Derechos Humanos y luchas contrahegemónicas en Centroamérica: los casos del Movimiento del No (Costa Rica) y el Movimiento Social Nicaragüense

Los DD.HH pueden definirse como un conjunto de derechos básicos (y su praxis) que definen la condición de la persona y su dignidad, son formas jurídicas y socioculturales que evolucionan en dependencia del contexto, la militancia, los valores y cosmovisiones del sujeto y su sociedad. Pueden legitimar la exclusión de grandes mayorías mediante discursos y prácticas que instrumentalizan o restringen derechos en beneficio de los poderosos o trascender las instituciones dominantes. Como campo de confrontación entre proyectos emancipadores y dominantes, plasmados en instrumentos como la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” o la “Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos”, los DDHH son fruto de las luchas de liberación populares y nacionales de los últimos doscientos años y parte del patrimonio cultural de la civilización.

En el presente trabajo se narran dos experiencias de luchas contrahegemónicas por defender y expandir los derechos ciudadanos, ubicadas en el Sur. Dicha noción no nos reduce a una localización geográfica, porque abarca múltiples formas de subordinación (explotación económica; opresión ética, racial o de género y similares) asociadas con la globalización neoliberal. Los pueblos son sujetos de numerosos derechos que rebasan la ley formal y escrita, generando nuevas normas y prácticas de resistencia que deben potenciar la voz de las víctimas de la opresión mercantil y estatal: indígenas, campesinos sin tierra, mujeres pobres, trabajadores e inmigrantes indocumentados.

Los instrumentos jurídicos son un espejo del orden que buscan defender y desarrollar, en tanto el derecho es resultado de la correlación de fuerzas en la sociedad y reflejan (junto al sistema institucional) los intereses de las clases dominantes. Pero en tanto refleja las tensiones entre clases y sectores en la sociedad, adquiere un valor importante para denunciar la ausencia o violación de garantías, así como defender los derechos individuales o colectivos, bajo gobiernos democráticos o autoritarios. La lucha actual por una verdadera contrahegemonía se hace para que el capital trasnacional no domine nuestras vidas (controlando el acceso al agua, la alimentación o el conocimiento) y para que los Estados (sus aliados) pierdan el monopolio de otorgar o defender derechos, ya que demasiadas veces incumplen y violan los derechos de sus poblaciones. La construcción del nuevo paradigma de DDHH entiende que “la soberanía” está constantemente cuestionada por la indefinición de las fronteras geográfico-institucionales y por la globalización de las culturas, y es manipulada por poderes globales y nacionales contra los movimientos contestatarios. Eso no significa expresamente hacer oposición permanente a cualquier gobierno, pero sí defender un campo de actuación diferenciado y autónomo de los movimientos sociales para impedir que la lucha por la contrahegemonía derive en la instauración de una nueva hegemonía “vanguardista”, con líderes infalibles, supuestos salvadores que hablan en nombre de “las masas”.

Este texto relaciona, en un primer acercamiento, dos experiencias de movimientos sociales autónomos en naciones vecinas que sufren los efectos de políticas neoliberales, en el marco de un acuerdo regional de libre comercio (CAFTA) con la potencia global hegemónica (EEUU). Es un tema relevante, considerando el indudable impacto de estas políticas, impulsadas con la complicidad de los gobiernos nacionales, cuyos costes -económicos, ambientales, sociales, culturales y políticos – afectan los DDHH de sus pueblos (como colectividades e individuos) en sus diversas dimensiones.

Aprovecharé para el trabajo mi experiencia de varios años en el estudio de ambos países, las estancia realizadas en Costa Rica (marzo & septiembre-noviembre 2007) y Nicaragua (octubre-noviembre 2010) así como los vínculos con movimientos sociales y actores acompañantes –activistas, académicos, líderes- de aquellos. Mi objetivo es desarrollar una mirada sobre los contextos, actores, estrategias y discursos, que ponga a los DDHH en relación con dos trayectorias particulares de luchas contrahegemónicas.

El caso costarricense.

En el escenario centroamericano de varios siglos de violentos conflictos, extrema desigualdad económica y feroces oligarquías antinacionales se inserta el sui géneris caso de Costa Rica. La nación tica, desde su etapa colonial, ya poseía un orden sociopolítico bastante estable, contrastante con los de sus vecinos regionales. Factores como la privilegiada atención que los colonizadores dispensaron a otras regiones americanas, unido al relativo aislamiento geográfico, favorecieron la virtual inexistencia del latifundio (mal crónico de nuestros países) y una economía de pequeños productores orientados al mercado interno. Dicho escenario acunó disímiles prácticas tendientes a reducir los impactos del conflicto social: proliferación de acuerdos “patrón- peón”, apoyo cuasi “religioso” a la institucionalidad, existencia de élites con hegemonía poco retada y tendientes al consenso social, etc.

De 1950 a 1980 Costa Rica vivió un proceso de modernización incluyente (especialmente exitoso para las clases medias) proveedor de equidad y movilidad social, y una democracia representativa institucionalizada. Sin embargo durante los años 80 y 90 se implementaron políticas neoliberales que afectaron a la economía y sociedad ticas, generando varios ciclos de protestas: contra las reformas del régimen de pensiones del magisterio (1995), contra la tentativa privatizadora de las telecomunicaciones (el llamado Combo ICE-Instituto Costarricense de Electricidad-, en 2000). Por otro lado se dio una politización de sectores juveniles, tanto dentro de organizaciones estudiantiles como en su inserción en agrupamientos comunitarios y organizaciones sectoriales[ii] y una articulación entre diversos movimientos, demostrada por la alianza entre el Frente Interno de Trabajadores del ICE, los estudiantes y docentes de la universidades públicas, constituyéndose como una experiencia imprescindible para las luchas sucesivas.

Una coyuntura como la del Referéndum por la aprobación del TLC (año 2007) proyectó un vasto repertorio de formas de participación ciudadana y reivindicación de derechos. En un contexto de reformas estructurales y mudanza de las reglas del juego institucional (políticas y económicas) por parte de las élites, los actores progresistas rechazan, defendiendo los avances sociales y legales en contra de la ofensiva neoliberal. El contexto del Referéndum del 2007 enfrentó dos grandes bloques de la sociedad civil tica: el team del Sí estuvo organizado centralizadamente, contó con escasas estructuras participativas de base (los casi invisibles Comités Cívicos) y acudió al pago de su equipo de activistas. Aglutinó al gran empresariado nacional transnacionalizado, el gobierno y la maquinaria de los partidos (con excepción de vacilante PAC y los exiguos Frente Amplio y Accesibilidad sin Exclusión), y dispuso de la maquinaria propagandística de los medios masivos, especialmente las páginas del diario La Nación. Además apeló a una visión liberal de los derechos individuales (de los empresarios y sectores afines) para impulsar su agenda política y mediática.

Por su parte el comando del NO unió a los sindicatos combativos, amplios segmentos del cooperativismo, movimientos campesinos, los representantes radicales del ecologismo y el feminismo, algunas figuras del empresariado nacional, colectivos de intelectuales y empleados de las universidades públicas. Financiada con recursos de sus miembros (mediante colectas, venta de camisetas, etc.) el movimiento del No, organizado comunalmente en los Comités Patrióticos (CP) hizo campaña persona a persona, y se involucro en la fiscalización y la logística del día del Referéndum. La sorprendente fortaleza del NO se basó en el compromiso de su membresía, procedentes de sectores sociales diversos, en una alianza frágilmente articulada y carente de un centro de mando pero pletórica de activismo personal. Ello incidió en que, pese a la manifiesta asimetría entre las partes, los resultados de los comicios fueron decididos por un estrecho margen a favor del SI (51.7 %) frente al NO (48.3 %), con una participación de 59.4 % del total empadronado.

En los últimos años se han fortalecido y articulado las acciones de viejos (estudiantes, trabajadores sindicalizados) y nuevos movimientos sociales (ecologistas, feministas, diversidad sexual, trabajadores informales, vecinos, etc.) que formulan luchas sectoriales y multisectoriales con contenidos cada vez más enfocados sobre las opciones y costos de políticas públicas y los proyectos políticos de los actores tradicionales. El discurso de derechos del No apostaba a la defensa de un modelo de sociedad y legalidad socialdemócrata, con protección jurídica y efectiva a los sectores desfavorecidos, políticas sociales universales y garantizadas por el estado, defensa de los productores nacionales y la naturaleza.

Ambos grupos buscaron incidir en el sistema legal, tanto en apelaciones a la Sala IV (garante de la constitucionalidad), al Tribunal Supremo de Elecciones y otros espacios formales. Se apeló indistintamente a la defensa de la biodiversidad amenazada por las trasnacionales y a la necesidad de “aprovechar las ventajas comparativas procedentes de este patrimonio en la apertura a un modelo económico competitivo”, se insistió en la preservación de los derechos laborales conquistados por los trabajadores ticos y a la “flexibilización y eficiencia” necesarios para mantener el nivel de vida de las clases medias; se contrapuso la retorica acerca de un Estado Solidario a la de una Economía Globalizada. Sin embargo, la misma convocatoria (y realización pacifica) de un referéndum sobre la aprobación del TLC (inédito en la región y contrastante con la aprobación expedita del Tratado en la vecina Nicaragua) es una evidencia tanto de la judicialización de la sociedad tica y su legitimación como forma no violenta de manejo de conflictos, como del nexo existente entre derecho y formas de movilización social. Pues sin presión en las calles y organización comunitaria no se hubiera llegado al escenario del 7 de octubre de 2007.

Más allá de la aprobación del TLC en las urnas, la titánica lucha del movimiento del NO contribuyó, sin proponérselo, al fortalecimiento futuro de la participación en lo relativo a la institucionalidad y legalidad electorales (vía capacitación y fiscalización ciudadanas de las mesas de votación) como al establecimiento de más candados legales al accionar de los poderes fácticos (financiamiento de campañas, injerencia en asuntos públicos) y a la defensa de los derechos de trabajadores, comunidades y la naturaleza frente a las apetencias del capital. Pese a la real asimetría de recursos de los diversos actores dentro de la sociedad civil y el mundo político, ello constituye un avance que les permitirá incidir no solo en el diseño y ejecución de políticas públicas concretas, sino también en el necesario rediseño de un orden sociopolítico post Consenso de Washington.

El caso nicaragüense.

El actual gobierno nicaragüense no emergió en 2006 como resultado del colapso de un sistema de partidos, una crisis socioeconómica terminal o la presión de un movimiento social arrollador. Tampoco dispone del mayoritario apoyo (o apatía) poblacional que pueden exhibir, en su beneficio, los gobiernos aliados. Recoge, eso sí, los saldos terribles de 16 años de neoliberalismo salvaje, con retrocesos de las conquistas sociales de la revolución de 1979, y se erige sobre un pacto excluyente suscrito por las cúpulas del Partido Liberal Nicaraguense (PLN) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), largamente denunciado por las disidencias sandinista y liberal y por buena parte de ciudadanía organizada en la sociedad civil.

Se trata de un gobierno con un liderazgo que proviene de la matriz izquierdista radical del siglo XX, cuya membresía militó en partidos de estirpe leninista o movimientos guerrilleros y tenía la “toma del poder estatal” como meta. Desprecio a lo procedimental y a las mediaciones institucionales, identificación del sujeto colectivo como masa y encuadre más o menos pasivo en campañas decididas desde la “vanguardia”, son rasgos de este estilo de liderazgos. La estructura del FSLN como Partido-Estado se caracteriza por la toma cupular de decisiones y el delegar a la base la recogida de propuestas y las funciones operativas del modelo, vinculadas a los programas sociales de reparto de recursos (insumos agrarios, alimentos, micro-finanzas), todo bajo estrecho control de los cuadros locales del FSLN.

Si bien tras la derrota del medio siglo de dictadura somocista (1979) en Nicaragua se amplió la inclusión y participación populares, el avance de las políticas de promoción a los DDHH, sus instancias y procesos, coincide con los últimos años de la Revolución Sandinista y con el tránsito a la democracia neoliberal. En 1987 se aprobó una Constitución progresista, que reconocía la autonomía de las comunidades caribeñas, los derechos de las mujeres y las conquistas sociales realizadas por la Revolución. En 2003 la ley 475 de Participación Ciudadana marcó un hito al normar la participación y se crearon los Consejos de Desarrollo Municipal (CDM) como interlocutores permanentes de las autoridades y los ciudadanos, surgidos en 1997 bajo el impulso del Ministerio de Bienestar Social. Nacieron con el objetivo de ser el espacio privilegiado de concertación interinstitucional, consulta, seguimiento y evaluación de la gestión pública, mediante la representatividad de actores políticos y sociales

Tras el arribo del FSLN al gobierno en 2006, se produce una situación de creciente conflictividad entre este y actores de la sociedad civil. Con la creación de los CPC (Consejos de Poder Ciudadano) se instalan instancias locales de participación vinculadas al poder central y se amplifican las prácticas de tipo clientelar, a mucha mayor escala de los gobiernos neoliberales, produciéndose un solapamiento conflictivo de las nuevas estructuras con el modelo legal de participación.[iii] Los CDM se revelan como espacios más experimentados e idóneos para la interlocución local, más plurales y anclados en la legalidad, aunque incapaces de resolver la persistente exclusión femenina e indígena. Aunque carentes de identidad propia, los CPC han mostrado una tendencia al incremento de su injerencia, pese al rechazo de las OSC, comunidades y gobiernos locales de las fuerzas opositoras.

En la coyuntura electoral municipal de 2008 los CPC ocuparon calles y plazas para bloquear las protestas de organizaciones civiles y de opositores, y en 2009 hicieron otro tanto en apoyo a la estrategia de eliminar los frenos a la reelección presidencial. Sus miembros se involucraron en una activa campaña pro FSLN, mediante la entrega condicionada de beneficios de los programas Hambre Cero y Usura Cero, realizando propaganda política casa por casa, revelando así su sello de instancias para-partidistas. Esta actuación augura nuevos escenarios de conflicto en torno a los espacios y políticas participativas en la empobrecida nación centroamericana y bloquea las esperanzas en torno a una auténtica democratización de la vida pública.

No obstante la herencia de la Revolución, constantemente invocada por el discurso oficial, parece pervivir en el imaginario y las prácticas de no pocos nicaragüenses. Y es así si entendemos la Revolución más allá del hecho histórico puntual, como un amplio repertorio de prácticas, valores, discursos y costumbres, que reivindica la memoria y participación populares, la igualdad y justicia social, así como el rechazo a toda forma de dominación y jerarquía. Lo “revolucionario” expresa la impronta emancipadora de un cambio social repentino, radical y desestructurador, cuya inercia perdura, cuando es cierto, más allá de sus tiempos funda­cionales.

En Nicaragua es visible este legado en la beligerancia de las mujeres, cuyo amplio y plural movimiento de defensa de derechos en ejemplar contraste con otras experiencias de la región se opone frontalmente a la alianza de todos los poderes políticos y fácticos, empeñados en una cruzada conservadora que amenaza las reglas liberales de un Estado laico y las conquistas progresistas de una Revolución popular. En ese sentido al defender el valor de la autonomía como parte de una política emancipadora de defensa de derechos, un dirigente del Movimiento Comunal dijo: “La autonomía en nuestro movimiento se construyó en la Revolución, en 1988, y una lección fue que podemos ser revolucionarios y de izquierda sin subordinarnos. Pero hay que debatir cómo hacerlo. Hoy asistimos a un error histórico, pues está involucionando la participación comunitaria y popular”.

En América Latina y Nicaragua no es una excepción buena parte de las fuerzas progresistas han apostado por “transformaciones estructurales”, pero han relegado la idea de la autonomía como elemento circunstancial a enarbolar sólo desde la oposición y ante la derecha, y con eso han eliminado el anticuerpo que necesita toda revolución. Cuando se cree que sólo una vanguardia puede “bajar líneas” no se construye emancipación, pues sólo se puede ser revolucionario cuando se transfiere el poder a la sociedad y no cuando se concentra y perpetúa en una camarilla. Si, además, la apuesta se reduce a un liderazgo individual entonces el asunto empeora, porque las preferencias y patologías personales tienen alta probabilidad de convertirse en políticas de Estado.

Cuando los sinceros reconocimientos de las bases al liderazgo máximo son amplificados por la propaganda, cuando las críticas son censuradas y los méritos magnificados, no se puede hablar de un “apoyo espontáneo del pueblo”, sino de una deliberada estrategia política de perpetuación. Cuando en una reunión con una veintena de líderes de los Comités de Liderazgo Sandinista y de los Gabinetes del Poder Ciudadano, realizada en Matagalpa, se comparó “al compañero Daniel con el Ché Guevara porque es un hombre imprescindible, un estadista de talla internacional, el único presidente que se ha preocupado por los pobres y él único dirigente que se mantuvo fiel a los principios sandinistas”, no se puede dejar de pensar: ¿Esa propaganda no se convierte en un dique que bloquea el ascenso de nuevos liderazgos, no constituye una forma de culto a la personalidad? ¿Forma ciudadanos activos con derechos o masas atadas a una eterna infancia?

Dentro del Movimiento Social otro actor destacado es el movimiento de mujeres. Desde fines de le etapa revolucionaria las integrantes del llamado Partido de la Izquierda Erótica, todas destacadas sandinistas, desarrollaron una pelea por la defensa de los derechos de las mujeres y la autonomía, cuestionando el paradigma de las organizaciones populares como poleas de transmisión partidarias, rechazando el vanguardismo de la izquierda tradicional. Ello no presupone obviar la diversidad de posturas teóricas y políticas, los conflictos y los retos construidos alrededor de diversos liderazgos personales carismáticos, en una lógica que acerca al movimiento feminista como a otros al diseño del poder que critican cada día. Pero testimonia una lucha contra las estructuras de poder, que dura más de dos décadas.

Durante los años 90 las mujeres organizadas combatieron el retroceso en las conquistas sociales derivadas de las políticas neoliberales, la alianza entre la iglesia y los partidos (incluido el FSLN) para criminalizar la organización social y los derechos femeninos. A partir de 2006 desarrollan una álgida lucha (que les ha conllevado acoso legal, policiaco y vandálico) en contra de la penalización del aborto, retroceso que conlleva costes humanos y morales, paradójicamente auspiciado por un gobierno que se reclama “socialista y solidario”

En el particular una activista feminista denunció, con pesar, la suerte de esquizofrenia vivida por las mujeres del FSLN que “rechazan la penalización del aborto apoyada por su partido, pero que después fueron fiscales de mesa electoral disciplinadas, apoyando todas las jugadas del Partido-Estado” durante la contienda municipal del 2008. Con gran sensibilidad, dos compañeras recordaban como “el acoso gubernamental que sufrimos aquel año nos dolió mucho viniendo del FSLN, porque dedicamos parte de nuestra vida a la Revolución y no podemos guardarle rencor”. En el horizonte de la política nacional, estas mujeres constatan el quiebre de la clase político-partidaria y la necesidad de construir una alternativa de largo aliento, desde el movimiento social y con una izquierda crítica.

Luchas cruzadas, desafíos comunes.

Quiero cerrar el presente trabajo con un testimonio que cruza las experiencias de lucha social de ambos países y se relaciona directamente con los objetivos, acciones y aprendizajes de estos movimientos. Invitado por los amigos del Movimiento Social Nicaragüense “Otro Mundo es Posible” formé parte del Tribunal Centroamericano de Justicia Climática, instalado el 29 y 30 de octubre, en Managua. Nicaragua integra también el Tribunal Permanente de los Pueblos. El objetivo fue denunciar ante la opinión pública diversos casos de atropellos a los Derechos Humanos de comunidades centroamericanas y abusos en contra del medioambiente por parte de empresas apoyadas por el Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Centroamericano de Integración Económica, que facilitan recursos económicos para proyectos que afectan al medioambiente y a la sociedad, con la complicidad de los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua.

En esta ocasión fueron presentadas varias denuncias: los efectos de la minería a cielo abierto de la comunidad Crucitas en Costa Rica; la contaminación y violación de derechos laborales de la empresa española Pescanova, en el Occidente nicaragüense; y el abandono de la Reserva Indio Maíz, en el río San Juan de Nicaragua, donde los cultivos tradicionales van siendo suplantados por el monocultivo de palma africana para la producción de biodiesel con apoyo de la cooperación alemana. También se denunció el uso de agrotóxicos para la producción de banano en el Occidente de Nicaragua, afectando afluentes hídricos y perjudicando la salud de más de 8 mil trabajadores, ex-trabajadores y pobladores[iv], responsabilidad del nicaragüense grupo Pellas y de las transnacionales Dow Chemical, Del Monte y Chiquita Brand, entre otras empresas.

Durante el debate entre los testimoniantes, en torno a la responsabilidad del gobierno nicaragüense en la criminal situación de los enfermos de insuficiencia renal, me sorprendió que, mientras la activista acusaba con pasión a la empresa Pellas, eludía contestar en público la pregunta del Tribunal referente a la participación del gobierno del FSLN en el caso y defendía las compensaciones logradas sólo para algunos afectados. Otro compañero recordó la necesidad de no exonerar de sanción al gobierno del FSLN por su estrecho vínculo con las empresas contaminantes, por su negativa a resolver la situación sanitaria y jurídica de la totalidad de los trabajadores afectados, e incluso por el incumplimiento de un acuerdo conquistado, lucha mediante, al gobierno neoliberal de Enrique Bolaños. Esta situación puso en evidencia los riesgos y costos de la cooptación de los movimientos sociales por los llamados gobiernos progresistas, y mostró la mediatización de las agendas de lucha como resultado de la pérdida de autonomía.

En el Tribunal también fueron analizados los conflictos por derecho a su territorio ancestral de una comunidad de la etnia mayangna, que acusó al Estado de Nicaragua ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. También, el caso de gobiernos territoriales indígenas opuestos a la concesión de tierras para la extracción de madera a empresas locales asociadas con transnacionales, en el marco del ALBA Forestal. Un último caso presentado fue el de la comunidad indígena de Jinotega, donde el gobierno nicaragüense, de manera inconsulta, construyó sobre su territorio, una generadora de energía eléctrica

En el veredicto los jurados coincidimos en que, en todos los casos los gobiernos de Costa Rica y Nicaragua habían cedido a los mecanismos impuestos por las grandes trans­nacionales, sin velar por los derechos de sus ciudadanos y ciudadanas y por el respeto al medioambiente y a los recursos de sus países. En el caso de los indígenas, el Tribunal aseveró que el gobierno de Nicaragua no había respetado ni reconocido su identidad, su propiedad y su derecho como parte de ese país. Consideramos que las empresas no habían respetado la legislación de cada Estado, al poner sus intereses por encima de los de las poblaciones afectadas. En el caso de las bananeras, el jurado expresó que se trataba de un delito de lesa humanidad, por ser procesos depredadores de la Naturaleza y la Vida humana, desarrollados por la lógica del capital con la complicidad de los Estados nacionales.

A modo de conclusión

La cultura política de América Latina, tanto de izquierda como de derecha, en las organizaciones de sociedad civil o en los partidos políticos, reproduce valores y prácticas perversas: un autoritarismo que impone desde el poder una agenda al resto de la sociedad, una mercanti­lización que representa a las personas motivadas por la maximización de los beneficios y un clientelismo que degrada a los ciudadanos, al anular espacios para el desarrollo de sus derechos, y tratarlos como una masa hambrienta de favores, incapaz de construir su realidad. Y cuando se defiende un pluralismo, esto se hace desde la asimetría que garantiza el predominio de los poderosos y sus agendas.

Nuestra globalización contrahegemónica intenta comprender y profundizar la acción y el pensamiento contrahegemónicos. Inscrita en esta promesa la legalidad cosmopolita subalterna da cuenta de las expresiones no estatales de lucha y regulación social, reconociendo que la interpretación y uso de los DDHH por parte de las élites hegemónicas difiere del de aquellos que sufren o se oponen a la legalidad neoliberal. Esta legalidad alternativa se funda sobre el referente epistemológico de una sociología de lo emergente, capaz de mapear aquellas acciones que rebasan el sentido común de lo existente y abren horizontes de transformación, como lo ejemplifican los movimientos sociales aquí mencionados.

Frente a la cultura política de la dominación, inscrita en el patrón hegemónico de los DDHH, una nueva visión de la izquierda debe construir una cultura política de la emancipación, oponiendo al autoritarismo la autonomía para que la gente defina sus normas y estructuras sin subordinarse a partidos, gobiernos o empresas, combatiendo la mercanti­lización con la autogestión gestando nuestros propios recursos para no depender de poderes ajenos y desterrando el clientelismo mediante la solidaridad con relaciones basadas en reciprocidad, simetría y apoyo mutuo. Esas constituyen pautas para una (re) construcción de una agenda emancipadora de DDHH.

Bibliografía

(Bendaña, Alejandro; 2009) Nicaragua: Between Left Rhetoric and Right Reality en http://wilsoncenter.org/topics/pubs/Nicaragua.pdf

(Cortés, Alberto; 2008) Los límites del referendo sobre el TLC como instrumento de participación política en Costa Rica, Revista de Ciencias Sociales, UCR, No 121, San José.

(De Sousa Santos; Boaventura & Rodríguez Garavito; Carlos A (eds.); 2007) El derecho y la globalización desde abajo: Hacia una legalidad cosmopolita, Antropos/UAM, México.

(Kinloch, Francis, 2008) Historia de Nicaragua, IHNCA-UCA, Managua.

(Molina, Ivan y Palmer, Steven; 2006) Historia de Costa Rica, Editorial UCR, San José.

(Prado, Silvio; 2010) Libro Blanco de las relaciones estado-sociedad civil. CEAP, Managua.

(Prado, Silvio & Mejía Raquel; 2009) CDM y CPC. Modelos participativos: rutas y retos. Las oportunidades como derechos, CEAP, Managua.

(Raventós, Ciska; 2008) Balance del referendo sobre el TLC en Costa Rica a la luz de la teoría de la democracia, Revista de Ciencias Sociales, UCR, No 121, San José.

(Rayner, Jeremy; 2008) Vecinos, Ciudadanos y Patriotas: Los Comités Patrióticos y el Espacio-Temporalidad de Oposición al Neoliberalismo en Costa Rica, Revista de Ciencias Sociales, UCR, No 121, San José.

(Rojas, Manuel & Castro, Mariela; 2009) Elecciones 2006 y Referéndum: perspectivas diversas, FLACSO, San José.

(Torres Rivas, Edelberto, 2007) La piel de Centroamérica. Una visión epidérmica de 75 años de su historia, FLACSO, San José.

[i] Historiador, politólogo y activista cubano, coordinador del Grupo de Trabajo Anticapitalismo y Sociabilidades emergentes y miembro del Observatorio Social, ambos del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), e integrante de la Cátedra Haydeé Santamaría y la Red Observatorio Crítico (Cuba).

[ii] Aunque ello abarca a muchachos de extracción popular y procedentes de comunidades marginadas (como aprecié en mis visitas a Talamanca y Puntarenas) un peso importante del activismo lo desarrollan elementos provenientes de los sectores medios urbanos (bachilleratos y universidad) lo cual puede dar cuenta del sentido, potencialidades y limitaciones de su accionar.

[iii] Aprovechando para ello la estructura nacional del Frente, su arraigo en comunidades empobrecidas y los cuantiosos recursos de la ayuda venezolana, no fiscalizada por las instancias de contraloría estatales y societales.

[iv] Observar el testimonio de un joven enfermo de insuficiencia renal, que exhortó a sus compañeros a continuar la lucha para que su muerte no fuese en vano, me impactó porque hace cinco años perdí a mi padre de crianza, alguien vital en mi formación personal y política, víctima de ese terrible padecimiento.

Partidos políticos y movimiento sociales progresistas parecen confrontarse

1. En la concepción original de Marx el partido no era un ente
burocrático, una organización cerrada que requiera un registro ante la
burguesía de su tiempo. El Partido Comunista era en realidad un
programa de lucha de los trabajadores (obreros o proletarios de la gran
industria contra el capital); en abstracto era el gran partido del
trabajo (los explotados), para luchar contra el poderoso partido del
capital (los explotadores). Sólo fue hasta 40 años después del
“Manifiesto” cuando la corriente socialdemócrata –contraria a Marx-
comenzó a introducir la idea y la práctica de participación electoral y
el trabajo parlamentario. Marx sí habló de que los “comunistas” eran
los más avanzados, pero en la cabeza de Marx no estaba que el partido
fuera ajeno a la clase. Aunque se opuso al anarquista Bakunin, recogió
de él cierta descentralización.
2. Los partidos de la llamada izquierda comenzaron a constituirse en
aparatos de poder en el mundo desde el momento en que los intelectuales
–a falta de obreros o proletarios- comenzaron a “obrerizarse”, por
“conciencia” o propia voluntad y a formar partidos. Aunque algunos
obreros ingresaron a los aparatos partidarios, la realidad es que la
masa jamás aceptó integrarse a un compromiso más que se sumaba a sus
ocho o 10 horas de prisión en la fábrica. En los hechos fueron los
intelectuales –no los obreros- los organizadores y militantes de los
partidos comunistas, socialistas o de los trabajadores. Marx, Engels,
Lenin, Mao, Trotski, Gramsci, Guevara, Castro, Bakunin –a pesar de las
diferencias entre ellos- eran intelectuales que rebasaron la conciencia
burguesa y se situaron en la posición clase oprimida.
3. Y es que los intelectuales, por más leídos y por más títulos
universitarios que posean, nunca han podido ser independientes o
neutrales en una sociedad dividida por intereses de clase social. ¿Se
puede ser independiente, neutral, ante los problemas diarios que se
presentan? Sí se puede ser intelectual “exquisito”, privilegiado,
sentir que se está muy arriba de los demás por los títulos o los
libros, viajar al extranjero, ser comentarista seleccionado, pero esos
hechos demuestran con contundencia por qué los intelectuales justifican
o forman parte de la clase opresora. Son pocos, muy poquitos, los que
han aprovechado sus conocimientos y experiencias para ponerse al
servicio de la lucha social. Y la realidad es que no hay una tercera
vía que permita que los intelectuales caminen en medio de la lucha
entre las clases. O se deciden por igualarse a la burguesía o deciden
hacer causa común con los trabajadores.
4. Formados los partidos como aparato –con intelectuales esencialmente-
cuentan con varios caminos que se han experimentado en el mundo para
ensayarlos de acuerdo a las condiciones económicas y políticas en cada
país: a) la guerrilla rural o urbana, b) el movimiento de masas y la
ocupación de calles y fábricas, c) las elecciones, el parlamentarismo y
los cargos de gobierno, d) las huelgas generales y nacionales. Lo
importante es subrayar que no hay luchas pacíficas y luchas violentas
“de por sí”, porque el carácter de ellas depende de cómo las enfrente
el Estado y sus fuerzas armadas. Los trabajadores, sin armas para
defenderse, sólo hacen uso de los reclamos y del desbloqueo de sus
demandas. Es el Estado –mediante la represión, el encarcelamiento y los
asesinatos, el que obliga a los trabajadores a tomar otro camino ante
la cerrazón.
5. Casi todos los grandes partidos del mundo han tomado el camino de
las elecciones, el parlamentarismo, los acuerdos entre dirigentes y los
cargos de gobierno porque es el camino más redituable para el Estado,
la burguesía y para los intelectuales. Los movimientos guerrilleros
–aunque obligaron a las burguesías a hacer reformas- fueron masacrados
o dieron resultados pírricos. Las huelgas generales o nacionales
–aunque lograron muchas reivindicaciones- tampoco fueron una
alternativa sin movimientos de masas que las antecedieran. El
movimiento de masas en las calles han dado mejores resultados para los
procesos de concientización y de experiencia de los trabajadores, pero
sus procesos de maduración son muy lentos porque el desarrollo de los
medios masivos de información de la burguesía han sido 10 veces más
rápidos.
6. Se han cumplido ya 35 años que los más altos funcionarios, Reyes
Heroles y López Portillo, decretaron –por propia conveniencia de la
burguesía, pero con aplausos de la socialdemocracia y la derecha, la
reforma política. Casi todos los partidos y partiditos entraron al
juego político y sus circunstancias cambiaron radicalmente: de ser
partidos pequeños y sin recursos autodenominados de oposición: el PCM,
el PMT, el PST, el MAUS, el MAP, algunos trotskistas y maoístas, viendo
claramente que era la oportunidad para crecer en número y convertirse
en un aparato de poder, le entraron gustosos a la reforma política. En
sólo 10 años pudieron hacerse incluso de la Presidencia de la
República; y en pleno siglo XXI el grupo progresista –encabezado por
López Obrador- ha sido despojado electoralmente en dos ocasiones.
7. Sin embargo, a pesar de que los partidos electorales han logrado
crecimientos 100 veces más rápidos y que incluso han estado en el
gobierno durante décadas, en ese mismo ritmo han quintuplicado su
oportunismo político obligándolos a ser iguales a los partidos de
derecha o del sistema: los ejemplos pueden verse en Suecia, Italia,
Francia, España, Alemania, Inglaterra y demás, donde los partidos
socialdemócratas se han hecho del gobierno para servir en mejores
condiciones al capitalismo. ¿Puede olvidarse acaso que incluso los
empresarios europeos han dicho que prefieren a la socialdemocracia que
a la derecha brutal? En México el PRI de los años 30 y de los 70, así
como el PRD en los últimos 20 años, a pesar de sus discursos
nacionalistas y progresistas, no hicieron o no han hecho más, que
servir a los intereses del capital.
8. Los movimientos sociales hoy encabezados en México por los
electricistas, profesores, mineros, campesinos, tienen la terrible
limitación de ser muy artesanales, muy de su oficio, muy economicistas;
por el bajo nivel de conciencia les es difícil superar sus demandas
particulares y comprender que su lucha pertenece a los trabajadores en
conjunto. Esa súper negativa limitación les impide entender lo que
significa la lucha de clases y la batalla conjunta contra la clase
explotadora. Por eso a la burguesía le ha bastado con otorgar migajas
para mediatizar cualquier lucha artesanal y economicista. Por ello
también los partidos políticos aparecen más avanzados al presentar que
el movimiento social al presentar los problemas generales con carácter
local, nacional e internacional. ¿Cómo erradicar el carácter artesanal
y localista de los movimientos sociales?
9. Si bien López Obrador y su partido son lo único que existe como
movimiento de masas, si continúan deslindándose de otras formas de
lucha que no sean la electoral y la pacífica, en el futuro se quedarán
solos o de plano transformados en el menor tiempo posible en otro PRD
socialdemócrata. El oportunismo de los militantes del PRD no aparece
por la maldad de los militantes sino por la línea política del partido.
Si es un partido donde puedes ser diputado, senador, gobernador y
además pagan por cualquier trabajo que hagas en ese sentido, ¿qué
partido se está construyendo y al servicio de quién? ¿Y si no paga el
partido viajes, viáticos y recompensas y está recibiendo subsidios
gubernamentales y altos salarios para sus funcionarios, quién se lleva
el botín? Parece que el Estado y sus gobiernos aprendieron rápido a
mediatizar y controlar a la llamada oposición política.
10. En conclusión: el problema central del oportunismo de los partidos
no es de errores, desviaciones o de corrupción de las personas y, por
el contrario, tampoco es que sea necesario que se integren con
individuos que hayan tenido la suerte de nacer sin mancha y estén
vacunados contra la corrupción. El problema a preguntar: ¿Tienen los de
abajo, los militantes de base, la suficiente conciencia para
organizarse y exigir a los de arriba? ¿No resultará acaso que los de
arriba tienen mejores armas económicas, de represión y control, para
someter a los de abajo? ¿Serán los partidos pequeños Estados cuyas
jerarquías cuentan con los suficientes medios para dominar? Lo anterior
me lleva a pensar de que estos problemas de los partidos y la lucha
social no es un asunto sencillo que pueda resolverse en una declaración
de buenos deseos con buenas intenciones; es un problema de mucha
reflexión crítica. (24/XI/12)
Consultar Blog: http://pedroecheverriav.wordpress.com
pedroe@cablered.net.mx

Geopolítica y lucha antisistémica

El presente artículo es una versión levemente corregida del prólogo a la edición mexicana de Brasil Potencia. Entre la integración regional y un nuevo imperialismo, Bajo Tierra, 2012.

Cuando los pueblos se lanzan a la lucha no calculan las relaciones de fuerzas en el mundo. Simplemente pelean. Si antes de hacerlo se dedicaran a examinar las posibilidades que tienen de vencer, no existirían ni los movimientos antisistémicos ni la multitud de levantamientos, insurrecciones y resistencias que están atravesando el mundo y nuestra región. Los y las de abajo nunca actuaron con base en la racionalidad instrumental, como suelen creer los cientistas sociales y los analistas que ven el mundo desde arriba.

La gente común aplica en su vida cotidiana, de la que forman parte tanto las resistencias como los levantamientos, una racionalidad otra, hilvanada de indignaciones, sufrimientos y gozos, que los lleva a actuar con base en su sentido común de dignidad y ayuda mutua. Los cálculos racionales, eso que cierta izquierda ha dado en llamar “la correlación de fuerzas”, no forman parte de las culturas del abajo. Pero tampoco se ponen en acción de forma mecánica, espontánea como gustan juzgar despectivamente los profesionales de la revolución, sino en consulta con otros y otras que comparten los mismos territorios en resistencia. Ahí sí, evalúan y analizan, teniendo en cuenta si ha llegado el momento de lanzar nuevos desafíos. Lo que suele ocupar el centro de sus análisis es si están capacitados para afrontar las consecuencias del desafío, que siempre se miden en muertos, heridos y cárcel. En suma, los de abajo se lanzan a la acción luego de evaluar cuidadosamente la fortaleza interior, la situación de sus propias fuerzas y no tanto las relaciones entre los arribas y los abajos que, salvo excepciones, siempre son desfavorables.

¿Por qué entonces estudiar las relaciones entre estados, los nuevos desequilibrios y los cambios que se están produciendo? O, mejor, ¿qué importancia tiene la geopolítica, una ciencia creada por los estados imperialistas para dominar las periferias, para los movimientos antisistémicos?

La primera, casi obvia, es que siempre es necesario conocer los escenarios en los que actuamos y de modo muy particular las tendencias de fondo que mueven el mundo en un periodo de especial turbulencia. Si acordamos que el sistema-mundo en el que vivimos está atravesando un periodo de cambios profundos y los modos de dominación mutan con cierta rapidez, seguir el rastro de dichas mutaciones es tan importante para el militante como el reconocimiento del terreno lo es para el combatiente. Siempre que se reconozca que la forma adecuada de conocer es la transformación, la acción y no la contemplación.

La plática del subcomandante insurgente Marcos titulada luego La Cuarta Guerra Mundial fue una pieza importante para situar a los rebeldes del mundo en una realidad nueva realidad que es la continuación de la guerra contra los pueblos de Chiapas “pese a que pudo haber terminado de una forma digna y ejemplar“1. De alguna manera estos análisis son algo así como cartografías o mapas rudimentarios: orientan sin determinar, muestran los obstáculos que hay por delante y los posibles atajos.

En este caso, se trata de echar luz sobre la novedad que supone, para los pueblos sudamericanos en particular, la presencia de un vecino con vocación imperial en las fronteras de nuestros territorios. No sólo eso. El ascenso de Brasil como potencia regional y global va de la mano del nacimiento de un nuevo bloque de poder que está reconfigurando el carácter del conflicto en ese país, pero también en la región.

La segunda cuestión, derivada directamente de la anterior, se relaciona con los impactos de los actuales procesos interestatales y geopolíticos en los movimientos sociales. Brasil Potencia es posible gracias a la alianza de un sector decisivo del movimiento sindical y del aparato estatal federal con la burguesía brasileña y las fuerzas armadas. Explicar la ampliación/reconfiguración del bloque en el poder ha sido uno de mis objetivos centrales porque estoy convencido que supone la mayor novedad que se produce en nuestra región en décadas. La división del trabajo entre los propietarios del capital y quienes lo administran (básicamente dirigentes del PT y de algunos grandes sindicatos), o sea entre dos fracciones de la burguesía, es parte esencial del nuevo escenario regional que explica, en alguna medida, la confrontación entre el llamado progresismo y las derechas tradicionales.

Una parte de la última camada de movimientos ha perdido su autonomía política e ideológica en este nuevo escenario. Al apostar al “mal menor” como atajo ante el cúmulo de dificultades en nuestros territorios, los antiguos referentes se convirtieron en administradores estatales “sensibles” a los problemas de los pobres. En el mejor de los casos, buscan amortiguar los efectos del modelo, pero en todos los casos lo hacen sin cuestionarlo, porque ya se integraron en el mismo.

Por último, hemos ingresado en un periodo turbulento marcado por la militarización del planeta y los conflictos armados en gran escala. A los de abajo nos toca enfrentar el mayor desafío imaginable: defender la vida ante el proyecto de muerte de los de arriba. Confío en que en los momentos de caos sistémico no perdamos la brújula y mantengamos el timón firmemente orientado hacia la construcción y reconstrucción permanentes del mundo nuevo. Las simpatías que nos despiertan las derrotas del imperio, por más pequeñas que sean, no deben nublar la vista sobre los horrores que suponen las potencias emergentes agrupadas en el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). La reciente matanza de 34 mineros sudafricanos, a la que el progresismo ha dada escasa relevancia, enseña la hechura clasista de las nuevas hegemonías.

La Jornada, México

Nota:

1 Pronunciada el 20 de noviembre de 1999, fue publicada por la revista Rebeldía número 4, febrero de 2003, bajo el título “¿Cuáles son las características fundamentales de la IV Guerra Mundial?”

Uno se cae y el otro no despega

20 de Noviembre de 2012. Me escribe un lector diciendo que los resultados de la encuesta de JBS, dados a conocer la semana pasada, que confieren a Norman Quijano una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre Salvador Sánchez Cerén, desautoriza mi afirmación en el sentido de que ARENA presenta una delicada situación de crisis interna y una candidatura presidencial en proceso de debilitamiento.

Según mis cuentas, basadas en el examen de las tendencias, el dato que supone una ventaja para Quijano es consistente. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que Quijano partió con una ventaja de hasta 27 puntos, lo cual indica que en solo un par de meses ha descendido 17 unidades en las preferencias.

Del mismo modo, el estudio en cuestión revela que las opiniones negativas a propósito de Sánchez Cerén alcanzan un ominoso 59%, y advierte que es muy difícil que un candidato con tantas opiniones en contra pueda levantar sus números. Pero el caso es que el nivel de opinión negativa a propósito de Quijano también es preocupante, ya que ha subido de un promedio de 20 y tantos a un 41%. La conclusión es clara: Sánchez Cerén no despega y Norman Quijano ha comenzado a decrecer.

Esas tendencias se confirman de modo general, además, en los datos ofrecidos ayer mismo por otra casa encuestadora, Consulta Mitofski. Según esta última, en cuanto a intención de voto y como marca, ARENA aventaja al FMLN en ocho puntos (38-30); en tanto que, de candidato a candidato, Quijano supera a Sánchez Cerén en solo 13 unidades. Por otra parte, en la versión de Mitofski y en lo relativo a la imagen, Quijano cae siete puntos, al pasar de 11% a 20% en opiniones negativas.

En todo caso, aunque Quijano conserva la ventaja sobre Sánchez Cerén, la brecha entre ambos ha comenzado a reducirse, como ya señalamos, no porque este suba sino porque aquel baja. Y es en este punto donde cobra relevancia la situación de ARENA. Los últimos acontecimientos al respecto indican que, lejos de resolverse, la crisis interna de ese partido tiende más bien a profundizarse.

A la escisión de cuatro miembros de la fracción legislativa arenera (mismos que también fungían como directores departamentales en la estructura partidaria, y que se han declarado víctimas de una presunta vendetta por parte de Norman Quijano por no haber apoyado su candidatura sino la de Pancho Laínez), se suma ahora el cuestionamiento abierto y directo a la máxima jefatura del partido por parte de importantes dirigentes históricos del mismo.

Primero fue Mario Acosta Oertel quien afirmó en una entrevista radial que en ARENA se ha perdido la mística y que su actual dirigencia no es la más adecuada para este momento. Luego, Armando Calderón Sol dijo a El Faro, el viernes pasado, que el COENA no ha manejado bien la crisis de su bancada legislativa, y asimismo pidió que Alfredo Cristiani cediera la jefatura del partido a Norman Quijano. En una encuesta, pero reveladora respuesta, Alfredo Cristiani declaró al día siguiente a La Página: “Me iré cuando yo quiera”.

Una cosa parece bastante clara en este contexto: si ARENA no es capaz de resolver sus problemas internos a corto plazo, es perfectamente previsible que la candidatura de Norman Quijano seguirá debilitándose cada vez más.

Pero hay otro dato muy significativo en la medición realizada por Consulta Mitofski: justo cuando ARENA, Norman Quijano y las gremiales empresariales agrupadas en ANEP escalaron sus ataques políticos contra el presidente Mauricio Funes, con la consecuente y no menos enérgica respuesta de este último, la población aumenta su respaldo al presidente llegando a un 74% de aprobación.

1989, mes de noviembre

La ofensiva político militar realizada por la guerrilla del FMLN en 1989, e iniciada en el mes de noviembre, enfrentó a dos ejércitos y a dos clases de guerra: del lado de la guerrilla, la clave estuvo en nuestra capacidad para entender y aplicar, en el terreno, la sabiduría que aconsejó que cada uno de los cinco ejércitos guerrilleros combatiera en el terreno en el que era más fuerte, desarrollara su propio estilo y aplicara la estrategia y táctica aprobada por una especie de mando único. Esto quiere decir, que la idea de uniformizar el accionar de las fuerzas estuvo fuera de nuestras decisiones.

El otro aspecto decisivo de nuestro éxito partió de nuestra capacidad para vincularnos con las comunidades y las personas. En otras palabras, que para nosotros, el territorio no era solamente un escenario físico, sino fundamentalmente, un escenario social.

Conviene precisar que nosotros desarrollamos una guerra popular, de tal manera que, sin contar con las ventajas logísticas del ejército gubernamental, y mucho menos, con su capacidad de fuego, desarrollamos siempre dos componentes estratégicos: por un lado, la guerra de guerrillas, la que goza de la característica de ser una guerra irregular, de modo que sin ceñirse a reglas o normas establecidas, explota siempre la audacia y la iniciativa del combatiente, su ánimo y la exuberancia de su subjetividad, y desde luego, cuenta con el dominio y control del territorio donde se combate, y la posibilidad de determinar a conveniencia, la oportunidad de este combate.

De la misma manera, la guerra irregular permite la fabricación de las propias armas y la propia logística, que en ocasiones recorría el mundo entero hasta llegar a las propias manos de los combatientes. No hay que olvidar que la guerra popular siempre representó en el mundo, la lucha entre David y Goliat, y nosotros siempre fuimos David, y aunque en la historia real, Goliat era un representante popular y David era parte de un ejército invasor, para efectos de nuestra lucha, David expresó al pequeño frente al fuerte y nosotros éramos ese pequeño que defendía los interese de las mayorías.

El segundo componente fue político y tuvo que ver con nuestra capacidad para relacionar e interrelacionarnos con la gente y con las comunidades. Este fue un aprendizaje lento pero inexorable, porque en realidad de esto dependían nuestras propias vidas como personas y, desde luego, nuestra posibilidad de vencer. Esta vinculación siempre supuso una política establecida para las relaciones, las colaboraciones, los acuerdos y hasta neutralidades, en ciertos casos. Y se trataba de aplicar el principio que establecía que en un país como El Salvador, las montañas eran las masas. Conviene no olvidar, en este punto, que nuestra guerra se construye y define, precisamente, en la cresta de la lucha popular, y esto impregnó la actividad militar, propia de toda guerra, de un sentido político, que acompañó el proceso hasta el último día.

Fuimos conscientes que una guerra popular siempre es una relación armoniosa entre lo político y lo militar, y que en definitiva, es el corazón político lo que determina la naturaleza, el desarrollo y finalmente el desenlace de la confrontación. Llegados a ese punto, cabe preguntarse, por qué razón el ejército gubernamental no ganó la guerra, y por qué razón, la guerrilla del FMLN no la perdió.

La interrogante es oficiosa porque la ofensiva de noviembre del 89 fue una especie de conspiración pública en la que se sabía públicamente que se desencadenaría una ofensiva guerrillera, y el ejército enemigo fue incapaz de impedirla. Pero, además, durante toda la guerra, el ejército contó con una abrumadora logística, con abundantísima asesoría técnica, con generoso respaldo económico, y abundante apoyo político del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, pese a todas estas ventajas, resulta que la ofensiva del 89 demostró que, en todo caso, una solución militar a la crisis solo era posible al mas largo plazo, y requería la intervención militar directa de Washington, y puestas así las cosas, es necesario saber el por qué la victoria militar no acompañó a la fuerza armada.

Durante 20 años, se desarrolló la confrontación de dos tipos de guerra: una popular e irregular y la otra regular e impopular. La guerra de guerrillas se basó estratégicamente en el respaldo y la participación del pueblo, la guerra gubernamental se basó en el respaldo y participación del gobierno estadounidense. La guerra popular fue la respuesta ante la matanza de miles de patriotas ejecutados por escuadrones de la muerte. La guerra regular se nutrió y aplicó siempre la matanza y la represión. La guerra popular le dio continuidad al proceso político que pasó de lo político a lo militar y retornó finalmente a lo político. La guerra gubernamental siempre entendió a la población civil como enemigo real y potencial al que era necesario eliminar. La guerra popular fue concebida y dirigida por clases medias intelectuales, por eso fue una guerra campesina (esto determinó acontecimientos posteriores y actuales). La guerra gubernamental se basó en un ejército de campesinos y sectores medios, movidos por una ideología que no correspondía con su clase.

Todos estos factores fueron determinante una correlación que finalmente redujo las posibilidades militares de las fuerzas gubernamentales, y aun mas, este ejército que no ganó la guerra que debía ganar, nunca aprendió a hacer prisioneros, y nunca aprendió a respetarle la vida a los prisioneros, a atender los heridos en combate, o a respetar hospitales y heridos de guerra, a médicos y a enfermeras. Sus mandos nunca entendieron que un prisionero respetado es una batalla ideológica ganada.
En la confrontación final de estas dos clases de guerra, tuvo supremacía la naturaleza del ejército guerrillero, porque siendo una alianza política siempre contó con 5 ideologías, 5 diferencias, 5 visiones del mundo, 5 tácticas y una sola estrategia. Este factor también contó decisivamente a la hora de la ofensiva de 1989.

Lo que vino después lo estamos escribiendo, por ahora, rendimos homenaje a nuestros héroes y mártires, a nuestros eternos guerrilleros que cayeron en esta confrontación histórica, que abrió el camino a un nuevo momento histórico que tiene sus propias batallas y sus propios avances y retrocesos.

Fraccionamientos

13 de Noviembre de 2012. ARENA había experimentado en toda su historia solo dos amagos divisivos, protagonizados por Hugo Barrera, en 1985, y por Gloria Salguero Gross, en 2001.

En ninguno de esos episodios se dio un fraccionamiento real. Luego de sus fallidos intentos de fundar nuevas alternativas, esos dos dirigentes terminaron por regresar al redil partidario. Se decía entonces con razón que la derecha había alcanzado un nivel de madurez política que le permitía administrar sin mayores estropicios sus diferencias internas.

Ese juicio adquiría mayor validez por simple contraste, en la medida en que la historia de la izquierda, al menos desde 1970, ha sido un permanente ejercicio de divisiones y subdivisiones. Del Partido Comunista se desprendió las FPL y parte del ERP. Del ERP se desprendieron luego la RN y el PRTC. De las FPL surgieron: el MOR y el Frente Clara Elizabeth Ramírez, y de nuevo del Partido Comunista se escindió la Tendencia Revolucionaria.

La constante de ese proceso de atomización en la izquierda ha sido el encono, y con frecuencia se pasó de la virulencia verbal y las difamaciones a los asesinatos. Como se sabe, los casos de Roque Dalton y de la comandante Mélida Anaya Montes fueron los más emblemáticos, pero no los únicos.

A principios de los años ochenta Fidel Castro auspició la integración de los cinco grupos guerrilleros salvadoreños. “Si pelean separados serán derrotados juntos”, les advirtió. Las guerrillas entonces postergaron sus diferencias ideológicas y se juntaron en torno de intereses políticos comunes. Fue por eso que el FMLN nació como un frente plural y no como una unidad partidaria.

Cuando el FMLN se constituyó en partido, pasada la guerra, reaparecieron las antiguas diferencias ideológicas bajo los signos de radicales y moderados u ortodoxos y renovadores. Esa enconada pugna se atenúa a veces, coyunturalmente, pero no cesa. El control que hoy ejercen los comunistas, desde la cúpula de ese partido, deriva de la chequera, no de la convicción, y está en dependencia de los cada vez más inciertos resultados electorales.

Del otro lado, el primer fraccionamiento real de ARENA se dio luego de su derrota en las elecciones presidenciales de 2009, con la expulsión del expresidente Tony Saca, la división de su bancada legislativa y la fundación de un nuevo partido, GANA, que en 2012 obtuvo más de 200,000 votos y 11 curules en el parlamento. Aquella derecha que hasta ese momento había administrado bien sus diferencias internas, involucionó entonces hasta asumir la intolerancia enconada y difamadora, que parecía exclusiva de la izquierda, que no admite las diferencias de criterio y considera traición toda disidencia.

En suma, lo que se quebró en la izquierda es el pacto entre radicales y moderados, y lo que hoy se ha roto en la derecha es la alianza entre tradicionalistas y reformistas. Se trata de lo mismo. En ambos casos se intenta clausurar la natural pluralidad en función de uniformidad artificial. En ambos casos se impone la virulencia excluyente que se traduce en paranoia, y que conduce a percibir más peligro en el amigo que piensa de modo distinto que en el enemigo frontal.

En este punto el FMLN y ARENA han terminado por igualarse. La explicación de fondo de este último fenómeno reside en el agotamiento de los proyectos estratégicos: la agenda de país ha sido sustituida por el juego de intereses de dos cúpulas, más bien empresariales, empeñadas exclusivamente en el control de sus respectivos aparatos partidarios. En esas condiciones es previsible que, para esos dos partidos y en términos matemáticos y políticos, más allá de los golpes de efecto basados en el acarreo, no hay otro horizonte que la resta y la división, el debilitamiento.

Los duelos de la memoria y las memorias de la rebeldía

¿Dónde vive la memoria? ¿Quién la muere? ¿Por qué nos duele? ¿Hasta cuándo el duelo? ¿Qué recuerda la memoria? ¿Cuánto olvida? ¿Quién la enciende? ¿Quién la apaga?

¿Cuánta memoria marcha un 24 de marzo? ¿Cuánta memoria se va de ferias? ¿Cuánta se levanta un monumento? ¿Cuánta memoria se vuelve mercancía? ¿Cuánta se disuelve en los despachos del poder?

30 años transcurrieron desde el golpe de estado que estableció en Argentina la dictadura militar más feroz de nuestra historia, y una de las más salvajes de nuestro continente. El terrorismo de Estado, con su dimensión militar y civil, con su trama de dominación y de complicidades, fue el modelo elegido por el capitalismo para remodelar su hegemonía. Si éste se estableció en nuestras tierras sobre la base del genocidio de la población originaria y de los pueblos afrodescendientes traídos como esclavos; si después fue necesaria una nueva “Conquista del Desierto”, para sentar las bases de la “modernización” realizada por la generación del 80; los artífices de esta última dictadura, herederos muchos de ellos de aquella oligarquía “fundadora de la Nación”, volvieron a recurrir al genocidio, para aplacar toda resistencia.

Llamaron “Proceso de Reorganización Nacional”, a lo que fue un nuevo momento de recolonización cultural, sostenido en una contrarrevolución preventiva, cuyos datos sobresalientes volvieron a ser el exterminio, la impunidad, el racismo, el crimen organizado.

El golpe de estado en Argentina, fue parte de la política imperialista para América Latina, que tuvo como instrumento contrainsurgente el “Plan Cóndor”. Se trataba de detener el proceso de ascenso de los movimientos revolucionarios que alentados por la revolución cubana y por otros hechos significativos del contexto internacional –triunfo sobre el fascismo, revolución china, mayo del 68, Vietnam-, desparramaban por América Latina la certeza de que el cambio no sólo era necesario, sino que también era posible.

La máquina de matar se puso en marcha para aplastar toda insurgencia. Se trataba no sólo de liquidar al pez, sino de dejarlo sin agua. Por eso el indiscriminado asesinato de hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niñas y niños. Por eso los mecanismos del terror: la desaparición forzada de personas, los campos de concentración, la maquinaria de delaciones organizada para romper toda solidaridad. Por eso la guerra cultural, promoviendo el “sálvese quien pueda”, y “el silencio es salud”; con la complicidad de periodistas que aún hoy infectan los medios de comunicación. Por eso el aliento a la traición, a la ruptura de los lazos de solidaridad, y la inoculación de la desconfianza.

El paso siguiente era la impunidad, basada en la desmemoria.

Pasaron treinta años. Vale la pena sacar algunas cuentas. La dictadura logró su cometido en varios sentidos: la desarticulación de las organizaciones revolucionarias de aquel momento, del sindicalismo de liberación, de las ligas agrarias, de un movimiento estudiantil combativo, del movimiento de sacerdotes por el tercer mundo, del movimiento villero, y de numerosos movimientos populares que fueron diezmados, y desestructurados.

La pérdida más grande e imposible de nombrar sin sentir escalofríos: la ausencia de una generación de hombres y mujeres revolucionarios, generosos, dispuestos a cambiarse a sí mismos para cambiar al mundo, empeñados en la creación del “hombre nuevo” –ellos no se imaginaban la posibilidad de “la nueva mujer”-. Y como consecuencia también de esta historia, la deserción de muchos sobrevivientes de aquella generación, que adaptaron la idea de “tomar el poder”, a la de “acercarse al poder”; y cuando se acercaron, se quedaron gustosos. Ahora desde el poder, tratan a los que resisten de “inadaptados”, “duros”, “inmaduros”, versiones diversas del “imberbes” de otros tiempos, y no vacilan en cercar la plaza cuantas veces se sienten amenazados.

La dictadura militar, fue la condición para que se estableciera en el país el capitalismo privatizador, “neoliberal”, que destruyó la soberanía nacional, devastó los bienes de la naturaleza, extranjerizó la economía, destruyó identidades clasistas y populares, multiplicó el posibilismo, como justificación ideológica del “no se puede”.

Ellos lograron bastante. Pero no nos derrotaron.

La derrota significa, en términos políticos, destruir la voluntad de resistencia. Y allí, es donde no pueden con nosotros Allí, precisamente allí, es donde se encuentra el valor de la terca, mágica, y rebelde memoria.

La memoria nos permite recordar que no hubo lugar del país, en el que no existieran gestos luminosos de resistencia. Aún en las regiones más oscuras y sórdidas, en los campos de concentración, tenemos manos tendidas, gente destrozada por la tortura que no entrega a sus compañeros, hombres y mujeres que callan hasta olvidar, información que atraviesa las zonas de la “no existencia”, denuncias que se filtran hasta comenzar a hacerse oír. Aún en los lugares más duros, como las cárceles, hemos escuchado relatos de inmensa dignidad, de mujeres que desafiaban la condena al mundo monocolor, tejiendo telares con hilos de colores ingresados clandestinamente, de hombres que aprendían a leer y a escribir, para comunicarse con el mundo. Aún en el lugar más insondable de la subjetividad, la de una madre que ve desaparecer a su hijo o hija en un cono de sombras, encontramos la fuerza que transforma el pañal en pañuelo y la quietud en marcha, que vuelve público lo privado socializando la maternidad, y alimentando la rebeldía. Aún en esos “años de alambradas culturales”, como los llamó Julio Cortázar, hubo quien escribió, quien dijo su palabra, quien hizo su poema, quien cantó su canción, quien actuó a teatro abierto.

Hubo dignidad en la resistencia, coraje, amor, e incluso alegría. No es cierto que sea triste la lucha. Triste es cuando nos cansamos de luchar.

La resistencia engendró una memoria implacable y fértil. Hijos que escrachan a los genocidas. Jóvenes que miran a los ojos a sus abuelas, y desgarrándose el alma les dicen: “aquí estoy, soy el nieto que buscabas”. Ex detenidos desaparecidos que no se refugian en la historia, sino que se empoderan de la memoria para luchar por los derechos humanos de ayer y de hoy.

La memoria fértil tiene muchos colores, nombres, rostros.

Una no sabe si llorar o reír cuando ve marchar la memoria por las calles, y descubre tras cada cartel, a un amigo, a una compañera, a un ser querido que desapareció pero allí está, sin embargo, junto a nuestra caminata.

En estos días una siente que ellos te empujan, que te hablan al oído. Que te invitan a desempañar los vidrios de la melancolía, y a enarbolar los sueños de siempre. Los que sueñan los pueblos originarios: tierra y libertad. Los 30.000 sueños segados de la superficie de nuestra utopía, que resistieron clandestinamente como raíces, como semillas, esperando el momento de florecer.

¿Para qué sirve la memoria? Para identificar a los enemigos de siempre. Para escracharlos en sus cuevas. Para que nadie se confunda. Para que cada cual sepa que ellos no actuaron solos. Que hay una cadena de complicidades, que abrieron las puertas de la impunidad. Sirve la memoria cuando no se vuelve complaciente. Cuando no se calla. Cuando no se rinde. Cuando no se olvida. Cuando enciende nuevas rebeldías.

Duele la memoria. Duele, porque obliga.

24 de mazo del 2006

La mano izquierda de Cristo

Hacia 1954 se fundó Acción Católica, una organización de alcance mundial con la que la iglesia se proponía instruir a jóvenes obreros, campesinos y estudiantes. Se trataba de que los muchachos, de la mano de los sacerdotes, analizaran las condiciones de trabajo y de vida en sus respectivos países, y trataran de mejorarlas desde la perspectiva cristiana.

Todo eso dentro del pensamiento conservador que imperaba entonces en el catolicismo. Así, de Acción Católica surgieron muchos líderes, entre ellos los fundadores de los partidos demócratas cristianos, como ocurrió en El Salvador. Pero en 1962 el papa Juan XXIII convocó el Segundo Concilio Vaticano, y le imprimió un giro progresista a la doctrina social de la iglesia.

En 1963, Fabio Castillo Figueroa impulsó en nuestro país una Reforma Universitaria que, entre otras cosas, generalizó el estudio del marxismo entre los estudiantes. La combinación entre la nueva doctrina social de la iglesia y el marxismo, sobre la base de una realidad nacional signada por el régimen militar, generó un profundo cambio ideológico en ACUS, que era el segmento universitario Acción Católica.

En 1964 llegaron al país, como asesores de Acción Católica, los belgas Esteban Alliet y Jan De Planck, curas “de la nueva ola” que no usaban sotanas. En su tesis de doctorado en filosofía, de la Universidad de Nueva York, Joaquín Chávez afirma que esos sacerdotes, en su enfoque de la doctrina social católica, “planteaba un rechazo parcial del capitalismo porque este generaba privilegios para unos, y hambre y miseria para otros”.

Tres años después, en 1967, otro sacerdote de Acción Católica, Ramón Vega, fundó en la universidad el Centro de Estudios Sociales y Promoción Popular (CESPROP), dirigido por estudiantes socialcristianos de ACUS. El CESPROP se proponía alfabetizar a los pobladores de las zonas más pobres de la ciudad y del campo, y al mismo tiempo promover entre ellos la conciencia social.

Esa labor sería realizada por un voluntariado estudiantil. Escribe Joaquín Chávez: “CESPROP entrenó a los campesinos en temas de reforma agraria, sindicalización y salario mínimo, que se consideraban tabú por parte de las autoridades (…) Rubén Zamora, Lil Milagro Ramírez y otros jóvenes socialcristianos llevaron a cabo la educación popular entre comunidades campesinas”. Y agrega:

“Zamora recordó que el contenido de los folletos que elaboraban y repartían reflejaba su ideología política ecléctica, que mezclaba socialcristianismo, marxismo y maoísmo. Haciéndose eco de Mao, Zamora y sus compañeros consideraban que la realización de una revolución socialista requería ‘la reeducación de los campesinos’, una tarea de primordial importancia para los intelectuales revolucionarios”.

Abraham Rodríguez, uno de los pioneros de Acción Católica en El Salvador, cofundador del Partido Demócrata Cristiano y candidato presidencial en las elecciones de 1967, contó a Joaquín Chávez que “dos activistas socialcristianos, Alejandro Rivas Mira y Rafael Arce Zablah, lloraron en su casa cuando les habló sobre las tácticas brutales de la Guardia Nacional y ORDEN contra los campesinos”.

En esa reunión, según el relato: “Rivas Mira dijo claramente a Abraham Rodríguez que la única alternativa para la izquierda y los socialcristianos era a tomar las armas contra la dictadura”.

Ese mismo año de 1967, según Chávez, Alliet también discutió con los universitarios sobre “el uso de la violencia como último recurso para luchar contra la tiranía, de acuerdo con la encíclica del papa Pablo VI. Sin embargo, Alliet agregó que, decidido el uso de la violencia, debe practicarse en una forma precisa, planificada y decisiva”.

Cuatro años después, en 1971, Alejandro Rivas Mira, Lil Milagro Ramírez y un grupo de esos estudiantes socialcristianos secuestran y asesinan al empresario Ernesto Regalado Dueñas, y fundan el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

LA RELACIÓN ENTRE JÓVENES Y TIC EN LA INVESTIGACIÓN EN COMUNICACIÓN EN EL SALVADOR

Resumen El presente artículo describe la situación del mercado de las telecomunicaciones en El Salvador, con el fin de ayudar a entender el impacto que puede estar generando el crecimiento acelerado de las TIC en los últimos años en la población salvadoreña en general y en los jóvenes en particular. Estos últimos son quienes mejor se adaptan al uso de Internet y las pantallas, y actualmente se constata un interés académico a nivel mundial sobre la relación entre jóvenes y nuevas tecnologías. El trabajo pretende también conocer si el interés del mercado en el caso de El Salvador se ha trasladado a una mayor atención por parte de los investigadores en comunicación de las universidades salvadoreñas e identificar así posibles líneas futuras de trabajo.

Palabras clave

Jóvenes, TIC, Internet, El Salvador, investigación académica, comunicación

Abstract

This article describes the telecommunications market in El Salvador, in order to help understand the impact that may be causing the rapid growth of ICT in recent years, in Salvadoran population in general and youth in particular. Young people have better access to Internet and screens and actually it exists a worldwide academic interest on the relationship between young people and ICT. This study seeks to know if the market interest in the case of El Salvador has moved to a greater attention from researchers in the field of communication in Salvadoran universities and thus identify new lines of work.

Keywords

Youth, ICT, Internet, El Salvador, academic research, communication

INTRODUCCIÓN

En los últimos veinte años, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha generado cambios significativos en la sociedad. Según el “Informe Global de Tecnologías de la Información y Comunicación 2012: vivir en un mundo Hiperconectado”, publicado en 2012 por el Foro Económico Mundial, vivimos en un mundo hiperconectado como resultado de la expansión de Internet, la proliferación de dispositivos móviles y accesos inalámbricos, el dominio de los medios sociales en la vida diaria y, más recientemente, el uso de la nube o cloud computing para acceder a información. Esto reconfigura la relación entre individuos, consumidores y empresas, entre ciudadanos y gobiernos; introduce nuevas oportunidades y también nuevos retos y amenazas.

Los datos más recientes de Internet World Stats indican que la penetración de Internet en el mundo es del 32,7% con un crecimiento de 528,1% entre 2000 y 2011. Mientras que el 78,6% de la población en Norteamérica, el 67,5% en Australia y el 61,3% en Europa tiene acceso a Internet, los datos son significativamente menores en el resto de regiones: el 39,5% en Latinoamérica y el Caribe, el 35,6% en Oriente Medio, el 26,2% en Asia y tan solo el 13,5% en África.

En cuanto al uso de tecnologías como los teléfonos móviles, los datos de la Unión
Internacional de Telecomunicaciones (ITU) indican que en 2011 el número de
suscripciones alcanzó cerca de seis billones, lo cual representa una penetración global del 86,7%. En los países en vías de desarrollo su penetración alcanza un 78,8% de la población y en aquellos desarrollados un 122,3%.

También resulta interesante la información acerca del uso de smartphones, que ha
permitido el acceso a Internet a un alto porcentaje de la población en distintos países, y ha provocado el desarrollo de nuevas aplicaciones online con fines comerciales y decomunicación social. En 2012 Google, junto con la Mobile Marketing Association, la principal asociación de comercio global para la industria móvil, publicó una versión actualizada de “Our Mobile Planet”, una fuente de datos sobre el consumo móvil en cuarenta países. El informe indica que más del 50% de la población de Australia, Reino Unido, Suecia, Noruega, Emiratos Árabes y Arabia Saudí tiene acceso a smartphones. En otros países como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Dinamarca, Irlanda, Finlandia, España y Suiza la penetración es de más del 40%.

El uso de pantallas como ordenadores, móviles, videojuegos e Internet ha generado
cambios en el estilo de vida de las personas, y de un modo especial entre el público joven que ha crecido con estas tecnologías y, por tanto, no ha tenido que hacer el esfuerzo de adaptarse a ellas. Los jóvenes parecen estar desarrollando nuevas formas de comunicación, interacción, aprendizaje y búsqueda de información. Se muestran capaces de realizar tareas de forma simultánea: permanecen conectados a Internet, a través del ordenador o el móvil, al mismo tiempo que ven la televisión o atienden una clase. Constatar estos hechos ha despertado el interés de adultos, padres y profesores, que intentan comprender la brecha digital que les separa. Prensky (2001) habla de los nativos digitales, aquellos que han nacido con las TIC y se han formado con el lenguaje digital de juegos por ordenador, videos e Internet; y los distingue de los inmigrantes digitales, que han tenido que aprender a utilizar estas tecnologías, manteniendo siempre cierta conexión con el pasado.

Digital Natives are used to receiving information really fast. They like to
parallel process and multi-task. They prefer their graphics before their text
rather than the opposite. They prefer random access (like hypertext). They
function best when networked. They thrive on instant gratification and
frequent rewards. They prefer games to “serious” work. (Prensky, 2001, pp.
1-2)

Para Buckingham (2008:105-131) los medios digitales constituyen un aspecto
indispensable de las experiencias de los jóvenes en su tiempo libre. La relación con las TIC ya no se desarrolla básicamente en el contexto escolar –como sucedía en la década de los ochenta e incluso parte de los noventa- sino sobre todo en el dominio de la cultura popular. No obstante, afirma que los cambios tecnológicos afectan a todos (incluídos los adultos) y que las consecuencias que producen las tecnologías dependen del uso que hagamos de ellas y también de otros factores externos. Por eso, para Buckingham hablar de la “generación digital” es un asunto más complejo, y señala que es preciso evitar el riesgo de sobrevalorar el papel de la tecnología en la configuración de la identidad.

Para este investigador británico, es indiscutible que la cultura infantil y adolescente contemporánea está cambiando, pero como resultado de un conjunto de cambios políticos, económicos y sociales. En este sentido, ofrece una visión distinta a la de Prensky (2001) y a la de autores como Tapscott (2009), que atribuyen a las nuevas tecnologías un papel nuclear en los cambios en la vida de los jóvenes. Tapscott (2009: 18-20) habla de la “Generación Net” y afirma que para muchos niños usar las nuevas tecnologías es tan natural como respirar. Crecer en un entorno digital ha tenido un impacto profundo en la manera en que esta generación piensa y se comporta, y por eso los jóvenes poseen características que los diferencian completamente de sus padres y de otras generaciones. Tapscott supone que existe un uso homogéneo de las TIC, y no tiene en cuenta otros factores que pueden influir en el acceso y uso particular de los menores en distintas partes del mundo.

Lo que está claro es que Internet ha pasado a ocupar un lugar central en la vida de los adolescentes como un medio de información y comunicación accesible en todo
momento a través de ordenadores y dispositivos móviles. Sin embargo, es probable
que aún no se aproveche todo el potencial que ofrece. Buckingham (2008: 105-131)
menciona cómo, en varios estudios recientes, se señala que la mayor parte del uso
cotidiano de Internet por parte de los menores no se caracteriza por formas
espectaculares de innovación y creatividad sino por formas relativamente
superficiales de recuperación de información. Livingstone (2009) habla del uso que
los menores hacen de Internet y menciona ciertos aspectos que habría que investigar
para fomentar un mejor uso de este medio:

In a plethora of ways, children and young people are taking steps towards
deepening and diversifying their Internet use, many of them gaining in
sophistication, motivation and skills as they do so. But many are not yet taking
up the potential of the Internet: children and young people lack some key
skills, they also worry about the risks, and many of them visit only a few sites
or fail to upload and maintain personal websites, in effect treating the Internet
more as a ready-made source of entertainment or information than as an
opportunity for critical engagement, creative content production or active
participation. (Livingstone & Haddon, 2009, p.231)

Resulta interesante conocer los distintos usos que los jóvenes hacen de Internet y las pantallas ya que, como se ha dicho antes, de estos depende en gran medida el grado de influencia que tienen los cambios tecnológicos en el estilo de vida y la identidad de los adolescentes. Para algunos autores las consecuencias de estos cambios serán determinantes y para otros serán solo parte del contexto social, cultural y político en el que crecen las personas. Se percibe una adopción clara aunque un tanto superficial y a veces poco eficiente, y por eso es importante analizar los factores que pueden estar afectando al uso de nuevas tecnologías y las oportunidades de participación y aprendizaje que éstas ofrecen.

Junto con el interés de los jóvenes por Internet y los medios digitales, se constata el interés académico a nivel mundial sobre el uso que estos hacen de las TIC. Entre los grandes proyectos internacionales, cabe mencionar el estudio EU Kids Online, una red tématica financiada por el Safer Internet Plus Programme de la Unión Europea que identifica investigaciones sobre menores, jóvenes y el uso de Internet en Europa. Compuesto por aproximadamente 60 investigadores, seleccionados para analizar la información de 21 países europeos, el fin de la red no es solo realizar nueva investigación empírica, sino identificar, evaluar y comparar las investigaciones más recientes que se han puesto en marcha en Europa. En España, el Foro Generaciones Interactivas es una organización que pretende fomentar una relación sana entre los menores y las TIC. Integrado por Telefónica, la Universidad de Navarra y la Organización Universitaria Interamericana, el Foro ha recogido datos a través de encuestas en España y en otros nueve países latinoamericanos. En Estados Unidos, cabe mencionar las investigaciones de la Kaiser Family Foundation y el Pew Research Center.

Existen otros grupos de investigación y múltiples estudios sobre el uso que los
menores hacen de Internet y los medios digitales, muchos de ellos adaptados al
contexto social, educativo, familiar y cultural de cada país. En línea con el
pensamiento de Buckingham (2008), se subraya la importancia de conocer la
influencia de otros factores externos que dependen de cada país o región, y que
afectan al comportamiento de los jóvenes y al uso que hacen de las TIC.

El Salvador es un país centroamericano que en los últimos años ha visto cómo el
sector de las TIC se ha convertido en uno de los más dinámicos de su economía. El
primer objetivo de este artículo es, por tanto, identificar la penetración y usos de Internet para entender en qué medida puede influir en la adopción de nuevas
tecnologías por parte de los salvadoreños en general y los más jóvenes en particular.

En segundo lugar, se trata de averiguar si la emergencia de esta realidad tecnológica está suscitando el interés de los investigadores en comunicación de las universidades salvadoreñas y, en caso de que así sea, qué enfoques están adoptando en sus trabajos.

1. USOS DE INTERNET

1.1. Uso general

De acuerdo con Noyola (2007) en enero de 1996 se estableció el primer punto de
presencia de Internet en el país y en febrero ANTEL, la Administración Nacional de
Telecomunicaciones, completó la instalación en la Universidad Centroamericana
(UCA) y la Universidad Don Bosco. En marzo aparecieron los primeros sitios web
salvadoreños y a finales de ese año había 2.700 usuarios de Internet. En estos años
Internet era considerado una tecnología para pocos con fines principalmente
científicos. Según la Red Hemisférica Universitaria de Ciencia y Tecnología (1996),
su objetivo era conectar a los miembros de las instituciones del país, integrando una red electrónica para el intercambio de información científica y tecnológica entre profesores, investigadores y especialistas de diferentes universidades y
organizaciones.

La disponibilidad de conexiones a Internet incrementó rápidamente porque las
compañías comenzaron a ofrecer el acceso a través de las estructuras telefónicas ya
existentes y por eso el precio por este servicio era muy bajo. Otra de las razones de este incremento fue que SIGET no regulaba este segmento del sector de
telecomunicaciones. En la segunda mitad de la década de los noventa, más de veinte
operadoras comenzaron a ofrecer el servicio de Internet y correo electrónico a través del acceso telefónico. En el año 2000 Telemóvil inició el servicio de Internet gratis, con el cobro por llamadas telefónicas, seguido de empresas como Tutopia, Internet Gratis y Más y Es-ol. Más tarde surgen cambios con la oferta de Internet de pago por parte de Telecom, esta vez sin cobro por las llamadas requeridas para la conexión. Otro factor que influyó en la adopción de Internet fue que tanto Telecom como Telemóvil comenzaron a unir su oferta a la venta de ordenadores a través de créditos, lo que permitía una adquisición más fácil y a un menor coste.

Desde entonces el mercado de Internet en El Salvador crece sostenidamente, aunque
existe una divergencia en los datos acerca del número de usuarios y su penetración en la población. Según datos de ITU la penetración en la población ha crecido desde el 0,6% en el 2000 hasta el 16% en 2010. Con más de un millón de usuarios en 2011, su penetración actual es del 20,7%.

De acuerdo con el “Informe sobre Desarrollo Humano de El Salvador” (2010),
Internet es un privilegio reservado para pocos por el alto coste que representa para las familias la instalación en sus hogares: en 2001 el porcentaje de hogares con acceso a Internet era del 1,7% y en 2009 ese porcentaje había crecido hasta el 6,43%. Por esta razón muchos salvadoreños, sobre todo jóvenes, acuden a otros lugares para el acceso a Internet: de las 601.047 personas mayores de 10 años que se estima utilizaron Internet en 2009, el 44% lo hizo desde un cibercafé, el 35% accedió desde su hogar y un 10% desde su trabajo. Solamente el 9% utilizó Internet desde centros educativos, probablemente porque la mayoría de escuelas públicas carece de centros para acceder a Internet y muchas veces su uso está restringido a profesores y directores. De acuerdo con el Índice de Competitividad Global 2010-2011, El Salvador ocupa la posición 105 de 139 países en el acceso a Internet desde las escuelas. Según este informe se han dado avances importantes en ciertas instituciones del Estado que proveen amplia información en sus sitios web, y que facilitan la realización de trámites en línea, pero en otras instituciones todavía persisten importantes rezagos que impiden una mejor provisión de servicios.

Las Encuestas de Hogares de Propósitos Múltiples1 que se realizan en El Salvador y
los datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) revelan cómo los
hogares han experimentado un crecimiento progresivo en la adquisición de
computadoras en los últimos diez años: en 2000 solo un 3% de los hogares contaba
con una computadora, mientras que en 2009 un 12% disponía ya de esta tecnología.
El siguiente gráfico muestra el porcentaje de hogares que han adquirido una
computadora en los últimos años:

Gráfico 1. Porcentaje de hogares salvadoreños con computadora – 2000-2009

Datos de CEPAL (2011)

La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de El Salvador (2009) presenta datos
sobre la frecuencia de uso de Internet en el área urbana del país, teniendo en cuenta el sexo como variable. Según esta información existe un mayor porcentaje de hombres que acceden a Internet al menos una vez a la semana, seguido de aquellos que lo hacen una vez al día. La frecuencia de uso es igual para las mujeres aunque en un porcentaje menor al de los hombres.

Las actividades que realizan a través de Internet en orden de importancia son aquellas relacionadas con la educación, seguidas de la comunicación, la descarga de juegos o música, la información de bienes y servicios, y la atención o lectura de noticias de radio o diarios. Entre las actividades menos frecuentes, se encuentra la interacción con autoridades públicas, probablemente debido a la falta de desarrollo del servicio de gobierno electrónico (DIGESTYC, 2009). Esto puede estar cambiando en los últimos años debido a la alta proliferación de teléfonos móviles o smartphones, que facilitan el acceso a Internet desde cualquier lugar y a mayor número de personas. Además, el desarrollo de las redes sociales ha tenido un impacto importante en El Salvador, aumentando el número de usuarios online que han encontrado en Internet nuevas oportunidades de comunicación y entretenimiento.

1.2. Redes Sociales

Aunque Internet ofrece múltiples posibilidades para acceder a información y
comunicarse, en los últimos años el auge de las redes sociales ha cobrado una
importancia inusitada. Su capacidad de atraer a la mayoría de usuarios de Internet ha sido una de las sorpresas más grandes de este tipo de plataformas, en un medio
extremadamente diversificado hasta ahora.

De acuerdo con el “Estudio de las Redes Sociales en Centroamérica” publicado en
marzo de 2012, las redes sociales más activas de Centroamérica son Facebook,
Windows Live Profile, Twitter y Badoo. Aunque Facebook es líder en el mercado,
hay otras redes como Google+ y Pinterest que están adquiriendo relevancia.

Facebook lidera el mercado de las redes sociales con un registro de más de seis
millones de visitas en enero de 2012. Windows Life Profile ha sido la segunda red
más visitada con casi dos millones y Twitter la tercera, con un millón de visitas.

Gráfico 2. Principales redes sociales en Centroamérica

Número de visitas, enero 2012

Datos recopilados por iLifebelt

Costa Rica y Panamá son los países con mayor penetración de Facebook, un dato
bastante coherente en función del desarrollo socioeconómico de estos países con
respecto al resto del istmo. La mayor cantidad de usuarios de esta red son jóvenes en el grupo de edades entre los 18 y 24 años.

Gráfico 3. Facebook en Centroamérica

Número de cuentas en Facebook y población por país, enero 2012

Datos recopilados por iLifebelt

1.2.1. Redes sociales en El Salvador

Facebook es, según el informe iLifebelt (2012), la principal red social en El Salvador: en enero de 2012, registró 690.000 visitas, seguido de Windows Live Profile con 220.000 y Twitter con 140.000.

Gráfico 4. Principales redes sociales en El Salvador

Número de visitas en Enero 2012

Datos recopilados por iLifebelt

Según datos ofrecidos por Facebook, en su red hay más de un millón de usuarios
salvadoreños y su penetración en la población online es del 121%. Esto puede deberse a que hay un gran porcentaje de salvadoreños que vive en el extranjero y son usuarios de este servicio. De acuerdo con una investigación realizada por el Pew Hispanic Center (2009), en Estados Unidos hay más de un millón y medio de salvadoreños y problablemente se han registrado en Facebook con su nacionalidad de origen.

De acuerdo con SocialBakers (2012), una plataforma que elabora informes
estadísticos sobre páginas y aplicaciones en redes sociales, en El Salvador hay
1.309.160 usuarios de Facebook y esto lo convierte en el número 72 del ranking de las estadísticas de esta red social por país. En los últimos seis meses ha habido un aumento de más de 51.780 usuarios.

Tabla 5. Facebook en El Salvador

Información general de El Salvador

Total Facebook users:

1.309.160

Position in the list:

72

Penetration of population:

21.63%

Penetration of online population:

134.27%

Average CPC:

$0.12

Average CPM:

$0.03

Datos recopilados por SocialBakers 2012

En cuanto a la distribución por edades, el mayor número de usuarios se encuentra en
el grupo de 18 a 24 años, con un total de 452.256 usuarios. El mayor aumento en los
últimos tres meses fue registrado por este grupo, seguido del grupo de edades entre
16-17 años.

Gráfico 5. Usuarios Facebook por grupos de edad

Datos recopilados por SocialBakers 2012

La presencia de salvadoreños en Facebook y su interesante perfil universal se está
traduciendo ya en la entrada de marcas comerciales en esta red social. Las principales marcas en Facebook son: Pizza Hut (180.366 usuarios), Almacenes Simán (143.525), El Salvador Turismo (137.608), Claro (128.600) y Samsung Life (124.068).

Después de analizar el mercado de las telecomunicaciones en El Salvador puede
destacarse la proliferación de teléfonos móviles y el creciente acceso a Internet a
través de smartphones o banda ancha móvil, de modo particular entre los más
jóvenes. El desarrollo de aplicaciones a través de Internet y sobre todo de redes
sociales como Facebook ha provocado cambios en el uso de estos medios: hay un
mayor porcentaje de población online y los fines en el uso de Internet parecen
dirigirse más hacia la comunicación y las relaciones tanto personales como
comerciales.

2. INTERÉS ACADÉMICO

El desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en El
Salvador ha convertido al sector en una realidad viva y patente que afecta
especialmente a los jóvenes. Como en todas las culturas, son ellos quienes se adaptan
de un modo más rápido al uso de Internet y las pantallas digitales. Se trata ahora de
ver en qué medida el interés comercial y de mercado que ha despertado se vincula con
una mayor atención por parte del ámbito académico a este fenómeno y a la especial
relación que se establece entre los menores y la tecnología.

Para ello se revisará brevemente la historia sobre el comienzo y desarrollo del campo
de la investigación en comunicación en El Salvador. A continuación se hará una
referencia detallada a las investigaciones que han surgido en los últimos años en torno
a los jóvenes y las TIC en el país.

2.1. Nacimiento y desarrollo de la docencia e investigación en el campo de la
comunicación en El Salvador

2.1.1. Investigación en el campo de la comunicación

El Salvador, junto con Panamá y Costa Rica, es uno de los países de Centroamérica
que más temprano iniciaron carreras académicas en el campo de la comunicación. En
el año 1955, la Universidad de El Salvador (UES) impartió los primeros cursos
universitarios de Periodismo y la Licenciatura en Periodismo comenzó formalmente
en 1958. Se pretendía llenar el vacío de reflexión formal académica que existía en el
país. En 1978, se creó la Escuela de Ciencias de la Comunicación en la Universidad
Dr. José Matías Delgado. Esta universidad situaba el Periodismo dentro del ámbito de
la Comunicación pero con un planteamiento que ahondaba en la literatura, el arte o la
economía, sin ningún tipo de especialización. En 1986, la Universidad Tecnológica
incorporó las licenciaturas de Relaciones Públicas, Comunicación y Periodismo en su
oferta académica. En la decáda de los 80, debido a la guerra civil en El Salvador, la

disciplina experimentó una creciente demanda. En esta década, la Universidad
Centroamericana (UCA) inició la especialización en medios de comunicación dentro
de la Licenciatura de Literatura. En 1990, se inició la Licenciatura en Comunicación y
Periodismo con un enfoque que seguía siendo generalista. El contexto sociopolítico
del país era complejo para el ejercicio del periodismo y la reflexión sobre la
comunicación. En 1995, la Escuela de Comunicación Mónica Herrera, una red
latinoamericana de Escuelas de Comunicación, comenzó su actividad académica en el
país, con la formación de Técnicos en Publicidad y Técnicos Superiores. En 1997 se
aprobó el cambio a Instituto Especializado Escuela de Comunicación Mónica Herrera,
con la oferta del título de Técnico en Publicidad y el título como Licenciado en
Comunicación Social2.

Benítez (2009) afirma que en Centroamérica existe un desequilibrio en el desarrollo
de las diferentes universidades de la región, que además es muy limitado en
comparación con otros países de Latinoamérica. Se refiere en concreto a la escasa
formación académica y técnica de profesores, a la novedad de los programas y
proyectos de investigación, y al poco reconocimiento por parte de instituciones
internacionales vinculadas a la educación, la comunicación y el periodismo. Esto es
resultado, sobre todo, de la escasez de recursos y las dificultades políticas en la
región.

En lo que se refiere a la investigación en el ámbito de la comunicación en El
Salvador, ésta es escasa debido a los conflictos políticos que provocó la guerra civil
(1980-1992). Tras la firma de los Acuerdos de Paz en 1992 y el inicio del proceso de
democratización del país, surge un interés especial por los discursos de los medios de
comunicación y por la profesionalización del ejercicio crítico del periodismo. La
mayor parte de la investigación se centra en tres grandes temas: la relación que ha
existido entre los medios de comunicación y la democracia, el proceso de migración
de muchos salvadoreños, y la presencia continua de la violencia provocada por grupos
de delincuentes denominados “maras”.

Algunas de las investigaciones en el ámbito de la comunicación se han desarrollado
de acuerdo con los cambios producidos después de la guerra y con el proceso de
democratización del país. En 2001 Cantarero realizó un estudio titulado “Periodismo
salvadoreño: de la intolerancia política a las posibilidades informativas” en el que
presenta la historia reciente del periodismo salvadoreño antes de los acuerdos de paz y
después de los acuerdos. Afirma que gracias a la distensión política y la instauración
de la democracia, el periodismo tiene mayores posibilidades de realizar un trabajo
más profesional, aunque esto supone superar dificultades propias del gremio de
periodistas. En 2009 publicó un trabajo con el título “Periodismo en El Salvador:
construcción caótica y desequilibrada de la actualidad social”, en el que señala la
importancia de la dimensión informativa de los medios de comunicación social en el
desarrollo de la sociedad salvadoreña, ya que a través de ella se configura la imagen
de la actualidad nacional que influye en el conocimiento y percepción de los
ciudadanos (Cantarero 2009). Otras investigaciones se centran en la difícil situación
que atravesó la prensa durante la guerra y que impidió que algunos medios pudieran
seguir su actividad. En 1998 Herrera realizó un trabajo titulado “Influencia de la
guerra civil en El Salvador en el desarrollo de la prensa nacional”, en el que narra las
dificultades que experimentaron los medios de comunicación debido al contexto
social, político y militar del país. Más adelante se ha dedicado a investigar sobre el
periodismo de investigación y sobre el recorrido de otros medios como la televisión
en El Salvador.

Por otro lado, se ha desarrollado el tema sobre los procesos de comunicación
relacionados con el fenómeno de emigración de muchos salvadoreños después de la
guerra. Según Benítez (2011) el fenómeno de la migración internacional plantea
nuevos desafíos de investigación en el campo académico de la comunicación, ya que
durante la guerra civil miles de salvadoreños abandonaron el país y actualmente se
estima que hay casi tres millones residiendo en otros países, lo cual representa cerca
del 28% de la población. Este autor se ha interesado por el papel de los medios de
comunicación y los discursos sobre la migración, la construcción de representaciones
sociales acerca de la experiencia de emigrar y la importancia de las nuevas
tecnologías en las prácticas cotidianas de los inmigrantes. En 2005 presentó un trabajo
sobre la comunidad salvadoreña inmigrante en Washington D.C. en el que analizaba
el papel de algunos medios convencionales y sobre todo de Internet y las nuevas

tecnologías en el proceso de adaptación y construcción de identidad de los
salvadoreños en la nueva realidad del país, sin olvidar otros factores socioculturales
como la religión y las costumbres familiares. En 2008 realizó un análisis sobre
algunos de los contenidos que han construido los emigrantes a través de páginas web
y redes sociales como MySpace, Facebook y Youtube.

Más adelante, en 2011 Benítez publicó el libro “La comunicación transnacional de las
familias e-migrantes” que tenía como objetivo analizar el impacto de las TIC en la
comunicación entre familias con miembros emigrantes. Para ello utilizó información
estadística disponible sobre la situación de las telecomunicaciones y las TIC en El
Salvador, y también algunos datos acerca del acceso y uso de las nuevas tecnologías
por parte de la población latina en Estados Unidos. Constata cómo el teléfono móvil e
Internet han cambiado las normas de comunicación en gran medida, pues las personas
con parientes en el exterior ya no tienen que esperar semanas para enviar o recibir una
carta o para hacer una llamada como en épocas anteriores; ahora la comunicación con
sus familiares se produce en tiempo real y con mayor frecuencia (Benitez 2011: 73).
En este trabajo menciona la brecha digital transnacional que excluye a diversos
sectores de la población salvadoreña del acceso y posibilidades de comunicación a
través de las nuevas tecnologías. Tiene en cuenta factores como la edad, el nivel de
educación, ingreso económico familiar y zonas de residencia.

También Marroquín y Martel se han interesado por este tema y en 2007 publicaron un
trabajo titulado “Crónica de fronteras: la música popular y la identidad salvadoreña
migrante” en el que destacan el papel de algunos medios y sobre todo de contenidos
musicales en las experiencias y nuevos estilos de vida de las personas que han
emigrado a otros países. En 2008 Marroquín continuó con la investigación y publicó
un informe con el título “Crónica de la prensa salvadoreña: imaginarios que migran”,
en el que analiza los discursos que la prensa escrita de El Salvador ha elaborado en
relación con el fenómeno de la migración en los últimos veinte años y la manera en
que los salvadoreños se han situado frente a esos discursos. Parte de la idea de la
comunicación como un espacio estratégico en el que es posible entender la identidad
de los salvadoreños y las contradicciones y cambios que han vivido.

Por último, interesa el tema de los grupos de violencia en El Salvador, denominados
“maras” que han ido creciendo desde los años ochenta y que han tenido especial
importancia en el discurso de los medios de comunicación. Martel (2006) afirma que
el principal temor generado entre los salvadoreños es consecuencia del discurso
institucional difundido a través de los medios de comunicación masiva dentro y fuera
del país. Muchos de los programas de televisión, películas, música y videojuegos
expresan la violencia vinculada a los jóvenes, y por eso el consumo de algunos de
estos medios, sobre todo de grupos musicales, es censurado por el gobierno. Las
“maras” se han convertido en un tema de debate académico, pero sobre todo en la
“anomalía” que los gobiernos de la región de Centroamericana, México y Estados
Unidos intentan combatir (Martel 2006). Esta autora ha presentado distintos trabajos
en la última década acerca de la violencia generada por algunos grupos de jóvenes
salvadoreños y la relación que tienen con los medios de comunicación: en 2003
publicó “El papel de los medios de comunicación en la construcción social de la
violencia y el espacio público”, “Ciudadanía social y violencia en las ciudades
centroamericanas”; y en 2006 “Las maras salvadoreñas: nuevas formas de espanto y
control social”. Marroquín (2007) ha investigado sobre este fenómeno a través del
análisis de las experiencias y relatos sobre los jóvenes en la prensa escrita de El
Salvador, Guatemala y Honduras. La manera en que la prensa ha tratado este tema ha
influido en la población salvadoreña de tal manera que muchos lo consideran el
principal problema que el gobierno debe atender y solucionar (Marroquín 2007).

Por lo tanto, es notable la manera en que la reciente investigación en el campo de la
comunicación y las ciencias sociales se ha visto afectada por los hechos históricos que
ha vivido El Salvador y que han tenido consecuencias importantes en el contexto
económico, político y social del país. La emigración de gran parte de la población
salvadoreña a Estados Unidos, el proceso de democracia iniciado después de finalizar
la guerra civil, y el alto índice de delincuencia debido a la falta de recursos en muchas
zonas del país son factores que pueden condicionar las posibilidades de acceso y uso
de las nuevas tecnologías de información y comunicación por parte de los jóvenes.
Las TIC se han introducido de forma acelerada en los últimos años y, en la medida en
que se conozcan y aprovechen las oportunidades de participación y comunicación que
ofrecen, podrán suponer una ayuda para superar la difícil situación en que se

encuentran muchos adolescentes. Por eso es interesante conocer si este tema ha sido
tratado por los investigadores en comunicación.

2.1.1.1. Investigación sobre jóvenes y TIC

Existen ya algunas líneas de investigación sobre las TIC y su relación con los jóvenes,
iniciadas por profesionales y docentes que han impulsado a su vez la iniciativa y
desarrollo de tesinas o trabajos de grado por parte de los alumnos que son al mismo
tiempo actores y protagonistas de este tema. Sin embargo, la mayor parte de
información disponible se reduce a estos trabajos de grado y la profundización en la
investigación, comparada con la de otros países de la región, parece ser insuficiente.

Solo desde 2008 empiezan a realizarse investigaciones en este ámbito, a partir del
informe “ADOLESCENTES con CULTURA”, elaborado por la Universidad de
Navarra e InterMedia Consulting con la colaboración de Concultura e ICEF, sobre el
estilo de vida de los adolescentes. Es la primera investigación realizada en
Iberoamérica que considera el impacto de las nuevas tecnologías en su afectividad y
sexualidad. Se centra en jóvenes con edades entre 13 y 18 años seleccionados al azar
en diversos centros educativos de los principales departamentos del país: Santa Ana,
San Miguel y San Salvador. A través de la elaboración y distribución de
cuestionarios, se obtuvo información de más de tres mil jóvenes sobre aspectos
específicos: características sociodemográficas, familiares y educativas. El informe
revela que la familia es el primer espacio de protección y socialización. Ocho de cada
diez adolescentes señalan que sus padres son la clave para su salud integral, la
transmisión de la cultura y los valores.

En cuanto al ocio y estilo de vida de los jóvenes, el 80,9% de los adolescentes invierte
su tiempo libre en ver la televisión, leer revistas o escuchar música. Casi la mitad de
los estudiantes (49,7%) tiene computadora en casa. De ellos, el 47,5% tiene acceso a
Internet y el 27,6% dispone de una computadora en su habitación. Entre los
estudiantes que tienen una computadora en su habitación, solo un 22,3% tiene filtro
de contenidos. Casi la mitad de los jóvenes (48,3%) tiene videoconsola en casa
(Nintendo, Wii, Playstation, Xbox u otro equipo similar). El 24,4% de los jóvenes se
conectan a Internet o juegan con videojuegos “todos o casi todos los días”. El 43,3%

de los encuestados dice que participan en alguna comunidad virtual o red social en
Internet. El 86,9% de los jóvenes tiene un celular para su uso personal. Además del
uso habitual (llamadas y envío de mensajes), el 47% lo utiliza para hacer fotos, el
23,7% para escuchar la radio y un 9% para recibir o descargar imágenes de internet.
Sólo el 26% lo apaga por la noche para dormir. No se puede olvidar que se trata de un
informe publicado en 2008, y por lo tanto, no recoge todavía el impacto que ha tenido
la creciente demanda de smartphones en el consumo de Internet.

Pocos de los jóvenes encuestados afirman que los medios de comunicación transmitan
valores cívicos e incluso un 61,4% considera que “éstos envían mensajes que animan
a asistir a fiestas nocturnas y a consumir bebidas alcohólicas”. Más del 70% de los
adolescentes no saben qué hacer cuando están en grupo. Los autores realizan
propuestas concretas para mejorar esta situación y señalan el papel fundamental de la
familia. Parece también necesario que el Estado impulse políticas que respondan a las
aspiraciones de los jóvenes y fortalezcan la transmisión de la cultura.

Este informe resulta interesante ya que tiene en cuenta el contexto social del país
incluyendo datos sobre la familia, la educación y la cultura de los jóvenes
encuestados, para comprender el papel de las nuevas tecnologías en el desarrollo de
los adolescentes. De esta manera coincide con Buckingham (2008) quien considera
necesario tener en cuenta otros elementos aparte de los tecnológicos para entender el
proceso de adopción y uso de las TIC, y la influencia que pueden tener en su
comportamiento y estilo de vida. El trabajo resulta interesante pues los resultados
muestran una penetración alta de las nuevas tecnologías en los jóvenes de edades
entre los 13 y 18 años, con porcentajes por encima de la media nacional, sobre todo
en el caso de los teléfonos móviles; y por eso, a pesar de ser un factor entre otros, se
percibe el alto impacto que pueden tener en la vida de los adolescentes. Además,
destaca el uso de las TIC desde un enfoque social, pues a través de ellas los jóvenes
parecen estar estableciendo nuevas relaciones, sobre todo, mediante la participación
en comunidades virtuales o redes sociales.

En 2012 se publicó un segundo informe titulado “Familia, amigos y otras fuentes de
información asociadas al inicio de las relaciones sexuales en adolescentes de El
Salvador”, y en este caso apenas se analizó el uso de los medios de comunicación. El

objetivo del estudio era conocer cómo influyen en el inicio de las relaciones sexuales
los mensajes que los jóvenes salvadoreños reciben a través de la familia, los amigos y
los medios de comunicación. También se tuvo en cuenta otros factores individuales
relacionados con el estilo de vida de los adolescentes.

Otro trabajo de investigación relevante acerca del uso que los jóvenes hacen de las
TIC es el de Marroquín (2011) realizado recientemente en la Universidad
Centroamericana (UCA) y publicado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias
Sociales (FLACSO)3 en el estudio “Identidades, Prácticas y Expectativas Juveniles al
inicio del siglo XXI”, que explora temas relacionados con el escenario en el que
crecen los jóvenes salvadoreños. La investigación titulada “Nuevas estéticas, nuevos
consumos, tránsito de los jóvenes salvadoreños por los medios y las tecnologías”
(2011) presenta datos cuantitativos sobre el uso de las nuevas tecnologías.

Marroquín (2011) confirma que existen pocos estudios sobre los jóvenes como
consumidores y sobre su relación con los medios de comunicación. No se sabe bien si
son manipulados por los medios, o si son ellos quienes utilizan e influyen en el
desarrollo de las TIC. Los estudios de comunicación en América Latina señalan una
serie de múltiples mediaciones que construyen consumos diferenciados (Orozco,
2000). La edad, los grupos de amigos, el momento de consumo del medio y las
nuevas tecnologías influyen en los hábitos de consumo. El trabajo utiliza datos de
encuestas nacionales y los compara con los resultados de grupos de discusión entre
jóvenes, para detectar nuevos lenguajes y consumo de información y entretenimiento
a través de los medios de comunicación y nuevas tecnologías. Primero, se muestran
datos relevantes sobre el entorno tecnológico de El Salvador, comparados con el resto
de países latinoamericanos. La tecnología que tiene mayor penetración en la mayoría
de países latinoamericanos es el celular (teléfono móvil).

Los resultados obtenidos en este trabajo a partir de encuestas y grupos de discusión,
tratan sobre las principales actividades de los jóvenes en su tiempo libre, teniendo en
cuenta el ámbito urbano y rural, la diferencia entre sexos y los distintos medios de
comunicación. La televisión aparece como la principal actividad de descanso y

entretenimiento en el tiempo libre, tanto en el ámbito urbano como rural, sin importar
la clase social o el nivel educativo. En cuanto al género no existe mucha diferencia
entre el consumo de hombres (25%) y mujeres (33%).

A la pregunta sobre el consumo de medios de comunicación, la mayoría responde que
prefiere la televisión nacional, y en seguida aparecen la radio y el periódico. Internet
se encuentra en cuarto lugar, con un 52,2% de los jóvenes que lo consideran un medio
indispensable en su vida. Los porcentajes varían según la división por zonas: en la
zona rural hay un mayor consumo de radio y un menor porcentaje de lectores de
periódicos. El uso de Internet se encuentra principalmente en las ciudades, en el
ámbito privado. Un elemento clave para entender el consumo de los jóvenes es el
conocimiento sobre el uso del celular, que les permite conectarse a Internet en
cualquier momento y acceder a toda clase de contenidos de los medios.

Los motivos de consumo de medios de comunicación son muy distintos a los del resto
de países latinoamericanos que según Mazziotti (2006) suelen mostrar preferencia por
el melodrama y las telenovelas, consideradas el género de la ficción por excelencia. El
85% de los jóvenes utiliza los medios para informarse y un 9% para divertirse. En
este punto Marroquín (2011) plantea la pregunta sobre qué entienden estas personas
por información. El estudio presenta cuatro maneras en que los jóvenes consumen y
construyen sus propias experiencias, a partir de la información que difunden los
medios de comunicación; incluyendo las TIC y usos particulares de Internet como las
redes sociales.

En las reflexiones finales de este texto, Marroquín (2011) presenta algunos elementos
clave para entender cómo es el consumo de los jóvenes. En primer lugar, se reconoce
que el consumo que hacen de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías
configura de algún modo su estilo de vida. Sin embargo, también existen otras
influencias como los padres y profesores, que aparecen como actores fundamentales.
En segundo lugar, el consumo de medios no siempre responde a las variables clásicas
de las ciencias sociales: no necesariamente se diferencia a partir del estrato social, el
género o la zona de residencia. Tal es el caso del consumo de televisión y celulares,
que rompe todas estas barreras. Otros en cambio, muestran diferencias claras y
correlaciones muy precisas a partir de variables como el género y la edad. Los jóvenes

que participaron en este estudio reconocen la oportunidad que ofrece Internet para
darse a conocer y participar de forma más activa en la sociedad. Por otro lado, son
conscientes de que hay riesgos, y por eso no quieren transmitir demasiada
información a través de las redes sociales.

La postura que adopta Marroquín es más cercana a la de Prensky (2001) ya que
atribuye a la adopción y uso de las TIC un papel más influyente en el crecimiento y
formación personal de los jóvenes salvadoreños. Sin embargo, reconoce que existen
otros factores sociales que afectan al comportamiento y estilo de vida de los
adolescentes y al uso particular que estos hacen de Internet y las pantallas. La
participación en los medios de comunicación se ha convertido en una de las
principales actividades en el tiempo libre de los jóvenes debido a las facilidades de
acceso y uso de los soportes digitales, y sin embargo existen diferencias en el
consumo de información y entretenimiento dependiendo de las variables sociales y
económicas del país. En este punto coincide con el trabajo “ADOLESCENTES con
CULTURA” ya que sitúa el consumo de las TIC en un entorno social de relaciones
entre pares.

CONCLUSIONES

Se ha visto como la relación jóvenes-TIC ha despertado el interés comercial y
académico a nivel mundial debido al crecimiento acelerado de las nuevas tecnologías
en los últimos veinte años. Más allá del mero estudio cuantitativo sobre el porcentaje
de menores que acceden a Internet o a las distintas pantallas, existen ya líneas de
pensamiento consolidadas sobre el papel que las TIC juegan en la formación de los
menores usuarios: mientras que Prensky (2001) defiende un uso homogéneo de
Internet y las pantallas que determina el comportamiento y desarrollo personal de los
adolescentes, Buckingham (2008) asegura que es necesario tener en cuenta otros
factores sociales, económicos y políticos para entender la influencia que pueden tener
las nuevas tecnologías en el estilo de vida de los jóvenes. La posición de
Buckingham, que tiene en cuenta el impacto del entorno en el que se desenvuelven los
jóvenes, sustenta el interés de este trabajo por conocer en qué medida este tema se ha
tratado en El Salvador desde el ámbito de la comunicación. En este sentido, y aunque

las investigaciones son todavía muy escasas como ha podido demostrarse en este
artículo, ya es posible vislumbrar en ellas elementos propios de ambas posturas.

El retraso en estas investigaciones puede deberse a que el inicio de la docencia e
investigación en el campo de la comunicación en El Salvador es aun reciente, en gran
medida por las consecuencias de la guerra civil en el contexto social, económico y
político del país. A diferencia de otros países desarrollados que han llevado a cabo
investigaciones en este campo y, en los últimos años, han realizado trabajos sobre la
relación que existe entre los adolescentes y el uso de las TIC, los profesionales y
académicos en El Salvador se han visto obligados a atender otras cuestiones básicas
que aún no están cubiertas. La mayor parte de la investigación pretende contribuir a la
mejora de fenómenos como la migración, la violencia y el establecimiento de la
democracia y, en este sentido, el uso de las nuevas tecnologías resulta interesante por
las oportunidades de participación y comunicación que pueden ofrecer a la sociedad,
especialmente a los jóvenes, para hacer frente a estas situaciones.

Cabe destacar también que, a diferencia de las investigaciones realizadas en otros
países, y probablemente debido a que el interés de los académicos ha estado en
cuestiones de otra índole, en el caso de El Salvador no se ha prestado todavía atención
a la penetración e influencia de las TIC en edades tempranas: la mayor parte de los
trabajos se refieren a jóvenes universitarios.

Sí se ha constatado que existe una alta penetración de las TIC en la población
salvadoreña, y destaca de manera especial el uso de celulares. Esta tendencia coincide
con lo que puede apreciarse en muchos otros países que han experimentado un
crecimiento acelerado de las nuevas tecnologías. Para entender el consumo particular
que se realiza en El Salvador, es preciso tener en cuenta que Internet es una
herramienta que permite que muchas de las familias con miembros que viven en el
extranjero permanezcan en contacto, descubre un nuevo panorama a aquellas personas
en pobreza extrema o en situación de riesgo; además ofrece posibilidades de
conocimiento y participación a los ciudadanos.

Como se ha mencionado en este texto, la mayor parte de la investigación sobre el
consumo de nuevas tecnologías por parte de los adolescentes se reduce a las tesinas o

trabajos de grado impulsadas por profesionales y académicos que parecen ser
conscientes de su importancia. Tan solo los trabajos realizados por el proyecto
Adolescentes con Cultura (2008 y en menor medida en 2011) y por Marroquín (2011)
atienden de modo profesional a esta realidad. La escasez de recursos, las dificultades
políticas y el poco desarrollo de la investigación en el ámbito de la comunicación
impiden la construcción de proyectos o el crecimiento estable de líneas de

investigación sobre las TIC y su relación con los jóvenes salvadoreños; sin embargo,
se trata de un fenómeno que reclama la atención de las autoridades, tanto por la alta
penetración como por las oportunidades que pueden ofrecer las nuevas tecnologías a
la sociedad.

Sin embargo, y dada la rapidez en la popularización de estas tecnologías entre los
menores salvadoreños, así como las peculiaridades culturales, sociales y económicas
del país, es necesario un esfuerzo investigador en este tema por parte de profesionales
que conozcan bien la realidad de El Salvador, que cuenten con los recursos necesarios
y conozcan la experiencia sobre los proyectos e investigaciones en otras regiones.

Notas

1 Se trata de encuestas realizadas por la Dirección General de Estadística y Censos
(DIGESTYC).

2 En 2004 el MINED aprobó la actualización de la licenciatura, con el nuevo nombre
de Comunicaciones Integradas de Marketing. La Escuela recibió la acreditación a la
excelencia académica de la Comisión de Acreditación de la Calidad Académica de
Instituciones de Educación Superior, el 14 de diciembre de 2005. En 2006 inicia la
Licenciatura en Diseño Estratégico autorizando a extender el título de Licenciado en
Diseño Estratégico.

3 FLACSO es un organismo intergubernamental, regional y autónomo, que nació en
1957 por iniciativa de los gobiernos de América Latina y el Caribe en cooperación
con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) con el propósito de impulsar la docencia y la investigación en Ciencias
Sociales en la región y contribuir desde el ámbito académico al desarrollo y la
integración de las naciones que la componen.

Referencias

Benítez, J. (2011). La comunicación transnacional de las e-familias migrantes.
PNUD/UCA, San Salvador.

Benítez, J. (2008). “Diáspora salvadoreña: identidades y mapas culturales en el
ciberespacio”, Encuentro 2008, Año XL, N° 80, 46-56

Benítez, J. (2005). “Communication and Collective Identites In the Transnational
Social Space: a Media Ethnography of the Salvadoran Immigrant Community In the
Washington, DC”, Tesis doctoral. Ohio University.

Buckingham, D. (2008). “Más allá de la tecnologías: aprendizaje infantil en la era de
la cultura digital”. Buenos Aires: Manantial.

Cantarero, M. (2003). “Movimientos de periodistas en Centroamérica: entre
desconfianzas, debilidades y esperanzas”. En Revista Latina de Comunicación Social,
54, http://www.ull.es/publicaciones/latina/200353cantarero.htm

Cantarero, M. (2001). “Periodismo salvadoreño: de la intolerancia política a las
posibilidades informativas”. En Revista Latina de Comunicación Social, 44,
http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina44septiembre/4406cantarero.htm

Comisión de Seguimiento al Plan Nacional de Educación (2010) Jóvenes opinando
sobre educación: plan nacional de educación 2021. San Salvador.

CONCULTURA, Universidad de Navarra, InterMedia Consulting (2008). Informe
Adolescentes Con Cultura. Estilo de vida de los estudiantes adolescentes de El
Salvador

Escuela de Comunicación Mónica Herrera, Catálogo Institucional 2012. Disponible
en: http://monicaherrera.com/docs/catalogo_institucional2012.pdf

Herrera, A. (1998). “Influencia de la guerra civil en El Salvador en el desarrollo de la
prensa nacional (1980-1992)”, en Revista Latina de Comunicación Social [en línea],
núm. 1, disponible en: http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/i2g.htm

iLifebelt y Pulso Consumidor. Estudio de las Redes Sociales en Centroamérica, 2012.

Internet World Stats. Usage and Population Statistics (2012). Disponible en:
http://www.internetworldstats.com/stats.htm

Livingstone, S. (2009). Children and the Internet: Great expectations, challenging
realities. Cambridge: Policy Press. (Livingstone, 2009) (Livingstone, 2009)
(Livingstone, 2009)

Marroquín, A. (2011). “Nuevas estéticas, nuevos consumos, tránsito de los jóvenes
salvadoreños por los medios y las tecnologías” en RAMOS, Carlos (coord.),

Identidades, prácticas y expectativas juveniles: al inicio del siglo XXI. San Salvador:
FLACSO.

Marroquín, A. (2008). “Crónica de la prensa salvadoreña: imaginarios que migran”,
en Revista Encuentro n° 80, Universidad Centroamericana.

Marroquín, A. (2007). “Indiferencias y espantos. Relatos de los jóvenes de pandillas
en la prensa escrita de Centroamérica”. En Los relatos periodísticos del
crimen. Bogotá: Centro de Competencia en Comunicación. Fundación Friedrich
Ebert. Págs. 55-91.

Marroquín, A., Martel, R. (2008). “Crónica de fronteras: la música popular y la
identidad salvadoreña migrante”, Revista Istmo. Revista Virtual de Estudios
Culturales y Centroamericanos, 14, Centroamérica.

Martel, R. (2006) “Las maras salvadoreñas: nuevas formas de espanto y control
social”, Estudios Centroamericanos, Volumen 61, número 696, pp. 957-979

Martel, R. (2003). “El papel de los medios de comunicación en la construcción social
de la violencia y el espacio público”, PNUD, San Salvador.

Martel, R. (2003). “Ciudadanía social y violencia en las ciudades centroamericanas”,
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas.

Mazziotti, N. (2006). Telenovela: industria y prácticas sociales. Bogotá: Norma.

MINEC y DIGESTYC (2010). Encuesta de hogares de propósitos múltiples 2009.
Base de datos. San Salvador: Ministerio de Economía, Dirección General de
Estadística y Censos

Noyola, R. (2007). “Development of the Internet in El Salvador”, 14-mayo-2007.

Orozco, G. (2000). “La investigación en comunicación desde la perspectiva
cualitativa”. Universidad Nacional de la Plata, Instituto Mexicano para el Desarrollo
Comunitario, A.C. Guadalajara.

Our Mobile Planet (2012). Disponible en:
http://www.thinkwithgoogle.com/mobileplanet/es/

Pew Hispanic Center (2009). Hispanics of Salvadoran Origin in the United States.
Disponible en: http://pewhispanic.org/files/factsheets/74.pdf

PNUD (2010). Informe sobre Desarrollo Humano de El Salvador. De la pobreza y el
consumismo al bienestar de la gente. Propuestas para un nuevo modelo de
desarrollo. San Salvador, diciembre de 2010

Prensky, M. (2001). “Digital Natives, Digital Immigrants Part 1”, On The Horizon 9,
no. 5.

1 Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, estudiante de doctorado en comunicación en la
Universidad de Navarra, España.

Ruíz-Canela, M., López del Burgo, C. (2012). “Familia, amigos y otras fuentes de
información asociadas al inicio de las relaciones sexuales en adolescentes de El
Salvador”. Rev Panam Salud Publica. 2012; 31(1):54–61.

Socialbakers (2012). El Salvador Facebook Statistics. Disponible en:
http://www.socialbakers.com/facebook-statistics/el-salvador

Tapscott, D. (2009). Grown up digital: How the net generation is changing your
world. New York: McGraw-Hill

Bibliografía

Bringué, X., Bringué, X., Sádaba, C., Tolsá, J., Foro Generaciones Interactivas, &
Fundación

Telefónica. (2011). La generación interactiva en iberoamérica 2010:Niños y
adolescentes

ante las pantallas (1ª ed.). Madrid: Foro Generaciones Interactivas.

Bringué, X., & Sádaba, C. (2011). Menores y redes sociales (1ª ed.). Madrid: Foro

Generaciones interactivas.

Goldstein, J. H., Buckingham, D., & Brougère, G. (2004). Toys, games, and media.
Mahwah,

N.J.: L. Erlbaum Associates.

Livingstone, S. M. (2002). Young people and new media: Childhood and the
changing media

environment Sage Publications Ltd.

Livingstone, S. M. (2009). Children and the internet :Great expectations, challenging

realities. Cambridge: Polity Press.

Prensky, M. (2006). “Don’t bother me mom, I’m learning!” :How computer and video
games

are preparing your kids for twenty-first century success — and how you can help! (1st
ed.). St.

Paul, Minnesota: Paragon House.

Tolsá, J. (2012). Los menores y el mercado de las pantallas :Una propuesta de
conocimiento

integrado (1ª ed.). Madrid: Foro Generaciones Interactivas.

Nací en un país centroamericano, El Salvador, en 1989, y soy licenciada en Publicidad y Relaciones
Públicas por la Universidad de Navarra. En 2011 obtuve el Premio Extraordinario fin de carrera, y ese
mismo año terminé un Diploma en Comunicación Integrada de Marketing ofertado por la misma
universidad.

En el verano de 2010 realicé prácticas en Filipinas, en el departamento de marketing de la Universidad
de Asia y el Pacífico y en la agencia de comunicación Tagline Communications Inc., en el
departamento de cuentas y de creatividad.

Actualmente soy estudiante de doctorado en la Universidad de Navarra y estoy interesada en la
relación que existe entre las nuevas tecnologías de información y comunicación y los adolescentes.

mvidales@alumni.unav.es

Voces que se extinguen

Una mañana de principios de otoño Andrei Mongush y sus padres em¬¬pezaron los preparativos de la cena, escogiendo entre el rebaño una oveja y tumbándola sobre el lomo en una lona fuera del cercado. La familia Mongush vive en la taiga siberiana, justo al norte de las estepas infinitas. Su morada se encuentra más allá del horizonte si se mira desde Kizil, la capital de la República de Tuva, en la Federación Rusa. Están cerca del centro geográfico de Asia, pero desde el punto de vista lingüístico y personal habitan una zona fronteriza, un lugar entre el progreso y la tradición.

Históricamente los tuva son pastores nómadas que trasladan su aal (campamento de yurtas) y sus ovejas, vacas y renos de pasto en pasto al ritmo de las estaciones. Los padres de Andrei, que han regresado a su aal rural tras haber trabajado en la ciudad, hablan tuva y ruso. Andrei y su esposa hablan además inglés, que aprenden por su cuenta pegando papelitos con el nombre de los objetos en su moderna co¬¬cina de Kizil. Ambos son músicos de la Orquesta Nacional de Tuva, una agrupación que usa instrumentos y melodías tradicionales. Andrei es un virtuoso de la forma musical tuva por antonomasia: el canto de armónicos, o khöömei.

Cuando pregunto a los universitarios de Kizil por palabras tuva intraducibles al inglés o al ruso, proponen khöömei, porque es un canto tan relacionado con su entorno que solo un nativo puede entenderlo. También sugieren khoj özeeri, el método que siguen para matar ovejas. Si el hecho de sacrificar ganado se puede considerar una muestra de cercanía entre humanos y animales, el khoj özeeri es una versión singularmente íntima de esa proximidad. El matarife introduce la mano por una incisión practicada en la piel de la oveja y secciona con los dedos una arteria vital, haciendo que el animal muera deprisa y sin sufrir.

En la lengua de los tuva, khoj özeeri no significa solo matanza sino también bondad, humanidad, una ceremonia que permite a una familia matar, desollar y despiezar una oveja, salar el cuero, preparar la carne y hacer embutidos con tanto esmero que la operación se completa en dos horas (como han demostrado los Mongush esta mañana), con ropa de fiesta y sin derramar una gota de sangre. El khoj özeeri implica una relación con los animales que al mismo tiempo pondera el carácter de este pueblo. En palabras de uno de los estudiantes, «si un tuva matase un animal como se hace en otros sitios –con rifle o cuchillo–, lo detendrían por salvaje».
El tuva es una de las muchas lenguas minoritarias del mundo. Los siete mil millones de personas que pueblan la Tierra hablan alrededor de 7.000 lenguas. Si el reparto fuese equitativo, cada una de ellas tendría un millón de hablantes. Pero en lingüística las cosas no son equitativas. El 78 % de la población mundial habla las 85 len¬¬guas mayoritarias, mientras que las 3.500 más minoritarias están repartidas entre apenas 8,25 millones de hablantes. Así, mientras que el inglés tiene 328 millones de hablantes nativos, y el mandarín, 845, los hablantes de tuva residentes en Rusia suman solo 235.000. Los lingüistas creen que en el transcurso de este siglo podrían desaparecer casi la mitad de las lenguas vivas del mundo. Más de un millar se consideran seriamente en peligro o en situación crítica, el paso previo a su extinción.
En esta época de globalización y homogeneización, ni las fronteras nacionales ni las naturales protegen ya las lenguas habladas en zonas remotas de los idiomas que dominan la comunicación y el comercio mundiales. La influencia del mandarín, el español, el inglés, el ruso, el hindi y el árabe parece llegar hasta la última aldea, donde compiten con el tuva, el yanomami y las lenguas altaicas en una guerra que se libra casa a casa. En las aldeas tribales, los padres animan a los hijos a abandonar poco a poco la lengua privativa de sus mayores y acercarse a los idiomas que les abrirán las puertas a la educación y el éxito.
¿Cómo reprochárselo? La llegada de la televisión, una ventana abierta a la sociedad de consumo, es aún más irresistible. La prosperidad habla inglés, o eso parece. Como dijo un lingüista, «una lengua es un dialecto con un ejército». El famoso aforismo sobre lengua y poder… Lo que no dijo es que hay ejércitos mejor equipados que otros. Hoy cualquier lengua con una televisión y una moneda está en condiciones de llevarse por de¬¬lante a las que carecen de esos medios, de modo que los habitantes de Tuva deben hablar ruso y chino si pretenden interactuar con el mundo que los rodea. La intrusión del ruso dominante en Tuva es evidente en las competencias verbales de las generaciones de mediados del siglo XX, cuando entre los tuva se estilaba hablar, leer y escribir en ruso y no en su lengua vernácula.
Con todo, el tuva es una lengua sólida en comparación con las más precarizadas, algunas de las cuales han reducido su número de hablantes a un millar, a un puñado, o incluso a un solo in¬¬dividuo. El wintu, una lengua indígena de California, o el siletz dee-ni, de Oregón, o el amurdak, una lengua aborigen del Territorio del Norte australiano, apenas conservan uno o dos hablantes competentes, los que dominan la lengua, o semicompetentes. Cuando los individuos de una comunidad que se expresan con una lengua concreta desaparecen y solo queda una persona, esta se enfrenta a una soledad «inexpresable».
Ante la magnitud de la extinción lingüística moderna, los expertos se apresuran a catalogar y descifrar las lenguas más vulnerables antes de que se pierdan para siempre. Tales circunstancias llevan a los lingüistas a plantearse cuestiones como su valor y utilidad. ¿Encierra en sí misma una lengua un saber útil e irreemplazable para el resto de la humanidad, o es beneficioso solo para sus hablantes nativos? ¿Existen aspectos culturales destinados a perecer si se traducen a una lengua dominante? ¿Qué conocimientos únicos e inesperados pierde el mundo con la desaparición de su diversidad lingüística?
Afortunadamente el tuva no está entre las len¬guas amenazadas del mundo, pero pudo estarlo. Desde la desintegración de la Unión Soviética se ha estabilizado. Hoy cuenta con un «ejército» bien armado: la televisión no ha llegado todavía, ni la moneda, pero hay un periódico y un buen número de hablantes, 264.000, algunos en Mongolia y China. El tofa, en cambio, una lengua siberiana vecina, solo conserva unos 30 hablantes. El caso del tuva es interesante porque lleva a otra pregunta que los lingüistas tratan de responder: ¿por qué unas lenguas prosperan mientras otras declinan o mueren?
 Entre los aka de Palizi, una minúscula aldea rural encaramada en la ladera de una montaña de Arunachal Pradesh, el estado más al nordeste de la India, fui testigo de las consecuencias lamentables del deterioro de una lengua. Llegué a Palizi después de cinco horas conduciendo a través de la selva por pistas de montaña donde solo cabe un coche. La única calle de la aldea está flanqueada por casas construidas sobre pilotes. Los lugareños cultivan el arroz, el ñame, las espinacas, las na¬¬ranjas y el jengibre que consumen, matan sus propios cerdos y cabras y construyen las casas en que viven. Su aislamiento se traduce en autosuficiencia, que se hace evidente en la aparente falta de un término aka para referirse al trabajo en el sentido de empleo remunerado.
Este pueblo cuantifica la riqueza de una persona en mithan, una raza bovina himalaya. Por ejemplo, en Palizi el precio de una esposa que se precie es de ocho cabezas de mithan. La posesión más estimada entre los aka es el precioso collar tradzy (con un valor de hasta siete cabezas de mithan), confeccionado normalmente con piedras amarillas. Los collares pasan de generación en generación; algunos de los más raros solo se pueden tener por herencia.
Hablar aka, o cualquier lengua, es sumergirse en su carácter y su modo de ver las cosas, comprender el pensamiento que articula. «Yo veo el mundo a través del cristal de esta lengua», me dijo el padre Vijay D’Souza, director del colegio jesuita de Palizi cuando visité el lugar. Un motivo por el que la Compañía de Jesús abrió la escuela fue su preocupación por la fragilidad de la lengua y la cultura aka y su voluntad de trabajar por ellas (si bien las clases se im¬¬parten en inglés). D’Souza es del sur de la India y su lengua materna es el konkani. Cuando llegó a Palizi en 1999 y empezó a hablar aka, ese lenguaje lo transformó.
«La lengua modifica tu modo de pensar, tu cosmovisión», me dijo un día en su despacho, abierto a un pasillo por el que los niños corrían hacia sus clases. Un ejemplo: mucrow. En la lengua nativa de D’Souza, la palabra equivalente sería un insulto, pues significa «viejo». En aka significa algo más. Connota respeto, deferencia, afecto. Un aka podría dirigirse a una mujer llamándola mucrow para subrayar su buen hacer en la vida pública de la comunidad, y «una esposa aka llama mucrow a su marido con cariño, aunque sea joven», dice D’Souza.
Los lingüistas estadounidenses David Harrison y Greg Anderson llevan viajando a Arunachal Pradesh desde 2008 para conocer las lenguas de la zona. Se suman a los numerosos especialistas de todo el mundo involucrados en el estudio de las lenguas moribundas. Algunos tienen lazos académicos e institucionales (Harrison y Anderson están vinculados al Proyecto Voces Perdurables de National Geographic), mientras que otros trabajan para diversas sociedades que traducen las Escrituras a nuevas lenguas. La publicación, impresa y virtual, del índice de lenguas del mundo Ethnologue es de SIL International, una organización religiosa. Los investigadores pueden adoptar un enfoque pasivo –dejar constancia de la gramática y el léxico de una lengua antes de que se pierda o se contamine– o intervencionista –desarrollar un sistema de escritura para una lengua oral, compilar un diccionario y alfabetizar a los hablantes nativos–. Los lingüistas han identificado muchos puntos calientes lingüísticos (análogos a los puntos calientes de biodiversidad): lugares con una gran diversidad lingüística y un elevado número de lenguas amenazadas (ver mapa, páginas 82-83). Muchos de ellos están en los lugares más inaccesibles, y a menudo más inhóspitos, del planeta, como Arunachal Pradesh. El aka y las lenguas vecinas han perdurado porque este estado indio ha sido durante mucho tiempo región fronteriza de acceso restringido y, por tanto, territorio vedado a los foráneos. Ni siquiera otros indios pueden entrar sin un permiso del Gobierno federal. En consecuencia, las frágiles microculturas de la zona se han librado de intromisiones, no han tenido mano de obra inmigrante, ni mo¬¬dernización, ni tampoco intrusión lingüística.
Buena parte de la vida pública de Palizi se regula mediante la repetición de historias mitológicas que actúan como fábulas ejemplarizantes destinadas a prescribir determinados comportamientos. Tradicionalmente eran los ancianos quienes relataban esas historias, en una versión extremadamente formal del aka que los jóvenes no entendían y de acuerdo a ciertas reglas, entre ellas, que cuando el anciano empieza a narrar una historia no puede dejarla a medias. Como ocurre con el aprendizaje de una lengua, una interrupción resulta desastrosa. Pero los jóvenes ya no emulan a sus mayores aprendiendo la versión formal del aka ni las historias que gobernaban su vida. Incluso en esta región remota abandonan su lengua materna, seducidos por el hindi de la televisión y el inglés de las escuelas. Hoy hay menos de 2.000 hablantes de aka, lo que la ha colocado en la lista de lenguas amenazadas

Una noche estando con Harrison, Anderson y un lingüista indio llamado Ganesh Murmu, nos sentamos alrededor de la lumbre en casa de Pario Nimasow, profesor de 25 años del colegio de los jesuitas. Oriundo de Palizi, Nimasow amaba su cultura aka por más que anhelase integrarse en el mundo exterior. En su dormitorio tenía un televisor esperando a que volviese el suministro eléctrico, interrumpido desde hacía meses por una serie de corrimientos de tierra y averías del transformador. Después de cenar salió un momento y volvió con un paño de algodón blanco manchado, que desenvolvió a la luz vacilante del fuego. Dentro había una pequeña colección de objetos rituales: una mandíbula de tigre, otra de pitón, otra de un pez de río con los dientes bien afilados, un cristal de cuarzo y otros objetos propios de la bolsa de un chamán. La bolsa había pertenecido a su padre, que falleció en 1991.
«Mi padre era sacerdote, e hijo de sacerdote», nos dijo. ¿Y ahora?, pregunté. ¿Lo había sucedido él? Nimasow clavó la mirada en los talismanes y negó con la cabeza. Tenía los objetos, pero no sabía los cánticos; su padre había muerto sin transmitírselos. Sin las palabras, no había manera de invocar su poder.
La lingüística ha experimentado dos grandes revoluciones en los últimos 60 años, aparentemente en extremos opuestos de la disciplina. A finales de la década de 1950 Noam Chomsky postuló las propiedades universales del lenguaje. Propuso que hay unos principios gramaticales comunes a todas las lenguas, y que la estructura gramatical de una lengua es conocida «intuitivamente» por sus hablantes nativos. La segunda sacudida fue un súbito interés por las lenguas minoritarias y amenazadas, y se refiere a la variedad de la experiencia lingüística. A los lingüistas de campo como David Harrison les interesan más las idiosincrasias que hacen que cada lengua sea única y las influencias que la cultura puede ejercer sobre la morfología de una lengua. Alrededor del 85 % de las lenguas del mundo no se han documentado, apunta Harrison. Entenderlas enriquecerá sin duda nuestra comprensión de lo que es universal a todas ellas.
La diversidad lingüística pone de manifiesto la variedad de la experiencia humana y revela aspectos mutables de la vida que tendemos a considerar fijos y universales, tales como nuestra experiencia del tiempo, la cantidad o el color. En tuva, por ejemplo, el pasado siempre se expresa como algo situado por delante del hablante, y el futuro, como algo que está a sus espaldas y que por lo tanto no se puede ver. «Nunca diríamos que un joven “tiene toda la vida por delante”», me dijo un tuva. De hecho, ellos dirían que «tiene toda la vida por detrás». Es perfectamente lógico si se piensa con la mentalidad tuva: si lo que tuviésemos delante fuera el futuro, ¿no lo veríamos con claridad meridiana?
En cuanto a la cuantificación, las lenguas mi¬¬noritarias a menudo conservan vestigios de sistemas numéricos quizás anteriores a la adopción del sistema decimal propio del mundo moderno. La tribu amazónica de los pirah carece de palabras que expresen cantidades específicas, pero se las arreglan con vocablos como «pocos» y «mu¬¬chos». La inexistencia de nombres para los nú¬¬meros sugiere que la cuantificación podría ser una invención cultural y no una parte innata de la cognición humana. La interpretación del color varía de forma similar de una lengua a otra. Lo que nosotros consideramos el espectro natural del arcoíris en realidad se divide en distintas fracciones según la lengua, de tal modo que unas tienen más categorías cromáticas que otras.
El lenguaje conforma la experiencia humana, nuestra cognición misma, pues clasifica el mundo con objeto de dar sentido a las circunstancias que nos rodean. Esas clasificaciones, resultantes de describir los fenómenos de nuestro entorno tal como los percibimos, pueden ser amplias (el aka divide el reino animal entre especies que se comen y que no se comen) o extremadamente sutiles. Los pastores de renos todzhu del sur de Siberia manejan un sofisticado vocabulario para referirse a los renos; un iyi düktüg myiys, por ejemplo, es un semental castrado de cuatro años.
Si el aka es sustituido por otra lengua que habla más gente y es más útil, su muerte sacude los cimientos de la tribu. Lo mismo sucede con cualquier lengua. «El aka es nuestra identidad –me dijo un aldeano de Palizi–. Sin él, somos anónimos.» Pero, ¿debemos lamentarlo también en el resto del mundo? No sería fácil expresar esta pregunta en aka, que al parecer no tiene una palabra que signifique mundo. En cambio, sí podría sugerir una respuesta, encarnada en el concepto de mucrow: el respeto por la tradición, por el conocimiento ancestral, por lo que ha existido antes, el convencimiento de que los mayores –personas venerables y frágiles– tienen algo que enseñar a los imberbes –inexpertos aunque fuertes de salud–, algo sin lo cual estarían perdidos.
 La actual pérdida de la biodiversidad en la Tierra es más que una buena metáfora de la extinción de las lenguas en el mundo. La desaparición de una lengua nos priva de un conocimiento tan valioso como ese futuro fármaco milagroso que puede perderse cuando se extingue una especie. Las lenguas minoritarias, en mayor medida que las dominantes, ofrecen claves para descifrar los secretos de la naturaleza, porque sus hablantes tienden a vivir cerca de la fauna y la flora que los rodean y su discurso refleja las diferencias que observan. Cuando las comunidades pequeñas abandonan su lengua y adoptan el inglés o el español, se produce una enorme fractura en la transferencia del conocimiento tradicional entre generaciones: acerca de plantas medicinales, cultivo de alimentos, técnicas de riego, sistemas de orientación, calendarios estacionales.
Los seri de México, que se autodenominan comcaac, eran cazadores-recolectores seminómadas que vivían en el oeste del desierto de Sonora cerca del golfo de California. Su supervivencia estaba relacionada con las especies de¬¬sérticas y marinas. La estrecha relación con los animales y las plantas es el rasgo distintivo de su vida y de su lengua, el cmiique iitom.
Tradicionalmente los seri no tenían unos asentamientos fijos, de modo que su ubicación dependía en cada momento de la zona del desierto que ofreciese más alimento, de si el fruto del cacto ya había madurado en las colinas o si en la bahía las algas ya estaban listas para la cosecha. Hoy residen en dos asentamientos, Punta Chueca y El Desemboque, sendos grupos de casas de bloques de hormigón situados en el vasto desierto rojo, y aparentemente vacío, que baña el golfo. Las viviendas están rodeadas de tallos de ocotillo clavados en la arena, donde han echado raíces como vallas vivientes.
Todos los días Armando Torres Cubillas se sienta en la esquina de su taller al aire libre, en la playa de El Desemboque, y se dedica a tallar tortugas marinas en la oscura madera de palo fierro del desierto. De vez en cuando, si está de buen humor, pasea la mirada por el golfo y entona una canción que reproduce una conversación entre la pequeña almeja taijitiquiixaz y el cangrejo. La letra es típica de las canciones de la tribu seri: una celebración de la naturaleza, teñida de añoranza.
Los seri ven en su lengua una característica definitoria, una semilla de su identidad. Uno de ellos me habló de una «expresión local» que dice que todo el mundo tiene una flor en su interior, y dentro de la flor hay una palabra. Un anciano, Efraín Estrella Romero, me dijo: «Si un niño se cría hablando cmiique iitom y otro hablando español, serán personas diferentes».
Cuando en 1951 los lingüistas estadounidenses Edward Moser y Mary Beck Moser se ins¬talaron con los seri en El Desemboque, la cosa pintaba mal para la comunidad: el sarampión y la gripe habían reducido su comunidad a unos 200 individuos. Para la investigación, en cambio, era el momento perfecto, porque la cultura del grupo aún no había sido abandonada en favor de la cultura mayoritaria circundante. Mary trabajó de enfermera y comadrona. Por tradición, muchas familias le entregaban tras el parto un trozo del cordón umbilical del bebé, que Mary guardaba en el «bote de los ombligos». También le regalaban las largas trenzas de ocho mechones, marcas de identidad india que los hombres se veían obligados a cortarse cuando viajaban a las ciudades mexicanas. Las trenzas eran como los cordones umbilicales, conexiones entre lo viejo y lo nuevo, evidencias del vínculo roto.
Los Moser tuvieron una hija, Cathy, que se crió con los seri en El Desemboque. De mayor se dedicó al dibujo y la etnografía. Junto a su marido, Steve Marlett, lingüista de SIL International y la Universidad de Dakota del Norte, ha continuado el estudio de la lengua seri iniciado por sus padres. Hoy la comunidad tiene entre 650 y 1.000 hablantes, que han conseguido aferrarse a su lengua gracias en parte a su animadversión por la cultura mayoritaria de México. En 1773 los seri mataron a un sacerdote que pretendía fundar una misión. El Vaticano no envió relevo, y la tribu no se cristianizó nunca.
Este pueblo ha mantenido hasta hoy una orgullosa pos¬tura de suspicacia hacia los extraños, y un desprecio por la riqueza individual no compartida. «Cuando los seri se hagan ricos, dejarán de existir», reza uno de sus dichos. Por su pasado nómada, ven las pertenencias como una carga. Cuando uno moría se le enterraba con sus pocas posesiones personales. No se legaba nada que no fuesen cuentos, canciones, leyendas, instrucciones.
Si han adoptado algún lujo moderno, lo han hecho sin incorporar el nombre en español. Los automóviles, por ejemplo, han provocado un torrente de neologismos. Así, el silenciador del coche se llama ihíisaxim an hant yaait, que significa «por donde baja el aliento», y el término seri para referirse a la tapa del delco alude a una raya eléctrica que nada en el golfo de California y da calambre.
Sentado a la sombra de un toldo delante de su casa, René Montaño me contó historias de una antigua raza de gigantes que con un solo paso salvaban el mar que separa la isla del Tiburón, donde vivían, del continente. Me habló de los hant iiha cöhacomxoj, aquellos a los que se les ha hablado de las posesiones de la Tierra, todas las cosas antiguas. Que a alguien «se le hable» de algo implica una orden: transmítelo. Gracias a eso todos somos herederos del conocimiento atesorado en el corazón del cmiique iitom. Las frases populares, y muchas veces hasta palabras sueltas, sintetizan siglos de observación atenta de especies que los científicos de fuera no empezaron a estudiar hasta hace un par de décadas.
El cmiique iitom nombra más de 300 plantas del desierto, y sus términos para los animales revelan comportamientos que en su día los científicos consideraban muy improbables. La palabra seri para denotar el acto de cosechar algas puso a los científicos sobre la pista de sus propiedades nutricionales. (Contienen prácticamente tantas proteínas como el trigo.) Los seri llaman a una tortuga marina moosni hant cooit, es decir, tortuga verde que desciende, aludiendo a su hábito de hibernar en el fondo marino, donde los pescadores tradicionales solían arponearla. En un artículo publicado en 1976 por Science, donde se documenta ese comportamiento, se puede leer: «Cuando su¬¬pimos por los indios seri de Sonora, México, que algunos quelonios se semientierran en el lecho marino durante los meses más fríos, nos mostramos escépticos. Sin embargo, los seri han resultado ser unos informadores absolutamente fiables». En 2005 la palabra hacat, que en seri significa tiburón, se convirtió en el nombre oficial de una especie recién descubierta: Mustelus hacat. Recién descubierta por los científicos, porque los seri sabían de ella desde siempre.
El seri es lo que los lingüistas llaman una lengua aislada, aunque quizá sería más atinado el término «única superviviente». Steve Marlett dice que «los seri son una ventana a un mundo perdido de pueblos del golfo», refiriéndose a la extensa familia de grupos con posibles vínculos lingüísticos que antaño habitaron ambas costas del golfo de California. «Muchos otros han desa¬parecido», añade, y lo que es peor, lo han hecho antes de que se pudiesen documentar. El cmiique iitom es una clave de acceso a esas culturas casi extinguidas.
una forma de preservar una lengua pasa por formalizarla, poniéndola por escrito y confeccionando un diccionario. Pese a lo apasionante de este trabajo, los lingüistas también afrontan con temor el hecho de codificar lenguas que normalmente son solo orales. Ese temor existe porque el concepto mismo de alfabetizar cambia la lengua que se quiere preservar y convierte al lingüista-observador en un interventor. David Harrison y Greg Anderson elaboraron el primer diccionario tuva-inglés y se enorgullecen del entusiasmo que suscitó el volumen entre los hablantes nativos. Steve y Cathy Marlett acabaron en 2005 el diccionario de cmiique iitom que los padres de Cathy comenzaron en 1951.
La catalogación léxica, fonética y sintáctica que realizan los lingüistas de campo en zonas remotas contribuye a mantener viva una lengua. Pero salvarla no es algo que esté en manos de los expertos, sino un logro que solo se puede alcanzar desde dentro de la comunidad de hablantes. La solución quizás esté en algo parecido a lo que un día presenciaron Harrison y Anderson en Palizi, cuando un chico de poco más de veinte años se presentó con un amigo para cantarles una canción. Palizi está lejos de la cultura estadounidense dominante, por lo que los lingüistas se sorprendieron cuando los jóvenes se arrancaron con un potente rap al genuino estilo de Los Ángeles, con todos los gestos, los movimientos de cabeza y la postura propios de esta recitación rítmica. Fue una interpretación perfecta de ese arte urbano estadounidense, pero con una mejora: rapeaban en aka.
¿Se les cayó el alma a los pies a los lingüistas?, pregunté. Todo lo contrario, aseguró Harrison. «Aquellos chicos dominaban el hindi y el inglés, pero elegían rapear en una lengua que comparten con apenas 2.000 personas.» La sustitución y la absorción lingüística pueden darse en ambos sentidos, de tal modo que a veces es la lengua minoritaria la que actúa como imperialista. «Lo único que se necesita para revivir una lengua es orgullo», me dijo un día el padre D’Souza.
Frente a la erosión de una lengua existe una cualidad innata en sus hablantes, algo que no se puede inculcar desde el exterior: el interés de al¬¬guien por rapear en aka, por cantar en tuva, por escribir en el recién codificado cmiique iitom. La iniciativa lexicográfica de los Moser y los Mar¬¬lett ha dado lugar a una nueva profesión en el territorio de los seri: la de escriba. Los seri ya han publicado varios libritos. El matrimonio Marlett confía en que se llegue a las 40 obras, una cifra que se considera la cantidad mínima necesaria para que la población siga alfabetizándose en un idioma (aunque otros creen que la cifra es mucho mayor). Pero el interés ya ha prendido.
La expansión de la cultura global es imparable. Kizil, una capital que nunca contó con una vía férrea que la conectase con el resto de Rusia, la tendrá en un par de años. En El Desemboque se ha tendido una línea eléctrica a través del desierto para alimentar la bomba eléctrica del pozo municipal. Y en Arunachal Pradesh se ha terminado una presa hidroeléctrica, con lo cual Palizi disfrutará de mejores servicios de electricidad, refrigeración y televisión.
Acercarse a las tribulaciones de las lenguas amenazadas, aunque solo sea como periodista, es con¬templar la fragilidad de la vida tribal. Desde mis viajes durante los dos últimos años a Palizi, Kizil y las aldeas seri, varias personas a las que conocí han muerto. El joven Pario Nimasow, que me mostró los adminículos chamánicos de su padre preguntándose qué significarían, perdió la vida en un deslizamiento de tierras. Una semana después de redactar el párrafo sobre Armando Torres, moría de un infarto en su casa de la playa de El Desemboque.
Sus muertes son un recordatorio de la mortalidad de sus culturas, un mensaje de que con cada hablante que se va queda seccionada otra arteria vital. Frente a eso, frente a la posibilidad de que su lengua se esfume sin alarma ni advertencia, está la perseverancia, el orgullo, la veneración de lo ancestral, la conciencia de que en cuestiones de importancia la clave de nuestro futuro está a nuestras espaldas. Todo eso, y algo más: no olvidarse de que las lenguas menos habladas todavía tienen mucho que decir.