La Unión Popular Salvadoreña, UPS, desafiando al General Martínez en 1939

SAN SALVADOR, 6 de mayo de 2019 (SIEP) “Constituye una gran alegría  como historiadores del movimiento popular recuperar este pedazo de la historia oculta, prohibida, censurada,  de la izquierda revolucionaria en El Salvador que en mayo de 1939, originaba un frente antidictatorial llamado Unión Popular Salvadoreña, UPS, enfatiza Roberto Pineda, Coordinador del Centro de Estudios Marxistas “Sarbelio Navarrete.”

Agrega Pineda que “esta información surge como resultado de la publicación por el Bloque Popular Juvenil, BPJ, en su periódico Militante de mayo de este año (pág. 10,11) del artículo El Futuro de la revolución salvadoreña, del aprista salvadoreño devenido trotskista, José Enrique Blanco Corpeño, publicado por la revista fundada por Trotski, Clave/Tribuna Marxista, en mayo de 1939. Blanco Corpeño era en diciembre de 1938, en ciudad de México, editor de Trinchera Aprista.”

Señala que “agradecemos infinitamente al BPJ –no obstante nuestras obvias diferencias ideológicas-por permitirnos echar un vistazo a esta segunda generación de comunistas luego del 32,  así como recuperar este eslabón organizativo llamado Unión Popular Salvadoreña, que se suma a otros esfuerzos posteriores como la UNT, el PRAM, el PAR Nueva Línea y el UDN, que fueron expresiones abiertas del clandestino Partido Comunista de El Salvador, PCS, en su existencia de 65 años.”  

A continuación, reproducimos en su integralidad el texto histórico mencionado de Blanco Corpeño.

El Futuro de la Revolución Salvadoreña

Años de reacción se han sucedido después del fracasado intento de liberación campesina de 1932, llevada a cabo por primera vez en la historia salvadoreña, con el concurso de un proletariado incipiente, falto de un verdadero partido proletario, y al contrario, dirigido por un partido que no respondió a la hora de la revolución más que a los dictados de unos cuantos pequeño-burgueses vacilantes y faltos de una verdadera conciencia bolchevique-leninista.

Estos años de reacción han comprobado que el Partido stalinista (III Internacional) que hoy apenas existe en la cabeza de algunos abogados, médicos e intelectuales frente populistas y social-patriotas, fue incapaz de dirigir la lucha del campesinado contra los señores feudales de la tierra, al no combinarla con el proletariado para hacerla culminar con la revolución proletaria, única capaz de llevar hasta su fin la revolución burguesa. Tampoco podrá, en los actuales momentos que vive la humanidad, llevar al triunfo contra el fascismo al proletariado salvadoreño ni a la realización de la revolución nacional-demócrata que corresponde a este pequeño país como nacionalidad oprimida, país semi-colonial, bajo la dominación de los imperialismos yanqui e inglés fundamentalmente.

Mas sin embargo, aunque dolorosa la experiencia (20,000 campesinos y obreros ametrallados) la lección de esta revolución será histórica como lo fue la de la primera revolución rusa der 1905 para el proletariado de 1917. Será histórica, decimos, para el joven proletariado salvadoreño que se mostró demasiado débil en 1932 para tomar el poder. Los años de reacción brutal del régimen policiaco-militar del Gral. Martínez, que todavía parece, lo fortalecerán y a darán al madurez necesaria, que solo de la  clandestinidad, para llevar tarde o temprano la revolución nacional-democrática hasta su final realización.

Ocho años de reacción, transcurridos desde la revolución campesina, han transformado la mecánica política de las diversas fuerzas sociales. En los primeros años del régimen policiaco-militar del General Martínez, este tuvo el apoyo de toda la sub-burguesía y clases feudales así como el de la mayoría de la pequeña burguesía.

La sub-burguesía se ha dividido en dos tendencias políticas frente al gobierno. Parte de ella, sirve las exigencias de los intereses imperialistas de los Estados Unidos e Inglaterra, y la otra responde  a la presión de los imperialismos fascistas de Alemania e Italia en especial. En la misma situación, se hayan las clases feudales, unidas por diversos vínculos económicos tanto al imperialismo internacional como a la sub-burguesía. La pequeña burguesía, por otro lado, afianza sus posiciones políticas, bien con las clases dominantes, bien con las masas populares (campesina y proletaria) divorciadas completamente del gobierno.

La acelerada penetración económica de los imperialismos fascistas de Alemania (fundamentalmente) e Italia, en los años en que el gobierno careció del reconocimiento diplomático de los Estados Unidos, dio origen a una pugna entre las dos fracciones sub-burguesas dependientes del capital financiero internacional, extendiéndose asimismo esta pugna a las capas feudales.

El gobierno del Gral. Martínez se inclinó desde un principio en favor de las clases que representaban intereses de los fascistas mencionados, las relaciones comerciales y políticas con los estados totalitarios fueron estrechadas en detrimento del imperialismo anglo-sajón y de sus agentes del interior.

Esta pugna política en el seno de las clases dominantes se ha exteriorizado en los últimos años por medio de intentonas políticas en contra del régimen, dirigidas por coroneles y generales a sueldo de la sub-burguesía descontenta con el régimen. Estas intentonas de cuartelazo no han tenido más que débil eco entre las clases populares, que intuitivamente se dan cuenta del origen de estas pugnas, cuyos resultados, sean los que fueren, no cambiaran el régimen económico, político y social a que están sujetas hoy, bajo el despotismo brutal del gobierno del Gral. Martínez.

La situación internacional se caracteriza por una profunda crisis política entre los diversos países imperialistas. El imperialismo fascista de Alemania, siguiendo la aventura del imperialismo fascista de Italia en Etiopía, (solo que cambia do de métodos) se anexa primeramente a Austria, luego a parte de Checoslovaquia para meses más tarde anexarse a Memel y a Checoslovaquia entera. En España, el fascimo ítalo-germano presta su ayuda de una manera definitiva al fascista Franco, hasta culminar con la rendición de Madrid y la fuga aparatosa de los líderes del Frente Popular español. Las llamadas “democracias” imperialistas de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, ante esta situación, hacen lineamientos para “salvar la humanidad de las garras del fascismo “, constituyendo un frente único de las democracias burguesas contra Alemania-Italia.

La guerra interimperialista, tarde o temprano, se desencadenará; los campos ya están delimitados: imperialismos “democráticos” contra imperialismos fascistas. El stalinismo, tomando la misma posición que tenían los social-patriotas de al II Internacional en 1914, toma ya su puesto al lado de los imperialismos “democráticos”, a fin de contribuir con la sangre del proletariado internacional a la defensa de la “democracia burguesa.” Para el stalinismo no hay más disyuntiva que “democracia” burguesa o fascismo. En México, ya el líder máximo de la Confederación de Trabajadores (C.T.M.) el abogado mixtificador de los objetivos del proletariado en la guerra interimperialista, Lombardo Toledano, ha declarado, en el mitin de celebración de la expropiación petrolera (19 de marzo) que el proletariado mexicano y todo el pueblo en general debe aprestarse para luchar en la próxima guerra contra el fascismo internacional, al lado de los imperialismos “democráticos” que son los únicos que pueden salvar a la humanidad de la crisis actual.

Ante la situación política salvadoreña,(indudablemente ligada con la situación internacional de pugna imperialista) todo luchador proletario salvadoreño se preguntara , ¿Qué hacer? El stalinismo salvadoreño responde: Sostener los “principios” tratar de “ampliarlos y fortalecerlos con mayores garantías”, “la economía pública” debe ser organizada “sobre lineamientos científicos y honestos” debe hacerse “un llamamiento a todos los elementos democráticos del país para que, borrando las diferencias ideológicas y de clase, nos unifiquemos sobre la base democrática en la lucha contra Martínez” puesto que “en estos momentos en que las democracias americanas se alían para defenderse de la penetración fascista, Martínez no solo sabotea, al margen de las declaraciones oficiales, democráticas y de buena vecindad del presidente Roosevelt, sino que también traiciona los más caros aspiraciones de todos los pueblo democráticos de América (Lo entre comillas pertenece a fragmentos del “Manifiesto de la Unión Popular Salvadoreña” –U.P.S.-, organización controlada y dirigida por la fracción stalinista de El Salvador).

Respondiendo a los dictados de la III Internacional el stalinismo salvadoreño –diremos con palabras de Lenin, en 1905- ha “aprendido que la transformación democrática tiene en su base económica la revolución burguesa, y han “entendido” esto de tal modo que es necesario rebajar los fines democráticos del proletariado hasta el nivel de la moderación burguesa, hasta el límite más allá del cual “la burguesía se aparta.”

En realidad, el stalinismo salvadoreño lanza llamamientos a la unificación con las clases sub-burguesas y feudales descontentas con el régimen martinista, para que en ella el proletariado vaya a remolque, pues la dirección de este último a base de una política independiente, en la revolución que se inicia, haría que las clases dominantes se apartasen de él; es decir, el stalinismo salvadoreño sostiene la teoría y su practica contrarrevolucionaria del “Frente Popular” que pretende  vivir fuera del terreno de la lucha de clases. Sin embargo, -con palabras de Lenin, en 1905- “el proletariado espera su salvación, no de su desviación de la lucha de clases, sino de su desarrollo, de su ensanchamiento, de la conciencia, de la organización, de la decisión.” Y esto lo decía Lenin refiriéndose a la política independiente que debe sostener el proletariado en la revolución.

Por otro lado, cuando Lenin en 1905 hablaba de la revolución democrática-burguesa en su aspecto popular, así como del abuso de la palabra “pueblo” (abuso que comete hoy el stalinismo) decía: “El que menoscaba los fines proletarios en la revolución democrática-burguesa, convierte al social-demócrata, que debe ser un caudillo de la revolución popular, en líder de sindicato.”…”la socialdemocracia ha luchado y lucha con pleno derecho contra el abuso burgués-democrático de la palabra “pueblo.” Exige que con esta palabra no se encubra la incomprensión de los antagonismos de clase en el seno del pueblo. Insiste incondicionalmente en la necesidad de una independencia de clase completa del partido del proletariado. Pero divide al “pueblo” en “clases” no para que la clase avanzada se encierre en sí misma, se  limite con una medida mezquina, castre su actividad con consideraciones como la de que no s e aparten los soberanos económicos del mundo, sino para que la clase avanzada, que no adolece de la actitud de medias tintas, de la inconsistencia, de la indecisión de las clases intermedias, luche con  tanta mayor energía, con tanto mayor entusiasmo por la causa  de todo el pueblo  y al frente del mismo.” Al mismo tiempo, Lenin aclara en este pasaje el significado dialectico de la política independiente del proletariado como clase y de su vanguardia, el partido, en una revolución de carácter popular.

Freten al problema revolucionario de El salvador, nosotros bolcheviques-leninistas de al IV Internacional, y frente a la posición derrotista del stalinismo salvadoreño, en su defensa de la democracia burguesa y entrega del proletariado a las clases dominantes del país, oponemos la consigna de la revolución nacional-democrática, que deberá estar a la orden del día en los países que como El salvador, luchan por romper el yugo imperialista, deberá realizar la revolución agraria y cumplir las tareas democráticas -sobre la base de la revolución permanente-ante las reminiscencias feudales.

Para que una consigna verdaderamente revolucionaria, como la de la revolución nacional-democrática pueda ser llevada a su realización, el proletariado salvadoreño deberá constituir su verdadera vanguardia revolucionaria, esto es, un partido auténticamente bolchevique-leninista.

Solamente el proletariado, bajo al dirección de un verdadero partido proletario, será capaz de llevar hasta sus últimas consecuencias –sobre la base de la teoría y práctica de la revolución permanente- la revolución nacional-democrática. No son los partidos stalinistas (los mencheviques de hoy) en entrega mercenaria a las burguesías nacionales y a los imperialismos “democráticos” los que dirigirán al proletariado mundial en su lucha por el poder y la revolución proletaria.-

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Fuimos educados en la organización y la lucha popular…entrevista con Edito Genoves

SAN SALVADOR, 18 de abril de 2019 (SIEP) “Nosotros fuimos educados por el Partido en la organización y la lucha popular…” nos comparte Edito Genovés, de 87 años, dirigente sindical y militante comunista salvadoreño.


Añade que “me inicie en las luchas sindicales en 1953 cuando participe allá en Santa Ana en la constitución del Sindicato de la Industria de la Construcción, junto con los compañeros ya fallecidos por cierto, Julio Cesar Castro Belloso, Hugo González Martínez, Santos Villeda, y otros”.

“Yo fui el número14 de 50 compañeros que decidimos constituirnos en sindicato. En ese entonces no había ninguna ley que regulara el número de miembros para constituirse en sindicato, desde ese momento vengo y no he descansado, no he dejado de luchar…”

Nací en el Barrio Nuevo de Santa Ana, soy del año 32, somos seis hermanos. Mi papá era mandador de finca, de nombre Bartolomé Vásquez, y mi mamá María Genovés, santanecos ambos. A los 20 años me acompañe con María Berta Hernández. Estaba trabajando en la construcción de la casa de la familia Álvarez, en las afueras de Santa Ana y María trabajaba como doméstica de esa familia. Ahí nos conocimos. Tuvimos seis hijos, Mario Edwin, que lo mataron; José Orlando, que desapareció hace 14 años. Y además Ever Humberto, Mirna Elizabeth, Mabel Armida y Luis Alonso.

En la constitución de la CGTS

Fíjate que tengo la dicha de haber participado en la constitución de la Confederación General de Trabajadores Salvadoreños, CGTS, allá por agosto del 57, el acto se realizó en el local de la UTF, allá por el Parque Centenario. Su primer secretario general fue un ferrocarrilero, que olvido su nombre. Participaron también en este acto, Alfonso Martínez, y el sindicalista bancario Antonio Velasco Iglesias.

Directivos de la CGTS. Jorge Quijano del sindicato Nacional de obreros zapateros, El Chele Cativo fallecido en los Estados Unidos del sindicato Nacional de obreros zapateros, Beto Lopez del sindicato Nacional de obreros zapateros, Antonio Velazco Iglesias, empleados bancario, Alfonso Martínez del sindicato Nacional de trabajadores Sastres, Miguel Angel Cea, del sindicato de la industria de la construcción «falleció en accdente de tránsito», Hipolito Calles de la UTF ya fallecido, Delfino Pérez Martínez del sindicato Nacional de trabajadores zapateros «falleció en accidente de tránsito», Julio Cesar Castro, del sindicato de la industria del pan, fue lecionado en combate y trasladado a Rusia a curación donde falleció, Carlos Marin del sindicato Nacional de trabajadores Sastres ya fallecido, Blas Escamilla del sindicato de la industria del pan, ya fallecido, Marenco del sindicato Nacional de trabajadores Sastres.

En el año 59 me vengo para San Salvador buscando un mejor ambiente de trabajo.

Yo me juramento en el Partido Comunista hasta en 1963, porque entonces eran bastante exigentes en el reclutamiento, y te observaban tu conducta, tus cualidades y defectos, tu nivel político, tu actividad sindical, todo esto se tomaba en cuenta para aceptarte como militante. Me juramentó Virgilio Guerra padre, un camarada ejemplar, enérgico, decidido, muy desconfiado de cualquier infiltración, pero muy fraternal, solidario y también santaneco. El tenía una venta de muebles allá cerca del puente de la calle Barrios, allá por el cementerio. Y ahí solo te dejaba entrar si te tenía confianza…

Integraban la célula a la que me asignaron Raúl Padilla Vela, Carlos “El Chino” Ramírez, que también era muy desconfiado y exigente de normas de seguridad y de puntualidad, y además un economista que trabajaba con Morales Ehrlich cuando este estuvo de alcalde de San Salvador.
En esa época pertenecíamos a la Columna Obrera del FUAR que dirigía Blas Escamilla. Pertenecían a esta columna que desarrolla importantes luchas de calle contra el dictador Lemus, los siguientes compañeros: Porfirio Navarro, que acaba de fallecer, y los también fallecidos Julio Cesar “El Oso” Castro Belloso, Mario Rivera, Remberto “El Ronco” Carrillo, y otros más.

El 2 de octubre de 1965 participo también en la constitución de la Federación Unitaria Sindical Salvadoreña, FUSS. Lo hago desde la base y luego sería dirigente. La reunión fue de nuevo donde los ferrocarrileros, en la UTF.

Integrantes de la primera junta directiva de la FUSS: José Enríquez Herrera secretario general, venía de la UTF, Pedro Alvarado Soriano Srio. De organización, del sindicato de refinería de azúcar salvadoreña; José Dimas Alas, primer Srio. De conflictos del sindicato de artes gráficas; Marcelo de León Pineda, segundo secretario de conflictos del sindicato de industrias de la construcción, Rigoberto Pineda Martínez, Srio de prensa y propaganda del Sindicato de trabajadores sastres, Raúl Díaz, Srio de seguridad y previsión social del sindicato Unión de empleados particulares, Rafael Martínez, Srio. De asuntos juveniles del Sindicato de trabajadores de productos lácteos DIADEMA, Amanda Morales Carranza, secretaría de asuntos femeninos del sindicato de la industria Mecánica muebles Prado, José Delfino Pérez Martínez, Srio de asuntos agrarios del sindicato nacional de zapateros, Cecilio Cuenca Carrillo, Srio de finanzas del sindicato de la industria mecanica, Carlos H Mayorga, Srio. De acta y relaciones del Sindicato de fábrica de aceites y grasas El Dorado.
En 1967 participe apoyando la huelga de los trabajadores del acero, allá en Zacatecoluca. La huelga inició el6 de abril y terminó el 29 de ese mismo mes. Fueron 23 días de intensas jornadas de solidaridad y de lucha que incluyó la experiencia de una Huelga General Progresiva, que hicieron avanzar y fortalecer el movimiento sindical. Logramos combinar en este esfuerzo organización, unidad, cariño y conciencia, fue esto lo que nos garantizó lograr el triunfo en esta lucha de los trabajadores. Sobresalieron en este esfuerzo los camaradas Julio Cesar castro Belloso y Salvador Cayetano Carpio.
En 1970 paso a integrar Junta Directiva de la FUSS. Y me desempeñe en sus diversas secretarías incluyendo la secretaría general. De esa primera junta del 7 me acuerdo del secretario de organización, Alfredo Aquino Díaz, quien también era dirigente de la Juventud Obrera Salvadoreña, JOS y quien lamentablemente murió en las filas de las FAL al inicio del conflicto armado.
En el año 72 soy capturado, cuando se dio el golpe de estado contra Tapón, contra el presidente Fidel Sánchez Hernández. Fíjate que era el secretario general del Sindicato de la Industria de la Construcción. Y en una de nuestras seccionales, en la de la empresa Arévalo Palomares, que estaba construyendo los institutos nacionales en santa Ana y en Sonsonate se desarrolló una huelga, como resultado de malos tratos de la patronal. En ese intervalo se me captura en San Salvador y esta captura ablandó a los compañeros que terminaron cediendo en sus demandas y solo logramos la mitad de los que nos habíamos propuesto, no se ganó pero tampoco se perdió del todo.
Me tuvieron 40 días en las mazmorras de la Policía Nacional. Al final gracias a la presión popular y sindical, que reclamaba mi libertad en las calles, me pusieron en libertad, pero quede seriamente fracturado, muy golpeado, tanto que el Partido decidió enviarme a que me curaran en la Unión Soviética. Esa es otra historia que otro día te voy a contar….

Conmemoraron en 1984 en Morazán 54 aniversario de Partido Comunista de El Salvador, PCS

Conmemoraron en 1984 en Morazán 54 aniversario de Partido Comunista de El Salvador, PCS
SAN SALVADOR, 15 de enero de 2019 (SIEP) El 28 de marzo de 1984 fue celebrado en el departamento de Morazán, en un lugar conocido como El Zapotal, al norte de Cacaopera, el 54 aniversario de lucha del Partido Comunista de El Salvador, así como el 4to. Aniversario del nacimiento de su brazo militar las Fuerzas Armadas de Liberación, FAL.
En esta foto histórica aparecen de izquierda a derecha: Héctor Acevedo, Oktavio; David Pereira, (Pedro); Raúl Granillo, (Marcelo); Dagoberto Sosa, (Lucio); Julio Cesar Castro (Alejandro); Domingo Santacruz (Eduardo); Adán Chicas (Ch…); Schafik (Simón). Invitados: Francisco Jovel (Roberto Roca); José Mario López (Venancio Salvatierra); Miguel Alvarado (José Juan) y Miguel, los 4 son del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, PRTC.
Información y fotografía proporcionada por Domingo Santacruz, presente en esta conmemoración y actual Embajador de El Salvador en la Republica Bolivariana de Venezuela.

ACJ de El Salvador realiza Almuerzo Navideño 2018

ACJ de El Salvador realiza Almuerzo Navideño 2018

SAN SALVADOR, 8 de diciembre de 2018 (SIEP) “Nos sentimos muy alegres de poder reunirnos cuatro generaciones de socios de la Asociación Cristiana de Jóvenes, ACJ de El Salvador”…indicó Adela Pineda, Presidenta de esta institución.

Agregó que “además de la ya tradicional reunión navideña adelantada que celebramos cada año, en esta ocasión llegamos también a nuestro 28 aniversario, ya que nacimos en 1990, lo que nos convierte en quizás la más antigua organización de jóvenes del país.”

Opinó que “nos mantenemos firmes en promover la amistad entre los jóvenes de la ciudad y de las áreas rurales, en luchar por la equidad de género, por la defensa del medio ambiente, por nuestro derecho como jóvenes a vivir en un país justo y democrático…”

Por su parte, Rosita Abrego, de la Comunidad Monseñor Romero de Suchitoto, presente junto con sus nietos expresó que “siempre es una gran alegría poder venir y sentirnos familia, sentirnos unidos y saber que nuestra hermandad es más poderosa que las distancias.”

Realizan en UES-Santa Ana Foro sobre situación centroamericana

Realizan en UES-Santa Ana Foro sobre situación centroamericana

SANTA ANA, 5 de noviembre de 2018 (SIEP) “Es importante entender los procesos políticos y económicos que se desarrollan en nuestro entorno centroamericano” expresó el Lic. Carlos Fajardo al inaugurar el panel –fórum “Modelos de desarrollo y procesos de reacomodo político en Centro América” realizado esta mañana en esta sede occidental de la Universidad de El Salvador.

Por su parte, el ponente Lic. Alfonso Goita explicó cómo El Salvador “ha transitado de un modelo agroexportador basado en el café, a un modelo de sustitución de exportaciones a mediados del siglo pasado, y luego a este modelo neoliberal actual, basado en las privatizaciones.”

Posteriormente, el ponente Lic. Roberto Pineda, planteó como tendencias regionales de las clases dominantes centroamericanas “el predominio del discurso y la práctica neoliberal, el poder de las transnacionales, y la supeditación de los gobiernos ante el Banco Mundial, FMI y BID.”

Al final de las presentaciones se realizó un intenso diálogo entre estudiante y ponentes, vinculado a los desafíos que enfrentan los sectores populares en El Salvador, al respecto de las próximas elecciones presidenciales y de las tres principales alternativas políticas planteadas

Luego de los Acuerdos de Paz de 1992… Entrevista con Rolando Orellana (V)

Luego de los Acuerdos de Paz de 1992…Entrevista con Rolando Orellana (V)

SAN SALVADOR, Junio 30 de 2017 (SIEP). “En este periodo, me correspondió trabajar sobre la reinserción del FMLN a la vida política del país, y el proceso previo de ubicación en campamentos y desarme junto con ONUSAL. El desafío era lograr que luego de doce años de guerra nuestros combatientes lograran reinsertarse a la vida civil” explica Rolando Orellana, destacado revolucionario salvadoreño, dirigente del Partido Comunista de El Salvador, PCS.

Luego de los Acuerdos de Paz de 1992

Añade que “luego de los Acuerdos de Paz de 1992, regresé en enero a El Salvador, a tener vida pública y realizar actividades políticas abiertamente. Uno de los primos de mi esposa, Roberto, me alojo en su casa; él vivía con su familia en la Colonia América, caminando del cuartel El Zapote hacia San Marcos. Aunque se había firmado la paz, las cosas no estaban sencillas, el aparato clandestino represivo de la dictadura se mantenía intacto y yo tuve que tomar medidas para no poner en riesgo a la familia que me acogía.”

“Por ejemplo, para comunicarme con las estructuras del FMLN que se iban instalando abiertamente, utilizaba los teléfonos públicos, pues el aparato de inteligencia de la dictadura mantenía el control del sistema telefónico y escuchaba nuestras conversaciones. Ese aparato de la dictadura se mantenía al acecho y en otro entorno familiar muy cercano a mí, llamaron por teléfono más de una vez para amenazarme de muerte.”

Mantuve el trabajo por los derechos humanos más orientado a coordinar acciones con las instituciones que surgieron de los Acuerdos de Paz. A finales de enero se creó la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz COPAZ, institución que surgió del compromiso adoptado en Nueva York el 31 de diciembre, ante el Secretario General de las Naciones Unidas Javier Pérez de Cuellar, destinada a supervisar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz.

En esa comisión estuvieron representados el FMLN, el gobierno y todos los partidos políticos activos en ese entonces. Yo pase a formar parte de la Sub-Comisión de Derechos Humanos de COPAZ. Además me correspondió ser el enlace por parte del FMLN con la Comisión de Observadores de las Naciones Unidas ONUSAL, y con la División de Derechos Humanos encargada de verificar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz en el tema de los derechos humanos.

Participé también en la reinserción de los combatientes desmovilizados del FMLN a la sociedad salvadoreña, dando charlas sobre la nueva situación política del país y promocionando entre ellos los derechos humanos. En 1992 la Corte Suprema de Justicia estaba presidida por el Dr. Mauricio Gutiérrez Castro, hombre de derecha. Me di cuenta que en la Corte se había publicado una edición popular de la Constitución de la República, un libro pequeño de bolsillo, que me pareció que podría servir para que los desmovilizados del FMLN comprendieran el pase que estábamos dando del conflicto armado a la convivencia pacífica y política.

Y en un evento organizado por ONUSAL, que se celebró en un hotel de San Salvador, al cual fui invitado, asistió el Doctor Gutiérrez Castro. Hubo un receso y en esos minutos lo busque y lo encontré en uno de los pasillos del salón donde se desarrollaba el evento; le abordé y le dije: “Doctor soy Rolando Orellana del FMLN, me permite hablar unos minutos con usted”. Él muy extrañado me pregunto: “¿Tiene tarjeta de presentación del FMLN?” Tome una de las que andaba en la bolsa de mi camisa y se la entregue. Al verla, él me dijo: “vengase, vamos a hablar a otro lado”.

Mi intención era conseguir ejemplares de la edición de la Constitución y le dije durante la conversación: “quiero que nuestros desmovilizados conozcan la Constitución de la República, le pido que me regale copias para repartirlas entre ellos y que la estudien”. ¿Cuántas quiere? me preguntó, cinco mil le dije. Al final solo me mandó la mitad, pero fueron muy útiles, las distribuí por todos los campamentos donde están los excombatientes desmovilizados. Y con ese librito hicimos un esfuerzo educativo con nuestros excombatientes, dándoles a conocer sus derechos constitucionales y los fundamentos de la legalidad a la que nos íbamos a insertar. A la vez dábamos capacitaciones sobre los Derechos Humanos y explicábamos los objetivos y características de los Acuerdos de Paz.

La creación de la PNC y de la PDDH

Habían grandes desafíos como el de crear la Policía Nacional Civil, con una nueva filosofía civilista. Se fueron organizando grupos de personas procedentes tanto del FMLN como de la Fuerza Armada, para integrar los mandos ejecutivos de la nueva policía y nos correspondió capacitarlos. Un día me busca Carlos Ascensio, que después fue director de la PNC, para que capacitará en derechos humanos a un grupo de miembros del FMLN aspirantes a ingresar a la PNC. Fue una experiencia bonita, formar de esa manera los excombatientes, hoy ellos son Comisionados o Sub-Comisionados de la PNC.

En la Subcomisión de Derechos Humanos de COPAZ, participó también el camarada Pedro Guardado (Claudio). Realizamos en esta Subcomisión un buen trabajo. Desde ahí supervisamos la formación de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos; acompañamos al Doctor Carlos Molina Fonseca, primer Procurador de Derechos Humanos, en sus actividades de fundación de esa institución.

Pero en esa Sub-Comisión conocí en toda su magnitud lo que era la corrupción del sistema. Resulta que en la Sub-Comisión había representantes de todos los partidos políticos y acordamos realizar una campaña nacional de divulgación de los Derechos Humanos, utilizando todos los medios de prensa, radial, escrita y televisiva. Uno de los integrantes de la Sub-Comisión miembro del PCN, se autopropuso para presentar una propuesta de difusión de los derechos humanos a nivel radial por todo el país.
Presentó el proyecto y nos pareció al resto de miembros de la Sub-Comisión y cuando entramos a discutir los costos, él presento una suma muy alta en miles de miles de colones y nos dijo que había fondos para financiar la campaña radial, que no nos preocupáramos por eso. Él se había contactado con una agencia publicitaria que le había elaborado el proyecto.

Nos explicó que solo necesitábamos autorizarlo, que él lo llevaría a COPAZ para que se aprobara y que al tener los fondos cada uno de nosotros recibiría de comisión 15, 000 colones. A mí me sorprendió el ofrecimiento y me hice aún lado y el proyecto no prosperó. Te imaginas, apenas teníamos los primeros intercambios con las personas que participaban del poder y ya recibíamos ofertas de esa índole.

Un hecho que me tocó vivir fue el de la intolerancia. Los Acuerdos de Paz en esencia plantearon la reconciliación y el reconocimiento y respeto de las diferencias. Yo entendí que con los Acuerdos de Paz teníamos los salvadoreños la oportunidad de entendernos por el bien del país, a pesar de las diferencias políticas y de pensamiento. Pretendimos con esos Acuerdos, vivir en paz a pesar de nuestras diferencias. Pero eso no fue percibido así por individuos que habían participado de la hegemonía de la dictadura militar; y sus remanentes, que se mantienen aún hoy a más de 25 años de la firma de la paz, y no permiten que vivamos una democracia plena.

Pues bien, en 1994 se realizaron las primeras elecciones con participación del FMLN, de las cuales salió favorecido con el voto popular obteniendo una importante cuota de poder político al lograr un buen número de diputados y alcaldes. El trabajo en la Asamblea Legislativa es acompañado por asesores de los diputados. Nidia Díaz fue electa Presidenta de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos y asumí la responsabilidad de ser su asesor, y como tal la acompañaba a todas las sesiones de esa Comisión.

Elaboraba propuestas y borradores de documentos de trabajo sobre los derechos humanos que pasaban a la discusión de la Comisión. Fue ahí donde soporte en carne propia la intolerancia política por parte de los diputados de derecha. Yo no participaba en las discusiones y votaciones de la Comisión, pero estaba atento en los debates para hacerle comentarios y sugerencias a Nidia.

Se daban discusiones fuertes con los diputados de ARENA, dos de ellos eran viscerales; se presentaron momentos en que estos diputados pasaban a los ataques verbales personales y en más de una oportunidad recibí también esos ataques por ser el asesor de Nidia. Quien se pasó de la raya en esos ataques fue un representante del PCN, Marcos Valladares, este fue años después Procurador de los Derechos Humanos; se refería a mi persona con insultos y palabras soeces. No se percibía ningún esfuerzo por tolerar y respetar las diferentes formas de pensamiento y de propuesta política.

Esa actitud de los diputados de derecha se insertaba en un ambiente en que nos veían, a los del FMLN, como enemigos, no nos aceptaban. En esa atmosfera asesinan a Darold Velis, dirigente del FMLN, cuando iba a dejar a su hija al colegio, y asesinaron también a otros compañeros.

La vida familiar y personal luego de los Acuerdos de Paz

Mi participación como asesor en la Asamblea Legislativa fue ad honorem. Y se me planteo luego de los Acuerdos de Paz la necesidad de restablecer mi vida familiar y este fue un proceso muy complejo y difícil. Necesitaba un balance entre mi vida pública, mi participación política en la legalidad y el restablecimiento de los lazos familiares, de mis antiguas amistades, algunas de las cuales se alejaron al conocer mi militancia en el FMLN, ya que anteriormente esta militancia había sido clandestina. Lo más difícil fue mi reinserción profesional a partir de una carrera de derecho estudiada en la Unión Soviética.

Había regresado a El Salvador con mi esposa y dos hijos pequeños, sin ningún tipo de recursos. Por suerte tenía casa porque desde 1977 la saque con el INPEP cuando trabajaba en la UES y durante todo el conflicto se estuvo pagando, habíamos logrado alquilarla y la recuperamos. Teníamos casa pero no teníamos dinero, no tenía trabajo remunerable y había que empezar de cero. Comenzamos resolviendo nuestros problemas económicos de prestado, acudíamos mi esposa y yo con los familiares a que nos prestaran dinero y siempre nos dieron la mano. Matricule a mis dos hijos en una escuela pública cerca de la casa y comencé a buscar trabajo pero no encontraba.

Un día mi esposa al verme preocupado por la situación económica, me dice: no te preocupes voy a vender comida mexicana. Y los fines de semana en la acera de la casa puso una mesita con bancas y ofrecía tacos y tortas mexicanas. Nos fue tan bien que decidimos instalar un negocio móvil en las calles aledañas al Mercado Central. Llegábamos bien de mañana y nos instalábamos con una cocina portátil. Vendíamos tortas y tacos.

Y por la tarde vendíamos en las afueras del mercado de Mejicanos, pan dulce que nos daba una señora amiga de la familia en consignación; no nos íbamos del mercado hasta que no vendíamos el último pan. Y colaboraba siempre en la Asamblea Legislativa, en la lucha parlamentaria. Dejaba a mi esposa vendiendo la comida mexicana y luego me iba para la Asamblea Legislativa. Ahí permanecía en las mañanas y al mediodía pasaba por mi esposa y salíamos a traer a nuestros hijos a la escuela.

Por mi parte, en la rebusca, logre recuperar los libros de mi biblioteca personal, que eran bastante porque a mí siempre me ha gustado leer, libros que había adquirido por varios años antes del conflicto, pues bien, periódicamente visitaba un local de venta y compra de libros usados, que quedaba por la alcaldía de San Salvador, sobre la segunda avenida norte, ahí vendía mis libros, me quede sin biblioteca pero así conseguía algún dinero.

Además fíjate que en la casa donde vivía creció un palo de limones, y daba una gran cosecha. Así que también llenábamos costales de limones para irlos a vender al Mercado Central. Mi hijo Carlos Adrián se ponía a gritar: ¡limones, limones, baratos! Así pasamos unos días vendiendo también limones en la calle, hasta que de una cantina que estaba cerca de donde mi esposa vendía la comida mexicana, llegaron y nos dijeron ya no vendan los limones, nosotros se los vamos a comprar todos.

Me recuerdo que en los días difíciles, apareció una prima de mi esposa, Lupita, quien trabajaba en los restaurantes del Pollo Campero, y nos regaló varias cajas de pollo, con pan; creo que fueron los mejores pollos camperos que hemos comido. También llegaba Roberto, el primo que me alojó en su casa cuando regresé al país, nos dejaba bolsas con frijoles y arroz y aceite para cocinar. Dios nunca nos desamparó, a través de la familia nos proveyó.

Había nacido nuestra tercera hija y las necesidades eran mayores, entonces decidí regresar a la docencia universitaria. Pero lamentablemente no logre una plaza a tiempo completo sino horas clase. Y trabaje en varias universidades, primero en la Universidad Nacional, en la Facultad de Derecho, ahí me dieron un ciclo, luego en la Universidad Luterana, después en la Universidad Monseñor Romero, que está en Chalatenango, viajaba todos los sábados y domingos a dar clases, en la Universidad Modular Abierta y en la Universidad Francisco Gavidia daba clases en la noche. Me rebuscaba.

La toma de la Asamblea Legislativa

Y mantenía mi “trabajo” en la Asamblea Legislativa. Un día del mes de enero del año 1995, los veteranos de guerra de la fuerza armada en un afán de conseguir beneficios, se tomaron la Asamblea Legislativa y quedamos adentro de rehenes. El día que llegaron los desmovilizados de la Fuerza Armada había una reunión entre los diputados y el Doctor José María Méndez, quien era Magistrado de la Corte Suprema de Justicia para discutir proyectos de nuevas leyes penales. Don Chemita, así le decían cariñosamente, quedo también atrapado en la toma de la Asamblea Legislativa.

Se suspendió la reunión en la que estaba el Doctor Chema Méndez y él decidió salir del edificio, yo le dije lo voy a acompañar Don Chemita, pero al llegar a la puerta los desmovilizados se negaron a dejarlo salir, les explique que él no era diputado, que era Magistrado de la Corte, que tenía limitaciones para caminar, lo cual era cierto, y que él no tenía nada que ver con las demandas de los desmovilizados.

Continuaron negando la salida, insistí en hablar con uno de sus dirigentes, accedieron y apareció uno de ellos; le hable y le explique que quien era el Doctor Chema Méndez, esta persona luego de escucharme se dirigió a los que estaban en la puerta y les dijo déjenlo salir, el Doctor es el papá de nuestro abogado; resultó, que el hijo de Don Chemita, que llevaba su mismo nombre estaba representando a los desmovilizados en unas demandas. Abrieron las puertas para dejar salir al Don Chemita, pero yo me le pegue y les dije que él no podía caminar bien y que necesitaba ayuda y que yo lo iba acompañar, aceptaron y me dejaron salir.

Hice una buena negociación para salir y es que tenía una gran preocupación, después de estar en la Asamblea yo salía al mediodía al Mercado Central a traer a mi esposa y luego pasar por mis hijos a la escuela, si no salía de la Asamblea qué pasaría con mi esposa, yo no tenía manera de avisarle que estaba de rehén, me angustie y por eso hable mucho con los desmovilizados para que me dejarán salir acompañando a Don Chemita. La toma de la Asamblea Legislativa duro dos días.

Un año después, me entere que había una plaza para un jurídico en una dependencia de la Corte Suprema de Justicia. Y me decidí a ir a hablar con Don Chemita, fui a su casa allá en la colonia Flor Blanca. Al llegar, me recibió y le conté la razón de la visita. Me dijo: anóteme su nombre completo en esta libreta. Me fui agradeciéndole que me hubiera recibido. A los dos días recibí una llamada en la que me comunicaron que me presentara a trabajar. Fui contratado. Estoy trabajando en la Corte Suprema de Justicia, desde febrero de 1996.

Forman en San Salvador Red Centroamericana y del Caribe sobre Pensamiento Decolonizador

Forman en San Salvador Red Centroamericana y del Caribe sobre Pensamiento Decolonizador

SAN SALVADOR, 21 de septiembre de 2018 (SIEP) “Con mucha alegría y entusiasmo anunciamos ante el mundo la creación de la Red Centroamericana y del Caribe de Pensamiento Decolonizador…”indicó el académico de la Universidad de El Salvador, Guillermo Campos, uno de los organizadores del recién concluido Primer Foro Centroamericano y del Caribe de Pensamiento Decolonizador.

Por su parte, Roberto Pineda, de la Iglesia Luterana Popular, ILPES participante de esta nueva red académica y popular, señaló que “hacemos un llamado a personas interesadas, mujeres y hombres, de la academia, de los pueblos originarios o de los movimientos populares, a integrarse a este esfuerzo académico por la emancipación epistémica de nuestros pueblos y naciones.”

Como parte concluyente del foro se dio a conocer una Declaración en la que saluda “los avances en la teoría y en la práctica que hacen posible fortalecer la emancipación y la soberanía frente al actual orden hegemónico.”

Agrega que la creación de la Red “abre el propósito de mantener un contacto permanente y productivo para la coordinación de actividades conjuntas, y la articulación de investigaciones orientadas a enriquecer nuestros acervos culturales, nuestros lazos solidarios y nuestra capacidad de pensamiento y movilización.”

Entre los firmantes de la Declaración se encuentran Alberto Pérez Lara y Santiago Feliú por Cuba; Jorge Dimitrov Escalante y Tamara Pérez por Nicaragua, Xiomara Cacho por Honduras; Luis Mora por Costa Rica; Margot Pérez, Roberto Pérez, Guillermo Campos, Vicente Cuchillas, Leonel Zelaya, Oscar Ponce, Roberto Pineda, Hugo Figueroa, y Rafael Paz Narváez , por El Salvador.

Resistiendo los ataques de la dictadura y combatiendo sin armas…

Resistiendo los ataques de la dictadura y combatiendo sin armas…Entrevista a Rolando Orellana (IV)
La represión contra el PCS y FAL en San Salvador

SAN SALVADOR, 30 de junio de 2017 (SIEP). “Dejo de ejercer el papel de Comisario Político de las FAL en 1983 y regresó clandestinamente a San Salvador…nos relata Rolando Orellana, dirigente revolucionario salvadoreño.

Explica que “estando en Managua se reciben noticias que nuestras fuerzas partidarias y de las FAL estaban siendo golpeadas, y que nuestros equipos de conducción se encontraban asediados por las fuerzas de la dictadura, las capturas de militantes y combatientes los ponían en un grave peligro. Se evaluó la situación y se decidió hacer cambios en la conducción sacando cuadros estratégicos de San Salvador. Para darle continuidad a la dirección política se decide mi traslado a la capital, dejo de ejercer el papel de Comisario Político de las FAL y regresó clandestinamente a San Salvador haciendo varios movimientos en el exterior. “
“Estando ya en San Salvador, asumo la conducción del partido y la atención de una parte de la estructura de las FAL. El trabajo de masas era muy importante contactando inmediatamente con el equipo de conducción intermedia de ese trabajo político integrado por Norma Guevara (Celia), Víctor Quintanilla “Cantarito”, originario de Usulután; Arturo García (Emilio), conocido también por “El Bello”, que fue estudiante del Bachillerato en Artes y Dora Muñoz, Doctora en Química. Con este equipo manteníamos comunicación y reuniones constantes con el fin de orientar y mantener la lucha política de masas.”
“El frente político era estratégico en la lucha contra la dictadura, se daba en su retaguardia y en el corazón del país: San Salvador. Someter la lucha de masas era vital para la dictadura. Por eso este frente era una lucha de todos los días. La dictadura no tenía estrategia política hacia las masas. Su estrategia era aplastar, silenciar, dominar con la represión policial y sangrienta la lucha de masas; doblegarla, rendirla con asesinatos, secuestros y desapariciones abiertas y descaradas; con los escuadrones de la muerte que actuaban abiertamente protegidos por el aparato del Estado.”
Los Tribunales nunca enjuiciaron a nadie por ser miembro de los Escuadrones de la Muerte. Pero si enjuiciaron a los líderes y activistas políticos y sociales. Era una lucha férrea, agitada y tensa. Ese trabajo político comprendía la lucha sindical, la lucha estudiantil, el trabajo con profesionales y las actividades de derechos humanos.
En el trabajo con las FAL me apoyé mucho en Miguel Claros (Anselmo), quien era para entonces responsable de la estructura de personal, compañero hábil y creativo para mantener la organización de los contactos en San Salvador y cierta comunicación con los familiares de los combatientes de las FAL. Por aparte mantenía comunicación con ciertos compañeros de logística para resolver sus necesidades personales.
Yo no intervenía para nada en las actividades propias de las FAL. Atendía las necesidades personales de algunos compañeros y cuando me veía con ellos era para trasladarles valoraciones políticas, para informarles de la lucha social de la población.
Y como había que estructurar la conducción política del FMLN en San Salvador, tomé contacto con los compañeros de las organizaciones hermanas. Con quién fue complicado establecer contacto fue con Miguel Castellanos “El Ronco”, entonces dirigente de las FPL. Este fulano era arrogante desde su época como activista estudiantil en la Universidad Nacional, con una actitud visceral anti PC.
No acepto de primas a primeras reunirse y como para probarme me propuso una reunión en su campamento militar ubicado en una loma que quedaba entre Nejapa y Quezaltepeque, pero más cerca de Quezalte; era una zona fuertemente vigilada y controlada por la inteligencia enemiga. Me estaba poniendo a prueba, pensando que iba a desistir. Nos exponíamos a ser capturados. Pero me la jugué. Le acepte ir hasta ahí, pues era necesario restablecer el mando conjunto del FMLN en la capital. Fijamos con compañeros intermediarios un punto de encuentro cercano a Quezaltepeque para llegar hasta el campamento.
Me acompañó a esa reunión el compañero Tito Bazán “Rodrigo”. Llegamos en bus hasta el Ingenio El Ángel, que está en la carretera de Apopa a Quezaltepeque. Desde ahí comenzamos a caminar solos con Rodrigo por caminos rurales, luego de pasar por los alrededores del pueblo de Nejapa nos contactó René Canjura, “Mario” compañero de las FPL y él nos condujo hasta el campamento del “Ronco”.
Miguel Castellanos al verme llegar se mostró sorprendido pues nos habíamos conocido en la Universidad de El Salvador, él estudiante y yo profesor universitario, donde él vociferaba contra los comunistas. Él me citó a su campamento como condición previa para participar en el mando político del FMLN en San Salvador y si yo no iba, pues se atrasaba la integración de esa estructura.
La reunión la hicimos amigable. Estuvimos conversando mucho sobre la situación política del país y las posibles actividades de masas que podríamos impulsar de manera coordinada. Salimos del campamento al día siguiente, seguimos el mismo camino que tomamos para entrar e igual sin acompañamiento.
El trabajo en la metro era bien complicado, sumido en la clandestinidad había que mantener la comunicación y coordinación con muchos compañeros por separado. Las fuerzas represivas de la dictadura habían encontrado unos hilos en nuestras estructuras y nos estaban golpeando. Se actuaba con mucho cuidado. Con frecuencia cambiaba de casa para dormir, y se nos agotaban los lugares de reunión y de contacto, era estresante la situación.
Con Anselmo nos veíamos casi a diario, organizábamos encuentros a pie; nos encontrábamos en ciertas calles dentro de lugares de vivienda y caminando resolvíamos asuntos operativos, lo necesario. Para definir orientaciones del trabajo político, formalizábamos, con Norma o “Cantarito”, reuniones de su equipo de trabajo en casas de seguridad o lugares públicos como si fuéramos buenos amigos departiendo una agradable charla. No portábamos armas, ni siquiera una “gillette”, así es que si nos descubrían quedábamos a la “buena de Dios”. Esos eran los riesgos de la lucha.
1983 fue un año muy difícil, las fuerzas represivas nos buscaban a toda costa, eran persistentes. A inicios de marzo capturaron a un grupo de cuatro compañeros, a dos de ellos, Víctor Ordoñez “Lucas” y “Nestor”, que eran parte de un grupo de jóvenes que se fueron a estudiar a universidades de la ex Unión Soviética y que estando allá, decidieron dejar sus estudios e incorporarse a la lucha, a ese grupo se le conocía como “Los Esquimales”.
A “Lucas” y “Ernesto” los desaparecieron. Semanas después les cayeron a otros compañeros “El Chino” y “Hugo”. Capturaron a “Jonathan”, otro “Esquimal” y también lo desaparecieron. Todos ellos eran de las FAL. En junio capturaron a Alfredo Acosta “Nery”, miembro de la dirección del partido, junto a su esposa Rosa Ada y su hijo Ramón Ernesto.
Bueno, una vez le cayeron a una casa de simpatizantes donde había dormido unas semanas antes. La familia que me albergó colaboraba seguido alojando compañeros de las FAL por varios días, les cayó la policía una noche y se los llevaron a todos.
Con todos esos riesgos continuábamos en la lucha, tampoco nosotros descansábamos, éramos más persistentes que la dictadura. Cuando nos golpeaban, tomábamos inmediatamente medidas para cerrar los espacios vulnerados, movíamos a compañeros que quedaban al descubierto, reorganizábamos las estructuras y proseguíamos en la lucha.
Fíjate que, en esas circunstancias de persecución, sucedió una cosa interesante de relatar. Estábamos reunidos los miembros del mando conjunto del FMLN de la metro, analizando la situación política del país, cuando por la radio se transmitió la noticia de que habían asaltado la agencia del Banco Agrícola Comercial en Soyapango, que los asaltantes armados no pudieron escapar y se atrincheraron en el banco.
Le prestamos atención al suceso y nos preguntamos si alguien tenía conocimiento de eso. Nadie dijo saber algo. Continuamos nuestra reunión, pero más tarde se difundió la noticia de que los asaltantes del banco declararon ser del FMLN y pedían negociar su salida. Eso nos sorprendió y suspendimos la reunión para darle seguimiento al acontecimiento.
Resultó que una unidad de las fuerzas especiales de las FAL había bajado de Guazapa y había asaltado esa agencia bancaria, con tan mala suerte que al salir se le va un tiro a uno de los compañeros y en ese momento iba pasando un camión de soldados que se detuvieron, y se arma el desparpajo; los soldados se bajan del camión rodean la zona, y nuestros compañeros logran ingresar de nuevo al banco, se desarrolla entonces una negociación y llegan más fuerzas de la policía, luego de algunas horas de negociación los compañeros deciden entregarse, son capturados y se los llevan presos, todo esto saliendo en la televisión.
Al conocer el desenlace, “El Ronco” se mostró enardecido, nos miraba y decía: ¿cómo puede ser esto posible? Un revolucionario no se doblega frente al enemigo. ¿Y estas son las FAL? Me confronta echándome en cara que éramos unos débiles, que habíamos claudicado, que en esas circunstancias el revolucionario auténtico se muere con las armas en la mano, etc. etc.
Yo lo escuché, no le contradije su discurso moralista. Y me comprometí a obtener más información y compartirla con el mando conjunto. Bueno, decidimos terminar la reunión, coordinamos lo que había que coordinar y nos marchamos, yo con un sabor amargo por lo que habíamos pasado…
Con El Ronco seguimos trabajando, coordinando, porque éramos las fuerzas principales en la metro, teníamos frecuentemente reuniones bilaterales. Él prefería reunirse en restaurantes.
En este trajinar conspirativo un día de octubre el enemigo logra darnos un golpe estratégico. El compañero que trabajaba como motorista, en la estructura de conducción del trabajo político de masas, me contactó temprano de la mañana y me contó que habían capturado a “Cantarito” y a “Emilio El Bello”. Le di instrucciones para resguardar a Norma, que era quien coordinaba ese equipo y que utilizará otro vehículo para movilizarse. Después me di cuenta del secuestro también de la Doctora Muñoz.
Los compañeros fueron luego asesinados y sus cuerpos lanzados en una calle cerca del mercado “San Miguelito”. Junto a ellos también fue asesinado Guillermo Orellana Osorio, abogado que colaboraba con ellos. De ese hecho se responsabilizó un escuadrón de la muerte que hizo llegar a la televisión un video de ellos en el que confesaban su militancia en el PCS y esa fue la justificación de los criminales para quitarles la vida violentamente.
A nosotros en la ciudad nos tocó resistir fieramente los ataques de la dictadura. Como te decía, no teníamos armas para defendernos, solo Dios con nosotros. La Dictadura era despiadada, utilizaba todos los recursos del Estado sin piedad alguna; desata una persecución a muerte, pretendía agarrarnos a como diera lugar, nos aplicaba la cárcel, la tortura, el asesinato, el terror para doblegarnos. Cantarito, sabía que su seguridad era frágil porque trabajaba con líderes sindicales y sociales, pero continuaba luchando.
Yo me reunía con él muy frecuentemente, nos reuníamos fuera de San Salvador y en la ciudad, no acudíamos a los lugares públicos, tampoco utilizábamos casas de seguridad para reunirnos. Para evitar el seguimiento policial nos subíamos a un carro. Él me recogía en un lugar y nos sentábamos en el asiento trasero, conversábamos, analizábamos la situación y establecíamos directrices de trabajo. Así recorríamos la ciudad entera por una o dos horas. Dos días antes de su secuestro habíamos hecho una de esas reuniones rodantes”.
Al conocer del asesinato de los compañeros di instrucciones para sacar a Norma (Guevara) del país, pues estaba muy expuesta y toda comunicación con ella en las calles significaba un alto riesgo para el trabajo revolucionario. Norma que era claramente un objetivo importante que no pudieron capturar, fue sacada clandestinamente hacia Nicaragua.
De 1983 hasta mediados de 1985 el único miembro de la Comisión Política del PC dirigiendo la lucha en San Salvador era yo, me toco capear todas esas tormentas, que no fueron tan fáciles. Se sufre, duele cada muerte y desaparición de los compañeros con quienes te encariñas, pero se sigue en la lucha recordándolos y hasta hoy, yo los sigo recordando.
En esas circunstancias de asedio y pasando de casa en casa, logré un lugar seguro y estable para dormir. El compañero y viejo militante del PC Daniel Castaneda vivía con su hija en una colonia cerca de Montserrat. Ellos me alojaron en una habitación, eso me dio un poco de tranquilidad por lo menos en ese aspecto; me proporcionaron un ambiente acogedor y los sentí como mi familia, pues yo por seguridad de mis hermanos decidí no tener comunicación con ellos; con el único que esporádicamente conversaba brevemente era con mi hermano mayor Tito; no tenía ninguna comunicación con mis tías, hermanas de mi mamá, Rufina y Alicia, quienes me querían mucho y por quienes yo también sentía mucho amor. Me aislé de la familia por el peligro que representaba para ellos, pues ya en 1973 cuando me capturaron y estuve secuestrado por la Guardia Nacional mi familia fue vigilada y mi hermano Tito fue sacado de su casa sin orden judicial por la Policía y preso por varios días e incomunicado de la familia.
En abril de 1985, capturan al Ronco. Y para mi sorpresa, aquel revolucionario “probado” se doblega frente al enemigo a las primeras de cambio y se convierte en un vulgar delator. Y aparece en televisión en vísperas del 1 de mayo, denunciando al FMLN como manipulador de la marcha de los trabajadores.
Habíamos tenido reuniones para coordinar una movilización de masas populares para celebrar el día internacional de los trabajadores. El Ronco tenía conocimiento de eso. Solo me acorde de la vez que nos maltrató y nos dijo con arrogancia que era preferible morir, antes que ceder frente al enemigo.
En ese mismo mes de abril se da la captura de Nidia en un enfrentamiento con el ejército en San Vicente, después en agosto nos capturan a Hugo (Américo Araujo, subsecretario general del PCS). El venía de una reunión que había tenido con Ramiro en el restaurante Los Globos, que quedaba frente al Café de Don Pedro, en la Alameda Roosevelt.
Resulta que la dirección del partido valoró la necesidad que otros miembros de la Comisión Política se incorporaran al trabajo en San Salvador. Así a mediados del año aparecen, José Luis Merino “Ramiro”, Américo Araujo “Hugo”, “Eduardo” Domingo Santa Cruz y “Octavio” Héctor Acevedo , éramos ya un buen equipo.
La captura de Hugo no la conocimos inmediatamente, nos dimos cuenta porque él no apareció en unos contactos y días después de su desaparición se hizo presente un tipo que se identificó que era de la Cruz Roja Internacional al apartamento donde dormía Hugo, en la colonia Zacamil, y habló con la señora que le daba el alojamiento; este fulano le dijo a ella que Américo le enviada un recado, que estaba detenido en la Policía. Resulta que este tipo era un agente de la policía y la señora fue objeto de seguimiento para ubicar a otros compañeros o casas de seguridad, pero la señora no conocía nada de la estructura partidaria ni de las FAL, aun así se las ingenió para hacerme saber que Américo estaba preso; y es que esa casa era parte de mi seguridad, yo la abrí para que Américo se alojará ahí.
Tiempo después Américo me comentó que estando el preso en la policía se presentó un hombre diciéndole que era de la Cruz Roja Internacional y que llegaba para saber de su detención y de las condiciones en qué el estaba detenido y le propuso que él podría llevar un recado a su familia para que supieran que estaba bien. Me dijo Américo que el razonó que nosotros no sabíamos nada de él y que para que supiéramos que estaba capturado le dio a ese hombre el nombre y la dirección de la señora que colaboraba conmigo.
Al conocer la captura de Hugo decidimos reunirnos el equipo de dirección, como era apremiante la situación les propuse la casa donde yo dormía en la colonia Santa Ursula. Para mí era norma de seguridad, que el lugar de vivienda no se utilizara para reuniones, pero lo hicimos por la urgencia.
Cuando estábamos ya reunidos Ramiro, Domingo, Octavio y yo, le pedimos a Coni, hija de Daniel Castaneda, saliera de la casa y fuera a la tienda a comprar cualquier cosa para observar si no había personas extrañas alrededor de la casa. Luego de dos salidas llega Coni a avisarnos que hay movimientos raros de hombres con vehículos alrededor de la casa, por lo que decidimos parar la reunión que apenas había comenzado y se organizó la salida de los tres compañeros.
Domingo logra pasar y se va. Ramiro y Octavio salen juntos de la casa y unas dos cuadras después se separan. En ese momento le caen a Octavio y lo capturan, Ramiro logra ver la captura y se escapa corriendo. Después me contó Octavio que al momento de su captura los policías le preguntaban: ¿dónde está Cesar?, ¿dónde se esconde Cesar? Y él para despistarlos les dijo que César era el que salió corriendo para abajo. Digamos eso me salvó de la captura.
También me contó Octavio que durante los interrogatorios en la policía le mostraban una foto grande mía, como poster, donde yo estaba uniformado de combatiente con barba y cachucha, preguntándole que quien era el de la foto. Resulta que esa foto fue tomada por Mónica Zak, periodista sueca que había ingresado al cerro Guazapa y nos había tomado fotografías. Durante estuve en Guazapa en los primeros meses de 1983 me presente ante los combatientes de las FAL como Comisario Políticoy como “Mincho”, en las comunicaciones radiales que teníamos con los Mandos de los otros frentes siempre me identifique como “Mincho”.
Los rollos con las fotos sin revelar, que la sueca tomó, se sacaron de Guazapa por la logística que dirigía Orestes Ortez “Darío” y se depositaron en una casa de seguridad para luego trasladarlos al exterior. A esa casa de seguridad le cayó la policía capturando al “Chino” y en el cateo de la casa encontraron los rollos fotográficos, los revelaron y los analizaron, de las personas que aparecimos en las fotografías al que no lograban identificar era al tal “Mincho”. Y creo que no lo lograron.
En mi caso preferí quedarme en la casa, y así llegó la noche. Coni salió nuevamente a la tienda y observo de nuevo dos vehículos parqueados en las dos esquinas de la casa con hombres armados. La situación se puso nuevamente tensa. No salí de la casa y me quedé a observar los movimientos. Me dormí y desperté como a las cinco de la madrugada, notando que había amanecido un vehículo con hombres adentro.
Ellos se movían con el carro que hacía una gran bulla con el motor y el escape y pasaban frente a la casa bien despacio observando hacia la casa. Luego se paraban en la esquina de abajo permanecían ahí unos quince minutos y luego aceleraban para darle la vuelta a la manzana y apostarse en la esquina de arriba.
Hicieron así dos movimientos y entonces pensé que ese era un patrón de ellos para controlar la casa, que habría que aprovechar cuando ellos se movieran de la esquina de abajo y darle la vuelta a la manzana para yo escapar. En el siguiente movimiento de ellos salí de la casa y corrí hacia una calle que lleva a la colonia Montserrat. En ese preciso momento se acercaba un bus de la ruta 5, me subí y logré salir del lugar. Me había salvado.
Habíamos dejado con Ramiro un lugar de reunión y al llegar me contó que habían capturado a Octavio. Y entonces me dijo: chero, vámonos para Guazapa. Ramiro contacto con las unidades del cerro Guazapa con quienes nos encontramos en la carretera hacia Apopa e ingresamos al Frente protegidos por las FAL. Ya estando allá recibimos la noticia que Hugo ya había sido pasado para la cárcel de Mariona.
Y mandaba una carta al Mando en la que solicitaba que se le avisara a César que tuviera cuidado porque El Ronco había dado mucha información al enemigo, incluso sobre la identidad falsa pero legal con la que me manejaba, que era la de Ricardo Ortiz. En realidad, El Ronco sabía mucho sobre todos mis movimientos porque el trabajo conjunto nos había generado confianza. Lo que Hugo no sabía es que yo ya estaba en Guazapa y recibí directamente el aviso.
Días después se da el secuestro de la hija de Duarte para negociar la salida de Nidia, Hugo, Octavio y un grupo más de compañeros presos, así como la salida al exterior para curarse, de lisiados de guerra del FMLN. De esta acción me enteré hasta que estuve en Guazapa, que Ramiro me contó.
En el cerro paso el resto del año, no podía regresar a la capital. Llegó diciembre y con ello las celebraciones de fin de año. Los compañeros de las FAL organizaron justo el 24 y 31 diciembre dos fiestas, con radiograbadoras de fuerte sonido armaron una fiesta y se pusieron a bailar. Tal era lo confianza que se tenía del control de la zona del cerro Guazapa donde se ubicaba las FAL que hasta bailes musicales armaron. En enero de 1987 salí del país rumbo a Managua.
Luchando por los derechos humanos de mí pueblo

El año 87, la Comandancia General del FMLN decide crear un nuevo instrumento internacional. La Secretaría de Protección y Promoción de los Derechos Humanos (SPPDH), y se me asigna a esta nueva tarea. Integramos un equipo de tres personas: Nidia, que es la presidente, mi persona como director ejecutivo y el sacerdote jesuita Rafael Moreno. Retome mi legalidad y ya no use nombre ni documento falso. El siguiente año, en ese carácter asistí, en Ginebra, Suiza, a la reunión anual de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Ingresé como miembro de la Asociación Internacional contra la Tortura, que tenía su sede en Italia, y tomé la palabra cuando se conoció la situación de los derechos humanos en El Salvador.
Me presenté como miembro de dicha organización y luego dije que era miembro del FMLN, se dio una sorpresa total, se había infiltrado en la sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU un guerrillero. Fue llamada la seguridad que se posó prudencialmente detrás de mí mientras pronunciaba mi discurso.
Al terminar mi intervención se levantaron un buen número de embajadores y delegados de organizaciones internacionales participantes en la sesión dirigiéndose hacia mí para pedirme copia de mi discurso, pues yo había hecho una serie de denuncias sobre violaciones al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos. Yo había sacado 10 copias de mi discurso por si me lo pedían, pero me quedé corto, muy corto y me comprometí a entregar más copias al día siguiente. Los agentes de seguridad al ver al grupo de personas que se acerco a mí, se retiraron.
En la presentación estuve muy emocionado en hacer la denuncia de los casos de masacres cometidas por el ejército salvadoreño, los asesinatos y desapariciones de líderes sociales y la existencia de números presos políticos. Como profesional del derecho internacional me sentí muy satisfecho al aplicar mis conocimientos del derecho internacional y experiencia académica en los terrenos de la lucha internacional contra la Dictadura Militar. Asistí a estas reuniones en Ginebra, hasta el 1991, un año antes de la firma de los Acuerdos de Paz, la mayor parte como delegado de la Federación Mundial de la Juventud Democrática que tenía su sede en Budapest, Hungría, para facilitar mi ingreso a las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
En la Universidad de Harvard

En octubre de 1988 recibí una carta invitación para hacer una ponencia sobre los derechos humanos en El Salvador en la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Con esta carta de invitación me fui para México para intentar obtener en la embajada de Estados Unidos, una visa y para mi sorpresa me dieron visa múltiple.La invitación por parte de la Universidad de Harvard impresionó a las autoridades consulares. Estuve en esta prestigiosa universidad y di una charla que fue muy concurrida, después pase por la ciudad de Nueva York, donde también participe en diversos eventos. Estando ahí recibí una invitación por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, para visitarlos en la ciudad de Washington.
Fue tal el entusiasmo de los compañeros de la solidaridad con El Salvado en Estados Unidos, que aprovechando que tenía visa múltiple por un año, me invitaron para regresar a los Estados Unidos para abril-mayo de 1989. Y en ese otro viaje, realice una gira que comprendió las ciudades de Nueva York, Boston, Washington, Los Ángeles, San Francisco, Santa Ana, Stanford, con visitas a diversas universidades. Fui a una universidad que es solo para mujeres, tuve reuniones con intelectuales y poetas, así como con la comunidad salvadoreña.
Estuve en Washington donde me reuní con el staff de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA), visitando congresistas, a consejos municipales, me reuní con líderes afroamericanos de la Coalición Arcoiris dirigida por el Reverendo Jesse Jackson; en California con la Coalición La Raza; con el gremio nacional de abogados, el NLG.
En Nueva York me reuní con un millonario, explicándole la situación de los derechos humanos, quien al finalizar la conversación me dijo que entregaría al comité de solidaridad con El Salvador mil dólares, que el salía al día siguiente para África, pero que al regresar buscaría a 150 amigos suyos y les pediría que donaran la misma cantidad que él daría.Bueno, cada día era un desayuno con diversos grupos que expresaban su simpatía y solidaridad con el FMLN.
En Los Ángeles, con los contactos que tenía la comunidad de salvadoreños, fui alojado en una casa ubicada en el exclusivo barrio de Beverly Hill. Y ahí por vez primera, y última, dormí en cama de agua, muy agradable, por cierto. En esa ciudad se organizo una reunión interesante. Un millonario de origen griego interesado en la problemática salvadoreña, organizó una cena con 50 invitados, todos norteamericanos. Ante ellos, hable sobre la legitimidad de nuestra lucha armada para acabar con la dictadura militar que por más de 50 años dominaba en El Salvador.
En mi exposición me base en la película de Hollywood muy conocida, “El Puente sobre el Río Kwai”. La trama de la película se da durante la segunda guerra mundial, en el sureste asiático, donde prisioneros de los países aliados son obligados a construir un puente sobre el río Kwai para trasladar tropas japonesas, lo cual convierte en objetivo militar una construcción civil por servir a la guerra; derribar el puente significó evitar el transporte de las tropas japonesas y una derrota militar para los japoneses.
Así, con esa comparación, les explique porque se derribaban las torres eléctricas, porque servían para la comunicación militar del ejército gubernamental. Entendieron y acogieron positivamente mi punto de vista. Se mostraron más interesados en la situación de El Salvador y expresaron su propósito de contribuir económicamente a la lucha del pueblo salvadoreño. En realidad, la solidaridad del pueblo estadounidense fue crucial en nuestra lucha. Nosotros como FMLN efectuamos una exitosa labor diplomática y relaciones políticas, en Estados Unidos, Europa y América Latina.
Me acuerdo de que una vez me reuní en La Haya con un parlamentario holandés. Le hable de la situación de los derechos humanos en El Salvador, me hizo varias preguntas y luego me dijo: la semana pasada estuvo sentado en esa misma silla donde está usted el embajador de El Salvador y me contó cosas distintas a las que Usted me dice, pero le creo más a Usted.
Así era el trabajo que yo desarrollaba. Año con año nos preparábamos para viajar a Ginebra, documentando las violaciones al derecho internacional humanitario y los derechos humanos cometidas por el gobierno salvadoreño y sus fuerzas armadas, demostrando que se trataba de una política de Estado que se aplicaba para aniquilar a la oposición.
Llevamos a Ginebra a un lisiado de guerra para que diera su testimonio sobre las violaciones al derecho internacional humanitario; en otra oportunidad llevamos a la esposa de un militante del PRTC secuestrado por la policía a quien le negaban la captura de su marido, para con su testimonio demostrar también las violaciones a los derechos humanos. Cada sesión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU era una batalla con el gobierno salvadoreño. La Comisión debería de emitir una resolución sobre la situación de los derechos humanos en El Salvador y en todas las resoluciones que se aprobaron el gobierno salvadoreño salió mal.
La Comisión de Derechos Humanos nombró al español José Antonio Pastor Ruidrejo como Relator Especial para El Salvador, me reuní con él en 1988. Le explique la Secretaría de los Derechos Humanos del FMLN se había creado para contribuir al respeto al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos, para informar a los organismos nacionales e internacionales de la situación de esos derechos durante el conflicto interno que vivía El Salvador, así como para conocer las denuncias que se hicieran a ese respecto contra el FMLN y procesar esas denuncias.
Pastor Ridruejo en su informe de 1989 a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU valoró positivamente la iniciativa del FMLN de crear un organismo del FMLN para velar por el respeto a los derechos humanos. Ese informe nos creó mejores condiciones para desarrollar nuestro trabajo en las Naciones Unidos. Tuvimos acceso a los medios de prensa. El día que se aprobaba la resolución sobre El Salvador, acudíamos al Fax y desde la sede de la ONU en Ginebra, enviábamos el texto de la resolución a los periódicos de todo el mundo, especialmente a El Salvador.
Utilizamos el incipiente internet, que para entonces no tenía conexión intercontinental, solo funcionaba para Europa y en América únicamente en Estados Unidos y Canadá. El gobierno salía de cada sesión de la CDH ONU más debilitado y aislado.
Para hacer este trabajo nos apoyamos en la solidaridad internacional. Así conseguíamos los pasajes de avión a Ginebra y luego de Ginebra a otros países europeos viajando por tren. Los alojamientos y alimentación los facilitaba también la solidaridad europea. En una ocasión me aloje en Ginebra, en un apartamento de una enfermera suiza, ella dejaba la llave debajo de la alfombra colocada al pie de la puerta de entrada. Otro año me alojé con una familia española, con ellos conocí la comida del mediterráneo. El año que llevamos al lisiado de guerra, la solidaridad suiza alquilo un apartamento amueblado para nosotros por un mes.
Yo viajaba a Ginebra con 200 dólares, era todo lo que me daba el cajero del partido. En 1991 regresando de Ginebra a México, mi último viaje, el avión en que viajaba hizo escala en Houston, Estados Unidos, nos bajaron a los pasajeros en tránsito que previamente la línea aérea alemana Lufthansa nos había dicho que no pasaríamos por Migración y que seríamos acomodados en una sala de espera. Para mi sorpresa nos hicieron pasar por el control migratorio.
Al llegar ante el agente de Migración gringo le entrego mi pasaporte, lo revisa, pasan unos minutos y luego me dice: usted no puede ingresar a territorio de Estados Unidos porque no tiene visa, tendrá que regresar de donde viene y tramitar allá la visa. Me puso en aprietos. Los norteamericanos, después de mi viaje a Estados Unidos en 1989 ya no me renovaron la visa en represalia por ser del FMLN. ¿Me mandarán de regreso a Ginebra y yo sin dinero? ¿Cómo regresaré a México? ¿Qué pasará con mi familia?
A esa altura de la vida con Iliana, mi esposa y nuestros primeros dos hijos vivíamos en México y apareció la preocupación por mi propia familia. Le explique al agente de Migración que yo viajaba a México luego de haber participado en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, que mi intensión no era quedarme en los Estados Unidos, que era residente en México, que iba de paso, que la línea aérea me había asegurado que no haría ningún trámite migratorio porque iba de paso, apele a mis derechos de pasajero en tránsito. Llamaron a más personal de Migración y me pasaron a una sala, aislado de los demás pasajeros.
Me quitaron el atache que traía en mis manos, lo abrieron y vieron los documentos de la ONU que traía ahí; revisaron el maletín con el scanner de rayos x; me preguntaron. ¿Traes dinero? Si les contesté. ¿Cuánto traes? Bueno lo suficiente para terminar de llegar a México les respondí. Campas, les mentí, regresaba de Ginebra acabado. Paso un tiempo, que para mí fue largo, luego llegaron de la línea aérea y me invitaron a abordar el avión. Al llegar a mi asiento todos los pasajeros me veían con cara seria y ceños fruncidos porque, según interpreté, a causa mía el vuelo se había retrasado, más no sabían el problema que había tenido. Regresé a México, abracé a mi familia y me sentí feliz de estar de nuevo con ellos.
De esa manera contribuimos al proceso de negociación entre el FMLN y el Gobierno salvadoreño que termino con la firma del acuerdo de paz en la ciudad de México en 1992.
Luego vendrían otros retos, pero eso lo conversamos en otra ocasión.

Realizan en UES Primer Foro Centroamericano y del Caribe sobre Pensamiento Decolonizador

Realizan en UES Primer Foro Centroamericano y del Caribe sobre Pensamiento Decolonizador

SAN SALVADOR, 19 de septiembre de 2018 (SIEP) “Decolonizar nuestro pensamiento es uno de los grandes desafíos del presente…” indicó el Maestro Guillermo Campos, jefe del departamento de Filosofía de la Universidad de El Salvador y uno de los organizadores del Primer Foro Centroamericano y del Caribe sobre Pensamiento Decolonizador.

La actividad inicio por la mañana con el tema Epistemologías del Sur moderado por el Maestro Hugo Figueroa y que contó con la participación del cubano Alberto Pérez, con el tema Una mirada la epistemología del sur, comprometida con la emancipación múltiple del pueblo; del salvadoreño Roberto Pineda que habló sobre ¿Cómo pensar desde el sur? La construcción de nuevas epistemologías y del costarricense Luis Mora, que disertó sobre La descolonización de las humanidades.

En su intervención, el cubano Pérez planteo que debe existir claridad que el poder imperial “aplica para nuestra América Latina un sistema de dominación múltiple. No hay una sola forma de dominación, sino una multiplicidad de estas…”

Por su parte, el salvadoreño Pineda enfatizó que “debemos reconocer que hemos mimetizado el pensamiento del norte, sabemos cómo pensar desde el norte, hemos sido desde niños socializados a pensar desde el norte. Y no hablo del norte geográfico sino desde el norte histórico, epistémico, de relaciones de poder…”

Finalmente, el costarricense Mora argumentó que “la relación entre humanismo y colonialidad debe ser vista a través de una serie de acercamientos críticos que tengan en cuenta la realidad material de su propio desarrollo…”

He luchado por la justicia social desde 1960…Entrevista con Raúl Vargas

HE LUCHADO POR LA JUSTICIA SOCIAL EN EL SALVADOR DESDE 1960…
Entrevista con Raúl Vargas.

SAN SALVADOR, 23 de febrero de 2018 (SIEP) “He luchado por la justicia social en El Salvador desde 1960…” nos comparte Raúl Vargas, destacado militante revolucionario salvadoreño, conocido popularmente como el “Bachiller Campesino”.

“Me incorpore a las luchas populares por influencia de un tío, de nombre Salvador Vargas, que era tipógrafo y además militante del Partido Comunista; el me platicaba y me llevaba literatura revolucionaria; aprendí mucho de él sobre el compromiso revolucionario, el amor a nuestro pueblo y la defensa de sus intereses
Él vivía allá por la Isla, en la colonia San Judas en la zona conocida por La Isla en la capital San Salvador. Cuando él consideró que ya era el tiempo adecuado me contactó con otro camarada, con Bonifacio Ramirios, conocido como Chito, que era hermano de Julia, de Eva y de Juanita. Julia era la mujer del Oso Castro Belloso y Juanita, que llegó a ser posteriormente la señora de Miguel Mármol.
Con Chito nos reuníamos periódicamente, respondía a mis preguntas y dudas sobre el Partido, me llevaba materiales para estudiar. Y en 1960, a los 21 años cumplidos y recién salido de estudiar la secundaria, me dio ingreso y fui juramentado por él mismo como miembro del PCS en un lugar en las afuera de la ciudad, allá en Soyapango.
Miguel Mármol el legendario sobreviviente de la insurrección de 1932 frecuentaba la casa del compañero Chito y ahí lo conocí y nos poníamos a platicar sobre temas de la realidad del país. Él hablaba del 32 como si hubiera sido ayer y ya habían pasado casi treinta años. Era una riqueza de conocimientos los que adquiría, aprendí mucho con Miguelito. Forjamos una relación entrañable, de muchos años, de persecuciones y sacrificios, de alegrías y de trabajo conjunto, hasta que él murió ya después de los Acuerdos de Paz.
Luego de ingresar formalmente al Partido me asignaron a una célula, de nombre Rafael Bondanza, la integrábamos uno de los hijos de Modesto Ramírez, uno de los fundadores del Partido Comunista, dos compañeros más y mi persona. Una de las actividades que realizábamos era ir a repartir por las madrugadas propaganda del Partido, la metíamos por debajo de las puertas de las casas, para que los trabajadores la encontraran al despertarse. Esto se realizaba en los cantones del municipio como eran: El Limón, Buena Vista, Venecia, el Plan del Pino y otras comunidades. Otra actividad que era permanente era la capacitación política que era impartida por Miguelito Mármol, él fue mi maestro, nos hablaba acerca del socialismo y del viaje que realizó en 1930 a la Unión Soviética, nos hablaba de las ideas del marxismo, de los éxitos de Cuba, de las tesis de Lenin; de un viaje a una reunión sindical en Montevideo, Uruguay; de la historia de lucha y sacrificio del PCS, de su fundación en la playa de Asino en Ilopango…
Como no estaba trabajando y habiendo terminado mis estudios de secundaria, me dediqué a tiempo completo al trabajo partidario, incluso sin cobrar salario. Me dedicaba a recorrer los cantones rurales, a establecer nuevos contactos entre jóvenes y trabajadores, y ampliar nuestra área de influencia partidaria…y así fueron surgiendo nuevos grupos de simpatizantes, en otros lugares como en el cantón Asino del lago de Ilopango; y en un cantón perteneciente al municipio de Comasagua.
Como resultado de este trabajo Miguel Mármol en 1964 me incorpora a la Comisión Rural del Partido, y ahí conozco a Modesto Ramírez y Segundo Ramírez ambos sobrevivientes del 32; a Alfonso Martínez y a Fidel, hijo de Segundo Ramírez. Los cinco integrábamos la Comisión Rural bajo la dirección de Miguelito Mármol. La formación de este organismo era resultado de los acuerdos adoptados por el V Congreso: trabajar con fuerza políticamente el campo.
Todo este esfuerzo organizativo culmina con la creación en 1970 de la organización campesina ATACES, Asociación de Trabajadores Agrícolas y Campesinos ya con la participación de Víctor Rivera destacado militante del Partido en el Departamento de Sonsonate. Y nos distribuimos el trabajo para visitar a las bases rurales en todo el país. Teníamos trabajo campesino en la zona de los Nonualcos, en particular en Santiago Nonualco, donde vivía una familia de apellido Crespín, muy aguerrida, todos eran comunistas, sólidos, entusiastas . A un joven de esta familia me acuerdo que lo mataron los escuadrones de la muerte de ese tiempo, cuando se dedicaba a realizar propaganda de la Unión Nacional Opositora, UNO. Se llamaba el joven mártir del Partido, Lorgio Crespín. La organización también cobró auge en municipios del departamento de Santa Ana; en Sonsonate, había ahí un camarada sobreviviente de 1932, de nombre Bartolo.
El trabajo de organización campesina era mi responsabilidad partidaria principal por lo que con respecto al FUAR solo me acuerdo que asistí a principios de los años 60 a una asamblea general allá en la terraza del Edificio Chahín. Los asistentes en su gran mayoría eran militantes o por lo menos simpatizantes del Partido, ahí vi a tantos rostros de gente del PC, que posteriormente fui conociendo personalmente. Acordémonos que para esa época predominaba la clandestinidad, éramos un partido ilegal, prohibido. La asamblea la dirigía Schafik. Ahí conocí a Armando Herrera, con quien fuimos cheros, un gran camarada. También ahí me entere de la disputa existente entre Schafik y Cayetano.
Con Carpio tuve muy buena relación y me acostumbre a escucharle sus críticas a los que él llamaba los “pequeños burgueses” del Partido. Ya para ese tiempo iba tomando protagonismo al interior del Partido. En 1964 la dirección del Partido me ofrece la oportunidad de ir a estudiar una carrera técnica en la Unión Soviética y acepto la responsabilidad. Hice todos los trámites. Y ya para irme Cayetano me mandó a llamar para platicar. Me dijo con su típico estilo: “compañero, Usted tiene cualidades para ser un buen comunista, para ser un destacado revolucionario y le digo francamente que no quisiera que se fuera, porque vamos a perder a un cuadro, quiero que se quede y quiero pedirle que lo piense, que nuestro pueblo necesita luchadores como Usted…” La verdad, su discurso era muy sincero y me persuadió, me convenció, elogió mi persona y el trabajo que realizaba. Tuve que deshacer la maleta y no me arrepiento de haberlo hecho…
No obstante, todos nuestros planes y entusiasmo por desplegar el trabajo de organización campesina, y el siguiente año, el 65, nos vimos lanzados a una actividad nueva, la actividad electoral, realizada haciendo uso de un partido legal, el PAR Nueva Línea. Y abandonamos temporalmente el trabajo campesino. Nos involucramos en el trabajo electoral que nos permitió crecer partidariamente, acumular experiencia política, y lo más importante: establecer un fuerte contacto con la gente y sus necesidades y particularmente, llevar nuestra propaganda a las áreas rurales de nuestro país.
En el Oriente del país como resultado de esta nueva cancha de trabajo político que se abría en lo electoral, el Partido decide enviarme a San Miguel para abrir trabajo partidario. Llego y me encuentro al “Diablo”, es decir a Ernesto Alemán, un camarada del Partido que por su trabajo de motorista de una fábrica de dulces, viajaba seguido a San Miguel y ahí se quedaba por varios días y así decidimos buscar un cuarto de habitación y pagarlo entre los dos. A él lo conocí en el cantón Venecia siendo cipotes, los dos éramos colonos de la hacienda. Yo me encargue de politizarlo aunque por su modo de ser juguetón esto fue un poco difícil. En San Miguel nos encontramos con directivos del PAR que nos abrieron las puertas al trabajo político. Contábamos incluso con local que quedaba una cuadra al norte de la Alcaldía. Y entonces logramos desarrollar una campaña política “cachimbona”, con muchos mítines y pega de propaganda.
La vez que llegó nuestro candidato presidencial el Dr. Fabio Castillo, quedo asombrado del trabajo realizado y nos felicitó. Quedamos en segundo lugar a nivel de alcaldía. Nuestro candidato a Alcalde se llamaba Arístides Pineda, y era un verdadero líder. Arístides tenía mucho arraigo popular, era locutor de la YSKL, y siempre estaba rodeado de gente, su presencia fortaleció mucho al PAR. Después de la campaña lo echaron de la radio y logró irse para Estados Unidos, allá en Washington consiguió empleo en la Voz de las Américas.
Bueno ahí estuvimos con el PAR en San Miguel hasta que nos ilegalizaron después de la campaña de 1967. Incluso dimos la batalla en contra de la ilegalización, con jornadas de protesta ya que el grupo se mantuvo unido, fueron grandes jornadas de lucha popular. Logramos organizar una célula partidaria en la que militábamos. Estaba Alfonso Martínez, Armando Chacón, que era panadero y otro compañero que se me escapa el nombre…Todo el año 67 lo pase en San Miguel haciendo trabajo político.
1968 y 1969 fueron años dedicados a mi formación política en la Unión Soviética, allá me encontré con Mario Aguiñada, Berta Deras, la esposa de Rafael Aguiñada, Domingo Santacruz y también Guadalupe Carpio, maestra, hija de Cayetano Carpio. Cuando regrese al país a principios de 1970, la dirección del Partido me volvió a enviar a San Miguel. No obstante esto, Mario Aguiñada, a quien siempre le tuve mucho afecto, me contó sobre la disputa que existía al interior del Partido. Por su parte, Cayetano me invitó a una conferencia en la Universidad, y después supe de su renuncia a finales de marzo.
Asimismo asistí al VI Congreso, que se realizó en una casa en Los Planes de Renderos. Ahí fui elegido para integrar el Comité Central. En ese tiempo logramos ampliar el trabajo partidario en el oriente del país. Logramos contar con una célula en el puerto de La Unión, en la que estaba Don Lito, zapatero. Otra célula en Usulután en la que estaba Manuel Quintanillla, conocido por Cantarito, un abogado que olvido el nombre, Raúl Granillo, y Farid Handal. Otra en San Miguel con Armando Chacón, Alfonso Martínez, y un sastre de apellido Ortega. Y teníamos grupos de simpatizantes en Alegría y en Santa Elena.
En 1971 la dirección del Partido decide regresarme a San Salvador. Me asignan la tarea de apoyar el trabajo electoral alrededor de la candidatura presidencial de José Napoleón Duarte por las Unión Nacional Opositora, UNO, en la que participábamos como UDN junto con los democristianos, los pescados del PDC y los socialdemócratas del MNR. Pero además me nombran responsable de la Comisión Rural para impulsar el trabajo de organización campesina.