovió y reafirmó su compromiso de seguir luchando por un mundo más igualitario.

Formación profesional, participación política y experiencias

Estudió en la escuela de niñas “Santa Sofía” en San Miguel, la cual era  dirigida por monjas, luego realizo sus estudios universitarios, iniciando con un  Profesorado en Filosofía y Letras, seguido de una Licenciatura en Lenguaje y Literatura en la Universidad Pedagógica. Más tarde, obtuvo una maestría en Educación para la Salud Sexual y Salud Reproductiva en la Universidad de El Salvador (Facultad de Medicina). Su formación académica ha sido importante en su labor como educadora y activista.

Comenzó su participación política en los años 80, específicamente en 1986, cuando trabajaba en la Universidad de El Salvador. Escuchémosla:

“En 1988 se  fundó el Movimiento de Mujeres de la Universidad de El Salvador (MUES), del cual forme parte, y desde donde inició  un espacio para denunciar casos de acoso y violencia, que eran muy comunes. Este movimiento llevó a la creación de la Secretaría de la Mujer en la universidad, donde se nos capacitó a todas  las integrantes en temas de género y violencia contra las mujeres. Este período estuvo marcado por la guerra civil en El Salvador, lo que a veces dificultaba el avance en estas temáticas, dada la situación de represión existente. Sin embargo, el movimiento logró visibilizar denuncias de acoso por parte de profesores, marcando un hito en la lucha por los derechos de las estudiantes  y de la comunidad universitaria en general.

Todas asumimos  con mucha  disciplina el trabajo de ir concienciando a que más mujeres se nos sumaran. Formamos círculos de estudios en las facultades, buscábamos literatura de mujeres…. Hicimos la primera denuncia por acoso en la Facultad de Ciencias y Humanidades…

El Lic. Luis Argueta Antillón, Rector de la UES en esos años,  logró que a través del Concejo Superior Universitario Centro Americano, CSUCA, nos capacitaran sobre el enfoque de género. Estuvo Lily Caballero, hondureña, que fue la primera en darnos a conocer en qué consistía el enfoque de género, luego nos invitaban a eventos en la región y el compromiso de quien asistía era replicar el taller, así fuimos aprendiendo.

Entre los talleres que organizamos como como MUES se encuentran los siguientes:

– La subordinación de las mujeres. Diversos enfoques, sub programa “estudios de la mujer” CSUCA, del 19 de mayo al 10 de junio de 1989.

-Mujer en el sector informal urbano, CSUCA y UNIFEM 20 de agosto de 1990.

-Mujer y Habitat , 21 de junio al 11 de agosto de 1991

Y ¿Que logramos  en la UES? 

“Muchísimo, el que luego de ser un movimiento de mujeres,  pasara a institucionalizarse, a ser  la Secretaria de la Mujer y ahora es incluso un Centro de estudios de Género, para mí ese es  un avance, un gran logro, una conquista social…

Otro logro fue que a solicitud nuestra se creara un espacio para niñas y niños en la Universidad, era como un Centro de Desarrollo Infantil, pero con los cambios en la rectoría de la UES todo esto se fue perdiendo, pero fue de mucho apoyo en aquella época, para un montón de mujeres, incluyéndome. Mi lucha trascendió de la UES,  pues me he destacado como  defensora de los derechos humanos de las mujeres y de la niñez,  de personas que viven con VIH,  así como de los derechos sexuales y reproductivos”.

 María Isabel participó en la Pastoral de la Mujer tanto de la Iglesia Luterana Salvadoreña (ILS) como de la Iglesia Luterana Popular (ILPES), fue directora y fundadora de la Asociación Cristiana Femenina (ACF), de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), de Asociación de Mujeres Salvadoreñas (ADEMUSA), y del Instituto de la Mujer (IMU). Y desde 1994  forma parte de la Concertación Feminista Prudencia Ayala (CFPA).

Asimismo ha participado en diversos cursos, seminarios y conferencias internacionales, en distintos países del mundo tales como Australia, Egipto, Estados Unidos, México, Brasil, Perú, Argentina, España, Hungría, Suecia, Sud África, Ecuador, Ginebra etc.

Sigamos escuchándola:

“Quiero nombrar y rendir homenaje a quienes hicimos  historia con nuestros  aportes y también  impulsando cambios en la UES,  en especial a  Dina Sales quien fuera mi mentora, Leticia de Paul, Gilda Benavides, Victoria Domínguez, y Juana María Valdez, entre otras.  

Puedo afirmar que la mayoría de mujeres que estuvimos involucradas en todo este proceso hemos sido constantes, y aunque muchas fallecieron, las que hemos quedado seguimos en la lucha por la igualdad, equidad y  la NO violencia contra las mujeres y la niñez. Por otra parte, muchas mujeres jóvenes fueron asesinadas, nos queda el reto de reivindicar sus nombres.”

María Isabel también participo junto  con Norma Herrera, Tania Parada, Zoila Quijada, Blanca Coto, Yolanda M. Alvarado, Nicolle Amouroux (Francesa), Vilma Villegas, en el trabajo con  mujeres de los sectores populares, rurales y urbanos, organizadas para la lucha por la transformación social de El Salvador.  

A lo largo de su trayectoria, ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo la resistencia de sistemas patriarcales en varios ámbitos, incluidos el político, educacional y religioso. Sin embargo, ha continuado luchando por la desmitificación de los roles de género y el empoderamiento de las mujeres jóvenes en El Salvador.

María Isabel aconseja a quienes están comenzando a interesarse en las luchas sociales,  que se acerquen a organizaciones como la Concertación Feminista Prudencia Ayala, que están abiertas a recibir a cualquier persona, especialmente a jóvenes. Resalta la importancia de transmitir experiencias y conocimientos adquiridos a través de talleres y capacitaciones. También menciona que es crucial abordar temas de sexualidad y derechos reproductivos en espacios educativos, destacando la necesidad de crear un ambiente donde se pueda hablar abiertamente sobre estos temas.

María Isabel ha mencionado que su trabajo ha sido un permanente proceso de empoderamiento y aprendizaje constante, tanto para ella como para las mujeres a las que ha ayudado.

Reconocimientos y Premios

María Isabel recibió de parte de  ONUSIDA, el reconocimiento por la   creación de la “Política municipal para la prevención del  VIH”, en el Municipio de Aguilares, lo que le permitió viajar a Brasil a presentar su trabajo.  La trayectoria de María Isabel Villegas constituye en sí misma un reconocimiento a su dedicación y compromiso con la lucha por los derechos de las mujeres en El Salvador. Su trabajo ha dejado una huella imborrable en la historia del feminismo salvadoreño y ha inspirado a nuevas generaciones de activistas.

Legado

El legado de Isabel Villegas reside en su perseverancia en la lucha por la igualdad de género y en su incansable labor de formación de nuevas generaciones de luchadoras sociales. Su experiencia de vida, marcada por la superación de la violencia y la discriminación, se convierte en un testimonio de la fuerza y la resiliencia de las mujeres salvadoreñas. Su llamado a las jóvenes a tomar las riendas de la lucha feminista (00:52:26,800) es una invitación a continuar construyendo un futuro más justo e igualitario para todas las mujeres.

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